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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del lunes, 13 de octubre de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de El
Pilar, regulares de presentación y de buen juego en general
(destacando 3º, 4º y 6º), y 1 de "Moisés Fraile"
(corrido como 2º tris) al salir como sobrero, sustituyendo a su vez a
otro del mismo hierro que también fue devuelto, y que fue anovillado pero
de buen juego para la muleta.
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónica de la prensa:
PortalTaurino, El
País, ABC
PortalTaurino.
JAVIER
SESMA. Tarde triunfalista en el cierre de feria
"Joselito" no se dio coba con su 1º, que se dejaba torear, y
realizó una faena sin ligar un tanto deslucida. En el 4º de
la tarde cuajó una faena muy imaginativa que puso los tendidos boca
abajo. Con la muleta trazó naturales con la derecha, chicuelinas y
delantales que encandilaron al público. Mató bien. Salió a
hombros.
Javier Conde vio como le devolvían el 2º de la tarde y,
posteriormente, el sobrero correspondiente. Como 2º tris lidió un
toro de "Moisés Fraile" de escasa presencia, pero que dió un
gran juego en la muleta, al que toreó primorosamente con la mano baja,
pero cuando se empeñó en torearlo por arriba la faena de fue diluyendo.
En el 5º sólo pudo ejercer de enfermero, silenciándose su labor.
El zaragozano Jesús Millán, en su segunda comparecencia en la feria,
desarrolló una faena de más a menos, a medida que se acababa el toro,
realizando lo mejor con la mano izquierda. En el que cerraba
tarde y feria estuvo firme, valiente y efectivo, realizando una faena muy
maciza e inteligente, a un gran toro que murió en los medios con la boca
cerrada. También salió en volandas.
El País.
TOMAS BLANCO. El arreglaferias
Todos los que saltaron al ruedo fueron inválidos, sobreros incluidos.
Sólo el presidente tuvo dudas. Estaba en si se lo hacían o lo eran. Se
lo hicieron tan bien que tuvieron que devolver a dos. No había más
sobreros reseñados. En realidad, menos el sexto, todos merecieron ser
devueltos. Para eso hace falta valor. No lo tuvo. Permitió con ello dar
un espectáculo indigno de tildarse como corrida de toros. Corta iba la
feria en concesiones de trofeos. Las ferias, para que se precien, han de
ser triunfalistas. En este punto, al responsable del palco le sobraron reaños.
La presidencia hizo de arreglaferias.
El primer beneficiario, Joselito. Inédito en el primero, aparcó el
arte y tiró de galería en el otro. Lo mejor, el silencio con que se
siguieron sus andanzas por el ruedo. Más despegado, ventajista, tropezado
y desorientado no puede estar un artista de su caché. Lo peor, las dos
orejas que se llevó por el morro.
A Javier Conde le dieron el premio en su primero. La ovación, tras
brindar y caer la montera boca abajo, se quedó enana, cuando, tras
trapazo por alto, se fue del rabo de aquello de puntillas cual primera
bailarina de ballet ruso que se precie. ¡Qué clamor! Clamor que a su vez
empequeñeció cuando retornó de la misma guisa al rabo de aquello. El éxtasis.
Su toreo rozó lo cómico.
Jesús Millán, a la postre, fue el más entregado y voluntarioso de la
terna. Codicioso, deseoso de triunfar a toda costa, terminó reiterativo y
pesado en su primero. En el que cerró festejo y feria, mucho más
entonado y creativo, supo sacar lo poco que el animal tenía. Era de casa,
no iba a ser menos. También le dieron premio. Triste final para una feria
en la que toros para lucirse los toreros se fueron con los trofeos al
desolladero. Quizás pesan los festejos a estas alturas de la temporada. O
quizás sea que la torería de a pie está en crisis.
ABC. ANGEL G. ABAD. Un
aura joselitista envolvió la tarde
La Misericordia sigue pofesando el joselitismo. Ayer un aura envolvió
la tarde con un público entregado en lo bueno y en lo malo, en la salud y
en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Zaragoza y Joselito
componen un matrimonio perfecto, pluscuamperfecto, pues de otra manera no
puede explicarse la tarde de ayer. Una devoción casi religiosa en donde
la objetividad no tiene cabida.
Hay que hablar pues de sensaciones, de impresiones, más que de
realidades. Y si objetivo es que el torero no se acopló en el que abrió
plaza, su labor ante el cuarto no puede entenderse más que desde el punto
de vista de la pasión. Muy bien con el capote, que manejó con soltura,
variedad y firmeza. El de El Pilar apuntó siempre excelentes condiciones
y Joselito, entre siseos y un murmullo de expectación, hincó las
rodillas en la arena para comenzar con rabia novilleril la faena de
muleta, que tras un titubeante comienzo entró en una fase de levitacióin
colectiva cuando el madrileño, que estaba toreando con la mano derecha,
tiró la espada y citó con la muleta sin montar. De uno en uno, con
evidente buen gusto, el aura comenzó a inundarlo todo. Joselito escenificó
una obra sobre el albero, una obra en la que no hizo acto de presencia la
ligazón pero en la que la inspiración afloró hasta en unas chicuelinas
y en un delantal utilizando la muleta a modo de capote. El disloque.
Aprobación académica tras cada muletazo, algunos dados con el corazón,
y una locura paroxística tras la estocada. Las dos orejas -¡quién las
podía negar!- y el torero que ante los despojos, se lanza al tópico de
«toreo nuveau» de no querer pasearlas en triunfo.
El aura joselitista lo inundó todo, pero ya desde por la mañana, pues
a la autoridad no le tembló la mano a la hora de aprobar la corrida más
justa de presencia y al presidente tampoco le importó conceder una oreja
a Javier Conde por una faena de pinceladas demasiado veloces al buen
segundo.
Y así hasta acabar con el triunfo del aragonés Jesús Millán,
esforzado y sin centrarse con el buen tercero y arrollador con el sexto al
que cortó las dos orejas por una actuación en la que buscó el triunfo
con un pausible afán de no dejarse ganar la partida en su tierra ni por
el mismísimo Joselito que se le pusiera delante.
Eso, en una tarde de devociones como la de ayer, tiene un gran mérito
que hay que reconocerle.
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