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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del viernes, 10 de octubre de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Reses de "Victorino
Martín", Desiguales de presentación y juego, casi todos
complicados y con mal genio.
Diestros:
Incidencias: Fernando Robleño sufre “Herida por
asta de toro a nivel de cara anterior de la rodilla izquierda con orificio
de entrada de 12 cms. y dos trayectorias: una ascendente que contunde
el músculo recto anterior y otra descendente que llega hasta la cara
interna de la zona patelar. Herida por asta de toro en región lumbar
derecha con orificio de entrada de 1 cm. con trayectoria descendente de 10
cms. que llega hasta el músculo oblicuo mayor. Herida en cuero cabelludo.
Pronóstico menos grave”. Ha sido ingresado en la "Clínica Quirón"
de Zaragoza.
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónica de la prensa:
PortalTaurino, El
País, ABC
PortalTaurino.
JAVIER
SESMA. Tarde accidentada el viernes
Miguel Abellán no pudo con su 1º que masacró en varas y tenía genio.
En su 2º, una de las célebres "alimañas" de Victorino, anduvo
descompuesto sintiendo la peligrosidad del animal. El público no estuvo
totalmente justo con el torero madrileño. En el 6º, que mató por cogida
de Robleño, toreó muy bien con el capote y trazó naturales espléndidos.
Los aficionados le animaron de salida pero los asistentes no acabaron de
perdonarle.
"El Cid", que se presentaba en esta plaza, toreó
valiente y muy decidido al mansurrón 2º al que luego mató mal. Estuvo
firme y voluntarioso con el peligroso 5º con el que no pudo hacer más.
Fernando Robleño entendió muy bien al encastado 3º hasta que lo cogió
de forma espectacular. No se arrugó por ello y consiguió matarlo por
arriba, lo que le valió una merecida oreja.
El País.
TOMAS BLANCO. Cogida menos grave de
Robleño
Contra la casta, raza. Éste es el secreto de Robleño. No afligió al
madrileño el estar colgado por la faja del pitón del toro más de siete
segundos. Sin aparente merma, llevaba una cornada, volvió a la cara del
toro a terminar el trabajo. Su muleta retrasada, poco técnica y sin mando
emociona, pero trae estas angustias. Con la oreja en la mano pasó a la
enfermería.
Miguel Abellán, acostumbrado al triunfalismo, no pudo con los
problemas de la casta. Incapaz de cruzarse se afincó a la pala de los
pitones. Los tres toros que estoqueó hicieron por él. La bronca que
recibió en su segundo fue recia.
A El Cid le faltó acoplamiento o le sobraron dudas en ambas faenas, en
especial ante su segundo. Un toro artista pero con casta.
Los esperados toros de Victorino no fueron nada del otro mundo. Bien
presentados en general, no dieron juego en el caballo. O no se lo dejaron
dar. A pesar de soportar una infame lidia, llegaron manejables al tercio
final. Con tan poco los pupilos de Victorino no defraudaron; al contrario,
el aficionado salió satisfecho. Los espadas, una tarde más,
desaprovecharon la oportunidad del triunfo.
ABC. ANGEL G. ABAD. Oreja
a sangre y fuego para Robleño con una durísima corrida de Victorino
Fernando Robleño volvió a nacer en la
Misericordia. La Virgen del Pilar debía lucir ayer uno de los muchos
mantos hechos con capotes de paseo; de otra forma no se entiende cómo el
joven madrileño salió vivo de las astas del tercer victorino. Un
milagro, pues la cornada de pronóstico menos grave, de la que fue
atendido por el equipo del doctor Valcarreres resultó, sin duda, un mal
menor.
Estaba toreando Robleño con la mano izquierda a un toro que transmitía
emoción a raudales. Antes lo había pasado en una angustiosa serie sobre
el pitón derecho y el ambiente en la plaza era de triunfo, de esa tensión
contenida que pone un nudo en la garganta y para los corazones. El de
Victorino Martín se tragó el primer natural y ya no le dio tiempo a
Robleño ni a colocarse para el segundo, lanzándose como una flecha a por
el cuerpo del pequeño torero, rebañándolo y ensartándolo en el aire.
Colgado como un pelele, doblado en dos sobre el pitón que asomaba a través
de los bordados de la teleguilla a la altura de los riñones, permaneció
durante unos momentos interminables hasta que salió despedido y buscado
otra vez con saña en el suelo.
Sin mirarse volvió a la cara del toro cuajando una serie con la
derecha que concentró toda la verdad del toreo. La banda atacó un
pasodoble y público y torero mandaron callar la música. No había nada
que festejar. La tragedia acababa de merodear el ruedo y cuando Robleño
se tiró tras la espada, que hundió hasta la empuñadura, los miles de
espectadores que ayer colmaban la plaza llenaron sus pulmones de aire
fresco y pidieron con fuerza la oreja para el matador. Un triunfo ganado a
sangre y fuego, Sangre derramada con valentía frente toros que en sus
entrañas albergaban las calderas de Pedro Botero.
Carbón al rojo vivo parecía que era el alimento de la corrida de
Victorino Martín, un conjunto con mucho que torear, que nunca se empleó
en el caballo, salvo el tercero que se dejó pegar, y que vendieron muy
caras sus vidas. Unos toros duros, a los que, sin duda, no están
acostumbrados ni público ni toreros. Los tendidos se pusieron de parte de
los astados, que fueron ovacionados en el arrastre, y la tomaron con los
toreros, que pasaron las de Caín.
Miguel Abellán se llevó la peor parte y la verdad es que anduvo como
inhibido en los dos de su lote, que evidentemente no necesitaban un
planteamiento de faena por derechazos y naturales al uso. Se sobrepuso y
en el sexto, que mató por la cogida de Robleño, se acopló y le robó
los mejores muletazos de la tarde manejando la mano izquierda. De uno en
uno, pero los mejores.
El Cid tampoco pudo hacer mucho más que torear bien con el capote, y
eso que ante el quinto las primeras embestidas abrigaron esperanzas.
Parte facultativo: Robleño fue atendido en la enfermería de tres
heridas por asta de toro, una en la rodilla de 12 centímetros y dos
trayectorias, otra en la región lumbar derecha de 10 centímetros y otra
más en el cuero cabelludo. Pronóstico menos grave.
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