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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del domingo, 14 de octubre de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Samuel
Flores, destartalados y con sentido.
Diestros:
-
“El Tato”,
ovación con saludos y oreja tras aviso.
-
Uceda
Leal , silencio y pitos (abroncado al abandonar el coso).
-
Jesús
Millán, división tras tres avisos y silencio (ovacionado al
abandonar la plaza).
Entrada: más de media plaza.
Crónica de la prensa:
El Mundo, ABC.
ABC. ANGEL
G. ABAD. Obligan a El Tato a jugarse
la vida para triunfar en la tarde de su adiós
El Tato dijó ayer adiós a los
ruedos. Según él, no sabe si es un hasta nunca o un hasta luego. De
momento va a descansar después de diez años de alternativa. Lo confirmó
tras la corrida, no quería ni una ovación que no se la hubiera ganado en
el ruedo, pero a lo largo de la tarde hubo detalles que sí delataban el
final. Hubo emotividad en el brindis al apoderado, en los abrazos a los
peones y a los picadores, y en un cariñoso beso a su padre al finalizar
la actuación.
Antes, El Tato tuvo que convencer, una vez más, a sus paisanos con una
corrida de Samuel Flores a contraestilo. No fue una tarde de cariño. Al
contrario, le exigieron más que nunca y le obligaron a pegarse un arrimón
con el cuarto, a jugarse la vida, metido entre los pitones y a tirarse a
matar sin cuento para alcanzar el triunfo.
A El Tato, que como único pecado tiene haber toreado quinientas
corridas de toros, haber paseado el nombre de Aragón y de Zaragoza por
todo el mundo taurino o triunfar a lo grande en plazas como la Real
Maestranza de Sevilla. Aquí, en Zaragoza, donde ha salido a hombros casi
una decena de veces, cortando orejas en la mayoría de las treinta tardes
que ha toreado; sus paisanos no parecen perdonarle que haya tenido vitola
de figura del toreo.
El baturro, tuvo la dignidad de apurarse con los dos samueles, de
pasarse una y otra vez los pitones muy cerca hasta que acabó
convenciendo. Seguro, que a partir de ahora la carrera del aragonés se irá
reconociendo en su tierra, como sucedió con el mítico Nicanor Villalta,
que con el récord todavía inigualado de 52 orejas en Madrid, se quejaba
del trato injusto de sus paisanos.
La seria, de exageradas arboladuras, corrida de Samuel no resultó
facil, y así Uceda Leal pasó como una sombra, sin ambición y encogido
en sus dos toros.
La cruz de la tarde se la llevó otro aragonés, Jesús Millán, que
dejó la lidia de su primero en manos de un poderoso Carlos Casanova. Con
la muleta tuvo el acierto de hilvanar una entusiasta y meritoria faena,
pero con la espada se vio impotente con el toro que se puso imposible.
Sonaron los tres avisos, y, pese a que los fracasos también pueden
asumirse con torería, le salió un extraño orgullo que le llevó a
empujar a los peones y hasta a saludar desde el tercio la cariñosa ovación
de ánimo, cuando lo correcto hubiera sido aguantar con modestia en el
callejón.
Intentó arreglar su tarde con el sexto, pero el animal desarrolló
gran peligro por los dos pitones. Le echó valor, pero el triunfo era
imposible.
El Mundo. JAVIER
VILLAN. Tres avisos para Jesús Millán y oreja
para El Tato
Jesús Millán pasó por un calvario y El Tato cortó una oreja; ambas
cosas, aunque de distinto signo, ganadas a ley. Yo espero que la impresión
se le pase pronto a Millán, que no vuelva a dejarse un toro vivo y que se
olvide pronto de este mal trago. Si el señor presidente de la corrida le
hubiese dado el aviso a tiempo, nos habríamos ahorrado el deprimente
espectáculo de un torero sin saber qué hacer, intentando descabellar a
un toro huidizo, sin acertar a quitárselo de enmedio con un bajonazo; tal
recurso, en estas circunstancias, no hubiera sido recurso infame sino
plenamente disculpable.
Mal Jesús Millán en estos minutos postreros de su primer toro y peor
todavía cuando, tras la inexplicable ovación de desagravio (allí el único
agraviado había sido el toro) Jesús Millán salió a saludar; su único
acierto, aprovechar las tres tandas de muletazos que tenía el toro. Después,
se pasó de faena. Mal el público y mal el torero. Cuando un torero da el
espectáculo que dio ayer Jesús Millán con la espada, lo que procede,
dicho sea con todo el respeto, es taparse, meterse en el callejón y
tratar de aclarar las ideas para el toro o la corrida siguiente.
Tarde sombría y triste para Jesús Millán que el año pasado aquí,
con una dura corrida, salió triunfante. Tarde de mal recuerdo, salvo el
cariño que le demostró el público zaragozano. Si en el primero había
sufrido ese calvario que lo llevó al desastre, en el segundo la cornada
le estuvo rondando desde que el samuel pisó la arena. Bronco el animal,
no acertó Jesús Millán a meterle la muleta en ese preciso lugar en que
los toros se quiebran y si no aprenden a embestir, por lo menos se
debilitan. Disparaba el samuel con toda su artillería y Jesús Millán
andaba al albur de cualquier sangriento impacto.
Esta última corrida de El Pilar de 2001 no pasará a la historia,
salvo por el desaforado volumen de los toros: unos, por mastodontes
elefantiásicos; otros, por su mansedumbre y violencia. Tampoco la marcará
Uceda Leal en su calendario. Uceda se empeñó en una brega fragorosa con
el segundo y, al final, en la boca de riego, los nervios o la
incertidumbre le hicieron perder pie. A partir de esos momentos, la
impotencia, la indiferencia o lo que fuera, fue recíproca entre toro y
torero. Aciaga tarde la de Uceda que, además, en el quinto perpetró un
bajonazo deshonroso.
El Tato fue quien mejor librado salió y aun podría decirse que salió
triunfante. La cabeza del primer samuel no cabía en la muleta del Tato.
Había que ponérsela muy plana, muy firme, para que una parte de la
cornamenta no rebasara la extensión del trapo y se llevara por delante
alguna parte de la anatomía de Raúl Gracia. La pereza del samuel para
embestir trajo de cabeza al torero maño. En su segundo, El Tato se metió
entre los pitones y con éstos rozándole los alamares arrancó dos tandas
de derecha que conmovieron la plaza. El arrimón a caraperro tuvo
intensidad y entrega; fue el toro más potable de la corrida. Y cantó su
buena condición en dos tandas de naturales anteriores al arrimón final.
El Tato anda deshojando la margarita de si se queda o si se va;
independientemente de lo que le diga tan delicada flor, la oreja de ayer
fue de sangre y de hierro.
Ultima corrida de El Pilar y, con ella, la temporada vence para
algunos. Parece que fue ayer cuando ésta arrancaba en Fallas, pero ya ven
ustedes: todo se acaba y no hay mal que cien años dure. Hasta la próxima
y que Dios reparta suerte.
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