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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del viernes, 12 de octubre de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de y Tres
toros de Jandilla (desiguales,
mansos y descastados y tres de Fuente
Ymbro (desiguales, violentos, rajados). El mejor, el 4º.
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónica de la prensa:
El Mundo, Novedades.
Novedades. José
Mata. Con portento, El Juli abrió la Puerta
Grande
La grandeza de la vida se encuentra en la sencillez de la
forma y el contenido. Así de simple la respuesta y así de grandilocuente
el sustento. Esto recordábamos al ver a un inmenso Julián López El Juli,
que venía por todas, y lo consiguió. Ahí está la respuesta, ante un
marrajo peligrosísimo de Fuente de Ymbro, que buscaba herirlo en todo
momento, con el que pudo haber abreviado tras lidiarlo decorosamente... no
obstante, le encontró la lidia adecuada, desde las bien dibujadas verónicas,
recortadas con dos soberbias medias. ¡Vamos!... hasta para banderillear,
se dio el gusto de otorgar al violento e impredecible burel -sobre todo en
el tercer par- todos los terrenos sin arredrar.
El prólogo de su creación muleteril, fue con doblones
de inobjetable poderío, y a pesar de que el peligrosísimo astado insistía
en herirle, no le importó al joven torero, y así extrajo pases con ambas
manos, llenos de prodigiosa cadencia, ante el drama que hacía notoria su
presencia. Ha dejado un estocadón y el respetable entregado pidió las
orejas, siendo sólo concedido un merecido trofeo, que paseó ante la
respetuosa admiración de la asistencia.
No obstante, eso no había sido suficiente para El Juli,
quien con un toro de mejor comportamiento por su nobleza, volvió a
escribir bellas verónicas para rubricarlas con dos soberbias medias. El
quite ha sido por ajustadísimas lopecinas, y tras esta contundente
exposición de imaginación, volvió a banderillear, asomándose al balcón
e intercalando galleos en un alarde de magistral torerismo. La propuesta
con la tela roja ha sido un compendio de buen gusto, sólidamente
planteada e inteligentemente desarrollada, en los medios del redondel,
donde se han sucedido pases con la diestra y por el lado natural, llenos
de temple, y belleza plástica, propios para la escultura.
Tras un gran estoconazo el público de pie exigió la
concesión de dos trofeos, que sumados al primero, llevaron a El Juli a
traspasar el umbral de la codiciada Puerta Grande.
Hemos visto a Raúl Gracia El Tato, con una gran
voluntad y entrega, que lastimosamente no tuvieron la compañía de las
buenas maneras. Así ha dejado un toreo basto y hasta desanimado, que fue
agradecido por sus paisanos tras el emotivo anuncio de su retiro de los
ruedos mañana.
Una avasallante pena ajena es la que causa Curro Vázquez,
quien deambula... quizá sin importarle, pisoteando un prestigio ganado
otrora. Una decadencia que no se entiende por qué la exhibe, por
consecuencia, sólo puede dejar el enardecido repruebo, al hacer notoria
su impotencia para poderle a los toros que enfrenta. No quiere... o no
puede ya ser.
Los toros de Jandilla nobles, no así los peligrosísimos
de Fuente de Ymbro, que aparecieron en tercero, cuarto y quinto lugares.
Todos han tenido correcta presencia.
Curro Vázquez y El Juli brindaron el primer toro a El
Tato porque mañana se retira como matador activo en este coso. Presidió
Fernando García Terrel.
El Mundo. JAVIER
VILLAN. Puerta Grande para El
Juli
Yo creí que el otoño era la estación de los toreros maduros; pero
ocurre, por lo visto ayer, que lo es también de los toreros jóvenes; al
menos en la plaza de La Misericordia de Zaragoza; verbigratia, Julián López,
El Juli. El Juli cortó el año pasado un rabo en esta plaza y este año
ha estado a punto de repetir la hazaña.
Había una luz de oro viejo en los trincherazos de Curro Vázquez, un
verde vencido de pámpanos vendimiados en algunos de sus naturales; pero
¡ay! esas melancolías otoñales, esas lánguidas canciones se le
quedaron congeladas a Curro Vázquez en un invierno frío y puro. Esos
destellos, esos fogonazos, levantan siempre murmullos de admiración;
cuando remontan, la gloria; cuando se quedan en eso, en apuntes, en
murmullos, una miel en los labios que no acabamos de degustar.
El otoño en cambio reverdeció la primavera violenta y clara de El
Juli, el torrente de su sangre indómita, la insurgencia desafiante de sus
20 años, año arriba año abajo. Y El Juli volvió a reventar la plaza de
Zaragoza como el año pasado. Y a Curro Vázquez lo despidieron con pitos
que a mí me suenan a melancolía agraviada, y no porque no se los
mereciera, sino porque el trazo tenue, limpio y sutil del arte currovazqueño
nos deja, por momentos, cerca de la gloria; cuando esa atmósfera se
quiebra, como se quebró ayer, nos pone en el alma un leve sabor amargo de
cristales.
Carácter de figura
Mal Curro Vázquez, por mucho que los amantes del misterio y del
milagro traten de consolarse con un natural, dos trincherazos y alguna verónica
de calidad. Puede que sea disculpable si se considera que el cuarto toro
tenía más leña en su cabeza que toda la corrida junta, pero el de
Fuente Ymbro no tenía mal son. Poco, sin duda, todo ello cuando se despeña
el torrente impetuoso de la juventud de El Juli, hoy por hoy, para el público,
por encima de lo bueno, de lo malo y de lo regular.
Entre esas dos luces, la otoñal de Curro Vázquez y la impetuosa y
ruda de El Juli, El Tato anduvo en un claroscuro brillante a veces y
apagado otras. El Tato parece que va a retirarse al acabar esta temporada.
Acaso le venga bien. El Tato ha tenido fulgores de una honradez sin tacha
y ayer, en algunos momentos, recuperó parte de ese fulgor. Le faltó
consistencia y voluntad para rematar los buenos inicios de sus faenas. Le
queda un día, el cierre de Feria, para dar sentido a una continuidad
posible o a una retirada cautelar. Su decisión se evidenció en un
excelente quite con el que se hizo presente en el toro de Curro Vázquez.
La verdad es que la tarde era, y se presumía, de El Juli. Incapaz de
irse de vacío de esta Feria, cuando anteayer Ponce, Joselito y Paulita
habían salido a hombros, El Juli fue un legionario con el violento
tercero y toreó muy bien al natural en el sexto. Puede que le falte clase
a Julián López; pero le sobran güevos. Y el orgullo imponente de no
dejarse ganar nunca la partida.
A El Juli, cuya gloria incipiente yo no canté y que este año se está
manteniendo a base de cornadas y gestos guerreros, había que decirle
aquellos versos de Miguel Hernández dedicados a un camarada guerrillero:
...aquí, aquí, paladín de Madrid y por cojones. Dicho esto, resumamos
brevemente el desarrollo de la corrida. Curro Vázquez: detalles, torería
de pasada y cautelas. El Tato: oficio, profesionalidad y voluntad en línea
descendente. El Juli: valiente hasta la temeridad, hambre de Puerta
Grande, un cañón con la espada. Y, al final, dos tandas de naturales muy
asentados, muy largos y muy toreros.
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