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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del martes, 9 de octubre de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Mª
Luisa Domínguez, desparejos de presentación; mansotes, bajos de
casta y sin complicaciones; no se cayeron.
Diestros:
Entrada: más de media entrada.
Crónica de la prensa:
ABC, El Mundo
ABC. ANGEL G. ABAD. Rafael
de Julia corta una oreja que no salva una tarde descastada
La corrida de María Luisa Domínguez Pérez de Vargas defraudó ya en
la presentación. Un saldo, con diferencias de peso de más de cien kilos.
Segundo y tercero abecerrados, el sexto un zambombo, que a la postre fue
el mejor. Sin bravura, sacaron muchas complicaciones.
Con este material, la terna anduvo muy decidida, manteniendo el interés
de la tarde, que ya era bastante, porque de no ser por esa entrega el
festejo podía haber caído en los infiernos de la mediocridad.
El mejor parado fue Rafael de Julia, que, queriendo hacer siempre las
cosas bien, toreó muy largo y templado al sexto por el pitón derecho. Se
empeñó en torear al natural y ese no era el lado bueno. Unos ayudados
por bajo con mucha torería precedieron a una estocada caída de efecto
fulminante que le valió para cortar el único trofeo de la tarde.
Luis Miguel Encabo estuvo muy firme y asentado ante sus dos enemigos en
dos faenas que fueron de más a menos por culpa del ganado. Dejó una
exclente impresión.
El Molinero triunfo el pasado año con una tremenda corrida de Palha.
Esa hazaña salvó a los empresarios una Feria que iba irremediablemente
cuesta abajo. La gesta le ha servido para torear siete corridas este año
y que la empresa de Zaragoza le recompensara con la corrida de ayer, casi
de favor. El Molinero toreó estupendamente con el capote y cuajó
muletazos de excelente corte con una y otra mano y hasta tuvo la dignidad
de no mendigar una vuelta al ruedo. Al año que viene puede que le
recriminen que no cortara orejas cuando vaya a pedir un contrato.
El Mundo. JAVIER
VILLAN. Una oreja para tres redondos
No diría yo que haya sido esta tarde la mejor que puedan ver mis ojos;
ni siquiera que vaya a ser la mejor corrida del Pilar. Pero sí afirmo que
las veremos peores. Los toros de María Luisa Domínguez, mitad y mitad:
unos serios y otros anovillados. El Molinero, también mitad y mitad: a
veces regular y a veces regular tirando a mal. Lástima; desde hace años
algunos esperamos muchísimo de este torero. Tampoco ha sido la tarde
mejor de Encabo, aunque gestos de lidiador maduro no le faltaron.
Y en cuanto a Rafael de Julia, también se le ha visto más brillante
aunque sin deslumbrar. Al final, Rafael de Julia enmendó una tarde mala
para todos, sobre todo para los espectadores, y lo hizo cabalmente con un
toreo de derecha de muchos quilates.
La corrida fue una corrida compensada: 100 kilos o más de diferencia
entre los discretos y anovillados segundo y tercero, y los buenos mozos
quinto y sexto, parecen demasiado; váyase lo uno por lo otro. El tercero
sacó genio, movilidad y un punto de casta que amargó la vida a Rafael de
Julia. El quinto, con más plaza y autoridad, fue mansote y con
posibilidades. Y el sexto, reservón, tomó muy bien la muleta cuando el
torero era capaz de ponérsela en su sitio.
Eso fue lo que hizo, al final de la faena, Rafael de Julia y trazó una
soberana tanda de redondos rematada con un extraordinario pase de pecho
que valió por toda la tarde. Mató con eficacia Rafael de Julia y
consiguió una oreja que muy pocos pidieron, y luego nadie protestó.
Respecto a la eficacia, yo no sé si fue estocada caída, sartenazo
desprendido o claramente un bajonazo. En esto, como en otras cosas, los críticos
no acabamos de ponernos de acuerdo. El lenguaje taurino es contradictorio.
Por ejemplo, cuando decimos que un toro tiene cara no sabemos, del todo,
si nos referimos a los pitones o a su aspecto facial. Poca cara, o sea,
desde mi punto de vista, pobrísimo de pitones, tenía el sexto. Y sin
embargo, su aspecto reportaba más seriedad que los recentales segundo y
tercero.
La cuestión del lenguaje taurino no es cosa baladí. Por ejemplo, los
viejos revisteros no hubieran reseñado con entusiasmo la vuelta al ruedo
de Encabo porque no hubo «devolución de prendas». Eso quiere decir que
fue una vuelta burocrática y funcionarial sin entusiasmos populares; sin
abanicos, sin flores, sin sombreros, que es lo que se le arroja al matador
cuando ha suscitado la complacencia del público.
Sin embargo, toda la tarde Luis Miguel Encabo dio sensación de
seguridad y confianza en sí mismo; esa torería que le está manteniendo,
con buenas vibraciones, en un buen lugar dentro del escalafón. Luis
Miguel Encabo seguramente que irá a más.
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