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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del jueves, 12 de octubre de 2000
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Núñez
del Cuvillo, con clase.
Diestros:
Banderilleros: el banderillero Manolo Gil se cortó la coleta.
Picador que saludó: el
varilarguero Salvador Herrero saludó tras picar al 6º toro.
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónica de la prensa:
ABC, El Mundo
ABC. ANGEL G. ABAD.
Lección de tauromaquia de El Juli para conservarla el tiempo que dura una vida
Todavía la plaza sigue con un nudo en la garganta; aún los tendidos
tiemblan pensando en aquella belleza de obra. Nadie quería que acabara.
Silencio y admiración. Y El Juli en el ruedo, tranquilo, entregado, rota la
cintura en naturales pasmosos, ligados, inenarrables.
Cuesta describirlo. A veces se nos olvida el elogio entre tanta vulgaridad
diaria. La lección de tauromaquia de El Juli, para conservarla en la memoria
durante el tiempo que dura una vida. Su actuación rompe muchos moldes
preconcebidos, demasiados tópicos sobre su figura y su toreo, excesivas tonterías
sobre la calidad y la pureza, monopolizadas últimamente. También, Julián López
ha ido a más en la temporada que se desvanece, a mucho más en su concepción
artística y en su estética, y desde el vuelo de sus verónicas al manejo de la
mano zurda el tono ha crecido junto con la hondura. El toreo no es una sola
verdad y el resto mentira. Quien piense así se equivoca. Aunque se admite la
pasión.
El Juli le ha hecho un quite de oro a la Fiesta con esta faena de rabo,
porque cortó las dos orejas y el rabo, si aún no ha salido del tintero, del
sexto. Lanceó firme, seguro, valiente en el saludo; quitó por caleserinas sin
darle importancia a las astifinas defensas del bravo nuñezdelcuvillo, al que
puso en suerte en el caballo con un recorte de torería añeja. Banderilleó con
poder, y tras el tercer par jugó con la embestida y la hombrera, como un niño
en el parque que amarillea y sueña con glorias.
Rompió la faena con suavidad, y marchó a los medios con las ideas tan
claras como el agua. Citó de lejos. Ni una duda. Luego se puso a desgranar
naturales lentos. La muleta adelantada como la pierna contraria y el hilván en
la punta de los dedos y la templanza en los flecos de la tela que barría la
arena del ruedo. Y en la otra mano, las mismas virtudes, idénticos elementos. Y
al ligar dos pases de pecho, el delirio, la congestión... Faltaba matar, y mató
tras unas dobladas que murieron bajo la pala del pitón. Y si llega a esa
efectividad con el acero en su noble toro anterior, otras dos orejas y un quite
por chicuelinas de rodillas para asombro de todos.
El Mundo. JAVIER VILLÁN.
El ciclón de El Juli rebanó un rabo
El Juli cortó ayer el rabo. Y, tal como venía la tarde, hasta la pata podía
haber cortado: él y los demás compañeros de cartel. Los toros, por sus
facilidades, para una apoteosis colectiva. Pero fue El Juli el que armó el
taco. No creo que al señor García Terrell, este rabo vaya a pesarle tanto en
su currículo taurino como le pesó al señor Panguas el célebre rabo de Palomo
Linares en Las Ventas. Entre otras cosas, porque Zaragoza no es Madrid aunque
sea plaza de primera.
Los rabos, en toreo, pueden ser signos sublimes o signos bárbaros. El de
ayer no es un signo sublime. Pero el entusiasmo colectivo era un hecho; al Juli
le debía esta plaza alguna oreja del año pasado y la ley de la compensación
es una debilidad humana. Dicho esto, reconozcamos que la diferencia entre El
Juli de ayer y los otros está en que Julián López se arrimó como un león.
Ha sido la tarde que mejor he visto al Juli esta temporada, que pasó por encima
de sus compañeros de cartel como un tornado. Al señor Miguel Abellán, que había
andado con decorosa pulcritud, el ciclón de El Juli lo dejó a ras de tierra.
Los toros, tras el baile de corrales y las peripecias tensas del
reconocimiento, de plaza de segunda: terciados y sin remate ni culata. Mas
fueron igual para todos. Cómo serían los rechazados de Núñez del Cubillo, si
los aceptados salieron como salieron.
Además de arrimarse como un león -o como un perro, que gusta más a los
taurinos- El Juli demostró que, a estas alturas de la temporada, va como una
moto mientras los demás se atascan. Así fue, en resumen, la proeza rabona de
El Juli: aunque desarmado un par de veces, calentó el ambiente en el tercero
con unas chicuelinas de rodillas que pusieron a la plaza en pie; también él
tuvo que salir por pies, pues el toro apretaba. Citó de frente en dos medios
naturales y acabó abriendo el compás. Perpetró un bajonazo tan infame que el
toro acabó escupiéndolo. Con el recorte pinturero, tras el tercer par de
banderillas, se metió al público en el bolsillo en el sexto. Y tras dos
naturales, obligando mucho, se lo puso por montera. Lo mejor, una tanda de
redondos muy acelerados y ligeros de pies; el pase de pecho, de pitón a rabo,
desató el entusiasmo que ya no decreció, tras los rítmicos ayudados por bajo,
hasta la estocada. La brava agonía del animal excitó todavía más los ánimos.
Esta apoteosis de casta y ganas de seguir siendo alguien, redujo a cenizas
las indecisiones de El Tato, con el que la plaza estuvo agria y hostil. Y rebajó
la pulcritud y el buen tono que había tenido el señor Miguel Abellán. Cometió
Abellán una descortesía que todo el mundo cuida: insistir en quite a toro
ajeno tras sucesivos enganchones. Para estropear los toros, a algunos toreros
debieran bastarles los propios. El señor Miguel Abellán se dobló por bajo con
buen son, ligó bien los primeros derechazos y remató con un buen pase de pecho
en su primero; la segunda tanda, más templada; la tercera, toda enganchones
aunque el remate y los adornos fueron bonitos. Los naturales, dos buenos; pegó
un respingo y se descolocó cuando iba a rematar con el de pecho. Pinchazo y
bajonazo de juzgado de guardia. Cuando le dejaba puesta la muleta al de Gabriel
Rojas, quinto, éste la tomaba con facilidad. Por ejemplo en dos tandas de
redondos de buen corte. En los naturales se ayudó con la punta de la espada; y,
así y todo, le salieron asimétricos. La segunda tanda, de frente, fue mejor y
la estocada muy hábil.
El señor Miguel Abellán brindó a su cuadrilla y todos se llenaron de
abrazos y parabienes; es una cuadrilla muy unidala del señor Abellán. Que Dios
les conserve la unidad, mejor para lo bueno que para lo malo. Ya no podrá ser
porque Manolo Gil, un excelente tercero, se cortó ayer la coleta.
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