GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE
TOROS DE
ESPAÑA

 

TOROS EN VITORIA

Temporada 2000

Feria Taurina 1999
Resultados y crónicas
otros festejos

FERIA DE LA VIRGEN BLANCA

Jueves, 5 de agosto. Toros de José Ortega (bien presentados, blandos, aborregados, 4º y 6º mansos. El 2º fue devuelto por inválido. Le sustituyó uno de Andrés Ramos, poca fuerza, con buena embestida), para el rejoneador Paco Ojeda, y para los diestros El Cordobés (aplausos; silencio), José Ignacio Ramos (oreja; oreja y petición de otra) y para Rivera Ordóñez (aplausos; silencio). Un toro de Justo Nieto para el rejoneador Leonardo Hernández (petición y vuelta).

Viernes, 6 de agosto. Cuatro toros de Teófilo Segura (bien presentados, blandos, manejables 4º y 6º) y dos de San Román (el 3º  chico y pobre de pitones; el 5º fue el mejor de la corrida). Para Ponce (silencio y gran ovación), Eugenio de Mora (oreja y oreja) y El Juli (vuelta con petición y oreja). Crónica de El Mundo

Sábado, 7 de agosto. Toros de Manuel San Román (Salamanca), para Juan Mora, Pepín Liria y Diego Urdiales, que tenía previsto tomar la alternativa. SUSPENDIDA POR LLUVIA

Domingo, 8 de agosto. Toros de Andrés Ramos ( muy bien presentados y de comportamiento notable.), para Juan Mora (pitos tras aviso y una oreja), Manuel Caballero (pitos y silencio) y Vicente Barrera (palmas y aplausos, con aviso en ambos). Más de media entrada. Llovió a partir del segundo toro.

Lunes, 9 de agosto. Dos toros de Justo Nieto, para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, y seis de Carmen Borrero para José Ignacio Ramos (dos pinchazos, estocada -aviso- y dobla el toro -ovación-; dos pinchazos -aviso-, media y descabello -vuelta-) Uceda Leal  (media ladeada -ovación-; estocada y descabello -ovación-) y Miguel Abellán (estocada -oreja-; dos pinchazos y estocada -aplausos-). Media entrada. Crónica de El País


CRÓNICAS DE LOS FESTEJOS

El Mundo. JOSE MANUEL PERUJO. Edición del 7 de agosto´99. El toreo lo hizo Eugenio

Sin rematar los muletazos por abajo, cogiendo a veces el estaquillador con ventaja, construyendo sus faenas sin llegar al acabamiento. A pesar de todos estos pesares, el toreo lo hizo Eugenio de Mora.

Cierto que el toledano se llevó los dos mejores toros de la tarde; boyante el segundo y bravucón el quinto. Pese a eso, su mérito estuvo en no estropearlos demasiado.

Al segundo lo recibió con dos rodillas en tierra y lo embarcó al natural largo y tendido, aunque con la derecha lo templara mucho menos.

Con el quinto salió De Mora a por todas. Le hizo de todo y casi todo bien, con capa y muleta, rodillas en tierra incluido. A ambos, Eugenio de Mora, que venía rellenando el cartel, los cazó arriba de sendos espadazos con alguna travesía o desprendimiento, pero también mortales de necesidad. Entre Ponce y el Juli, saltó la sorpresa y el toreo lo hizo él.

Enrique Ponce, a pesar de no estar afortunado con su lote, puso de manifiesto la profesionalidad y el oficio y se inventó una faena ante el imposible primero. Al cuarto le expuso y mucho. Dio pases sueltos y sin ligazón. Al finalizar la faena logró algún derechazo a base de insistir al animal. Pero en los dos se le atragantó la tizona, sobre todo en los cinco pinchazos al que abrió plaza.

La julimanía invadió Vitoria como otras plazas, pero Julián López tuvo una tarde en precario, plagada de voluntad y de defectos.

Pobre impresión

Si exceptuamos un quite por navarras y faroles en el tercero y otro por chicuelinas en el sexto, el resto sonó a marketing y a bluf. El jovencísimo espada dio la impresión, a pesar de su determinación y desenvoltura, de que más que un hervor le falta el cocimiento entero.

En el tercero estuvo voluntarioso bajo la lluvia y le perdonaron un aviso, aunque le negaran una oreja, y dio muchos pases y toreó poco. Al que cerraba plaza lo ahogó, encimista y sin temple. Banderilleó en los dos, deprisa, deprisa, y corrió toda la tarde, pero torear es otra cosa. El público pidió de nuevo la oreja con fuerza y el presidente no se atrevió a negársela por segunda vez a Julián López.

Torear es pararse y quedarse muy quieto, como apuntó un Eugenio de Mora, que continúa creciendo.

El cartel de hoy.- Esta tarde componen el cartel en Vitoria el rejoneador Martín González Porras y los diestros Juan Mora, Pepín Liria y el riojano Diego Urdiales, que tomará la alternativa. Se lidiará un astado de Justo Nieto para rejones y seis de Manuel San Román.


El País. JOSÉ LUIS MERINO. Edición del 10 de agosto´99. Toros sin valor
Cuando el caballo Cagancho no sale a torear, porque está herido, como por ejemplo ayer, los demás caballos de la cuadra del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, tales como Chabela, Martincho, Boj, Chicuelo, Fusilero, Aldebarán, Batista, e incluso Mazzantini echan a temblar por la responsabilidad que se les viene encima. No sabemos si esto aconteció ayer, pero lo cierto es que el rejoneador navarro, aun clavando algunas banderillas con mucho acierto, no acabó por redondear la tarde. Es más, no estuvo a la altura que tiene acostumbrado a sus muchos admiradores.

La corrida que envió Carmen Borrero no dio el juego deseado por los diestros. En realidad, la corrida que mandó estaba muy bien de pitones, pero le faltaba casta, fuerza, y todo lo que suele tener un toro que se llama bravo. Todo un fiasco.

El torero de la tierra, José Ignacio Ramos, que sustituyó a Morante de la Puebla puso toda la carne en el asador en su segundo toro. Le echó valor, raza, incluso aguantó un par de coladas con cierto peligro. Instrumentó cinco series de derechazos, donde hay que destacar alguno de ellos trazados con densidad y largura. Ese toro por el pitón izquierdo no pasaba. En banderillas en los dos toros estuvo aseadito, sin más. No pudimos saborear la suerte de matar como es habitual en este torero pundonoroso.

Uceda Leal, que es un torero de finas hechuras, toreó a su primer ejemplar con buen gusto, tratando de hacer las cosas bien. Pero el toro se quedaba, no colaboraba, y no pudimos ver esas esencias que, sin duda, atesora el torero de Madrid. En su segundo era un mansote que no valía nada. Era la muermez con dos pitones.

Lo que es grato señalar hay que adscribirlo en la cuenta de Miguel Abellán. Su primer toro, el tercero de la corrida, resultó ser un mansote de mucho cuidado. Salió suelto en varas, y daba arreones como suelen esgrimir los toros mansos. Cuando nadie creía que se podía aprovechar ese toro, Miguel Abellán estuvo valiente, en especial cuando empezó a torear y cuando inició la faena con las dos rodillas en tierra. Valía el tesón, la voluntad, el entregarse, porque parecía que en ese toro estaba el toro de su vida. Repetimos que lo realmente importante fue su disposición para enfrentarse a lo que parecía imposible de torear, por la mansedumbre que exhibía aquel malhadado bicho. Sin duda esa clase de gestos son los que le hacen a un torero. No olvidemos que no siempre los toros embisten como solemnes imbéciles. Un toro manso puede tener una lidia determinada. El torero tiene que saber lidiar toros de todas las clases de embestida.


Otros festejos

Sábado, 24 de julio. (por la mañana). Festejo taurino. Alumnos de la Escuela Taurina de Álava.

Sábado, 24 de julio (por la tarde).   Novillada con caballos. Samuel López, Francisco Javier Corpas y José Manuel Pina.

Domingo, 25 de julio. Día del Blusa. Siete toros de Justo Nieto, para el rejoneador Leonardo Hernández, y para los diestros David Luguillano, El Tato y Juan José Padilla.

 

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