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Corrida de abono
Feria de la Virgen Blanca
PLAZA DE TOROS DE VITORIA
Tarde del jueves, 8 de agosto del 2002
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Agropecuaria las Monjas,
, bien presentados con cara, de juego muy desigual, mayoritariamente sin
fuerzas, el mejor el cuarto, toro para desorejar y uno de Castillejo de
Huebra, sobrero lidiado en sexto lugar.
Diestros:
Entrada: media entrada.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino, El País
PortalTaurino. MIKY
RIOJA. Lo mejor la banda de música y la oreja de
Ramos
Cuando
uno ve el día que hace, se empieza a desanimar y a pensar que puede
haber una pobre entrada, luego cuando llega a la plaza de toros y
comienza el festejo, el desanimo ya es patente, no soy capaz de decir el
número de espectadores, pero si soy capaz de decir que la entrada a la
plaza fue paupérrima. No me atrevo a decir lo que pasa n Vitoria,
porque una cosa es clara, los componentes del cartel, no eran toreros de
conocida fama ni de los que salen en el papel cuché, pero de ahí a que
tan poca gente pase por las taquillas, no es normal.
Desde
luego desconozco la solución a este asunto, pero me da le impresión de
que cada día hay menos gente y que esto no mejora, bajo ningún
concepto.
Si
a este ingrediente principal, le añadimos la tarde desagradable,
nublada que necesitó de luz artificial desde el cuarto toro de la tarde
que algunas gotas cayeron, pues el resultado es decepcionante. Y como lo
que mal empieza, mal acaba dice el refranero popular, la tarde
taurinamente hablando estuvo como climatológicamente hablando. Mal.
Los
toros de Agropecuaria las Monjas, salvo el cuarto, carecieron de fuerza,
de casta, de raza, de todo, lo único que se salvó fue la presentación.
El cuarto sin ser nada del otro mundo, fue un toro que tuvo recorrido y
que se dejó hacer, noble por el pitón derecho que es por donde su
matador, sacó lo mejor de su actuación.
José
Ignacio Ramos, se colaba en el cartel, por la puerta de la sustitución,
al caerse del mismo Juan Mora, sin que estén todavía muy claros los
motivos de esa caída, el que
habría plaza, se topó contra la muralla de la invalidez, sosería y
descaste del burel, la media docena de muletazos que consiguió, las sacó
a base de insistir y robándolos en el poco recorrido del animal. Dos
pinchazos, estocada delanterilla y descabello, José Ignacio que es un
buen matador, se contagió de la apatía a la hora de manejar el acero
en esta ocasión. Tuvo suerte José Ignacio con el cuarto, no sólo el
mejor, sino el único potable de la corrida. Colocó un magnífico
tercer par de banderillas de dentro a afuera, que levantó el ánimo del
respetable. Luego faena basada fundamentalmente en la mano derecha, por
el pitón izquierdo el toro no era el mismo, series de muletazos en
redondo, algunos de ellos con mucha calidad y buen hacer. En esta ocasión
estuvo muy asentado, más pausado y con menos prisa que otras veces.
Cobró una buena estocada después de pinchar y el público pidió la
oreja.
Víctor
Puerto, anduvo toda la tarde con ganas de agradar, en su primero estuvo
valiente y encimista para arrancar pases que se quedaban a medias y sin
posibilidad de ligazón alguna. En el quinto más de lo mismo,
intentando tirar del animal despacito, haciendo muchas veces de
enfermero, en vez de torero, para que el toro no rodase por los suelos.
Eso de bajar la mano, hoy Víctor Puerto, ni lo ha podido hacer.
Para
la actuación de Eugenio de Mora, podríamos copiar las mismas líneas
que hemos descrito para su compañero Víctor Puerto, solamente podemos
contar algún muletazo suelto que tenga calidad. Hoy ligar, es posible
que pudiera hacerse en los tendido y más por el frío que por otra
cosa, porque en la arena, eso era prácticamente imposible, en el que
cerraba plaza, tres derechazos buenos y seguidos. Nada más, al final
pobre actuación de matadores influida por la pobre calidad de los
toros. Como decíamos lo que mal empieza mal acaba y nuestro titular sin
ninguna duda hace justicia a la interpretación de una magnífica banda
de música que se oye perfectamente en toda la plaza y que cuando
interpreta, lo hace con calidad.
El País.
JL MERINO. La rebelión del modesto
José Ignacio Ramos sustituyó al lesionado Juan Mora. Acostumbrado a
las corridas duras, José Ignacio Ramos, ayer, tuvo la ocasión de
demostrar que también sabe hacer el toreo bueno. No en su primero, que
no valía. Fue en su segundo, cuarto de la tarde, cuando puso la firma
de dos largas cambiadas nada más salir el toro. Hizo un quite por
delantales. Banderilleó aceptablemente. Inició la faena con ayudados
por alto. A continuación, dio dos series cortas de derechazos muy bien
trazados, que fueron rematados por pases por alto. Al citar al natural
tuvo la cualidad de darle mucha distancia al toro y, metiéndole la
muleta abajo, tejió dos series de naturales largos, profundos y muy
bien llevados. Siguió con dos tandas de derechazos muy seguro y
entregado, remató con tres circulares de gran ejecución, y de propina,
unas manoletinas muy ajustadas. Después se llevó el toro hasta el
centro mismo de la plaza y se tiró a matar. Primero pinchó en hueso;
no importaba, porque la ejecución la hizo cabal. Después cobró una
estocada que rodó el toro sin puntilla. La oreja se la mereció en
buena ley. Sin duda, ayer Ramos atesoró toda la simpatía que siempre
damos a lo que simboliza la honda de David.
De Víctor Puerto destacamos que dominara a su primero, un toro con
genio, como si fuera un gatito, gracias al temple que puso en su muñeca
en las series de derechazos, preferentemente. Valía la pena ver la
inteligencia con que dominó a ese rabiosillo toro.
Eugenio de Mora puso una gran voluntad, y en algún momento, cierto
empaque muletero. Le reprochamos que en su primer toro le iba bien dándole
distancia, mas en las series siguientes se la cortó. Y ahí la cosa no
funcionaba tan bien.
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