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Corrida de abono
Feria de la Virgen Blanca
PLAZA DE TOROS DE VITORIA
Tarde del miércoles, 7 de agosto del 2002
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Sánchez-Arjona, ,
desiguales de presencia, con la cara justa. Mansos, descastados, sosos y
un interminable sin fin de
calificativos, antitesis de la tradición taurina.
Diestros:
Entrada: media entrada.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino, El País
PortalTaurino. MIKY
RIOJA. Lo más bravo de la tarde, el Cordobés
El cartel más esperado de la feria, tenía la
sospecha del comportamiento de la ganadería y lo cierto es que la
sospecha se cumplió, la corrida fue una retahíla de inválidos que
justo se sostenían en pie. Da igual que los toros se caigan o que no
anden, cualquiera de las dos cosas tira por los suelos, la fiesta, el
bochornoso y lamentable espectáculo de devolver un toro por falta de
fuerzas y que encima haya que apuntillarlo en el ruedo porque su
invalidez llega a tal extremo que no puede ni volver a los corrales, es
lo más lamentable de la fiesta. El torito de las figuras o en este caso
quizá de la figura del momento, tiene estos peligros para el
espectador. Toros amoruchados, que valen muy poquito y que “tragan”,
cuando lo hacen, media docena de muletazos y se acaban.
Afortunadamente las cosas se aguantaron, pero en
el segundo de la tarde, podíamos vaticinar un escándalo mayúsculo.
Le añadimos los
simulacros de picar, le añadimos que no se puede ni meter un quite, nos quedamos en la situación de que esto se convierte en un
lamentable evento que roza la línea de la borreguez y toca con los
dedos el desastre del mundo taurino.
Tenía yo un tío
desgraciadamente fallecido en Assa, con unas cabras, que mochaban más
que los presuntos toros de esta tarde. Ante este panorama la crónica de
lo sucedido es prácticamente calcada en cada toro. Por no tener no tenían
ni la mala intención de un toro cuando se defiende por falta de
fuerzas, por no poder, no podían ni coger, alguna vez, por la falta de
respeto de los matadores han estado a punto de llevárselos por delante
con los pitones, insisto por falta de respeto de los toreros y no por la
voluntad de los toros de herir.
Por otro lado el coso
gasteiztarra, puede figurar en el dudoso honor, de ser la plaza de toros
más grande del mundo, ya que ni El Juli la llena
Manuel Díaz, “El
Cordobés”, hizo lo mejor de la tarde, cortar una oreja en cada toro,
ambos proyectos de faenas, se basaron cara tremendista de este muchacho,
muletazos pocos, que sirviera artísticamente, menos. Eso si desplantes,
cabezazos al toro, salto de la rana, y demás tucos de este tipo para
llegar a los tendidos y que estos soliciten trofeos, artístico poco,
espectáculo sin lugar a dudas mucho y por el resultado, parece que
bueno.
Miguel Abellán lleva
una buena temporada y teníamos muchas ganas de verle, cuentan las crónicas
que su toreo está muy asentado esta temporada y nos hemos quedado con
las ganas de verle, valiente, con ganas de agradar queriendo conectar en
el público y queriendo demostrar que su contrato para está corrida
estaba justificado, se estrelló con lo que hemos relatado con
anterioridad. Con la espada estuvo francamente mal, nueve pinchazos
entre los dos toros y una estocada defectuosa que asoma.
La predisposición en
nuestro coso a favor de El Juli, es patente desde el paseillo, toda la
plaza estaba esperando a que cualquier cosa, destellos de algo, un
detalle para alzar en triunfo a Julián López. Estuvo vulgar, en el
primero de su lote, haciendo que quería y que sus intentos se
estrellaban en la invalidez del animal, algo de cierto había. En el
sexto, pudo hacer algo más porque el burel tenía un poco de baterías
dejaba. Muletazos con ambas manos, en alguna ocasión buenos, pero lo de
siempre muy poquitos, los toros se quedaban sin pilas de una manera rápida.
Recuerdo especialmente, una serie con la mano izquierda. Una buena
estocada acabó con la vida del toro de la jota. Petición oreja
concedida y petición de la segunda.
Acertadamente el
Presidente Señor Lete, estuvo en su sitio y no la concedió.
El País.
JL MERINO. Un anodina corrida de toros
Menos mal que los toros cuarto y sexto tuvieron movilidad, porque
de otro modo la corrida había que meterla entre las que hay obligación
de no ver una más en la vida.
El Cordobés en su primer toro trenzó una faena vulgarísima. Ni
los derechazos ni los naturales valían gran cosa. Si le dieron la
oreja fue porque se dedicó a dialogar con el público y a amenazar al
toro. Y le amenazó tirando la muleta detrás suyo y como diciéndole
que te voy a pegar. ¡Qué clase de toro sería que se asustaba hasta
por la voz del torero! Le dieron una oreja por simpatía. Y en su
segundo, en su inicio de faena, la muleta quedó agotada de tanto
vuelo. A mitad de la tarea le dio dos derechazos largos y el toro se
fue tras el engaño. Demostró que si hubiera empezado a torearlo como
hay que hacerlo, el toro hubiera servido. Además de muchos
enganchones, la cosa quiso arreglarla con el salto de la rana. Como
suele ser norma, ahí el público se regocijaba y le jaleaba.
Las dos faenas de Miguel Abellán no fueron para echar cohetes.
Mejor en su segundo, donde todo lo hizo el torero. El toro no pasaba y
metía la cabeza a duras penas. Es verdad que el torero puso toda la
buena voluntad del mundo.
El Juli banderilleó a sus toros con bastante vulgaridad. Sólo en
el tercer par de su segundo toro hubo algo de emoción. La faena de su
primer toro discurrió a base de muletazos que pugnaban entre los
deseos de extrema precisión y la extrema vaguedad. En su segundo
estuvo mejor, pero sin demasiadas excelencias. Pases aislados, alguno
bueno y otros regulares. No ligó en ningún momento y se excedió en
dar demasiados trotes después de cada muletazo, es decir, los pasitos
atrás para aliviarse.
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