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Corrida de abono
Feria de la Virgen Blanca
PLAZA DE TOROS DE VITORIA
Tarde del martes, 7 de agosto del 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: toros de José Luis
Marca. Desiguales de
presentación, flojos en general; nobles 3º y 4º, 6º con
dificultades.
Diestros:
Incidencias: Durante
la lidia del quinto toro fue asistido en la enfermería el subalterno de
Morante de la Puebla, Silverio Sierra, con herida por asta de toro en
triángulo de Scarpa derecho, con dos trayectorias de ocho centímetros
de longitud hacia anillo crural y otra de seis centímetros por encima
de los músculos abductores. Más varetazo en región glútea derecha.
Pronóstico menos grave. Ingresó en clínica.
Entrada: lleno.
Crónicas de la prensa:
Diario de Sevilla, El País.
El País.
JOSÉ
LUIS MERINO.
Orejas
de tono menor
La
corrida empezó con la concesión de una oreja no merecida a Enrique
Ponce. En la faena de ese toro el diestro no ligó una sola tanda de
pases. Las cinco series de derechazos, por lo general, estaban
trazadas en pases de uno en uno. Todo ello muy aseado, pero sin emoción
alguna. Con la oreja en la mano, la tarde empezaba demasiado dulce. En
su segundo toro, Enrique Ponce estuvo rayando a más altura, haciendo
las veces de enfermero de un toro que se caía. Quiere decirse que sus
pases estaban hilvanados con mucho mimo, con mucho cuidado pero sin la
tensión que poseen las faenas vibrantes. Los incondicionales de Ponce
habrán disfrutado con ese toreo suave, que a veces parece un toreo de
filfa y capulí. Como parte positiva hay que señalar dos muletazos en
dos tandas, un natural muy templado y dos buenos derechazos. Pero todo
ello sin ligar, cosa muy importante a la hora de calibrar si una faena
es maciza, vibrante y del toreo del bueno.
Al menos en lo que atañe a El Juli, en su primer toro, tercero de
la tarde, vimos que los pases se ligaban, sobre todo con la mano
derecha. Con la mano izquierda en esa faena, El Juli instrumentó dos
naturales ligados, y uno muy largo y denso. La otra tanda de naturales
esa fue ya de menor tono, puesto que estuvieron trazados de uno en
uno, sin cargar la suerte. En la faena de ese toro le dieron una oreja
y hubo petición de otra, con bronca al presidente por no concederla.
Es verdad que media oreja El Juli la ganó con las banderillas, pero
no porque las pusiera bien, que fueron los tres pares ejecutados a
toro pasado, sino porque cuando el público ve correr al joven torero
y ve que las banderillas quedan prendidas en el toro, ya cree que está
rozando la gloria. En el sexto toro, El Juli se encontró con un
ejemplar que no le dejó hacer el toreo bueno. Le creó bastantes
problemas con un constante cabeceo.
Morante de la Puebla pasó por Vitoria como un espectro alado de un
lugar ubicado en la Puebla de la provincia de Sevilla. En ninguno de
sus dos toros estuvo presente ese toreo que tanto alaban algunos. En
su primero fue todavía más espectro. Y en su segundo algún muletazo
a toro pasado, y algún trincherazo, y algo que no se puede definir
porque ni tuvo continuidad ni fue completo cuanto poquito quiso hacer
o no hacer.
Diario
de Sevilla. Varquerito.
Lección
de Ponce y El Juli con los mejores toros de Marca
En competencia amable pero reñida, y delante de
una atractiva corrida de Marca, Ponce y El Juli dieron en Vitoria una
estupenda tarde de toros. Ponce redondeó con un lote que en sus manos
pareció y resultó bastante mejor de lo que fue. Ambiciosas faenas
sembradas de aciertos y logros.
El conjunto y los detalles de las dos. En ellas se transparentó
inconfundiblemente el espíritu de un torero en racha. Lo mismo la
faena del toro que rompió plaza -basada en la colocación y el temple
que la del cuarto de corrida- construida a partir de corregir el
gazapeo del toro.
Con el primero, suave, sereno e inteligente, fue dando al toro el
sitio y la distancia perfectos, traérselo y ligarlo sin violentarlo,
mecerlo al ralentí, ayudarlo cuando el toro amenazó con venirse
abajo, aguantarlo fríamente las dos veces que se le quedó
rebrincadito. Siendo francamente buena la faena y luego lo tumbó sin
puntilla de una estocada antológica.
El cuarto tuvo mejores hechuras que ninguno, salió galopando y
humillando; con dos graves inconvenientes: su gazapeo de principio de
faena y su justeza de fuerzas. Los dos problemas los resolvió Ponce
en un abrir y cerrar de ojos. Aunque sin la redondez de la primera,
esta segunda faena de Ponce tuvo más fuerza y más cuerpo, variedad
de planteamientos. Como fue, sin enojo ni tiempos muertos, faena larga
sonó un aviso antes de cuadrar Ponce el toro. Lo tumbó al segundo
viaje y el premio para la segunda exhibición se quedó en una sola
oreja.
La réplica de El Juli a la primera de las dos demostraciones de
Ponce fue categórica. El Juli toreó al segundo de capa con
parsimonia, quitó por ajustadas chicuelinas y banderilleó con
brillantes y acierto. En el mismo platillo, muletazos empapados y
reunidos. No todos del mismo calado, por la tendencia del toro a
salirse distraído pese a su bondad. Fortísimo el conjunto. Se fue
tras la espada como un cañón. Memorable. De muy distinta condición
los otros tres toros. El Juli arriesgó mucho con un sexto retinto y
en la muleta se empleó pegando cabezazos y punteando por la mano
derecha. Faena de aguante y emoción.
Morante tuvo el infortunio de sortear un quinto imposible -que
prendió al banderillero Silverio Sierra corneándolo en el triángulo
de Scarpa- y a la defensiva y un segundo que, lastimado tras la pelea
en el caballo y resentido de una vuelta de campana, tuvo cortos viajes
y remató siempre derrotando por los dos pitones. El toro, apoyado en
las manos, se apagó enseguida y no hubo caso.
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