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Corrida de abono
Feria de la Virgen Blanca
PLAZA DE TOROS DE VITORIA
Tarde del domingo, 6 de agosto del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: toros de Cebada
Gago (complicados, poca
presencia, salvo el 5º)
Diestros:
-
El Zotoluco
(estocada baja, dos descabellos
(silencio); pinchazo, estocada caída, dos descabellos (silencio).
-
José
Ignacio Ramos (media estocada
(petición y vuelta); estocada delantera (aplausos).
-
Francisco Marco (media estocada
ladeada, cuatro descabellos (aplausos); pinchazo, media estocada delantera, tres
descabellos (silencio).
Entrada: media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País El
Mundo ABC
El País.
Lunes, 7 de agosto´2000. JOSE LUIS MERINO. Toros
complicados por encastados
La de ayer fue una corrida de las llamadas
duras. Los toros de Cebada Gago llevaron a los matadores demasiadas
complicaciones. Pese a que a la mayoría de las reses se les pegó duro en
varas, llegaron a la muleta con excesivo temperamento. El quinto de la tarde,
segundo de José Ignacio Ramos, fue un compendio de toro todoterreno. Le dieron
tres varas muy fuertes, y así todo se comía los engaños. A ese toro no le
hubiera podido ni el escalafón entero.
El mexicano Zotoluco se dobla muy bien con los toros, y así lo hizo con los
que le tocó en suerte ayer. A su primero lo toreó por derechazos, muy
valiente. No obstante, el toro se revolvía prestísimo y se le echaba a los
hombros. Imposible torearlo por el pitón izquierdo. Toreó con el capote a su
segundo con cierta prestancia. Como a ese toro le pegaron fuerte en varas, muy
pronto se le apagó la fuerza. El matador trató de torear entre los pitones,
pero con escaso éxito.
El torero local José Ignacio Ramos destacó con las banderillas en sus dos
toros. En realidad, es uno de sus fuertes. Quizá todo lo concerniente a su
aportación como torero ayer, hay que cifrarlo en la suerte de banderillas.
Realmente estuvo muy torero con los arponcillos. También con el capote cabe
destacar unos buenos lances a su primero, y cuatro largas cambiadas a su
segundo. La petición de oreja que tuvo en su primero, vamos a atribuírselo al
haber del paisanaje. Tuvo mérito poder lidiar a su segundo, del que hemos dicho
que fue un toro con el que muy pocos, por no decir ninguno, hubiera podido con
él. Estar delante de esa fiera era suficiente como para justificar el dinero
que cobró.
El torero navarro Francisco Marco, sustituyó a Óscar Higares. También
debemos valorar el que aceptara torear esta corrida. Con el capote instrumentó
a su primero dos largas cambiadas y unos buenos lances. En su segundo mejoró
los lances, rematados por una buena media verónica de rodillas. Sus picadores
tomaron muy en serio lo de Cebada Gago: pegaron a los toros como si fueran de la
banda de Capone. En la faena de su primero, tercero de la tarde, instrumentó
algunos derechazos de cierta valía por lo que tenía que consentir al toro.
Tanto en ese toro como en su segundo, sexto de la tarde, estuvo a punto de ir a
la enfermería. En los dos toros le llegó un revolcón en cada toro. Tuvo la
mala suerte de que al descabellar a su primero, se le desprendió de la mano el
descabello saltando al tendido, con un susto mayúsculo para los espectadores.
Afortunadamente no hirió a ninguno.
Cuando hay toros en la plaza se crea un clima de expectación. Algunos
espectadores exclamaban frases aludiendo a que esta corrida sólo las puede
matar los gladiadores. Con esa expresión parece que el propio público, o parte
de él, está reclamando los toros bobos, inválidos, sin casta, sin lo que
tiene que tener un toro.
Los
toros de Cebada Gago tenían casta y temperamento, lo cual suena como rara avis
in terra. ¡Qué cosas!.
ABC. Lunes, 7 de
agosto´2000. Agencias. Ramos dio la única vuelta al
ruedo con una encastada corrida de Cebada Gago
El diestro José Ignacio Ramos dio la única vuelta al ruedo en la segunda
corrida de la Feria de La Blanca de Vitoria. Se lidiaron toros de Cebada Gago,
bien presentados y muy encastados; el quinto, complicado y con peligro. Ramos
pudo haber cortado la oreja de su encastado primero de no haber fallado con los
aceros. Toreó muy firme y decidido, ligando los muletazos con temple y ritmo,
pero le faltó la rúbrica al matar. El quinto, sin embargo, fue un toro difícil
y con peligro, ante el que José Ignacio Ramos porfió en busca del lucimiento
que el animal no le permitió en ningún momento. (Vuelta con petición y
silencio).
El mexicano Eulalio López «El Zotoluco» no tuvo un lote fácil. Con ambos
procuró armar faena, a base de valor y esfuerzo, pero sus enemigos colaboraron
poco, ya que les faltó temple en la embestida y ofrecieron complicaciones.
(Silencio en ambos).
Francisco Marco, que sustituía al lesionado Óscar Higares, se fue también
de vacío. Dejó algunos pasajes de interés con el tercero, otro toro con raza
y casta al que realizó una faena con altibajos. Con el sexto el torero no pudo
llegar a redondear, aunque Francisco Marco lo intentó con porfía por ambos
pitones, eso sí, sin conseguir resultados. (Palmas y silencio).
El
Mundo.
Lunes, 7 de agosto´2000. JOSÉ MANUEL PERUJO. Rebelión
en la granja
Algún día, de vez en cuando, todavía sucede. Cada vez más de tarde en
tarde, los toros se acuerdan de cuando eran salvajes, del viejo uro y todo lo
demás, y mandan al corral el mal nombre de las ganaderías. Dejan de ser
colegas, antes de morir, de esa infinidad de pollos tomateros con cuernos,
transmutados en toros, que sirven como las banderillas y el botijo, para que les
den matarile impunemente. Bendita memoria que nos recupera el aficionado que
llevamos dentro.
Ayer el primer cebada desmontó, el segundo romaneó y el tercero tomó tres
varas empujando por los dos pitones. Tamaña hazaña en este planeta hacía
tiempo que no se veía. Y si bien el cuarto también empujó lo suyo aunque el
quinto campaneó y el sexto sólo se dejó, creíamos estar soñando o en otra
galaxia. Guapa de lámina y con los kilos justos, la corrida, normalita por otra
parte, no parecía del tercer milenio, y llegó a la muerte cotizando al alza y
vendiéndola a buen precio.
Toreables segundo y tercero e interesantísimos los otros cuatro. Bronco y
con sentido el primero, justito de viaje el cuarto, pronto y violento el quinto
y con mucho que torear el sexto. ¿Se ha visto cosa igual en un Vitoria?
Claro que una cosa es predicar y otra dar trigo. Verdes las habían segado
para los tres espadas, por debajo todos de sus oponentes. Y digo yo: ¿Cómo
hubieran estado las figuras en esta historia?
Zotoluco devolvió el crédito de Madrid, Pamplona o Valencia. Zotoluco parecía
otro. ¿Eulalio, qué le pasó manito? Chicuelinas todo a cien en el primero y
flaco de recursos con la muleta, en el cuarto se rajó pese a que en Jalisco no
se rajan.
José Ignacio Ramos, valentón y decidido, banderilleó con plasticidad y
poder a los dos, pero estuvo fueracacho y a merced del segundo aunque matara
arriba, y fueracacho y a merced del quinto.
Marquitos es joven y nuevo. Cerca y valiente en el tercero al sexto le plantó
cara, largo el trazo y limpia la intención. Pero no fue suficiente. Al llegar a
la redacción me preguntaron los colegas ¿qué tal la corrida? Bien, bien, mi
querido Orwell. No sé si me entendieron. Porque el toro, al que le sobraron los
kilos, fue el amo de la plaza, el rey del cotarro, el gallo del corral, el
centro de la Fiesta, el espejo para otras ganaderías y la guía de navegantes
desorientados.
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