|
|
|
Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID
Tarde del lunes, 8 de septiembre del 2003
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de Jandilla, de juego
desigual.
Diestros:
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
El País
El País.
TOMAS CANO. Como para turistas
Para el día de la Virgen de San Lorenzo, que da nombre a las fiestas y
a la feria de Valladolid, se anunció un festejo especial. Cuando los
taurinos preparan algo especial, cuando menos hay que ponerse a temblar.
Para estos actos, el ganado sale gordo, acochinado, aparentando trapío.
El peso lleva consigo caídas, volteretas y embestidas mortecinas.
Beneficiarios, los cardiólogos. No hay taquicardia que valga. El trío de
espadas tiende a ser de variopintos cortes artísticos. Ejemplo: el
aflamencado, el bullidor y el encimista. Todo salió tal cual. El esperado
festejo era para turistas.
En el que abrió festejo, Javier Conde se pasó los dos primeros
tercios atrincherado tras el capote. Salvo probaturas. Inició el trasteo
de muleta por bajo, con aflamencada figura. El último de los trapazos le
salió con efecto contrario, lo que hizo que el torete cayera por los
suelos rompiéndose una pata y quedándose inservible para el resto de la
faena. Lo pasaportó de indigno bajonazo. En su otro, faena de flamencos
desmayos por el pitón derecho. Lo desmayado, aunque sea realizado con el
pico de la muleta y fuera de cacho, tiene su aquél. Sirve, entre otras
cosas, para ocultar deficiencias técnicas, y lo flamenco, para desatar
pasiones.
Miguel Abellán se puso plan bullidor ventajista ante la ovejuna
embestida de su primero. No sólo aburrió, sino que le protestaron. En el
que hizo quinto, lo intentó todo, pero sin alma. Atropellado, con prisas,
ahora de pie, luego de rodillas, sin orden ni concierto.
Matías Tejela, generoso en el esfuerzo y entregado, como a destajo.
Innumerables fueron los pases que pegó a su primero. Todo esto con ambas
manos y a diferentes distancias, sin terminar de acoplarse. Dejó sabor y
calidad en algunos pasajes. En el que cerró festejo, un toro con casta y
calidad, pero sin apenas fuerzas, que debió ser devuelto por el señor
presidente. Así lo exigió la afición y aplaudidores en general. En los
primeros pases de muleta, el animal se partió una mano, quedando
inservible para la lidia. El disgusto del joven torero fue grande, y la
bronca que el respetable proporcionó al usía de turno fue monumental. Ya
se sabe, los presidentes son como los árbitros caseros, siempre barren
para la empresa. La afición y sus derechos se la traen al pairo.
Para que nada faltara, la orquesta tiró de repertorio y lo tocó todo,
hasta los arrastres de los toros. Nota, tocó y tocó bien. Tres festejos,
tres medias entradas. La reventa anda perdida. Hoy, en vez de vender
compraba boletos. No hay quien lo entienda. A partir de ya aparecen las
figuras en el coso de Zorrilla a doble jornada por cabeza.
|
|