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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID
Tarde del martes, 12 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Castillejo de Huebra, desiguales de juego y presentación,
y un sobrero que hizo quinto de Mercedes
Pérez Tabernero.
Diestros:
Entrada: Lleno.
Crónicas de la prensa:
El Mundo, ABC
El Mundo.
CESAR MATA. Bostezo en seis capítulos
Tres tandas de derechazos con cadencia, temple y ligazón de
David Luguillano al murube que abría plaza, y unas verónicas hondas y suaves
de Morante de la Puebla se salvaron de la quema general. En su primero, el
exceso de responsabilidad y la tensión se apoderaron de un Luguillano que en
algunos momentos atropelló el fluir pausado de la lidia. Luego, ante el cuarto,
porfió en la cara y a cortar por lo sano ante lo imposible del lucimiento.
Insulsa faena de Morante en el primero de su lote. No tuvo
mejor suerte con el segundo, salvo las referidas verónicas. Se lo llevó a los
medios, pero el toro, tan soso, se aplomó además, aunque llegó a tragarse algún
natural de trámite. Ante su primero, Abellán no pudo hacer nada. Ante el
sexto, ya quedó dicho, voluntad y entrega.
ABC. JAVIER
LÓPEZ HERRANZ. Miguel Abellán cortó la única oreja de
la tarde como premio a su tesón
Otra tarde aburrida en el coso del paseo de Zorrilla, fruto, una
vez más, del poco juego dado por los astados, ayer de la ganadería de
Castillejo de Huebra. Tuvieron como nota común la falta de fuerzas (el segundo
y el quinto, que fue devuelto, resultaron auténticos inválidos) y su
descastamiento. Ante este material poco se pudo hacer, salvo arrimarse.
Eso hizo en el sexto Miguel Abellán, que a la postre fue el triunfador de la
tarde cortando el único apéndice de la corrida. El toro recibió dos puyazos,
y con la flámula el madrileño, a base de porfiar buscando siempre el pitón
contrario, logró sacar al astado varias tandas ligadas con la derecha. El toro,
descastado y sin clase, embestía a regañadientes, con la cara alta y quedándose
corto. Le avisó con varias coladas, pero a base de tragar logró enjaretarle
muletazos aislados que, unidos a la estocada, le hicieron acreedor de la única
oreja de la tarde.
Pobre de cara
En el tercero, que fue el más pobre de cara de la corrida, lanceó
a la verónica con las zapatillas firmes y jugando bien los brazos. Realizó
luego un quite por chicuelinas muy ceñidas, en las que el toro casi se lo lleva
por delante, y remató todo ello con una vistosa serpentina que fue en conjunto
lo más destacable de las actuaciones con el capote. El de Castillejo de Huebra
poseía una embestida rebrincada, pegaba tarascadas y resultó gazapón. Ante
estas complicaciones, Abellán le dio la distancia correcta y realizó una faena
de tesón y voluntad, al igual que la anterior. Abellán se justificó
sobradamente en su paso por Valladolid y el público así lo entendió.
Quien hizo el toreo bueno fue David Luguillano, que, de no haber fallado con
la espada, también hubiera obtenido recompensa. Al que salió en primer lugar,
el mejor de la corrida por su nobleza a pesar de estar justo de fuerzas, lo
muleteó sobre el pitón derecho, logrando series en las que hubo sentimiento y
torería. Basó su labor sobre este pitón y sólo logró enjaretar una tanda de
naturales largos y templados, ya que el toro por el izquierdo tenía peor
condición. Finalizó con manoletinas y estuvo hecho un pinchaúvas con la
espada, lo que le hizo perder el trofeo.
Mansurrón
Al cuarto toro no lo entendió tan bien como a su primer enemigo. El
astado salmantino fue mansurrón, derribó a El Legionario en el primer puyazo y
Luguillano anduvo algo desconfiado.
Morante de la Puebla pasó con más pena que gloria por Valladolid, aunque, a
decir verdad, tuvo el peor lote de la tarde. El segundo era un inválido que
tuvo que haber sido devuelto. Recibió al animal con una serie de verónicas con
la gracia que le caracteriza. La falta de fuerzas provocó que el burel se
quedara corto y echara la cara arriba. En el quinto, un manso sobrero de
Mercedes Pérez-Tabernero, poco pudo hacer por la sosería del animal. Volvió a
brillar con el capote.
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