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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID
Tarde del lunes, 11 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Manolo González, y dos, segundo y sexto, de González-Sánchez
Dalp, mansos y de juego desigual.
Diestros:
Incidencias: el banderillero Pablo Ciprés sufre una «herida
inciso-contusa que lesiona venas del paquete vascular subsolear y secciona la
vena safena extrema. Pronóstico grave».
Entrada: Lleno.
Crónicas de la prensa:
El Mundo
El Mundo.
CESAR MATA. Tarde aciaga
Tras el triunfo en su primera tarde de feria, Manolo Sánchez volvió a
reivindicar su toreo. Su primero ya perdió las manos en los lances de recibo,
una actitud que mantuvo a la largo de toda la faena. Exquisitamente pulcro, pero
sin poder dotar de profundidad su labor, estuvo Manolo Sánchez con la muleta. Y
rubricó su labor con una estocada atravesada. Después, dos largas cambiadas de
rodillas recetó el de Valladolid, en señal de ir a por todas, pero luego poco
que reseñar.
En este tercero, tras pasar en falso para parear, el banderillero Pablo Ciprés,
resultó cogido grave cuando ya estaba en el burladero.
Venía Rivera Ordóñez de dejar buen aroma en cosos como San Sebastián y
Palencia, elevada su cotización tras demostrar una clase hasta entonces oculta.
Pero en Valladolid volvió, en el quinto, a torear con ventajas, sacándose al
toro en los viajes y sin apreturas. Pese a que el toro echaba la cara arriba,
Rivera no cejó en su empeño que, aunque valdío, gusto a los tendidos.
El lote de Eugenio de Mora tuvo la nota común de la falta de casta. Una
enorme sosería la de su primero, que se revolvía al vaciar el pase. Faltó,
también, pulso y quietud, ya que el torero mostró atropello y falta de
claridad.
Pese a que la faena no tuvo valor alguno, una buena estocada puso el colofón
definitivo a la vida del toro. Sin apenas movilidad llegó el que cerraba plaza
a la muleta del toledano. Algo que no le impidió tomar tierra en alguna ocasión
en la que se le obligó más allá de su maltrecho cuerpo. Marró con el estoque
Eugenio de Mora, acrecentando en la tarde el tono aciago.
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