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Festejos
PLAZA DE
TOROS DE
VALENCIA
FERIA DE NOVILLADAS 2003
Valencia
busca un torero

Javier Solís,
triunfador del ciclo. El diestro completará el cartel de la novillada
del próximo 22 de julio en la Feria
de Julio
  
Fotografías de Francisco
José Ferrís
Jueves, 12 de junio. Novillos de Concha
y Sierra y Albarreal (bien presentados), para Ricardo de Fabra (saludos
en ambos), Benjamín Gómez (palmas tras aviso en ambos) y Óscar Sanz (saludos
tras aviso y vuelta tras petición). Un cuarto de entrada. Crónica
del festejo.
  
Fotografías de Francisco
José Ferrís
Viernes, 13 de junio. Novillos de Valdeolivas
(bien presentados, de buen comportamiento con los caballos y en general
buenos para el torero),
para El Ciento (silencio tras aviso y oreja tras aviso), Emilio de Justo
(silencio en ambos) y Manolo Martínez (saludos tras aviso y oreja).
Menos de un cuarto de entrada. Crónica
del festejo.
  
Fotografías de Francisco
José Ferrís
Sábado, 14 de junio. Novillos de Giménez
Indarte (bien presentados y nobles), para Rafael de Foyos (vuelta
tras petición y ovación), Miguel
Ángel Perera (silencio tras aviso y oreja) y Fernando
Cruz (vuelta tras petición y ovación con saludos). Un poco más de
un cuarto de entrada. Crónica
del festejo.
  
Fotografías de Francisco
José Ferrís
Domingo, 15 de junio. Novillos de Bohórquez (de diferente juego y presentación), para Javier
Solís (saludos y oreja), Lumbrerita (saludos y vuelta al ruedo) y David
García (silencio tras dos avisos y silencio tras un aviso). Un cuarto
de entrada. Crónica
del festejo.
Crónicas de los festejos
El
País. Lunes,
16 de junio´2003. La madurez de Javier
Solís
Variada en todo y muy irregular la novillada de Ana María Bohór-quez.
Desde el inválido que abrió plaza, que rodó varias veces por la
arena, hasta el buen y en cierta medida poderoso quinto, que recibió
tres fuertes varas. También los hubo con mal estilo y peligro, como el
segundo. Una prenda más pendiente del torero que de la muleta, que además
anduvo como desorientado en varas y manseando sin disimulo. Y por temple
y bondad, el cuarto, un noble novillo pero también muy justo de trapío.
Del estilo parecido del segundo fue el tercero. El de más alzada de tan
desconcertante lote, que también sacó peligro por el pitón izquierdo,
que nunca humilló y acabó los muletazos con un molesto y muy incómodo
derrote. La novillada la cerró el más hecho de todos, pero por contra
también el más parado.
Para Javier Solís fue el inválido primero y el bondadoso cuarto,
todo un contraste. A novillero tan hecho como Solís le vino pequeño el
que abrió plaza, al que aplicó una insistente y absurda porfía que
acabó por no tener sentido. Una lucha desigual, insípida e incolora.
Aun con las fuerzas justas, la nobleza del cuarto fue virtud que
sobresalió por encima de aquel defecto. Solís lo entendió, aunque las
dos primeras series con la derecha pecaron de cierta aceleración. Se
asentó más con la muleta en la izquierda, templó y logró los mejores
momentos.
Lumbrerita y David García son dos novilleros valencianos muy nuevos
en todo, tanto que para éste era su debut con picadores. Se les notó
la falta de recursos técnicos, sobre todo en los deslucidos y
comprometidos segundo y tercero. Lumbrerita luchó con sinceridad contra
su primero y con el importante quinto aprovechó el viaje del novillo
con mejores intenciones que resultados. El peor parado fue David García,
pero no se amilanó y mostró firmeza ante novillos que se lo pusieron
tan difícil.
El
País. Domingo,
15 de junio´2003. Una novillada inválida
Salían los novillos como las balas y al poco se desmoronaban. Antes
de llegar al caballo, los de Jiménez Indarte mostraban sus
credenciales: el documento de invalidez. Salían del peto vistos para
sentencia, se tambaleaban en banderillas y a poco de meterse en la
muleta no hacían otra cosa que venirse rebrincados, defenderse o medir
la arena. En un apunte generoso se salva el quinto, un bonito colorado
que sin llegar a la flojera de sus hermanos tampoco le sobraban las
fuerzas. Sin clara entrega, pero con tendencia a embestir, mantuvo un
cierto interés en el último tercio. No humilló ni se rompió en la
muleta, pero las sensaciones que dejó mejoraron el descalabro ganadero
que se vivía hasta entonces.
Con ese quinto se vio lo mejor de la tarde. Perera planteó bien la
faena e impuso la virtud del temple. Fue una labor sobre todo
inteligente. Para Rafael de Foios y Fernando Cruz fueron los escombros y
no bastó la buena actitud del segundo para salir más airoso. Ni el
buen concepto del primero, también muy escaso de recursos, para salvar
mejor la papeleta.
El
País. Sábado,
14 de junio´2003.
Éxito de Jesús Gil
Imponente la presentación de los novillos de Jesús
Gil: largos, musculosos y con serias cabezas. Casi una corrida de toros
que llega a tener un poco más de fuerza y roza en su conjunto el
sobresaliente. Porque además de nobles, tuvieron fijeza y algunos buena
clase. Y picante, como el quinto. El cuarto se paró algo en la muleta y
el sexto, aunque con vocación de embestir, también protestó un poco.
El mérito de los novilleros fue no perder la compostura, aunque no
siempre entendieron tan excelente material. El Ciento anduvo sobrado y
con oficio. Manolo Martínez dejó un estilo de torero rancio y al
vibrante quinto le respondió con firmeza. Emilio de Justo apuntó
calidad, pero algo frágil, no terminó de cuajar. Al final la impresión
fue que alguno de los novillos merecieron ser más aprovechados.
El
País. Viernes,
13 de junio´2003. Dos Novillos de
clamor.
Los dos remiendos de Albarreal que completaron la
novillada fueron de nota alta. Saltaron en segundo y tercer lugar, y
aunque ninguno fuera un dechado de bravura en varas, pues uno hizo sonar
el estribo y el otro anduvo distraído, se rompieron con clamor en la
muleta. Del primero de Óscar Sanz sería difícil destacar por cuál de
los dos pitones embestía más largo y con clase: un modelo de acometida
la de ese novillo. Con él, Sanz se inclinó más por la seriedad que
por cualquier otra concesión fácil. La faena tuvo empaque, soltura. En
definitiva, buen toreo. Se rebozó de novillo con la muleta en la
izquierda, pero labor de tan buen concepto tuvo una pega: faltó ligazón.
Quizá por eso no tuvo llegada al tendido.
El otro de Albarreal tuvo tanto son como el anterior y, quizá, algo
más de nervio. También de acometida larga y mucho más entregado por
el lado derecho. Muchos pases le dio Benjamín Gómez, con un buen
inicio de faena, pero definiéndose a menos. En todo caso, faena de
contrastes. Igual respondía con largura a viaje tan claro del novillo
que se atolondraba. Un desarme hacia el final acabó por ensuciar una
faena sobre todo de buena actitud.
Los titulares de Concha y Sierra, noblones y sin peligro, tampoco
tuvieron clara entrega. De los cuatro, el primero apuntó clase, pero
también fue el más flojo de todos. Ricardo de Fabra compuso un trasteo
frío y largo, que contagió a la gente. Los tres últimos destacaron,
sobre todo, por su buena estampa. Tipo tenían de toros, pero andaban
muy escasos de raza. Mansearon en varas, y llegaron a la muleta con
cierto aire, algo sosos, pero nada problemáticos. El sexto, un precioso
burraco con hechuras de cuatreño, pareció más ahogado en el último
tercio.
La faena de Fabra al cuarto fue alborotada, de bulla y algo
trompicada, con voltereta incluida. La de Óscar Sanz al sosón quinto
tuvo premio por su insistencia y todavía le pudo sacar algún natural
de dibujo muy clásico. Benjamín Gómez insistió con porfía en el que
cerró plaza, pero su labor resultó muy opaca ante un novillo muy
quedado.
La novillada también tuvo su punto de emoción, sobre todo en las
espectaculares cogidas que sufrieron Óscar Sanz en el segundo, que le
destrozó de arriba a abajo la taleguilla y la de Ricardo de Fabra en el
cuarto.
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