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Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
FERIA DE SAN JAIME
Tarde del miércoles, 23 de julio de 2003
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros del hierro del
Puerto de San Lorenzo, correctos
de presentación, pero venidos muy a menos en la muleta. El 2º fue el mejor.
 
Diestros:
- Antonio Ferrera,
pinchazo, estocada (silencio); bajonazo trasero (saludos); casi
entera, (oreja).
- El Fandi, entera
desprendida (oreja); dos pinchazos y siete descabellos (silencio);
casi media y descabello (oreja).
 
Fotografías de Francisco
José Ferrís
Entrada: media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, ABC, El
Mundo
El País. VICENTE
SOBRINO. Orejas con poco peso
La corrida no empezó bien. El toro que abrió plaza levantó la ira de
la gente. Desde que salió, ese toro se vino abajo repetidamente,
mostrando una debilidad clamorosa. Prácticamente sin picar, no había
porqué, Ferrera quiso banderillear con su compañero El Fandi, pero la
gente no le permitió semejante atrevimiento. Banderillear a un inválido
no tenía sentido, así que fue la cuadrilla quien cumplió el trámite.
Las protestas no cesaron; las palmas de tango, tampoco. Vista la escena,
Ferrera, tras absurdos intentos, acabó con la pantomima.
Su segundo, tampoco sobrado de fuerzas, se rebrincó en la muleta. No
aguantó mucho en los terrenos elegidos por Ferrera para la faena y pronto
amagó con irse a las tablas: allí fue donde acabó. La faena de Ferrera,
muy ligera de pies, terminó en derroche de efectos, buscando lo fácil.
El sobrero recibió una primera vara con cierta entrega, pero tomó la
muleta sin clase y sin humillar. Ferrera buscó de nuevo lo fácil, dentro
de una faena más pendiente en ver la reacción del público que del toro.
El primero de El Fandi, segundo de la tarde, fue el toro de una corrida
venida muy a menos. Pasó de puntillas por el primer tercio, dentro de una
suerte de varas inexistente. Pero fue pronto, tuvo fibra y transmisión en
el último tercio. Las dos primeras series de El Fandi con la derecha
prometían faena de altura, pero fue un espejismo. Rectificando
constantemente los terrenos, sin ligar, esa faena acabó ensuciándose.
Su segundo fue otro toro. Tuvo entrega en varas en primera instancia,
pero a El Fandi se le vino muy pronto abajo su planteamiento. Al paso,
quedado, el del Puerto no quiso muleta. La faena fue una lucha entre uno
que quería y otro que no. Muy centrado en el sexto se trabajó una faena
consintiendo mucho a un toro que no acabó de entregarse.
En banderillas, Ferrera y Fandi dieron un recital de facultades físicas.
Juntos o por separado, hicieron vibrar a la gente. Apuntaron arriba y
clavaron, por lo general, en lo alto. Aunque la partida en este tercio
pareció ganarla El Fandi. El premio de las orejas vino más por el
recuerdo de las banderillas que por las faenas realizadas.
ABC. ZABALA DE LA SERNA.
El Fandi no «perdona» con
el mejor lote
Fui a por unas
zapatillas y no había mi número. Fui a comprar un libro de Paco Brines
para que me lo dedicase en la noche de su homenaje y se habían agotado
todos. Fui a ver el primer toro y tampoco había tal, que aquel inválido
ser no era. Mal arrancaba la tarde, y peor se puso cuando el presidente lo
mantuvo sin enmendalla,cabreó al personal e impidió cualquier atisbo de
lucimiento de Ferrera, que ni siquiera banderilleó y abrevió.
El Fandi se curó en salud con el segundo y tal vez se equivocó al
picarlo tan poco, porque se creció con casta brava en banderillas -buen
tercio, por cierto, en collera con su compañero-. Tras un principio de
derechazos muy largos y entonados, un par de tandas, le perdió el aire,
vinieron los enganchones y un desajuste casi total a izquierdas. La faena
ya no fue la misma y sólo se arregló con una estocada que le propició
la oreja.
A.F. hizo un esfuerzo anímico con el tercero, que no terminó nunca de
romper ni de humillar. Cuarteó y quebró con éxito con los palos,
mientras Fandila clavó con ortodoxia. La labor muleteril resultó muy
tropezada, en los medios y cuando el toro se rajó y se aculó en tablas.
Al hilo de las mismas mató con una estocada desprendida y trasera que no
ayudó a remontar nada.
Fandi se estrelló con un manso que se paró en los albores del último
tercio tras un prólogo de rodillas. Los ecos de un par al violín que
levantó la plaza y los juegos a cuerpo limpio se difuminaron enseguida en
un ambiente de decepción acentuado con la espada.
Ya son ganas de faltar al respeto y a la historia ponerle a un toro de
nombre «Granero» y traerlo a Valencia. Claro que el segundo sobrero, de
Bohórquez, se llamaba «Gallito». Pero seguro que uno está equivocado
como siempre y los tiros van por otro lado. Manseó este quinto bis todo y
más tras sustituir al titular, que se descoyuntó en un volatín. Ferrera
se postró con un farol de rodillas y después banderilleó con escasa
reunión. Muleta en mano quiso con un enemigo que no descolgaba. En
realidad quiso más que pudo en una faena rápida, haciendo de tripas
corazón. Un derrote al antebrazo cuando presentaba la izquierda, desarme
incluido, le hizo desistir del toreo al natural para regresar con menos fe
a la mano diestra, muy crispado. Agarró un espadazo y una oreja menor.
Tuvieron el detalle los toreros anunciados de hacerle partícipe en
quites al sobresaliente, Paco Senda, que pintó una sabrosa media. Ante el
sexto, entraron los tres, por chicuelinas Ferrera, por delantales Senda y
por zapopinas Fandi, que revolucionó con los garapullos en la moviola
-impresionante el segundo encuentro- y en otro violín por los adentros. Más
pausado estuvo el granadino esta vez; también el toro embestía más
atemperado que el notable segundo. Ambos le pusieron la puerta grande en
bandeja, y Fandi no «perdona», como dicen los colegas deportivos. La
faena empezó en tintes clásicos, aunque por el izquierdo se frenó el
animal, y concluyó bullanguera, con una cadena de molinetes de hinojos.
La efectividad de media estocada desprendida, un descabello y un público
santo le auparon a hombros.
El
Mundo. JAVIER VILLAN. Tres
orejas y un diálogo apócrifo
Los toreros no son sólo esos seres legendarios que acostumbramos a
imaginar. Los toreros son seres humanos con sus virtudes y sus defectos,
sus dudas y sus congojas: Ferrera y el Fandi, por ejemplo. Gracias a un
colaborador muy perspicaz y siempre alerta, me ha llegado este diálogo
ateniense entre Ferrera y El Fandi, un diálogo que puede ser apócrifo
pero que transcribo casi en su totalidad. Sea apócrifo o no, me ha
resuelto, en el supuesto de que esté resuelta, la crónica.
Primer toro.
-Buenas tardes, David Fandila, perdona que no te ofrezca banderillas;
pero ya ves cómo está el público de encrespado. Yo tampoco me atrevo
a banderillear esta ruina de toro.
-La verdad es que el pobre animal es un desastre y no se tiene en
pie; tienes toda la razón, Antonio.
-Lo malo es que el público empieza cabreándose con el Asensio del
palco y acaba tomándola con nosotros.
-Pero el Asensio tiene para dar orejas la misma facilidad que
dificultad para devolver inválidos.
-Dios te oiga, David Fandila, universalmente aclamado como el Fandi.
(El toro, obviamente, como venía anunciado por todos los signos y señales,
fue una ruina; un robo, un latrocinio, que diría un castizo).
Segundo toro.
-Hola otra vez, Antonio Ferrera; tengo el honor de cederte este par
de banderillas para que nos deleites con tu inigualable arte
banderillero.
-Agradezco la deferencia, vamos a ver qué se me ocurre para
desagraviar a estos enfurecidos aficionados. Aunque tú con la capa ya
los has apaciguado bastante.
-Hoy por ti y mañana por mí. Vamos a ello.
-La verdad es que empieza a ser molesto tanto ajetreo y tanto mano a
mano; y tanta rivalidad que ve más el público en su imaginación que
nosotros con nuestros hechos. Este toro tiene muchos pies.
-Pero tú tienes más, David Fandila.
-Y tú, Antonio Ferrera, no te quedas atrás.
(Lo que viene ahora es un resumen del diálogo correspondiente a la
lidia de los toros tercero, cuarto, quinto y sexto; una adaptación del
estilo directo y coloquial, al indirecto narrativo.Se quejaba Ferrera de
que el Asensio no le hubiera dado una oreja como a El Fandi y éste
replicaba que el público no la pidió.Parece ser que, a partir de aquí,
los diestros fueron menos locuaces y que se les veía con más ganas de
acabar el trámite que de cambiar impresiones. Alababa El Fandi el
frenesí del público ante un par de banderillas al violín y ante sus
derechazos de rodillas.Y, con la solidaridad de Ferrera, lamentaba la
modorra súbita que le sobrevino al bicho. Y Ferrera debía de estar
pensando que en todas partes cuecen habas y en algunos sitios a
calderadas; y que el cenizo le había tocado antes a él.
Otra oreja para El Fandi
El Asensio, contradiciendo su natural inclinación, devolvió el
quinto. Lo cual congratuló a Ferrera, aunque, por mor del tiempo, nos
hiciera la puñeta a algunos. Saltó Fandila como el rayo a la arena
cuando el sobrero desarmó a su colega. Ferrera quebró, en banderillas,
primorosamente en los medios y luego se peleó con el bicho. Eso gustó
a la gente y al Asensio y le dieron una oreja. Pese a los trallazos, las
carreras, los quites y la traca de El Fandi, el del Puerto de San
Lorenzo se fue arriba y se mantuvo en pie. Fandi también se creció en
todos los tercios y el público y el Asensio le dieron otra oreja. No
hubo empate).
Despedida y cierre.
-La verdad es que son demasiados kilómetros a nuestras espaldas.
-Y más kilómetros en los ruedos que en las carreteras, David
Fandila.
-De eso estoy seguro, Antonio Ferrera.
-La verdad es que esto empieza a ser cansino, David Fandila.
-Lo malo es que empiece a cansarse el público.
-Eso ni lo pienses. Mira el entusiasmo valenciano. ¿Qué será de
nosotros cuando el público se canse?
-Eso, ¿qué será de nosotros, esforzados gladiadores?
-¿Dónde toca el próximo mano a mano?
-Donde toque.
-¡Visca Valencia!
-Eso. ¡Visca Valencia!
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