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Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
FERIA DE SAN JAIME
Tarde del sábado, 20 de julio de 2002
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de María
Luisa Domínguez, muy bien presentados excepto el 2º que bajó
bastante del resto. Sacaron bravura y nobleza en líneas generales, excepto el 5º
que resultó muy peligroso, en varas se emplearon, destacando el 3º y el 6º,
que apretaron mucho metiendo los riñones en el peto; 3º, 4º y 6º fueron
ovacionados en el arrastre.Diestros:
- Víctor Manuel
Blázquez, media estocada (saludos); pinchazo y media baja
(oreja).
- José Calvo,
estocada trasera y tendida (saludos); pinchazo, casi entera, un
descabello -aviso- y ocho descabellos más (saludos).
- Raúl Blázquez,
pinchazo, más de media y tres descabellos (silencio); casi entera
-aviso- y ocho descabellos (ovación).
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
El País
El País. VICENTE
SOBRINO. El espectáculo de los pedrajas
Corrida para todos los gustos, variada y tan aprovechable como
exigente. Y, en algunos casos, demasiada corrida para toreros tan poco
toreados. Y, en otros, corrida tan noble y templada que puso en bandeja el
triunfo. Y siempre, corrida espectáculo. Con matices muy diversos, pero
eso, un verdadero espectáculo. Desde el noble, con clase y templado que
hizo cuarto, hasta el pavo que saltó en quinto lugar. Este toro, de
imponente presencia, sembró el pánico desde su salida al ruedo.
Zapatillero con el capote, puso desde el principio en aprietos a Calvo.
Tres veces pasó por el caballo. El pedrajas se llevó por delante
a Calvo en una espectacular voltereta y en banderillas el pánico se adueñó
del ruedo y empezó a calar en los tendidos. Papeleta para Calvo, desde
luego. El toro, que impuso sus respetos por la arena, permanecía
pendiente de todo movimiento, enterándose. La faena de muleta fue propia
de una película de terror. Tercio final de ¡ay! y de ¡uy! sin descanso.
Y mientras, Calvo que se echa la muleta a la izquierda con serenidad -el vía
crucis iría por dentro-. Por dos veces cogió el guardiola a Calvo
como para matarlo, y por dos veces le perdonó la vida cuando, con el
torero indefenso en la arena, no se cebó con él. ¡Milagro!, desde
luego. A la hora de matar otro calvario. Cuando a ese toro se lo llevaron
las mulillas, la plaza respiró tranquila.
Ése fue el capítulo más duro de la corrida. Hubo otros, que no
desmerecieron el espectáculo pero fueron más gratificantes. Por ejemplo,
los toros que saltaron en tercero y sexto lugar, que acabaron siendo
ovacionados en el arrastre. El primero de Raúl Blázquez se empleó en
las dos varas que recibió. Toro de muy buena nota en el primer tercio. Le
faltó algo de gas en la muleta. Toro también para manos expertas. Pronto
al tomar el engaño, bravo, incluso noble pero nada tonto ese toro fue un
dechado de bravura en el último tercio. Raúl Blázquez impuso su
voluntad, pero lógicamente faltó sitio y técnica. Tuvo el buen detalle
de matarlo en los medios.
Tras el terrorífico quinto saltó otro muy serio toro que cerró la
corrida. También fue zapatillero de salida pero éste no mintió en el
caballo. Apretó y se empleó en dos puyazos largos y que le hicieron
sangrar. Al segundo tercio pasó como enterado incluso algo violento, pero
se rompió en bravo y bueno para la muleta. También tuvo prontitud, pero
había que tragar y esperar a que llegara al engaño. Toro importante, con
un fondo de nobleza y sin claudicar nunca. De nuevo la mayor virtud de Raúl
Blázquez fue la decisión. Pasó algún apuro por destaparse demasiado en
el cite, pero fue admirable su entrega durante toda la faena.
Buen son tuvo el que abrió plaza, aunque un punto molesto por el
gazapeo y su poca fuerza. El cuarto tuvo temple y bondad. Víctor Manuel
Blázquez, que cuajó dos tercios de banderillas de una reunión perfecta.
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