|
|
|
Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
FERIA DE FALLAS
Tarde del domingo, 10 de marzo de 2002
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Martelilla, manejables en líneas generales.Diestros:
Martín González
Porras, (rejoneador), oreja.
Ángel de la Rosa,
ovación y vuelta.
Alberto Ramírez,
palmas y silencio tras aviso.
Raúl
Blázquez, ovación y oreja.
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
ABC, El País, Ruedo
Valenciano
ABC. FRANCISCO PICÓ. Raúl
Blázquez y González Porras, premiados en la primera corrida
El rejoneador González Porras, con una actuación mediocre y llena de
histrionismos, cortó una oreja al acertar con un rejón de muerte rápida.
Sin embargo, se le negó el apéndice a Ángel de la Rosa en el cuarto, al
que toreó muy bien en el tramo final de su faena. Estocada baja y dos
descabellos (vuelta al ruedo tras oír un aviso). En el primero, noblón y
flojo como toda la corrida de Martelilla excepto el quinto, De la Rosa
instrumentó una labor de largo metraje con profusión de pausas. Estocada
atravesada (ovación tras un aviso).
Raúl Blázquez no acabó de centrarse con el segundo. A la faena le
faltó temple y le sobraron voces y enganchones. Estocada tendida y
trasera (ovación). En el quinto ya fue otra cosa. Raúl aprovechó la
noble condición de su oponente para torear con buenas hechuras al
natural. Una serie con esta mano de trazo largo y dejando de atosigar al
cornúpeta levantó una fuerte ovación. Estocada caída (oreja).
Alberto Ramírez nada pudo hacer ante el tercero, que llegó parado al
tercio final. Estocada desprendida (palmas). En el sexto, en el que saludó
en banderillas José Manuel Montoliu, tampoco alcanzó mayores logros, a
pesar de su insistencia y voluntad. Pinchazo, media y doce descabellos
(silencio).
El País. EFE.
Corte de orejas en la primera de feria
En el prólogo de la primera corrida de Fallas actuó el rejoneador
Martín González Porras, quien, tras una labor mediocre y con reiterados
fallos, tuvo la suerte de acertar con el primer rejón de muerte, que
terminó rápidamente con su oponente.
Ángel de la Rosa se lució con el capote en el primero. El animal,
tras una primera vara, dio una espectacular vuelta de campana, de la que
salió mermado de facultades. De la Rosa llevó a cabo una faena larga, en
la que abundaron las pausas, para terminar de una estocada atravesada. En
el cuarto, De la Rosa volvió a lucirse manejando el percal. Toreó muy
bien al natural, destacando su cometido en el tramo final, en el que hubo
un pase cambiado de manos que levantó una fuerte ovación. Terminó de
una estocada baja.
Raúl Blázquez recibió al segundo con una larga de rodillas. La faena
de muleta la basó sobre la mano diestra, dejándose tropezar el engaño
con frecuencia. A la faena le faltó temple y le sobraron enganchones.
Terminó de una estocada tendida y trasera. En el quinto, el valenciano
aprovechó la noble condición de su oponente para llevar a cabo una faena
en la que destacaron dos series de naturales largos y de buen trazo. Mató
de una estocada caída.
Alberto Ramírez nada pudo hacer en el tercero, que llegó al tercio
final con nulas facilidades para el lucimiento. Lo mató de una estocada
desprendida. Al sexto lo recibió con una larga cambiada de rodillas. El
animal llegó con media arrancada a la franela. Insistió para sacar
algunos pases aislados de buena factura, pero todo lo echó a rodar al
precisar de un pinchazo, medio estocada y doce descabellos para terminar
con su antagonista. Un aviso y silencio.
Ruedo Valenciano.
JOSE ANTONIO CALDERÓN. La suerte sigue en el ruedo
No hubo suerte para el castellonense Alberto Ramírez, que
le cupo en desgracia un deslucido lote sin apenas fuerza para aguantar el tramo
muleteril. Teniendo en cuenta que el toro es el meollo para la fiesta, cuando éste
carece de transmisión, de bravura y frunce el ceño contra toda gresca, los que
estamos en el tendido bostezamos y se nos pone la carne de gallina, más bien
por el frío que por el buen toreo. Alberto tuvo un primer toro colorao, de
preciosas hechuras y bien puesto de púas que por cierto eran bastante buídas.
Pero el astado empezó a flojear y la desidia por la faena empezaba a
manifestarse en el tendido. Ante tal torucho borreguil, Alberto se acercó a los
pitones e intentó sacarle algún muletazo. El empecinamiento del torero por
querer quedar bien y dejar manifiesto de su validez, acabó por aburrir al público
que pidió con insistencia la muerte del toro. Y a la voz de mátalo, Alberto
cogió la espada y esta vez, cosa sorprendente, ahondó el acero en los rubios
de su colorao enemigo, haciendo que el toro mordiese el polvo. Sin duda, lo
mejor de su faena y quizá de su actuación. En su segundo toro, un animal de
correcta presentación y buena colocación de defensas, más de lo mismo. Una
faena muy similar, en donde empezó con muletazos de notable factura, con
suavidad y cadencia, pero el toro se apagó y nada más. Se metió entre pitones
intentando sacar agua de vacío pozo. El inapelable tribunal, el público, pidió
que finiquitase con rapidez la actuación, puesto que el descontento era
mayoritario. Esta vez, Ramírez no mató bien y volvió a sus andadas, necesitó
de varios descabellos para acabar con su último toro. Un mal comienzo de
temporada para Alberto, que necesitará de oponentes con mayor brío para
demostrar que es un torero necesario para la fiesta. Se le acaban de escapar de
la mano dos oportunidades trascendentales para la que se espera que sea la
temporada quizá de mayor importancia en su carrera. Actuó en primer lugar, el
rejoneador Martín González Porras, que estuvo muy acertado en su actuación,
cortando una merecida oreja. Enceló muy bien a su oponente con un bonito
caballo llamado Diluvio. Estuvo muy bien en banderillas y espectacular en un
quiebro ajustadísimo apurando en exceso. Cinceló una faena vibrante que remató
espectacularmente de un rejonazo mortal de necesidad, rodando el toro sin
puntilla. Ello le valió una merecida oreja.
Ángel de la Rosa estuvo animado pero sin acabar de rematar
sus actuaciones. El público le pidió con insistencia las orejas en ambos
toros. Manifestó asombrosa seguridad teniendo en cuenta sus escasas
actuaciones. Su primero fue devuelto tras partirse el pitón en un burladero.
Salió el sobrero de la misma ganadería, y le ejecutó una faena en donde
hubieron momentos muy plásticos, pero carentes de transmisión por la flojedad
del astado. Mató de una estocada entera pero que asomaba por el costado, haciéndole
perder un trofeo que el público pedía con insistencia. En su segundo tuvo
momentos de importancia por el izquierdo, pero extendernos en consideraciones
acerca de los que hizo sería pueril. En éste toro Montoliu demostró a su
tierra que los genes se mantienen perennes.
Raúl Blázquez solo brilló en su segundo, al que le cortó una oreja,
la única de la tarde al realizar una faena de entrega y valor, gozando por
momentos de un toreo fino y puro que llegó rápidamente a los tendidos. Tras
una buena faena basada en el buen pitón izquierdo, gustándose y recreándose
en la suerte del toreo al natural, colocó una efectiva estocada, recibiendo un
merecido trofeo que esperemos le sirva para sumar más actuaciones en su haber. |
|