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Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
FERIA DE JULIO
Tarde del martes, 17 de julio de 2001
Crónica de la prensa
Novillada sin picadores
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Erales de La
Quinta (bien presentados, en general nobles y algo flojos).Diestros:
- Miguel Ángel
Franco (saludos y silencio).
- Javier
López, El Javi (saludos y oreja).
- David García (silencio y oreja).
Entrada: se
registró un cuarto de aforo en tarde soleada.
Crónicas de la prensa:
El País
El País JOAQUÍN VIDAL,
Valencia. Tres que prometen
Los tres aspirantes prometían. Prometían
tanto que a lo mejor hasta juraban. "Juro que quiero ser
torero", parecían decir. E iban y se ponían a torear.
Cada uno según su estilo. Eso de que
las escuelas taurinas uniforman los estilos no es cierto y aquí está
la demostración. Ninguno de los tres, alumnos aventajados de escuelas
taurinas, se parecían en nada.
El albacetense Miguel Ángel Franco
recordaba en las formas a Manuel Caballero que es paisano suyo.
Principalmente cuando al empalmar los pases, retiraba presto la pierna
para esconderla atrás y depositaba la planta en la arena con afectada
parsimonia. Se trata quizá no del antitoreo como mas sí de una
concepción inversa al toreo que la tauromaquia pura impone y enseña.
Los otros dos alumnos, de la acreditada
Escola de Tauromaquia de Valènsia, el toreo que hacían o por lo menos
intentaban era al revés que el del colega; o sea, al derecho y en
divina forma. El de El Javi, arrebatador, pues este joven se arrebataba
como cargado de pólvora -polvorilla, lo llamaría el pueblo llano- en
tanto David García se daba a una interpretación artística de gran
templanza, naturalidad y armonía.
Por esas paradojas de la vida el alumno
García obtuvo los menores reconocimientos al concluir sus actuaciones,
si bien los efectos paradójicos los produjo el real desacierto con que
manejó la espada. Lo cual no mermó el buen recuerdo que dejaron en los
aficionados sus verónicas, sus naturales y sus redondos llevando al
toro casi mecido y por supuesto toreado.
El Javi es un pequeñajo (dicho sea con
simpatía) de pocas chichas y mucha pelambrera rematada en bamboleante
flequillo, que iba a por todas, no le faltó la portagayola, se recreció
tras sufrir un serio revolcón, tiró zapopinas, muleteó valeroso y
esas son muestras palpables de que quiere ser torero.
Para ser torero no basta con formular
promesas sino que se debe mostrar la voluntad fehaciente, como Franco,
que si se decide a cargar la suerte en vez de descargarla saldrá
ganando y a los notables David García y El Javi.
Los tres, alumnos de escuelas taurinas,
que están patrocinadas por organismos oficiales. Y no suspenden
festejos -ni ellas ni apenas nadie- según divulgan los taurinos para
sobredimensionar la cuestión de las subvenciones, las incineraciones y
los test priónicos, montar con eso una amenaza de huelga y sacar
tajada. |