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Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
FERIA DE FALLAS
Tarde del martes, 14 de marzo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de
Celestino
Cuadri, bien presentados, flojos -algunos inválidos- de poca casta y manejables, excepto 1º, bronco
Diestros:
- Juan José Padilla: estocada corta muy baja y rueda de peones (aplausos y salida al tercio); estocada tendida, rueda de peones -aviso- y tres descabellos (palmas y también algunos pitos cuando saluda)
- El Califa: metisaca bajísimo enhebrando el costado del toro, pinchazo bajo, otro hondo, descabello -aviso- y descabello (ovación y salida al tercio), dos pinchazos -aviso-, pinchazo y dos descabellos (ovación y salida al tercio)
- Dávila Miura: cinco pinchazos -aviso- , pinchazo hondo, tres descabellos y se echa el toro (silencio); pinchazo y estocada caída (aplausos)
Entrada: Dos tercios de entrada
Crónicas de la prensa: El País,
El Mundo
El País. Joaquín
Vidal. Decepcionantes
'cuadris'
Estos no son mis cuadris que me los han cambiao, musitaba la afición Menudo chasco, los cuadris
Venían con todos los honores estos toros de la acreditada ganadería de don Celestino Cuadri Vides Y el honor consistía en que iban a dar color torista a la feria Sólo una tarde entre diez Pero como dijo el sabio Salomón, una no es ninguna
Y resultó que se comportaron tan flojos, tan fofos, tan atolondrados y desvaídos como casi todos los toros que suelen producir las factorías comerciales de la mal llamada ganadería de bravo
El primero sacó peligro y eso no fue lo peor, si bien se mira Reservón y desarrollando sentido, a fin de cuentas manifestaba el inquietante comportamiento que es propio de los toros reservones que sacan sentido De todo se ha de parir en los predios de Iberia Lo malo estaba en los otros cinco, que carecían de casta y poder, atributos esenciales de los auténticos toros de lidia
Juan José Padilla, con el bronco primero las pasó canutas -que también solía decir en otros azares el sabio Salomón- Lo cual no debe significar que se amilanara, ni que dejara de intentar pases, porfiarlos dentro de un orden y, por supuesto, de banderillear, lo que hizo cuarteando los pares, indefectiblemente por la derecha Se empieza a notar la mayoría absoluta
Al cuarto toro lo recibió Juan José Padilla valerosamente tirándole la larga cambiada a porta gayola, le ciñó verónicas y en los pareos derechistas incluyó uno del violín, que causó sensación Él mismo vibró de entusiasmo, se puso a pegar saltos, a levantar los brazos, a tirar puñetazos al aire Parecía Pedro Carrasco el día que ganó el campeonato de Europa
Y, con la muleta, alternó derechazos y naturales, muy entregado, muy bullidor, muy amigo de la galería (como si fuera de la familia) aunque las tandas carecían de fuste Blando, atolondrado y dócil el toro, no podía haber emoción De cualquier forma pudo Padilla cortar oreja, mas la perdió por sus desaciertos con la espada
Los diestros estaban muy pinchauvas, esta es la realidad Y en la desastrada especie se llevó la palma El Califa, artífice de los pinchazos y sablazos más impresentables de la tarde No se entiende muy bien pues por no componer la cruz y echarse fuera perdió el éxito que había ganado con la muleta en sus dos toros, bastante inválidos y amodorrados ambos
El Califa, que no es de Córdoba sino de Xàtiva, se llevó asimismo la palma en la suertes bien interpretadas; en redondos y naturales de largo recorrido y ajustada reunión El pase cambiado que dio en el platillo al iniciar su primera faena levantó al público de los asientos, y lo volvió a levantar cuando aguantaba y mandaba las renuentes embestidas para embarcarlas en los pases de pecho de cabeza a rabo
Toreo de buen corte le aplicó igualmente Dávila Miura al sexto toro, otro tardón descastado, y en cambio no le sacó partido al inválido tercero que tomaba resignado los engaños La vida está hecha de contrastes, bien se ve
De manera que Dávila Miura se sintió torero con el sexto cuadri -el de mayor peso de la decepcionante corrida- y lo pasó, corajudo y dominador, al derechazo y al natural No hubo arte en el empeño, es cierto, pero demostrada la voluntad y tal como va el escalafón, ya puede uno darse con un canto en los dientes Esto se le oyó decir al sabio Salomón una noche loca de vino y rosas
El Mundo. Javier
Villan. Hubo ayer un herido en Valencia que no fue por asta de toro, sino por pisotón de caballo o golpe de balancín Se desbocó el tiro de percherones y arrolló a los conductores, que rodaron por el suelo en una tempestad de estrinques y pezuñasFue una tarde rara; había una luz melancólica y tenue, una tibieza del aire, una presencia inefable en el ambiente como de gran ocasión Tarde propicia a la belleza, al toreo reposado y melancólico, a las hondas emociones del alma Y, además, estaban los cuadris, toros umbríos y reservados, propicios para el misterio y la incertidumbre Nunca se sabe el porqué de esa melancolía que a veces te deja a la intemperie el alma Y piensas que nada va a redimirte esa tarde: ni un natural, ni una sonrisa, ni un cuadri, ni un silencio Hasta la música suena de otra forma Y en un momento salta la chispa y toda esa opacidad se cambia en luces y cataratas Sólo El Califa estuvo a tono con esa sensación de plenitud y desastre Torerísimo, por un lado; y matarife, por otro No se trata ya de que pinchara tres o más veces en cada toro Se trata de que hacía mal la suerte: con tanto desorden como orden había habido en su toreo, excelencias del natural perfecto, miserias de la espada Si El Califa sigue manejando la muleta como la manejó ayer, esta temporada acaba con el cuadro Si mata como lo hizo ayer, acaba consigo mismo Mejor aún El Califa en el quinto que en el segundo: más macizo y más asentado Ligero y evanescente en su primero, sobre todo en una tanda de redondos, con el toro ya postrado, pura cadencia, armonía pura El toro estaba postrado desde la salida Cuando lo citó en los medios, haciéndole el péndulo, el cuadri se arrancó al paso y pegó el arreón al entrar en jurisdicción Salvó El Califa los glúteos porque rectificó Más consistencia, más arquitectura de faena la del quinto Denominador común: la izquierda poderosa, suave y adelantada; el pulseo firme en los pases de pecho cuando el toro se le paraba; los terrenos y la ligazón Otro denominador común: el desastre con la espada Tras el entusiasmo con El Califa vino la depresión: uno de esos tiempos muertos, oscuros como boca de lobo El toro de Cuadri, tercero, era melancólico y penitente Dávila Miura, además de melancólico, había estado serio y centrado; pero se salió descaradamente de la suerte a la hora de matar En esto se pareció a El Califa y el toro, pese al rosario de pinchazos, no doblaba Los toros tienen la descortesía de caerse a destiempo y de mantenerse en pie cuando no deben La depresión fue menor en el sexto, que también arrastraba los ecos de un Califa memorable Más agresivo, más enrazado el voluminoso cuadri Y Dávila Miura muy sólido y sobrio y lidiador; sin gestos de más ni de menos Juan José Padilla se ganó el año pasado la temporada a golpe de corazón y desorejando los miuras en los Sanfermines, cuando ya estaba desahuciado Y la perdió por una cornada Juan José Padilla puede volver a ganarla, pues es torero de vibraciones y de fortaleza; aunque ayer no hiciera grandes méritos Una cosa es que un toro no tenga un pase, y a lo peor el cuadri primero no lo tenía, y otra muy distinta que un torero sea incapaz de dárselo El cuadri era manso, torvo y traidor Y Juan José Padilla no supo por dónde meterle mano La espada, dañina, sí supo dónde colocarla: en los mismísimos sótanos; media estocada que fue bajonazo entero Le tocó, probablemente, el peor lote a Padilla Hizo un alarde banderillero en el cuarto con un par al violín que parecía exclusiva de El Fandi: preciso y deportivo Juan José Padilla Y firme y jugando bien los brazos, en líneas generales, en el toreo de capa En la muleta, el cuadri, vulgar como casi toda la corrida en casi todos los tercios Y Padilla a tono con el toro .
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