|
|
|
Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
FERIA DE LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS
Tarde del sábado, 13 de mayo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de
Puerto
de San Lorenzo, chicos y descastados. 1º, 2º y 5º, pitados en el
arrastre. 3º, 4º y 6º, manejables.
Diestros:
Entrada: Más de media.
Crónicas de la prensa: El País, ABC
El País.
M.Márquez Lucena. El califa, por la puerta grande.
VALENCIA. José Pacheco, El Califa, abrió por fin una puerta grande que
se le negaba. En la pasada Feria de Fallas, el torero de Canals se ganó abrirla
ante los cuadris, pero los aceros se lo impidieron. Ayer no falló; bien
al contrario, dos estoconazos hasta la gamuza acabaron con sus enemigos y le
franquearon su salida en hombros. Fue en el festejo mayor con el que se honra a
la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados. También recibió honores
Paco Camino en los prolegómenos de un festejo con neto ambiente valenciano.
Vestidos de torrentí, a la antigua usanza, como lo hacían los
labradores en el siglo XVIII, hicieron el paseíllo Ponce, Manuel Caballero -triunfador
del ciclo josefino- y El Califa, y fue éste quien se tomó la revancha. ¿Qué
hubiera sido de este bravo torero de haber matado entonces como lo hizo ayer?
Pues triunfar tal y como lo consiguió, a pesar de los toros salmantinos de los
Fraile.
El primero de José fue un burel que sacó el genio de los mansos y que arreó
a oleadas, pero lo metió en el engaño, a pesar de la brisa y algún gañafón.
Como recetara estoconazo fulminante cobró el primer trofeo. Con el que cerraba
plaza, El Califa se impuso como torero valiente y dominador. Cierto que fue uno
de los mejores toros del encierro, pero desde el pase cambiado al iniciar faena
de muleta hasta la suerte suprema, todo contribuyó a redondear un éxito que no
fue mayor al negar la presidencia el segundo trofeo que el respetable pidió con
fuerza. No obstante, eso no impidió que los capitalistas pudieran sacar por la
puerta grande a un sonriente triunfador.
Enrique Ponce no tuvo suerte, sobre todo con el que abrió plaza, un manso de
libro, descastado y chico, al que pareó con garbo Antonio Tejero. Fue un toro
probón y que se le coló al de Chiva con aviesas intenciones, no humilló nunca
y, ante semejante panorama, el diestro abrevió. El segundo de su lote no fue
mejor, aunque salió al albero con otro son. Se estiró Ponce con el capote, inédito
hasta ese momento, y abrió faena con la derecha, pero a la segunda tanda se
acabó. Lo intentó al natural y con cuantos recursos tuvo hasta exprimirlo como
un limón, pero el jugo de la casta y la bondad no salían por parte alguna, y
tanto lo intentó que recibió un aviso antes de montar la toledana.
Manuel Caballero está en racha. Triunfador de Fallas se ganó el puesto,
pero la fortuna quiso que le tocaran dos peladillas, ¡y no de Alcoy
precisamente!, con las que estuvo voluntarioso y porfión. Su primero, un
berrendo en castaño, o era corto de vista o se lo hacía y embestía a medias y
cortando. Lo fue metiendo en harina, pero se quedaba en mitad de la suerte, y
aliñando y entreteniéndose se justificó. Con el quinto lució con el percal y
muleteó entre berreones lastimosos a un flojeras que, para no desesperar, lo
mandó al desolladero sin más méritos para ninguno de los dos.
ABC. Francisco Picó. El Califa salió a hombros en Valencia y Ponce cortó una
oreja
VALENCIA. José Pacheco «El Califa» salió a hombros ayer en Valencia, tras
cortar sendas orejas de sus oponentes, en la segunda corrida de la Miniferia de
Mayo. Se lidiaron toros de El Puerto de San Lorenzo, los dos primeros mansos e
ilidiables, los demás deslucidos, se apagaron rápido.
El Califa llevó a cabo en su primero una faena basada en el valor, ante un
toro violento y con peligro, aguantando estoicamente las tarascadas del animal.
Mató de una estocada caída (una oreja). Al sexto, lo recibió con un pase
cambiado en el platillo de la plaza, para seguir toreando sobre ambas manos con
muletazos lucidos. Terminó de una buena estocada, concediéndosele otra oreja.
Enrique Ponce en su primero nada pudo hacer. Mató de tres pinchazos y
estocada corta (silencio tras aviso). En el cuarto instrumentó una faena de
gran técnica rematada de una estocada (oreja tras aviso).
Manuel Caballero se estrelló ante la mansedumbre del segundo, un toro soso
que llegó sin transmisión al tercio final. Mató de media estocada (silencio).
En el quinto, puso voluntad, pero sin alcanzar lucimiento (ovación).
Por otra parte, en Valladolid, con toros de Garcigrande y Domingo Hernández,
Luguillano cortó dos orejas y Manolo Sánchez y El Juli, una oreja.
|
|