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Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
FERIA DE FALLAS
Tarde del domingo, 12 de marzo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Fuente Ymbro
(bien presentados, variados de hechuras, salvo un 6° manso.
Corrida de buen juego, y, salvo un 1° algo brusco y celoso, novillada propiciay de calidad)
Diestros:
Incidencias: El Fandi
resultó cogido por el cuarto, sufrió una cornada en el muslo
derecho.
Entrada: media plaza
Crónicas de la prensa: El País,
El Mundo, La
Razón
El País JOAQUÍN VIDAL,
Edición del 13 de marzo. Buenas tardes, presidenta
Una mujer, Amparo Renau, presidió una corrida por primera vez en la historiade la plaza de Valencia. Y lo hizo muy bien.
Llegó y le dimos las buenas tardes. Qué menos. La acompañaba en el palco,
en calidad de asesor, el veterinario Gerardo Rojo, que iba trajeado de azul
solemne, hecho un brazo de mar. La verdad es que el público no les ofreció
recepción alguna. La mayoría seguramente no consideraba novedad que presidiera
una mujer. Y otros, que ni lo sabían, debieron creer que Gerardo Rojo era el
presidente y Amparo Renau la reina de las fiestas.
El momento duro fue cuando le negó una oreja a El Fandi. La pidió una minoría,como siempre agitando la almohadilla y pegando gritos, y la presidenta hubo de
aguantar el abucheo y el cúmulo de improperios que la dirigieron con la
descortesía y la zafiedad que son habituales en ciertos públicos orejistas.
Los taurinos, pues interesa a su industria, propalan que los maleducados son
los aficionados que exigen toros íntegros o protestan trasteos ventajistas.
Pero es mentira. Nunca un aficionado verdadero caería en la ordinariez que les
sale a algunos energúmenos cuando un presidente -no digamos una presidenta-
deniega la oreja que pide una minoría. La faena de El Fundi resultó de escaso fuste. Estuvo valentón y bullidor,sufrió una voltereta de la que salió con un puntazo, y como siguió toreando,
parte del público lo consideró heroicidad sublime. Luego mató mal, dio la
vuelta al ruedo y pasó a la enfermería. En su anterior faena El Fundi estuvo peor. Pareció falto de recursos técnicospara dominar y templar al manejable novillo. En cambio estuvo muy torero yvariado con el capote e impresionante en los tercios de banderillas, que prendióen diversas modalidades, incluidos el par de la moviola y el del violín.
No hubo más toreo destacable en la función. Rafael Ronquillo toreaba rápido
y movido. Ejecutar crispado el lance, interpretarlo sin templanza, escapar raudo
al rematarlo renunciando a la ligazón, desmerece en lo profundo el arte de
torear.
Es el caso, sin embargo, que Ronquillo despertó de principio las mayores
esperanzas. Apenas tantear al segundo de la tarde se echó la muleta a laizquierda y cuajó dos naturales meritísimos. Al engendrar el tercero, un golpe
de viento flameó la pañosa dejándole al descubierto y sufrió una voltereta
impresionante. Recuperado del batacazo (quizá a medias) reemprendió el muleteo
por derechazos, pero ya nada fue lo mismo. Al quinto lo recibió a porta gayola
y pareció que emprendía la liza con renovados brios, mas llegado el último
tercio volvió a ser el torero crispado y movido que sumaba pases sin orden ni
concierto.
Verde se presentó el debutante Joaquín Mompó, o esa sensación daba. No
pasa nada: en cuanto madure será otro. Y, además, pese a sus muchas carencias
se le advirtió un gusto especial por instrumentar las trincherillas o los
ayudados a dos manos, que no constituyen mal concepto del arte de torear.
Mató fatal Mompó y oyó dos avisos. Ronquillo, otros dos. La presidenta,
bien venida sea, los envió en punto, lo cual era indicio de que cumplía su
función con seriedad, de que acudió provista de buen peluco y de que lo tenía
en cuenta. No como otros...
El Mundo. JAVIER
VILLAN. Edición del 13 de marzo. Casta
y volteretas
VALENCIA.- Los novillos de Fuente Ymbro sacaron casta y problemas. Los
novilleros anduvieron por los aires y por los suelos y El Fandi acabó en la
enfermería, aunque sin especial gravedad.
Hay cabezas impresentables; por dentro y por fuera. Pero tan impresentable
como la del primer novillo de El Fandi hay pocas. Tampoco la del quinto y la
del sexto eran gran cosa, mas tenían un pasar. El Fandi cuando banderillea
parece que estuviera corriendo un eslalon gigante. Por algo fue campeón de
esquí. Pero, tras los regates y las velocidades, clava arriba ganando la cara
y asomándose al balcón: moviola, violín y todas las modalidades que ustedes
quieran. Salir de la suerte es otra cuestión, y lo hace con la misma rapidez con que entra. El novillejo estaba baldado y sacaba genio. El Fandi le plantó
cara poniéndose, con frecuencia, en el sitio. El cuarto era otra cosa: más
fuerza, más casta clara. Y El Fandi, triunfador el año pasado por estas
calendas, demostró que quizá puede ser algo más que un atleta de las
banderillas. El tiempo lo dirá. Y, sobre todo, el propio Fandi. Se descuidó
en un adorno para abrochar faena y salió con un puntazo y el vestido blanco destrozado y manchado.
Pese a que pinchó dos veces y descabelló otras dos, le pidieron la oreja.
Y como la señora presidenta la negara, se armó la marimorena. A la señora
presidenta la llamaron de todo; incluso marrana, no sé si por cosas de
higiene o por lo de judíos conversos. De lo segundo, no lo sé; mas de lo
primero la verdad es que la gentil figura de la señora presidenta no tenía pinta. Hizo bien. Y con dos pares. Las broncas al palco en Valencia, no por
cuestiones verdaderamente serias, sino por no conceder orejas injustificables,
son homéricas. Y dignas de verse y escucharse.
Ríanse ustedes de las broncas de Las Ventas, que puede ser una plaza que,
a veces, pierde los papeles; pero que, en líneas generales, marca distancia
con todas las demás. Gracias a ella, y pese a todo, queda en esto del toro
algo de seriedad.
Pareció que la voltereta le hubiera dado ánimos a Ronquillo, que andaba
como descolocado y sin ajuste hasta entonces. El encastado bicho lo mandó al aire y cuando aterrizó, Ronquillo estaba semiinconsciente. Lo llevaron en
volandas hasta el burladero y allí resucitó. Y luego la armó; ligó y templó dos series de redondos y otras dos de naturales con mucho tino y
perseverancia. A esas horas de la tarde algunos empezaban ya a preocuparse de
los resultados de las elecciones generales. Y transmitían, sotovoce, que el
PSOE y el PP, según sondeos madrugadores, andaban por el empate técnico.
Eso abría la tarde, mas a Ronquillo se le fue la olla y pinchó y
descabelló reiteradamente y con malas trazas. Había toreado bien, aunque sin
pasarse. Fue como haber hecho una buena campaña y, al final, la abstención
te deja sin escaño. Y decidido a que éste no se le escapara, salió
Ronquillo en el quinto recibiéndolo con largas y de rodillas. Pero el ángel
de la inspiración había pasado. O el novillo daba menos facilidades; se
rebrincaba y buscaba. Pese a estas dificultades, Ronquillo dio sensación de
estar puesto y placeado.
Joaquín Mompó es novillero de escuela, de escuela de Tauromaquia, quiero decir. Tiene la pulcritud aprendida y los modales prematuramente decadentes de
todo alumno aventajado. Y eso no provoca entusiasmos.
Destacó la honda plasticidad de los pases de pecho; pero tuvo que echarse
de rodillas para que el personal se calentara un poco. Todas las escuelas son
buenas y son malas, hay que superarlas e incluso olvidarse de ellas. Eso
depende, claro, del genio de los alumnos. Tiene Mompó corte de torero
reposado y frío. Y a un novillero hay que pedirle más calor, aunque tenga menos reposo. Y mata muy mal; delantero, perpendicular y a la última, que
puede ser, como en el sexto, más de 12 feos pinchazos. Y una buena ración de
descabellos.
La Razón.
BARQUERITO. Edición del 13 de marzo. Notable
debut del hierro de Fuente Ymbro en una feria de primera
Menos triunfos, casi de todo tuvo la segunda de las dos novilladas picadas del
abono de Fallas. Dos novillos de excelente son Äel primero del lote de Rafael
Ronquillo y el segundo del de El FandiÄ, otros dos también notables Äel del
debut con picadores del valenciano Joaquín Mompó y el que completó el lote de
RonquilloÄ, un sexto manso de muy mala nota que fue un borrón en el brillantedebut de la ganadería de Fuente Ymbro en una feria de primera y un encastado
primero que pareció venirse arriba en banderillas pero que se defendió después
de tropezar los engaños. El mayor aliciente del cartel, la vuelta de El Fandi a
esta plaza, donde en la pasada feria de Julio toreó francamente bien. Luego, el
siempre sentimental atractivo de la presentación con picadores de un torero de
la tierra, Joaquín Mompó. Y, en fin, la curiosidad de un novillero sevillano,Rafael Ronquillo. Ver toreros andaluces noveles fuera de su tierra se ha puesto
caro. A pesar de la calidad de la materia prima, los resultados fueron tandesiguales como la propia rivalidad.
A mucha distancia de sus compañeros de terna El Fandi: por
oficio, experiencia y sitio. Pero un Fandi menos inspirado que el de aquella
tarde grande del pasado julio aquí. Soberbio con las banderillas. Sin renunciar
a su estilo de flexible atleta que encuentra toro en cualquier parte y suerte:corriéndolo para atrás, cambiándole el viaje para en la salida del cambiocuadrar en la cara, buscando los adentros con riesgo o, guinda de su repertorio,
clavando al violín certeramente. Los dos tercios de banderillas fueron
espectaculares: galoparon los dos toros y el novillero granadino, de facultadesdescomunales, puso en suerte los toros a cuerpo limpio con notable sobriedad ysentido de los tiempos. Pero el viento no le dejó terminar de acoplarse con un
primero algo brusquito al que pegó demasiados tirones con la mano derecha. Por
el pitón izquierdo, el toro, muy celoso, le obligó a rectificar. Con ese
primero anduvo El Fandi frío. No con el gran cuarto, un novillo muy bien
rematado que metió con son la cara desde la salida y repitió descolgado con
noble estilo. Por culpa de la entrega de esta vez, El Fandi pecó de
precipitado. En un descuido el novillo se le arrancó y le pegó una cornada a
la altura de la rodilla. Aunque la herida era visible, El Fandi se negó a irse
a la enfermería y, en un gesto de mérito, aguantó hasta no ver despenado al
toro.
Fea voltereta
Rafael Ronquillo, conmocionado tras una fea voltereta cuando
muleteaba a su buen primero, hizo con ese novillo cosas muy bonitas: una par de
tandas en redondo de mano baja y toreo hacia adentro, otra de naturales
verticales de mucho aguante. Tal vez cortó faena cuando más se habíaentregado el toro. Pinchó tres veces, marró con el descabello y se esfumó elpremio. Al quinto no lo entendió. Siempre al aire del toro, en muletazos de
abajo arriba, acelerado, sin rumbo. Dos caras radicalmente distintas del mismo
torero. Sólido en uno, frágil en otro. El debutante Mompó, mal con la espada,
no pudo estar sino voluntarioso con el manso sexto, que se fue en seguida de lamuleta, y quiso, pese a su aire de torero frío de cuello, con el noble tercero,al que pegó muletazos acompasados y limpios con la mano izquierda. Tendencia a
torear algo acostado y al hilo del pitón, a enganchar y a vaciar por fuera aese buen novillo que, muy ensillado de hechuras, descolgó en la muleta comocasi todos los demás lidiados en la tarde.
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