|
Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
MINIFERIA DE LA COMUNIDAD
Tarde del martes, 10 de octubre del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Jiménez
Pasquau, bien presentados pero de poco juego., para Un cuarto de plaza.
Diestros:
- Antón Cortés, silencio en ambos. Fue atendido en la enfermería de una luxación en el hombro
derecho tras matar a su segundo toro.
- Juan Alberto, ovación tras aviso y ovación.
- Miguel Fuentes, silencio tras
aviso en ambos.
Entrada: menos de un cuarto.
Crónicas de la prensa: El
País.
El País. M.
MÁRQUEZ LUCENA. Broche de latón
No pudo quedar más deslucido el tercer festejo de esta
miniferia que conmemora el 9 de octubre, Día de la Comunidad. Se cerró con la
plaza casi vacía y con un tristísimo balance artístico. O sea, un broche de
puro latón que puede hacerse extensivo a toda la temporada que ahora se cierra
en este coso. No es que los novilleros no dieran la cara, pero se estrellaron
con un ganado que, aunque con presencia y romana, estaba su casta tan podrida
como tantos despachos donde los taurinos cocinan esta fiesta, y así está.
El albaceteño Antón Cortés dejó buena impresión en la feria de julio.
Ayer sólo pudo demostrar que tiene maneras y que era el más puesto de la
terna. No tuvo enemigos, pero con su segundo la espada le privó, al menos, de
una ovación. Al entrar a matar, Cortés salió trompicado y sufrió una luxación
en la clavícula derecha.
Miguel Fuentes es torero de la tierra y fue alumno de la Escola. El joven
tiene todo el interés del mundo, se olvidó del reloj y a las dificultades que
le presentó un novillo de media tonelada, que salió barbeando las tablas, tuvo
en contra el viento, que sopló racheado. No estaba tan tierno novillero para
luchar contra todos esos elementos y alargó las faenas por ver de sacar algo en
claro y dar la cara, pero no pasó de ahí.
Juan Alberto Torrijos, novillero nacido en la valenciana Algemesí, tuvo otra
oportunidad. En su primero bastante hizo con no salir con los pies por delante
hacia el hule. Entre enganchones y desarmes se deshizo del primero del lote. Y
no mejoró la materia prima con el segundo. Tan bravo espécimen se aculó en
tablas sin querer pasar bajo la tela. Allí lo mató y a la postre fue el único
espada que escuchó las desangeladas ovaciones de un público tan escaso como
caritativo y con moral.
|