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Festejo
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA
MINIFERIA DE LA COMUNIDAD
Tarde del 9 de octubre del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Fermín Bohóquez y Gabriel
Rojas, faltos de fuerza y descastados.
Diestros:
- Manolo Carrión, estocada (vuelta) ;
estocada (oreja) .
- Paco Senda, pinchazo, media, pinchazo y
cinco descabellos (silencio); estocada baja (silencio).
- El Renco, media (silencio); estocada (oreja).
Incidencias: se guardó un minuto de silencio por el asesinato de Luis
Portero, Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
Entrada: menos de media entrada.
Crónicas de la prensa: El
País.
El País. M.
MÁRQUEZ LUCENA. Carrión convenció
Manolo Carrión ha tenido dos años el terno en el armario. No importa, ayer
llegó, toreó y convenció. No ha perdido el tiempo, que en lo taurino se le
paró tras la alternativa dejando una estela de novillero de lo alto del escalafón.
Tras el doctorado un par de cositas y ¡hala! al negro pozo del ostracismo donde
purgan tantos buenos toreros. Pero no perdió la cabeza y en ese tiempo ha
terminado al carrera de Derecho. Sería una pena que el toreo de hoy, ese que se
ve en mil plazas otras tantas tardes, perdiera un torero de su talla para que la
abogacía ganara un hombre honesto.
Manolo Carrión no sólo estuvo en torero, resaltarlo es obviedad, es que se
mostró poderoso, mandón, confiado, y templado sobre todo con su segundo que le
presentó más batalla que el que abrió festejo. Estaba el público con el
torero valenciano al que han negado el pan y la sal. Y puso las cosas en su
sitio a pesar del ganado. Toreó Carrión, con el capote, como no se ve a
menudo; manejando con temple el percal bajando la mano ¡y cargando la suerte!,
vamos, sin dar el pasito atrás. Hizo un quite que rubricó con una media de las
que sueñan los toreros sin contratos y casi nunca hacen las figuras. Y así a
su segundo lo toreó con la derecha templando, mandando y con sitio. Estuvo en
todo momento firme y decidido, y aun sin enemigo de fuste que diera más valor a
la faena, lo estrujó cual límón. La rúbrica, como ya hiciera en su primero,
fue otro estoconazo que le valió sólo una oreja porque el usía no atendió la
fuerte petición del público.
Otro torero animoso, también más placeado, es El Renco que tuvo, sin
restarle méritos, el toro más claro de la corrida y lo aprovechó en una faena
más vibrante por la movilidad del animal que por su enjundia. Esa que tampoco
pudo mostrar en el tercero, un toro reservón que esperó y cortó el viaje
negando cualquier posibilidad de lucimiento al torero alicantino. Con el que
cerraba plaza El Renco remató su muleteo valeroso con un estoconazo fulminante
que le valió su único trofeo.
Paco Senda pechó con el peor lote y la falta de oficio. A su primero
bastante hizo con aguantarle los tornillazos desabridos cuando no cortaba el
viaje. Con el quinto, mansurrón y justísimo de fuerzas, se equivocó en la
distancia y se puso encimista y tampoco tragó. Pedía el animal su muerte y a
punto estuvo de morirse él sólito.
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