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Toros
en Toledo
TEMPORADA 2001
Feria del Corpus
Domingo, 10 de junio. Toros de Pedro
y Verónica Gutiérrez y Carmen
Lorenzo (buenos), para Joselito
(división con saludos y palmas), José
Tomás (silencio y ovación con saludos) y Eugenio de
Mora (silencio y saludos desde el tercio tras aviso). Casi
lleno. Tarde lluviosa durante todo el festejo. Acceso
a la crónica del festejo.
Viernes, 15 de junio. Toros de Daniel
Ruiz (aceptablemente presentados, aunque la mayoría inválidos.
Tuvieron calidad, a excepción del quinto, que se defendió), para Curro Vázquez
(casi entera (silencio). En el cuarto, pinchazo, media y tres descabellos
(silencio),
Jesulín (estocada (oreja). En el
quinto, tres pinchazos, media y un descabello (silencio tras dos avisos) y
Finito
de Córdoba (pinchazo y estocada (oreja). En el sexto, media (dos
orejas). Crónica del festejo
Sábado, 16 de junio. Corrida de rejones con toros
de El Casillón, (bien
presentados, de excelente juego para el rejoneo. Segundo y sexto apretaron
de salida al caballo), para Joao
Moura (palmas y palmas), Fermín
Bohórquez (vuelta al ruedo y una oreja) y Andy
Cartagena (dos orejas y palmas). Un cuarto de
entrada.
Domingo, 17 de junio. Toros de El
Ventorrillo (bien presentados, nobles, que
llegaron al último tercio muy justitos de fuerzas), para Enrique
Ponce (estocada atravesada (oreja); y estocada
(oreja), Eugenio de Mora
(dos pinchazos (oreja); y estocada tendida y trasera
(división) y José
Luis Triviño (estocada (oreja y petición de la
segunda); y estocada (una oreja). Tres cuartos de entrada
TEMPORADA 2000
Feria del Corpus
Morante, premio
al mejor torero del ciclo ferial
Otros festejos
celebrados
Temporada 1999
Domingo, 18 de junio. Toros de Guadalest
(uno devuelto por inválido), anovillados, de pitones sospechosos, inválidos.
4º, sobrero del mismo hierro, anovillado e inválido), para José Miguel Arroyo
"Joselito" (estocada desprendida (división); aviso con
retraso antes de matar, pinchazo y estocada delantera y caída (división),
José Tomas
(estocada trasera y atravesada, rueda de peones y dobla el toro
(silencio); estocada, le perdonaron un aviso (oreja) y Morante de la Puebla
(pinchazo, estocada corta y descabello (algunas palmas); media delantera
recibiendo -aviso- y descabello (oreja). Casi lleno. Crónica
del festejo.
Viernes, 23 de junio. Toros de Francisco
Medina, para Leonardo Hernández,
Andy Cartagena, Borja Baena y
Sergio Vega.
Sábado, 24 de junio. Toros de Conde
de la Corte, para Raúl Gracia "El
Tato", Juan José Padilla y Eduardo
Dávila Miura.
Domingo, 25 de junio. Toros de El
Ventorrillo ( de presencia desigual, con poca cara, flojos y
manejables. 4º y 5º, mansurrones. 6º, manso), para Manuel Díaz "El
Cordobés" (media trasera y tendida (oreja); pinchazo, estocada
ladeada -aviso-, dos descabellos y dobla el toro (aplausos y saludos), Eugenio de Mora
(media delantera y desprendida y descabello (aplausos y saludos);
bajonazo y estocada desprendida y atravesada (oreja) y Julián López "El Juli"
(estocada caída y atravesada (dos orejas); estocada trasera y contraria
perdiendo la muleta y cinco descabellos (palmas); salió a hombros).
Crónica del festejo.
Crónicas de la Prensa
Diario
de Sevilla. Sábado,16 de junio´2001. LUIS NIETO. La
parodia imperial
El viento y la excesiva flojedad del ganado fueron
clave -en sentido negativo- en el desarrollo del espectáculo. Una
flojedad excesiva, pese a que a los astados de Daniel Ruiz, con nobleza,
apenas se les castigó; con el monopuyazo como denominador común.
El toro que abrió plaza fue un inválido, que se desplomó de
principio a fin. Curro Vázquez no tuvo opción al lucimiento y, sin
excesivas ganas, liquidó por derribo al animalito de casi entera tras un
trasteo insulso junto a tablas.
Tres cuartas de lo mismo sucedió con el cuarto, que perdió las manos
en el capote, las banderillas y la muleta. Y eso… recibiendo un puyacete.
Los gritos de protesta por parte de algunos espectadores cayeron en saco
roto para el presidente. Así es que más ruina bovina caminando
cansinamente por el ruedo toledano y mantazos de un Curro Vázquez, que
había sido desarmado en los lances de recibo.
El segundo toro, flojísimo, se defendió en la muleta tras un puyacete.
Jesulín de Ubrique cumplió en una labor bulliciosa que comenzó sentado
en el estribo y remató con una gran y eficaz estocada.
El único toro sin calidad fue el quinto, un astado que se dejó pegar
en varas y se defendió en el último tercio. El torero de Ubrique se
perdió en un trasteo plagado de enganchones y desarmes para matar
remadamente mal. A medio minuto estuvo del cuarto de hora y los tres
avisos. Un auténtico desastre.
Finito lanceó ajustadamente a la verónica, aunque le desarmara el
toro en una de ellas. El cordobés se las vio con otra ruina de animal. Un
astado que cumplió en varas y que se derrumbó estrepitosamente en la
muleta. Los peones, de grúa. Finito realizó una labor de enfermero larguísima,
con temple, pero carente de emoción.
La pesadilla se repitió en el sexto, un colorao que también flojeó
lo suyo. Un puyacete. Viento. Finito, de enfermero. El toro que se echa
por su cuenta antes de que el diestro entrara a matar… ¡Qué alegría
de tarde!
Quien sólo lea la ficha, una oreja para Jesulín y otra para Finito,
puede pensar que se celebró un maravilloso festejo. Lo cierto es que, con
los toros rodando por la arena, la Fiesta acabó por los suelos. Imperial
parodia en la imperial Toledo. Una auténtica parodia imperial
ABC.
Lunes, 11 de junio´2001. JH Ponos. Aburrimiento
y decepción en la primera corrida del Corpus
El hierro de Pedro y Verónica Gutiérrez (Niño de la Capea) se cargó
el primer festejo del Corpus toledano. Los astados llegaron del campo
salmantino semi-inválidos, bonancibles para los de luces y de cómodas
cabezas. Cuando hay toreros no hay toros, eso lo saben todos los
aficionados, y con material tan deslucido casi nada pudieron hacer
Joselito, José Tomás y Eugenio de Mora, que formaban la terna. Para
complicar la fecha se puso a llover con ganas desde el inicio hasta el
final de la corrida, lo que posibilitó una desbandada de los espectadores
buscando resguardo.
En su primero Joselito enjaretó dos verónicas que tuvieron
sentimiento y hondura. La faena de muleta transcurrió ausente, como si el
diestro tuviera las zapatillas en la arena del redondel toledano, pero la
mente por otros lares. Después de un pinchazo y una estocada entera
atravesada salió a saludar, por su cuenta y riesgo, escuchando muchos más
pitos que aplausos. Como un calco fue el quehacer del madrileño en el
segundo de su turno. Con la muleta logró una tanda de derechazos, siempre
a media altura por la invalidez de su contrario, que se jalearon con
cierta fuerza. Después Joselito poco pudo hacer, ya que su oponente
estaba más veces tumbado en la arena que de pie. Lo pasaportó de
pinchazo y estocada, y, como insistió en salir a saludar, esta vez fueron
más los pitos que los aplausos.
Había expectación, y mucha, por la comparecencia de José Tomás en
la plaza de Mendigorría, pero las reses que cría El Niño de la Capea no
le ofrecieron la mínima oportunidad para poder redondear la tarde. Eso sí
el matador de Galapagar manejó el capote con mucha hondura y sus faenas
de muleta, en ambos enemigos, tuvieron apreturas y calidad cuando la
embestida del cornúpeta lo autorizaba. No estuvo hábil con el acero en
las dos ocasiones, y de ahí que se silenciara por los espectadores el
esfuerzo de José Tomás.
Cerraba el cartel el torero de la tierra Eugenio de Mora, y en verdad
que salió a la arena con total ilusión y ganas de triunfo, pero la sosería
y los sucesivos parones que ofreció el astado que le correspondió en
primer lugar no le permitieron el lucimiento. Se tiró con rectitud, pero
después de dos pinchazos y una media ladeada se silenció su tarea.
Cerraba la tarde un toro de desmesurada báscula, 670 kilos, y el animal,
demasiado gordo para poder moverse con propiedad, protagonizó una
embestida cansina que dejaba a Eugenio de Mora con los pases sin
completar. Aun así y dejándole la muleta siempre en el hocico pudo unir
una tanda de naturales que fueron muy aplaudidos.
El
País, LUIS
M. MORCILLO. 26 de junio´2000. Por la senda de lo
vulgar
Mal camino lleva El Juli. Se ha metido por los senderos de la vulgaridad y,
si no se enmienda, va a ir perdiendo poco a poco el carisma con el que inició
su carrera. Dentro de cuatro o cinco años va a ser un señor mayor, a lo mejor
un tanto gordito, porque ya le están empezando a insinuarse las curvas de la
felicidad, y, perdido el gancho de su adolescencia, va a terminar con menos
fuerza que una gaseosa.
Todo lo que le vimos ayer a El Juli en esta corrida estuvo tintado por la más
espantosa vulgaridad. No toreó nunca a la verónica con mando, temple, hondura
y conquista de terreno, que es en lo que consiste el toreo a la verónica. Con
el capote se limita y se limitó a los faroles invertidos y a esas zapopinas que
el público acoge con gritos histéricos y que no son más que chicuelinas
iniciadas con el movimiento del capote imitando los giros del lazo de los
vaqueros mexicanos. Son fuegos artificiales.
A la hora de coger los palos, más ración de vulgaridad. El Juli se emplea
siempre en el segundo tercio de la misma manera. Necesita el auxilio constante
de los peones, que le ponen el toro en el terreno que les señala y que, después,
le hacen los quites, a veces incluso desde dentro del callejón, sacando el
capote en el momento oportuno. Todos, absolutamente todos los pares, los coloca
por el pitón derecho. Hace siempre el numerito de sacar a sus banderilleros por
delante para que el público pida a gritos que salga él a corretear con los
palitroques. Y los tres pares que pone son: un cuarteo, otro de dentro a fuera y
otro por los adentros. Y ya está.
Con la muleta El Juli plantea las faenas mejor que las ejecuta. Como tiene
una cabeza privilegiada, sabe en qué terrenos tiene que torear, qué distancia
hay que darle al toro en los cites y dónde se tiene que colocar él para sacar
el mayor partido del astado. Todo eso, de maestro. Pero después, el muleteo se
sumerge en las aguas de la vulgaridad. En la faena al tercer toro se lo dejó
siempre delante, no remató ningún muletazo y el trasteo le resultó acelerado
y con mucho baile. El sexto era un buey que no pasaba y el torero acudió al
manoseado recurso del arrimón.
Hablando de vulgaridad, no podemos perder de vista a El Cordobés, quien toreó
desacoplado y despegado a sus dos toros. Mora toreó a ráfagas. Equivocó la
faena en su primer toro, al que empezó dándole distancia para después
asfixiarlo. Volvió a ahogar la embestida en el quinto, en el que sólo le vimos
tres o cuatro naturales de mucha clase.
El País, 19
de junio´2000. LUIS M. MORCILLO. Una
más de inválidos
Abrió la plaza de Toledo su feria taurina del Corpus con una corrida de inválidos.
Una más de las que vienen dándose en el resto de las ferias de este táurico
país, que parece condenado a ver salir, por las puertas de toriles, tarde tras
tarde, esos toros inadmisibles, esos toros impresentables, esos toros caca, con
los que las figuras andan cortando orejas un día sí y otro también.
En esta corrida, si se compara con pasados fastos triunfalistas de otras
tardes toledanas, el balance orejil fue, en realidad, muy pobre. Tomás y
Morante se llevaron una oreja por coleta. Fueron las de los toros quinto y
sexto, y si obtuvieron el trofeo fue porque ambos toreros supieron adaptarse a
la flojísima embestida de sus oponentes. El que mejor se acopló fue José Tomás,
que tuvo el mejor toro de la corrida, un torete con más clase que fuerza. En la
faena hubo más mimo y prestación de auxilios que toreo de verdad, pero Tomás
lo supo llevar muy templado, sobre todo en el muleteo por alto, que le salió
incluso ligado. Si intentaba el natural de suerte cargada y mano baja, el toro
rodaba por los suelos. Si hubo alguna emoción, la puso el torero con su quietud
y su sangre fría.
Tomás puso el valor y la impavidez, y Morante de la Puebla aportó su gracia
y su arte. No quiso que picaran al sexto, que llegó a la muleta después de
haber recibido un arañazo en varas. Quedó el toro más entero, aunque también
se cayó varias veces durante la faena, porque si bien es verdad que no se le
castigó, no podemos olvidar que se trataba de un inválido más. Morante le
hizo el toreo más bonito y artístico que se vio en esta corrida. Hubo una
trincherilla de penetrante aroma sevillano que difícilmente se borrará de la
retina de los espectadores. La faena alcanzó momentos de arte, temple y ligazón,
pero, como todo eso se lo hizo a un flojísimo novillo que no paró de caerse,
no creo que el torero se haya ido al hotel orgulloso de la hazaña.
A la hora de hablar del resto de la corrida, lo mejor sería correr ese
tupido velo del tópico. José Tomás, con un segundo toro probón y que embestía
andando, estuvo todo el tiempo pasándolo a media altura. Le salió una horrible
faena llena de mantazos. Lo mismo le ocurrió a Morante con el tercero, un
novillete mirón y cabeceante al que pasó muy despegado y correteando más que
toreando.
Joselito tuvo un fracaso en Toledo. Hizo dos faenas idénticas entre caídas
de sus dos enemigos y carreras del torero, que jamás se quedó quieto y estuvo
perdiendo pasos en ambos trasteos.
Otros
festejos celebrados
Domingo, 23 de abril. Domingo de
Ramos. Toros de Las Ramblas, para Enrique Ponce,
Víctor Puerto y Jesús Aguado, que
tomará la alternativa.
Temporada 1999
Lunes, 20 de septiembre. Toros de Juan Pedro Domecq (terciados e
inválidos. 1º, anovillado. 6º, manso), para Enrique Ponce (palmas; dos orejas; aviso
y oreja), El Juli (dos orejas; aplausos y
saludos; oreja). Los dos salieron a hombros. Un novillo de Fermín Bohórquez (despuntado para rejoneo,
manso y distraído), para Martín González Porras (palmas). Plaza de Toledo, 20 de
septiembre. Media entrada. Crónica de
El Pais.
El
País, LUIS M. MORCILLO. Toledo, edición del 21 de septiembre '99.
Ponce y El Juli hicieron tablas.
El autor de la idea de montar un enfrentamiento entre Enrique Ponce y El Juli y poner
en los carteles que se trataba de un "reñido mano a mano", para hacer creer al
público que los diestros iban a salir a darse mordiscos, no sabe muy bien por dónde se
anda. Enrique y Julián se llevan como hermanos, porque no en balde Victoriano Valencia
es, a la vez, suegro de Ponce y apoderado de El Juli. Y si a este encuentro casi familiar
le añadimos el aperitivo de un rejoneador amigo de Ponce -del que se dice, incluso, que
está enseñando al torero a rejonear-, es evidente que todo se queda en casa.
Para que esa anunciada riña quedara en agua de borrajas, el destino quiso que el mano
a mano terminara en tablas. Tres orejitas toledanas se llevó cada uno por enfrentarse a
seis toretes con menos fuerza que un enanito anoréxico. Sobre todo el primero, escuálido
y con pinta de eralote, al que apenas arañaron en varas y que se pegó una costalada
cuando le clavaron el primer par de banderillas. Y a pesar de que Ponce le intentó
aplicar los oportunos auxilios sanitarios a base de dosificar su acostumbrada faena de la
mitad de un muletazo a media altura, el torillo se pasó toda la faena en el suelo. Como
aquello era para sonrojar a cualquiera, el valenciano se volcó en el volapié y el
novillejo, en un último esfuerzo, lo levantó del suelo. La cosa no tuvo graves
resultados y el torero salió de la enfermería cuando le llegó su turno.
Consiguió Ponce el doble trofeo en su segundo toro, que ya empezó a ir por los
suelos, tras un quite suave por verónicas. La faena, se compuso de tironcitos mimosos, de
costadillo, y sólo al final toreó Ponce de verdad, con la mano izquierda, dando mayor
hondura al muletazo. Los pases de pecho y el molinete invertido, muy en boga últimamente,
gustaron mucho. Y terminó Ponce su tarea con el quinto, un astado pronto y repetidor, al
que, tras el trasteo superficial de siempre, le atizó un par de circulares para la
galería.
El Juli hizo una meritoria faena a su primero. Toda en el mismo terreno, con entrega y
ligazón. Con el cuarto anduvo insulso y sin ganas. Todo le resultó muy frío y sin
emoción, a lo que contribuyó la invalidez y sosería del toro. Y con el último, un
manso aquerenciado, salió con aire de ir a cumplir un compromiso más. No se acopló por
el pitón izquierdo hasta el final del trasteo, en el que consiguió mandarlo y llevarlo
con largura. De todos modos, la faena tuvo más cantidad que calidad.
El rejoneador González Porras hizo sudar a sus caballos para sacar partido de un
novillejo muy distraído. Arriesgó bastante, sobre todo en banderillas y tuvo el mérito
de galopar a dos pistas sin que la res lograse alcanzar la grupa del caballo con los
derrotes que tiraba.
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Aspectos
legales de la Autoridad taurina |
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