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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Plaza
de toros de Soria
TEMPORADA
2003
Sábado, 21 de junio. Toros de Gabriel Rojas Fernández
(flojos),para Pepín Liria
(palmas y palmas), Eduardo
Dávila Miura (palmas y silencio) y Juan
Diego (oreja con petición de la segunda y vuelta al ruedo). Crónica
del festejo.
Miércoles, 25 de junio. Toros de Hermanos Sampedro
(mansos),
para Luis Miguel Encabo (vuelta y
vuelta), Antonio Ferrera
(oreja y ovación) y
El Fandi (saludos desde el tercio
en los dos). Media entrada. Crónica del festejo
Jueves, 26 de junio. Tradicional suelta de vaquillas.
Viernes, 27 de junio. Novillada sin picadores. Reses
de Rivera de Campo Cerrado, propiedad de Agustín Trapero, para Santos Gómez, Eladio Yanguas "Morenito de Calatrava" y José Cardiel.
Por la tarde, con erales de la misma ganadería, actuarán Daniel Cuevas,
Francisco Javier Expósito y José Luis Madrigal.
Sábado, 28 de junio. Toros de El Puerto de San Lorenzo
(descastados), para
Finito de Córdoba (silencio
y palmas),
Uceda Leal (ovación y ovación) y César Jiménez
(ovación y ovación). Media plaza. Crónica
del festejo
Domingo, 29 de junio. Toros
de Alcurrucén (de juego desigual), para César
Rincón (silencio y silencio), Jesulín
de Ubrique (silencio y oreja) y Manuel
Caballero (saludos y oreja). Más de tres cuartos. Crónica
del festejo
Festejos celebrados
Sábado, 5 de abril. Toros de Gabriel
Rojas (desiguales), para Diego Urdiales
(ovación y silencio tras aviso),
Juan Diego (oreja y dos orejas) y Fernando
Robleño (oreja tras aviso y ovación). Un tercio de entrada.
Domingo, 6 de abril. Novillos de Sebastián de
Erice (de juego desigual),
para Rubén Sanz (palmas y palmas), Jarocho
(palmas y oreja) y Santiago
Manciño (oreja y palmas).
Crónica del festejo
PortalTaurino. Jesús
Alonso. Soria, 29 de junio de 2003. La
generosidad del público
Buena parte del público
que acudió a presenciar la corrida del Domingo de Calderas estaba
dispuesto a aplaudir cualquier cosa. Se vio claramente cuando batió
palmas tras algún pase intrascendente, cuando jaleó vulgares saludos a
la verónica, cuando vitoreaba pares ejecutados sin ajuste, desiguales o
medios pares o cuando premiaba un atisbo de voluntad. No es de extrañar
por tanto que, sin mucho fundamento, pidiera y consiguiera sendas orejas
para Jesulín y Caballero.
Los toros de Alcurrucén y
Hermanos Lozano fueron deficientes de presentación, descastados y sin
movilidad, salvo el quinto, que fue excelente para el torero, y en menor
medida el sexto.
César Rincón tuvo a un
primero soso, descastado, distraído, que rehuía la pelea y llevaba la
cara alta al final del muletazo, sin emplearse. El cuarto quizá fuera el
único realmente complicado del encierro, pero el colombiano tomó todas
las precauciones posibles.
Jesulín de Ubrique lidió
en primer lugar un toro que no terminaba de pasar. El diestro no lo vio
claro y optó por abreviar. El quinto fue un toro de una gran nobleza,
fijeza y largura en la embestida. Haciendo olvidar la actuación en su
primer astado, el de Ubrique fue jaleado en todo el trasteo de muleta, en
el que, sin faltar los desplantes típicos de su repertorio, destacaron
los pases de pecho. El resto supo a poco en un toro que merecía más.
Manuel Caballero estuvo
toda la tarde técnico, firme y voluntarioso, pero sin llegar a emocionar
y sin exquisiteces. Su primer toro tuvo unas características similares al
primero de Jesulín. El de Albacete se lo pasó de muleta en varias series
haciendo gala de su oficio. Menos complicaciones le presentó el sexto,
con el que Caballero estuvo igualmente técnico y decidido.
Se cierra así una feria marcada por la pobreza en la presentación del
ganado, su descastamiento, su falta de fuerzas y su escasa movilidad
PortalTaurino. Jesús
Alonso. Soria, 29 de junio de 2003. Decepcionante
corrida de Puerto de San Lorenzo
Tampoco la tercera de
abono, la corrida del Sábado Agés, resultó atractiva. Los toros de
Puerto de San Lorenzo, aún con cuajo suficiente, mostraron unas pobres
caras, descastamiento y flojedad, por lo que no propiciaron la emoción.
El tercero fue devuelto a los corrales por inválido y sustituido por otro
de Los Bayones, muy bien presentado (puso en evidencia la presentación de
los titulares), manso y difícil.
De los tres espadas, el
que más cerca estuvo del triunfo fue César Jiménez, pero emborronó su
notable labor por el mal manejo de los aceros. A su primero, el sobrero de
Los Bayones, le realizó una faena técnica y de mucho mérito que
consiguió minimizar los defectos y las dificultades que evidenció el
toro en los dos primeros tercios. Entre los toreros de plata, destacó la
brega de El Chano. Un variado quite por navarras, tafalleras, faroles y
media fue lo más destacado con el sexto, al que toreó de muleta con
suavidad en una labor derechista. Este torero dejó en el aficionado
soriano evidencia de su facilidad, inteligencia y sentido del toreo, pero
tendrá que comprometerse más en la ejecución de la suerte suprema.
Uceda Leal estuvo
voluntarioso con el segundo, un toro que sin ser un barrabás, sí que se
quedaba corto y echaba la cara arriba porque embestía defendiéndose. Eso
sí, tenía un pitón izquierdo imposible. La faena al quinto, al que pareó
de forma excelente Julio López, fue de enfermero, no obligando al toro,
con pases a media altura muy estéticos pero intrascendentes. Tuvo que
cortar la faena porque a pesar de que el madrileño cuidó al toro, se
lastimó la mano derecha.
Finito de Córdoba estuvo
desconfiado, dubitativo y precavido en exceso con el primero. Algo más
voluntarioso y esforzado se mostró con el cuarto, en una faena larga e
insulsa aprovechando las querencias del toro, pero de brazos estirados y
pocas estrecheces. Una vez más, en Soria, Finito no justificó su inclusión
en los carteles de la feria. Y van unas cuantas.
PortalTaurino. Jesús
Alonso. Soria, 25 de junio de 2003. El cartel de
banderilleros no logró despertar el entusiasmo
Todo parecía indicar que
el tercio de banderillas sería lo más destacado del segundo festejo de
abono de la feria de San Juan, pero no fue así, especialmente porque los
diestros rehileteros no tuvieron su día manejando los garapullos. Los
toros de Ángel y Juan Antonio Sampedro estuvieron desigualmente
presentados, fueron flojos, mansurrones y nobles, salvo los que
correspondieron a El Fandi que resultaron complicados.
El más entonado de la
terna fue Antonio Ferrera (oreja y palmas) que a su primero, un anovillado
ejemplar, le realizó una faena templadísima, variada y muy ligada,
cuidando mucho al toro. En el quinto desplegó un trasteo bullidor y de
solanera, con alguna pincelada suelta de calidad.
Luis Miguel Encabo (vuelta y vuelta) inició su
faena al que abría plaza con unos estatuarios muy plásticos y la culminó
con un abaniqueo para cerrar al toro. Entre medias, no aprovechó
suficientemente el buen pitón izquierdo que el toro tenía.
David Fandila El Fandi (silencio
y silencio) tuvo el peor lote con mucha diferencia. El granadino estuvo
firme y responsable ante unos toros que embestían cabeceando,
inciertamente, probando y quedándose a media suerte.
Los matadores compartieron tercio de banderillas en los tres primeros y
banderillearon en solitario a sus toros en los tres últimos. De
banderillas tan sólo se puede destacar un par al quiebro de Antonio
Ferrera al segundo, otro de El Fandi en el tercero y un último al
violín del granadino en el sexto, más aplaudido que meritorio. En el
resto hubo mucho clavar a toro pasado y con excesivos alivios
PortalTaurino. Jesús
Alonso. Soria, 21 de junio de 2003. Un
lance de capa, un ayudado por bajo y una gran estocada
Tres cosas, tres contadas, pueden salvarse de la
primera corrida de abono de la feria de San Juan. Todas ellas
protagonizadas por el diestro salmantino Juan Diego en el tercer toro de
la tarde en un festejo en el que la endeblez, la falta de casta y la pobre
presencia de los bureles de Gabriel Rojas fueron lo peor del festejo, al
que tan sólo acudió un cuarto de plaza.
Juan Diego (oreja y vuelta), con un sorprendente
parecido físico al malogrado Julio Robles, realizó en su primero un
toreo cadencioso y buen juego de brazos con el capote, inició la faena de
muleta con un ayudado por bajo de cartel y la remató con una antológica
estocada ejecutada a ley, despaciosa y precisa. Entre medias, puso largura
en un trasteo que fue de más a menos, si acaso abusó del cite con el
pico de la muleta en el ojo de allá y estuvo precavido. En el que cerró
plaza, un manso de libro, se le vio con menos solidez, como escaso de
recursos para hacer frente a las contingencias de la lidia. En cualquier
caso, suya fue la única oreja de la tarde, cortada a ley, y protagonizó
lo más reseñable de una calurosa tarde de toros.
Pepín Liria (palmas en ambos) tuvo dos toros de
similares características: nobles, sosos y flojísimos. Estuvo correcto
en el planteamiento de sus faenas, que no llegaron a más altas cotas por
culpa de la poca emoción que transmitió su lote. Cuidó mucho a los
toros, pero no pudo evitar que claudicaran constantemente. Malo cuando un
torero tiene que cuidar a los toros y no cuidarse de los toros.
Tampoco Dávila Miura (palmas y silencio), pese al
temple y suavidad de su muleta, logró impedir que sus toros doblaran las
manos. Su primero, el más noble del encierro, iba de largo, era nobilísimo
pero también blandísimo, y el espigado diestro sevillano quizá pecó de
acortarle mucho las distancias y meterse mucho con él cuando el toro pedía
más distancia y más aire. En el quinto, un astifino sobrero de Román
Sorando que puso en entredicho la presentación de los titulares de
Gabriel Rojas, tampoco pudo lucirse por la falta de fuerzas del cornúpeta.
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Aspectos
legales de la Autoridad taurina |
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