
PortalTaurino. com 27 de marzo´2003.
La Maestranza entregó los premios de la Temporada
2002. La Real Maestranza de Caballería de Sevilla entregó ayer, en un acto
que fue presidido por el
presidente de Andalucía, Manuel Chaves, los trofeos taurinos
correspondientes a la pasada Feria de Abril.
Como es tradicional, en el mismo acto se entregaron también los premios universitarios de fin de carrera,
que se conceden a los mejores expedientes académicos de la Universidad
Hispalense.
Los trofeos taurinos correspondieron a: Eduardo Dávila Miura (diestro triunfador de la Feria y mejor faena);
Julián López El Juli (mejor estocada de la Feria); Pablo Hermoso de Mendoza Cantón (mejor actuación de caballero rejoneador); Francisco José Salguero Molina
Curro Molina (mejor actuación de subalterno y mejor actuación de subalterno en banderillas); Manuel Montiel Montiel (mejor actuación de picador) y
Ojito, de la ganadería de
Torrestrella, propiedad de Álvaro Domecq y Díez, (mejor toro).
Los triunfadores de las novilladas de promoción para jovenes valores
también fueron reconocidos: traje de luces a
Vicente Fernández Parrado Vicente
Varela; capote de paseo a Manuel Felipe López Manuel Felipe, y capote de brega a Antonio José Marín Domínguez
Antonio Nazaré.
El teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza, conde de Luna, dio la bienvenida a esta reunión anual y recordó que los trofeos taurinos son otorgados por un jurado independiente de cuarenta y cinco aficionados de esta plaza de toros. El conde de Luna destacó igualmente la «estrecha relación» con la Hispalense, aspecto en el que abundó su rector, Miguel Florencio, quien resaltó la vinculación entre los mundos taurinos y universitarios, «en apariencia tan diferentes», unidos por la excelencia de la labor en el terreno del arte o el estudio.
El acto concluyó con la intervención de Manuel Chaves, que tuvo un recuerdo para las miles de personas que sufren los efectos de la guerra y señaló que «triunfar en el toreo o en la Universidad proporciona, al que lo consigue, acceder a una cátedra de profunda sabiduría y amplios conocimientos». Chaves precisó que aunar en estos premios taurinos y universitarios tradición y futuro es «compaginar las dos fuerzas o impulsos que deben consolidar la nueva imagen de Andalucía».
Texto íntegro de la intervención del presidente andaluz.

Texto íntegro de la
intervención del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Cháves.
Excmas.
e Ilmas. Autoridades
Excmo.
Sr. Teniente de Hermano Mayor
Sras.
y Sres.
Como viene siendo habitual por estas fechas, recién estrenada la
primavera, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla patrocina y hace
entrega en este acto de los Premios Taurinos y Universitarios, a los
triunfadores de la pasada Feria de Abril y a los Alumnos o Alumnas, que
han culminado con éxito sus estudios en las distintas Facultades o
Escuelas de la Universidad Hispalense.
Empezaré, por tanto, esta breve intervención felicitando a los
galardonados y a todos los que han conseguido, además, algún tipo de
distinción, bien como Novilleros Noveles o como miembros del Jurado
Calificador, gracias a su esfuerzo, a su valentía o a su buen criterio.
En definitiva, todos y cada uno de los premiados esa tarde, lo han
sido por méritos propios, sea cual sea su rango o escalafón, y recibir
este reconocimiento público de una de las Instituciones con mayor arraigo
y tradición en la vida sevillana, debe constituir un motivo de orgullo y
satisfacción.
Se trata, como he dicho en otras ocasiones, de premios muy
diferentes entre sí. Pero eso es sólo a primera vista, porque después
vienen las coincidencias y todos somos conscientes de que triunfar en el
Toreo o en la Universidad proporciona, al que lo consigue, acceder a una cátedra
de profunda sabiduría y amplios conocimientos.
Más aún, cuando se sabe que el éxito en la Maestranza o en la
Hispalense, no se consigue de cualquier manera, sino a base de exigirse lo
máximo, de aguantar el tipo y de ser capaces de dar lo mejor de uno
mismo.
Premios distintos, sí; pero coincidentes en el esfuerzo personal,
en la constancia, en el valor, en el riesgo, en el arte y, sobre todo, en
la calidad y en la brillantez de los resultados. Esto es lo verdaderamente
importante, que la obra esté bien hecha, concluida en todos los detalles
y la faena rematada con una ovación unánime.
El
toreo forma parte de la tradición artística y cultural de Andalucía,
donde hay nombres de plazas y ciudades que están rozando la leyenda.
Ronda y Málaga, Córdoba y Granada, Linares y Algeciras, Jerez y Sevilla,
conforman una geografía y una historia secular que se extiende, por
inacabada, desde Ayamonte a los confines de Almería.
Casi en el centro de este espacio, la Maestranza se erige en
supremo tribunal de las exigencias taurinas y, allá por abril, expide los
diplomas que acreditan, a toreros y subalternos, el derecho a aparecer en
ferias y carteles de tronío. Porque triunfar en el Coso del Arenal es un
sueño para noveles y maestros consagrados, para rejoneadores y ganaderos;
en definitiva, para todo aquel que pretenda un sitio y un nombre de postín
en el mundo del toreo.
No cabe duda de que los toros marcan, como acabo de decir, buena
parte de nuestra evolución histórica y cultural. Por su parte, la
Universidad es la que va a decidir el porvenir de Andalucía. Y esta
confluencia de pasado y futuro sí que resulta, Sras. y Sres.,
determinante par los andaluces y andaluzas.
La Educación a todos los niveles y, en consecuencia, la Educación
Superior, constituye la apuesta y la prioridad que la sociedad andaluza
tiene en estos momentos.
En cualquier momento, debería decir, pero hago hincapié en la
actualidad porque la formación de los recursos humanos es hoy de todo
punto imprescindible para seguir avanzando y para hacer que Andalucía
forme parte del grupo de cabeza de la U. Europea y se integre plenamente y
de forma rápida en la Sociedad del Conocimiento.
Cada vez está más claro que hemos entrado en una nueva fase del
desarrollo de la humanidad. Eso es lo que significa esta denominación; es
decir, la capacidad de acceder a la información, de utilizarla
adecuadamente, de generar y gestionar nuevos conocimiento y aplicaciones
prácticas y orientarlas al desarrollo económico, al progreso social, a
la mejora de la competitividad y de mayor calidad de vida.
La Sociedad del Conocimiento es una cultura y hasta un modo de ser
que debemos hacer nuestro, como signo de progreso y modernidad.
Una
cultura que penetra todos los ámbitos institucionales, sociales e
individuales; una cultura en la que la curiosidad, el aprecio por el
saber, la actitud innovadora, el espíritu emprendedor y la búsqueda de
la excelencia, sean pautas de conducta y valores apreciados o reconocidos
por el conjunto de la sociedad andaluza.
El acto que acabamos de celebrar, Sras. y Sres., posee muchos de
estos ingredientes. Es un merecido reconocimiento y un homenaje a los
Universitarios y Universitarias que más han destacado y han conseguido
mejores expedientes. Hoy reciben esta recompensa, pero ellos saben mejor
que nadie que el período de estudio y formación no ha concluido con la
obtención de un título o la entrega de este premio.
Eso podía suceder antes; ya no. En los momentos actuales la
formación no termina, sino que tiene un carácter permanente porque cada
vez aparecen nuevos conocimientos y es preciso estar al día para asumir e
integrar esa oleada constante de descubrimientos científicos, de ideas
innovadoras y de avances tecnológicos.
Esta perspectiva, queridos amigos y amigas, es la que nos impone el
tiempo que vivimos y como ese tiempo es fugaz y se agota, pondré aquí
punto final a esta intervención.
Al hacerlo, quiero sólo reiterar mi más cordial felicitación a
todos los galardonados esta tarde y agradecer a la Real Maestranza de
Caballería de Sevilla su acogida y hospitalidad de siempre y el que
promueva, con este solemne acto anual, dos aspectos esenciales por su
repercusión y trascendencia para nuestra sociedad.
Aunar en estos Premios Taurinos y Universitarios tradición y
futuro es compaginar, Sras. y Sres., las dos fuerzas o impulsos que pueden
y deben consolidar la nueva imagen de Andalucía y la nueva identidad de
los andaluces y andaluzas.