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EL
BARRIO DE SAN ESTEBAN Y
LA CASA DE PILATOS |

La colación de San Esteban, una de las más grandes en el siglo XVII, se extiende en
hermosas casas palacio que rodean a la iglesia del mismo nombre. El templo fue construido
sobre una mezquita almohade, y es uno de los más notables ejemplos del gótico mudéjar
sevillano del siglo XIV. El edificio, declarado monumento histórico artístico y monumento nacional, cobija en su
interior un magnífico retablo de 1629 con pinturas de Zurbarán. El alicatado de la mesa
del altar, y el zócalo de azulejos son ejemplos únicos del arte de la azulejería.
La Casa de Pilatos es el sobrenombre popular del palacio de Medinaceli, uno de los más
brillantes ejemplos de la arquitectura civil sevillana del siglo XVI. Mandado a construir
por el Adelantado de Andalucía, don Pedro Enríquez, su hijo viajó a Jerusalén en 1519
y a su vuelta quiso conmemorar el viaje marcando las distancias desde el palacio, como la
casa de Pilatos, hasta un Gólgota imaginario en el extrarradio de la ciudad. Las
hermandades de Semana Santa, entonces, realizaban sus recorridos según este itinerario.
De ahí el singular nombre del palacio, que puede visitarse para encontrar en su interior
una serie de patios y salones de gran valor artístico.
En la fuente central del patio
principal (con una exuberante decoración mudéjar y magníficos zócalos de azulejería)
encontramos un busto de Jano y las estatuas de las diosas
Palas y Ceres. El salón del Pretorio tiene un espléndido artesonado, y del jardín
Grande diseñado por Juan de Oviedo parte una grandiosa escalera con excelente cúpula.
El
palacio, además, alberga interesantes obras de artes, como una pintura taurina de
Francisco de Goya, esculturas de Sebastián del Piombo, ricos tapices de Amberes, cuadros
de Lucas Jordan, o un espectacular fresco de Francisco de Pacheco que representa la
apoteosis de Hércules, según la tradición uno de los fundadores de Sevilla.
Index
de la Guía de la Sevilla Taurina
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