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Festival benéfico de ANDEX
PLAZA DE TOROS DE LA ALGABA
Tarde del domingo, 22 de octubre del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Zalduendo
despuntados para festival, sosos, mansos y descastados; 1º y 6º,
nobles.
Diestros:
- Curro Romero: estocada baja y
descabello (dos orejas); metisaca, media ladeada, estocada baja y cinco
descabellos (silencio); media delantera y cuatro descabellos
(silencio).
- Morante: dos pinchazos y
casi entera (oreja); tres pinchazos y estocada (ovación); estocada trasera
tendida (dos orejas y rabo).
Entrada: hasta la bandera.
Crónicas de la prensa: El
Pais, ABC, El Mundo
El País. ANTONIO
LORCA.
Curro y Morante, en el destierro
Lo mejor del festival de Andex fue su celebración; lo mejor fue
que se llenó la plaza, que fue televisado en directo y que los padres de niños
con cáncer han conseguido un buen pellizco para la construcción de una unidad
de atención médica, que también podría construir el SAS sin necesidad de
festivales.
El festival se celebró en La Algaba, una localidad muy cercana a Sevilla,
porque el empresario de La Maestranza cerró las puertas de esta plaza a los dos
integrantes del cartel, que en la pasada Feria de San Miguel presentaron sendos
partes médicos y no torearon. Por lo visto, Canorea no creyó en las dolencias
de última hora y, cuando días más tarde, Curro y Morante se ofrecieron para
torear gratis a beneficio de Andex, el empresario les respondió que "más
verdes las han segao".
Llegó la polémica, y también el peligro de que Andex pagara los platos
rotos de una historia en la que no tenía arte ni parte. Pero el empresario se
mantuvo en sus trece y los toreros debieron aceptar el destierro en forma de
ofrecimiento del alcalde de La Algaba para evitar el desastre final.
Después, el festival no tuvo ninguna historia. Si en una corrida con toros
supuestamente íntegros es un milagro que surja la emoción, qué se puede
esperar de seis novillos despuntados, feos y de escasas condiciones. Es evidente
que Curro y Morante son dos toreros que atesoran arte en estado puro. Pero el
arte con el novillito inválido y tonto es, en todo caso, toreo de salón y
nunca emoción artística. Ocurre, sin embargo, que los públicos de hoy se lo
tragan todo, y no digamos en un festival.
Lo cierto es que Curro Romero emocionó en su primero con un par de verónicas
marca de la casa. Después dibujó con la muleta estéticos ayudados y trazó
largos naturales muy despegados, pero con su sello inconfundible. A partir de ahí,
no hubo nada más; ni el tercero ni el quinto fueron novillos para el toreo de
Curro. Ambos desarrollaron brusquedad y violencia y el torero los pasaportó con
rapidez. Morante cortó las dos orejas y el rabo del sexto, pero sólo estuvo
discreto ante un animal noble al que toreó con soltura por ambos lados, pero en
ningún momento su labor fue maciza y medida. Se dejó enganchar la muleta en
demasía y le faltó ligazón. Sorprendió al poner banderillas con gran acierto
y destacó con el capote por verónicas y chicuelinas. En los otros dos novillos
se mostró como un torero envarado, estático, frío y con escasos recursos.
ABC. FERNANDO
CARRASCO. El arte se alió
con Romero y Morante en el festival de Andex en La Algaba
Curro no quiso esperar a que el arte llamara a su puerta. Fue a buscarlo
desde que se abrió de capa en su primero, al que lanceó con soltura y buenas
maneras. Entregado, tras unos ayudados por alto, se echó la muleta a la
izquierda y de su muñeca salieron naturales exquisitos. Romero en Romero;
despacio el toreo; despacio el andar; despacio en todo. El novillo se rajó pero
la obra ya estaba consumada. El tercero llegó con pies al tercio final, pero el
camero lo solventó con su peculiar manera de machetear. Veroniqueó con garra
al quinto, que no terminó de romper después. No había nada que hacer y, por
lo tanto, abrevió. (Dos orejas, silencio y silencio).
Aseado con el capote estuvo Morante de la Puebla en su primero, un novillo
que se desplazaba y al que quitó con enjundia. Luego, en la muleta, se tragaba
los dos primeros pero se lo pensaba al tercero. Y en esas andaba el sevillano
cuando llegó la voltereta de escalofrío. Se soprepuso al momento y continuó
por el izquierdo, ya más corto en su recorrido. En el cuarto, un novillo que no
terminó de entregarse, dejó detalles. Pero al sexto lo cuajó. Veroniqueó con
empaque, banderilleó y, tras brindar al respetable, toreó para sí mismo.
(Oreja, ovación y dos orejas y rabo).
Triunfaron Romero y Morante. Triunfó La Algaba y, sobre todo, triunfó ANDEX.
Que siga la racha para todos.
El Mundo. José Antonio
Jiménez. Arte en el destierro
Misión cumplida. Llenos los tendidos,
televisión en directo y mañana agradable de temperatura. Además hubo toreo
del bueno. Atrás quedó una polémica
en la que la empresa defendió su dignidad, puso a cada cual en su sitio y supo
darle a la plaza de Sevilla toda la categoría que nunca, aunque algunos se empeñen
en lo contrario, debe perder.
La plaza de toros de La Algaba tiene un
encanto especial. Invita a la inspiración del artista. Y eso ocurrió, por
momentos, ayer. Curro empezó con ganas, muchas ganas. Decidido, valiente,
porfiador y sobre todo artista. Lanceó a la verónica en el recibo lento,
parsimonioso, como si el tiempo no andara. En el caballo, el novillo derribó al
picador José Manuel Espinosa haciendo por él y sufriendo una tremenda
voltereta del que salió ileso. En el tercio final, Romero vió las condiciones
de su enemigo desde el principio. Con la muleta en la mano izquierda dio dos
tandas de naturales alargando la mano todo lo que su brazo, y su estética, le
permitieron. Pases cadenciosos prendados de olor a romero y que fueron rematados
con carteles de toros. Con la diestra el torero de Camas también destapó la
esencia pero sin llegar al nivel de la mano zurda. Tras una estocada algo
defectuosa fue premiado con las dos orejas que al fin y al cabo, como dice él,
son despojos.
Poco más hizo Curro en el resto del festejo.
Sus otros dos enemigos no se prestaban al lucimiento y éste es un torero que no
se complica cuando hay dificultades. Se limitó a, simplemente, pasaportarlos
tras quitarles las moscas.
Morante de la Puebla no quiso irse del
festival sin cuajar alguna faena. A su primero, lo toreó de capa acelerado,
como si los nervios y la presión de todo lo sucedido le pesara. Sólo destacó
un quite por delantales rematado con una media ceñidísima. En la muleta tuvo
un buen comienzo. Lo llevó al centro y allí dio algunos pases sueltos de
calidad pero el de Zalduendo no humillaba y ligar con calidad era complicado.
Por el pitón izquierdo, el novillo se revolvía pronto y tras quedar mal
colocado en una pase, José Antonio, resultó volteado espectacularmente aunque
sin consecuencias.
El segundo novillo de su lote era complicado
por ambos pitones y el diestro de la Puebla lo intentó pero no hubo lucimiento
posible.
Morante veía que el festejo llegaba a su
conclusión y no quería marcharse sin dejar constancia de que no sólo de
Romero vive el hombre. Su toreo a la verónica tuvo sabor, hizo un quite lento
rematado a una mano poniendo a la plaza a hervir. Tras esto, cogió las
banderillas para poner tres pares cumbres. Uno por cada pitón y un tercero al
quiebro, clavando todos arriba, reunidos y saliendo del embroque garbosamente.
Con el público a su favor realizó una faena pinturera, llena de toreo
sevillano y elegancia. Pases por
ambos pitones llenos de gracia. Porque el toreo de Morante tiene empaque,
cadencia y majestuosidad. Ese al que algunos llaman el "seise" de
Sevilla demostró que no es un "bluf", que sabe torear y que cuando
las condiciones se lo permiten hasta lo hace.
Pasó
el festival de ANDEX, atrás quedaron las riñas y enfados de algunos y algunas,
todo salió bien. Hubo dinero, televisión, prensa rosa y la gente se divirtió.
Los niños lo merecen todo y seguro que el largo invierno que se nos avecina
amansará unas aguas que a su paso por la calle Betis
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