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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del lunes, 31 de marzo de 2008
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de
Cuadri
(bien presentados, sosos, mansos y descastados; pitados en el arrastre 2º y 3º).
Diestros:
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Sánchez Vara. Estocada
desprendida (aplausos); estocada tendida (saludos). Debutaba en plaza.
- Iván García.
Media estocada (silencio); media atravesada (silencio).
- Fernando Cruz.
Estocada tendida (saludos desde el tercio); pinchazo que escupe,
descabello (silencio).
Presidente: Juan
Murillo.
Tiempo: soleado.
Entrada: tres cuartos de plaza. Crónicas de la prensa: ABC,
El País, El Mundo, Diario
de Sevilla, La Razón.
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PUERTA
DE ARRASTRE
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Por Santiago
Sánchez Traver
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Qué pena de los toros de Fernando Cuadri. Con el mimo con que los cría allá en los campos de Trigueros. Eso sí, irreprochables de presentación, de lámina antigua, parejos como pocos. Pero dieron poco juego para los valientes que se anunciaron. Estamos en las corridas toristas, que empiezan en los Palha y acaban en los Victorino. Victorino no el primo de Macarena la de los del Río, que por lo visto tenía cuernos, sino el de Galapagar. Quién dijo crisis, este año se superarán los llenos del pasado año, aunque los del ladrillo se hayan dado de baja del abono. Sánchez Vara anda con oficio, pero poco más pudo demostrar. Lo mismo que Iván García, que cuenta con cartel en la Maestranza, y que acudió mermado a esta cita. Fernando Cruz sí que nos los puso allá donde dijimos, lidiando al tercero, ese “Hociquero”, que a falta de otra cosa trajo emoción y miedo a los tendidos.
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LO
MEJOR Y LO PEOR
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Por Carlos
Javier Trejo
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Pocas cosas positivas de la corrida de hoy. De los matadores salvaríamos los lances de recibo de Iván García al 5º de la tarde, jugando muy bien las manos a la verónica para rematar con una media a pies juntos. Muy digna actuación la de Fernando Cruz, dispuesto e intentándolo en todo momento, lástima que la corrida ofreciese nulas posibilidades. Hay que destacar la actuación del picador Rafael López, de la cuadrilla de Iván García, movió el caballo con torería, citó, y clavó en lo alto. Confiemos en que la feria prosiga de menos a más, y que no abunden tardes como la de hoy.
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En
el apartado negativo, los principales culpables, los toros. Los
Cuadri ofrecieron su peor registro, no podemos destacar ni una
sola virtud a la corrida de hoy. De los toreros, entiendo que
cuando un matador coge los palos es para buscar el lucimiento y la
rentabilidad. Sinceramente no recuerdo peores tercios de
banderillas, los ofrecidos por Sánchez Vara e Iván García, si
ese es el resultado, mejor confiar en los subalternos.
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LOS
PROTAGONISTAS
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Sánchez Vara
El espada que abría cartel declaraba lo siguiente al termino de la cporrida jerezano “Realmente no me esperaba debutar en La Real Maestranza con un festejo de este tipo, tan duro.” El manchego también narraba su actuación frente a sus dos toros, “La sensación que me llevo personalmente es bastante buena. Porque, como se ha podido comprobar, los de Cuadri no han ayudado mucho y lo que sí está claro es que hay que estar por encima, y todo lo que se pueda hacer bien hay que intentarlo. El problema que ha habido en la corrida ha sido que los toros que tenían nobleza se han venido abajo desde el principio y los que han tenido más brío han desarrollado malas intenciones como el segundo de mi lote.” Para finalizar, Sánchez Vara manifestó su ilusión por repetir en Sevilla “Espero volver otro año pero con mejor suerte en el ganado.” |
Iván García
El madrileño que hoy regresaba a los ruedos después de estar más de seis meses en el dique seco por una gran cornada analizaba así su vuelta. “La corrida ha sido tremendamente difícil y no ha facilitado el triunfo a ninguno de los tres espadas. He notado estos siete meses que he estado parado porque no he venido a Sevilla al cien por cien de mis cualidades pero no podía dejar pasar esta oportunidad”. Continuaba analizando su labor. “A todos los astados les ha faltado fondo para poder romper para delante y sin él es muy difícil poderles sacar partido, como a los dos toros que me han tocado en suerte en el día de hoy, los he cuidado mucho en el caballo pero no han terminado de romper. El primero se ha parado y el otro, al menos, me ha dejado estar a gusto con el capote.”
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Fernando Cruz
El otro madrileño, último en la terna de ayer explicaba su paso por Sevilla después de haber matado la corrida de los Hijos de Celestino Cuadri. “No es la corrida con la que uno desea durante todo el invierno pero es la que me ha tocado matar. Realmente creo que he estado muy firme con ella aunque, en honor a la verdad, lo que me hace falta es cortar orejas, pero hoy sólo se podía estar con mucha firmeza y digno ante unos toros tan difíciles”. Cruz hacía alusión a su inicio de temporada en Sevilla “comenzar el año en La Maestranza con una corrida de Cuadri y estar como he estado hoy, que lo ha visto todo el mundo, es para irse bastante satisfecho a pesar de no haber conseguido un triunfo. No estoy contento del todo, pero los profesionales y la gente del toro han podido ver mi disposición y con eso me basta.”
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Crónicas
de la prensa
El
País. ANTONIO
LORCA. Una tarde de toros infumables y descastados
Los toros de Cuadri resultaron infumables. Un verdadero desastre. Atacados de peso -entre 560 y 614 kilos-, mansos, descastados, reservones, aplomados, sin sangre en las venas, sosos e inválidos. Un camión de carne para el matadero.
Y eran unos toros de excelente presencia, serios y con cuajo, pero su comportamiento fue pésimo. Todos sin celo y con andares cansinos, que pensaban un mundo antes de embestir y, cuando lo hacían, echaban la cara por las nubes o un gañafón al cuello del torero. Varios de ellos se derrumbaron en varias ocasiones o desarrollaron sentido, y pusieron en verdaderos apuros a los de luces. En fin, peor, imposible, aunque aún queda mucha feria, y todo lo malo puede empeorar.
Lo más triste de todo es que el ganadero Fernando Cuadri lo es por vocación -y no como muchos otros-, un enamorado de la ganadería brava y un consumado genetista autodidacta. Y, con toda seguridad, elegiría estos toros en función de todas las coordenadas posibles para que embistieran. Y ha fracasado rotundamente. Así de difícil es el toro para los ganaderos serios, que se devanan los sesos para conseguir un animal encastado y noble. Miedo da pensar cómo lo harán los ganaduros, que tanto abundan en esta fiesta.
La tarde fue para el olvido. Y ojalá también puedan olvidarse pronto los toreros, y que ningún avispado les pase factura por una actuación que, en modo alguno, pudo ser exitosa.
La terna no era de lujo, pero sí valiente, decidida y con muchas agallas. Los tres llegaron a la Maestranza para lidiar toros, pero se encontraron con bueyes amuermados. Y eso tiene toda la justificación posible.
Sánchez Vara debutaba en Sevilla y demostró ganas y oficio, que no es poco. Iván García sólo pudo lucirse a la verónica en los primeros compases al quinto. Ambos banderillearon juntos y por separado y se les agradeció la voluntad, pero podrían pensarse en no aburrir al personal con pares vulgares. Y Fernando Cruz caló un poco más con una actuación muy pundonorosa; aguantó impertérrito la peligrosidad del tercero, que buscaba el cuerpo del torero sin contemplaciones, y arrancó muletazos muy estimables al sexto, al que exprimió su tardía embestida.
Una corrida difícil para los toreros y el ganadero. El público puede limitarse a olvidar...
Diario
de Sevilla. LUIS
NIETO. Espectáculo soporífero
Ojo, amigo lector, el balance de cuatro ovaciones engaña. El público agradeció de esa manera la voluntad que pusieron Sánchez Vara y Fernando Cruz. Pero no hubo bocado alguno de arte ni de emoción que llevarse a la boca. ¿La culpa?... En gran medida la tuvieron los toros de la ganadería de Cuadri, una corrida en su conjunto bien presentada y descastada, que decepcionó en toda regla. Los animales que llegaron de la finca onubense de Comeúñas hicieron que el público no se comiera por miedo o emoción, precisamente las uñas. En cambio, muchos espectadores echaron la tarde para hacer sus negocios por los móviles.
-Oye, Pepe, ¿a cuánto está la aceituna?
Y el bueno de Pepe cerraba la operación y se ganaba un 20%, mientras el cuadri de turno doblaba las manos como un santo, como si fuera un torete comercial.
También los hubo que se hincharon a comer pipas. Y otros espectadores que miraban constantemente la hora, como si aquello fuera un partido de fútbol o de baloncesto. Y, en el quinto o en el sexto, se marchaban a la francesa, sin decir adiós.
Y es que la corrida, sin que hubiera toro devuelto alguno, llegó a las tres horas. Tres horas sin apenas emoción. El espectáculo comenzó prometedor, con un toro bien presentado que embistió con alegría al capote de Sánchez Vara y persiguió con nobleza la muleta. El madrileño, que debutaba en la Maestranza, estuvo enfibrado en el capote, rematando un manojo de verónicas con una media airosa. La faena fue larga, con muchos pases y escaso lucimiento. Le faltó cruzarse al torero en varios pasajes. Sánchez Vara compartió banderillas con Iván García en un tercio que no entusiasmó al público. Como tampoco llegaron a brillar los dos espadas cuando volvieron a tomar los palos en otros pasajes de la corrida. Y es que los cuadris, como es habitual, tampoco dieron facilidades en este tercio.
El cuarto salió de toriles andando, echó la cara arriba en varas y fue manejable en la muleta, aunque sin transmisión. Sánchez Vara falló en banderillas. Comenzó la faena con unos pases de castigo por bajo. Luego, pases y más pases por ambos pitones, sin que aquello tuviera tensión ni lucimiento suficiente para premio.
Lo de Iván García fue meritorio. Según nos comentó el doctor Ramón Vila, le atendió por la mañana de una fuerte supuración. Todavía no está recuperado del cornalón que sufrió la pasada temporada y que le destrozó el esfínter. Lleva varias operaciones y hoy tendrán que revisarle una pequeña fístula. Ayer se le notó que no estaba al cien por ciento para prender banderillas. El joven torero hizo un esfuerzo enorme para agradar en ese tercio, sin que llegara a convencer. Tuvo un toro noble, aunque muy tardo y sin apenas fondo, al que cogió bien la distancia al principio de una labor en la que el animal se resistió una y otra vez a embestir.
Con el quinto, otro toro noblón y sin fondo, Iván García se estiró bien a la verónica, dejando una bonita media soltando el capote de una mano. El animal cabeceó en el caballo. El diestro, con la muleta, consiguió una tanda entonada con la diestra.
Fernando Cruz dejó una grata impresión. Tragó mucho con el tercero, un toro muy complicado que se tiró de inmediato al pecho cuando lo citó con la diestra. El torero se jugó el tipo aguantando por ese pitón varios gañafones en escenas que cortaban la respiración. El toro, muy descastado, se echó por segunda vez. Lo había hecho antes tras recibir una vara. Cruz continuó toreando con la izquierda, con un toro avisado que le hizo pasar muchos apuros a la hora de cuadrarlo y de entrar a matarlo. El animal le esperó, le cortó el viaje y estuvo a punto de empitonarle. El diestro, a cambio, metió bien el brazo para enterrar el acero. Fue una faena muy meritoria.
Con el sexto, un toro sin pujanza y desencuadernado, que fue protestado en los primeros compases de la lidia, intercaló una tanda templada con la diestra, con otras sin relieve, incluyendo un desarme por parte de un toro al que le faltó celo.
La corrida de Cuadri fue un auténtico fiasco y el público salió con la sensación de haber perdido la tarde.
ABC.
ZABALA DE LA
SERNA. Los buques hundidos de Cuadri
Tan hermosa flota no merecía tal naufragio. Los toros de Cuadri, buques de amplia eslora y honda bodega, se hundieron en el mar profundo del descaste. Triste hundimiento para un ganadero cabal, Fernando Cuadri, que siempre ha sabido ser señor en la victoria y en la derrota. Rara avis en un mundo de vanidades y fanfarrias donde el palo siempre es largo y el elogio, corto. Siento de veras estas líneas por cuanto significa su apellido y su hierro para la Fiesta. Pero hace unos años que los cuadri no navegan. Algunos ayer intentaron reflotar la trayectoria, mas enseguida se venían abajo. El toro de Cuadri es de cuajo mayor e imponente mirada; cuajo y mirada lastrados por un motor gripado. Ni la recuperación de la divisa esta temporada en la Maestranza avivó sus salidas. Y, dentro de todo lo dicho, facilidades ofrecieron las justas.
Sorprendió Sánchez Vara, por oficio principalmente. Y también por atenerse al escenario, el Vaticano del Toreo, y saber quitarse el polvo de su dura lucha por parajes desérticos de carros y carretas. Vara se mostró decidido con el capote en la apertura a la verónica más allá de la segunda raya. Lidió bien y midió al toro en el caballo. Ni con estos cuidados hubo material: ya el toro en banderillas -que compartió con Iván García- se frenó, falto de un tranco. Deslució el tercio. Idéntico y más acusado comportamiento en la muleta, muy parado. El diestro alcarreño, firme y seguro, no dudó y solventó la papeleta con habilidad y de una tacada con la espada.
El cuarto poseía un tren delantero de quitar el hipo al más pintado: ¡qué pedazo de cuello! Rafael López fue el único jinete de la acorazada del castoreño que se salvó de la quema. Picó arriba y por delante. Sánchez Vara, puestísimo y fácil con los arpones, arrancó faena soberbiamente con una dobladas en las que se metió mucho con el toro, de quebranto y cierto sabor antiguo, como la trinchera. Fue en esta ocasión el pico de la muleta recurso necesario y admisible: entre el volumen del toraco -610 kilos- y que se vencía por dentro la apertura del viaje se antojaba imprescindible para que el buque pasase. A izquierdas sacó su guasa, así que Vara siguió con su planteamiento de derechas hasta la hora final: otro espadazo hábil en el rinconcillo cerró su paso por Sevilla y volvió a saludar desde el tercio con la dignidad y el crédito más que intactos.
Fernando Cruz anduvo meritísimo con un tercero que embestía a pechazos, con la cara por las nubes, como si Shaquille O´Neal se te viene encima con todo su tonelaje y violencia a cuestas. Y entre arreón y arreón, de manso remontado como el vino malo, una o dos veces se echó. Todavía al natural -el lado más asequible- tiró Cruz algunos naturales con su sello. Demasiado. Una ovación recompensó su esfuerzo. El sexto descolgó más que ninguno y también flojeó más que los otros. Tuvo su tranco y cierto recorrido, aunque gateaba o reponía pegajoso entre muletazos por la ausencia de potencia. Robó unos cuantos derechazos en redondo el torero de Chamberí. Pero fue difícil armar faena, que acabó desarmada y sin espada.
Dentro de lo que fue el naufragio de Cuadri, el lote de Iván García, aun sin duración, medio sirvió, no para salvar la corrida, pero sí para estar de otra forma y aprovechar más su contenido. En su haber, unas verónicas al quinto, que tuvo su aire dentro de un orden. García debería replantearse seguir banderilleando.
El
Mundo. CARLOS
CRIVELL. Seis toros negros, por decir algo
Los seis toros eran negros de capa, todos lucían el tipo clásico del encaste, bien rematados, pitones negros acucharados, morrillo prominente, badanas amplias y culatas anchas. La estampa de los de Cuadri era maravillosa, todos eran negros, pero poco más se puede contar de esta corrida de toros.
En el enjambre de ganaderías del campo bravo, la de Cuadri es un prodigio que los aficionados mimamos con esmero. Se anima a su criador Fernando Cuadri para que no baje la guardia y siga criando estas reses tan hermosas. La historia reciente del toreo nos recuerda toros encastados y nobles de Cuadri y faenas para el recuerdo de algunos matadores ante ellos. En Sevilla, salvando alguno suelto hace varias temporadas, no ha habido encierros de lujo.
Sólo se puede decir que los seis eran negros. El análisis detallado del juego sobre el albero maestrante deja en mal lugar a la divisa de Trigueros. Si se saca el bisturí, el cuarto y el sexto medio embistieron, pero se apagaron muy pronto.
La tarde fue placentera por el clima y sosegada en el ambiente. La lidia, tal como ya pasara el año pasado, fue premiosa –mucho más cuando dos espadas colocaron banderillas –, y la prueba de la falta de chispa de los de Cuadri fue precisamente que fue un festejo sin sobresaltos.
Poco bueno hay que contar. Sánchez Vara hizo un paseíllo en Sevilla, un alto honor para un diestro forjado en las plazas de esos pueblos de la geografía española. Demostró oficio, no le llegó nunca el agua al cuello, pero esta misma sobriedad y seguridad no es suficiente para anunciarse en la Feria de Abril. Se lució al parar al cuarto de salida con el capote, puso banderillas con gran vulgaridad y en su historia de méritos ya figura el debut en la Maestranza.
Las peripecias vivida por Iván García le hacen merecedor del respeto de la afición. Sufrió una cornada muy grave el pasado año que le ha tenido en el dique seco hasta la corrida de ayer. Debe ser un trago muy duro volver a enfundarse el terno de luces para torear la de Cuadri en Sevilla. Los lances que dibujó al quinto fueron muy hermosos. En banderillas naufragó tanto como su compañero de cartel. Hace años, la banda se atrevió a cortar un pasodoble cuando un matador no podía completar con brillo un tercio de banderillas. Con semejante precedente, muy desafortunado, ayer debió cesar la música en los tercios protagonizados por Sánchez Vara e Iván García.
Iván García no se entendió con ninguno de sus dos astados, que tampoco ayudaron mucho al rubio matador. Su triunfo fue hacer el paseíllo. El futuro sigue siendo complicado.
También hizo el paseíllo Fernando Cruz. No puso banderillas, afortunadamente. Fernando se enfrentó al toro malo, por sus intenciones aviesas, del encierro, que fue el lidiado como tercero. Cruz es un torero curtido, valiente y que merece mejor suerte. Se libró de los hachazos de ese toro. El sexto le dio alguna posibilidad y Cruz dibujó pases de bello trazo y de mano baja, pero el toro no estaba para profundidades. Se había protestado, pero sobrevivió y tuvo el honor de morir en el ruedo de la Maestranza.
La corrida pasó dejando los cuerpos cansados. En una corrida torista, apenas hubo algún tercio de varas digno del recuerdo, las cuadrillas sudaron el terno y el aficionado quedó defraudado. La corrida de Cuadri obliga a una reflexión a la empresa y al ganadero. Todos eran negros. Algo es algo.
La Razón.
JUAN POSADA.
Esfuerzo inútil en La Maestranza
El hecho de actuar en La Maestranza de Sevilla en la Feria de Abril es un honor torero, considerado por todos los que se visten de luces. Los consagrados aspiran al triunfo para consolidar su posición; los que les siguen, por subir unos peldaños en categoría y en dinero; los otros, por respirar...
Todos acuden con la máxima ilusión y, como es lógico, esperan que los toros les ayuden, aunque sea un poquito, como merece la categoría del ciclo.
Es de suponer que los ganaderos, casi por idénticos motivos, desean lo mismo o así debería ser. Los toros de Celestino Cuadri de ayer no respondieron al cartel ganado durante años. Sus antepasados eran animales fuertes, ofensivos, correosos y, el que empujaba con nobleza, contribuía muy mucho al triunfo de un torero decidido. Cortarle las orejas a un cuadri daba cartel y categoría. El público y los empresarios sabían que algo importante había sucedido.
Los de ayer, descastados, mansurrones y apretando a tablas en banderillas, síntoma de mansedumbre, aunque algunos empujaron al caballo por esa causa y fueron aplaudidos, craso error. No se percataron de que no humillaron ante el peto, todo lo contrario. En definitiva, la corrida de Cuadri, de una ganadería con fama de dura, resultó todo lo contrario. Los hubo que dieron sensación de ir bien en los primeros pases muleteros, pero se acabaron pronto y se defendieron con cierto peligro.
Iván García, recién repuesto, a medias, de una tremenda cornada, salió con los puntos infectados sin quejarse ni dar muestra de dolor. Sánchez Vara puso toda la carne en un asador sin brasas y Fernando Cruz, el que mejores muletazos logró, se la jugó al límite. ¿Y el público? Preguntarán algunos: sencillamente sensacional. Supo ver las dificultades y el peligro sordo de algunos de los bureles y apreció el esfuerzo de los actuantes. «Chapeau» para todos ellos. Allí abajo, con esa clase de ganado, y la bolsa vacía, se pasan muchas fatiguitas.
Sánchez Vara lanceó al primero con resolución, aunque sin filigrana, no había motivo. Banderilleó con Iván García con más voluntad que acierto. Muy dispuesto con la muleta, las dos primeras tandas resultaron valientes y expuestas. Se situó muy bien en el sitio con la zurda, pero aquello resultó imposible. El animal punteaba el engaño y apuntaba a las ingles.
Al cuarto lo dominó con el capote de salida, saliéndose por fuera con eficacia; no había otra cosa que hacer. En esta ocasión, banderilleó en solitario sin demasiado lucimiento, más bien vulgar pero voluntarioso. Las dos tandas diestras iniciales, de buena factura, aunque el animal acortaba las embestidas por momentos, echaba la cara arriba y terminó sin pasar.
Iván García tampoco logró lucirse con las banderillas en sus toros. Poco pudo lograr con la muleta, ya que la res embestía a cabezazos, cansina y sin gracia. Pareció que tras los buenos lances iniciales al quinto, aquello se enderezaría, pero no. Con la muleta lo sacó a los medios y se lució en los primeros pases diestros, en dos tandas que hicieron concebir esperanzas; luego, otra vez igual. Insistió hasta la pesadez y, descorazonado, hubo de entrar a matar.
Fernando Cruz aguantó dos tarascadas de su primero, directas al pecho. No obstante, siguió en la brecha a pesar de que el toro le miraba más la barriga que su muleta. Para colmo el animal se echó y allí se acabó todo.
Le expuso mucho al sexto con inteligencia. Bien situado, la muleta adelantada y el corazón a cien, le aguantó lo que pudo y más. Pero era imposible. No había nada más que hacer.
Otros festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas
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