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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del sábado, 29 de marzo de 2008
Corrida de toros

El Fundi recibe su trofeo. Foto: Matito/TorosComunicación
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros Palha (de distinta presentación y juego; encastados en el caballo, complicados  en la muleta; los mejores, 1º y 5º, aplaudidos en el arrastre).

Diestros:

  • El Fundi. De verde esperanza y azabache. Pinchazo hondo en lo alto, descabello (vuelta al ruedo); estocada entera (oreja).
  • Jesuli de Torrecera. De celeste y oro. Pinchazo que escupe, estocada (palmas); estocada tendida, descabello (palmas).
  • Luis Bolívar. Burdeos y oro. Pinchazo que escupe, media estocada tendida y atravesada, descabello (silencio); meteysaca, pinchazo (silencio).
Incidencias: 

Banderillero que saludó: Domingo Navarro de la cuadrilla de Luis Bolívar,  tras realizar un quite providencial a Gustavo García en la lidia del 6º.

PresidenteAntonio Pulido.

Tiempo: soleado, agradable.

Entrada: tres cuartos de plaza.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, Diario de Sevilla, La Razón, El Mundo.

Jesuli de Torrecera. Foto: Matito/TorosComunicación


PUERTA DE ARRASTRE


Por Santiago Sánchez Traver


Y llegaron los Palha, pronúnciese”palla”. Son toros serios: cuando embisten, que lo hacen muy a su manera, te dicen “obrigado”. Bien presentados y difíciles, pero dando menos juego que otras veces. Algunos no son muy astifinos, ni falta que les hace. Son peores las malas ideas que los cuernos afilados. Igual que en las personas humanas, que diría aquel. El Fundi los entiende y se la jugó. Hizo una faena poderosa a su primero y mató de escándalo al cuarto. Por aquella faena y esta estocada le dieron una oreja, que se mereció el valiente matador por el conjunto. Jesuli de Torrecera demasiado hizo con venir a la que le pusieron en Sevilla, después de vestirse tres tardes de luces el año pasado. Y el colombiano Bolívar dejó sólo destellos de su valor. Qué buen tercero es Adrian Gómez, qué atento en todo momento y qué quites providenciales en su turno.


Luis Bolívar. Foto: Matito/TorosComunicación

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo


Soberbia actuación la de José Pedro Prados en la tarde de hoy, una vez más nos ha demostrado su oficio y su entrega, y nos ha justificado su inclusión en el abono maestrante por partida doble. Se la jugó en banderillas en su 1º, el toro apretaba hacia las tablas y apunto estuvo de prenderle. Lo sacó a los medios toreando sobre los pies de manera poderosa. Le sacó unas series por el pitón izquierdo muy meritorias y vibrantes. La encastada embestida del toro hizo que la gente viviera la faena con mucha emoción. Lástima que la espada no entrara, al contrario que el 4º, soberbia estocada (de premio) que le sirvió para cortar la oreja, ya que el juego del toro no ayudó nada. La actuación de Domingo Navarro, tercero de la cuadrilla de Bolívar, ha sido magnífica, atento en todo momento, clavando en lo alto en sus pares y realizando un quite providencial (aunque fueron varios) que le ha valido una ovación por la que tuvo que saludar montera en mano.


Cuando vimos anunciado en los carteles el nombre de Jesuli de Torrecera, concretamente en la corrida de Palha, muchos nos temíamos lo peor, y así ha ocurrido. Con tres corridas en la pasada temporada y ante una ganadería, algo más que complicada, difícil paleta la del diestro jerezano. Jesuli de Torrecera se afligió con la embestida del 5º, un astado encastado y complicado, al que se le hizo una pésima lidia, pero que cuando se le presentaban los engaños de manera firme se desplazaba con cierta calidad, sobretodo por el pitón izquierdo. La corrida nunca acabó de romper, muchos apretaron hacia los adentros, se pararon pronto y protestaron en exceso. El lote de Luis Bolívar fue el más deslucido, el primero se paró en los primeros compases de faena y el 6º fue el ejemplar más soso de la tarde. Lo que sí ha demostrado el diestro colombiano es que atraviesa un buen momento de madurez como ya evidenció al final de la pasada temporada.


El Fundi en el 4º de la tarde. Foto: Matito/TorosComunicación

 

LOS PROTAGONISTAS

El Fundi

El espada madrileño que abría cartel se encontraba muy satisfecho por su actuación ante la difícil corrida de Palha. “Creo que toda España ha podido ver que le he arriesgado a los dos toros, alguno de ellos con más lucimiento y el otro menos. Lo cierto es que a mi lote le he expuesto de verdad con mucha firmeza y entrega para sacarle más de lo que había.” El Fundi continuaba su alusión haciendo referencia al público maestrante: “La gente me ha valorado el esfuerzo con el premio de una oreja en conjunto de la tarde, sobre todo, a la tremenda disposición que he desarrollado y desde luego a la gran estocada al cuarto. También he sentido el calor de la afición en la vuelta al ruedo del primero y en definitiva, estoy contento por mi primera tarde en la Feria.”
Jesuli de Torrecera

El jerezano relataba el comportamiento de sus dos toros de la siguiente forma: “Ha sido una corrida muy dura, ha habido para todos los gustos, porque ha ocurrido de todo.” Esas eran las primeras declaraciones de Jesuli de Torrercera al terminó del festejo y continuaba su intervención afirmando que: “El segundo mío ha tenido sus principios pero al termino de las banderillas ya había cambiado de comportamiento. Ahí enganchó el capote de Ramón Alvarado y desde entonces sólo quería puntear los engaños para engancharlos como ha hecho en muchas ocasiones.” Para finalizar comentó que:”Es verdad que ha cogido la muleta varias veces y me la ha enganchado, pero estoy contento por mi disposición con una corrida tan difícil.”
Luis Bolívar

El colombiano que cerraba cartel estaba algo disgustado por la mala suerte con su lote: “El último de la tarde tenía un problema en la vista y nunca venía centrado a la muleta y así es muy difícil poder triunfar. Con el otro no he podido hacer más, salvo estar firme porque tampoco ha dado opciones para cuajarlo.” Bolívar también lamentaba la dureza de la corrida general: “Han sido unos toros muy duros, pero realmente he estado entregado desde que realicé el paseíllo. Esa es la única satisfacción que me llevo de hoy, porque todo el mundo ha visto que me he vaciado en entrega.” 



Realiza: 
Emilio Trigo


Crónicas de la prensa


El Mundo. CARLOS CRIVELLLa Maestranza puso su prestigio en el sitio de la verdad.

La oreja que cortó El Fundi en el cuarto es de las que engrandecen a la Fiesta de los toros. Sólo una afición muy vieja y sabia reacciona como lo hizo ante una rotunda exhibición de la mejor tauromaquia. 

En un alarde más de sabiduría, el coso sevillano obligó a saludar al tercero Domingo Navarro después de un soberano quite de peligro a un compañero. En esta corrida de toros se han apuntado dos nombres para premios: El Fundi, matador de toros, y Domingo Navarro, torero.

Era día de toros, la corrida de Palha llegaba a Sevilla y hubo de todo. Desde el encastado primero al soso que cerró el festejo, pasando por el bravo y noble que se corrió en quinto lugar. El primero y el quinto salvaron el honor de la divisa, aunque la corrida no fue para tirar cohetes. Tal vez se pueda esgrimir que fue bastante mal lidiada en general, mal endémico que corroe al toreo. Los astados no se pusieron en suerte de forma adecuada y recibieron capotazos a diestro y siniestro.

El Fundi conquistó la Maestranza en sus dos toros. Al final de la lidia del muy descastado cuarto, cuando el madrileño paseaba la oreja, estaba recibiendo el calor de una afición que se quedó con ganas de premiarlo por su labor en el que abrió plaza. Ese toro se vino arriba en banderillas –El Fundi las puso con solvencia en ambos– y pedía una muleta con mando. La faena fue como un guiso bien hecho, a fuego lento, arreglando en cada muletazo los vicios del toro, que embistió con toda su alma y pedía siempre un torero. Y se encontró con El Fundi, que en algunos pases con la derecha dibujó el camino que debía seguir el de Palha en una labor de mando y temple. Sevilla acabó entregada a tan buen lidiador, que contra su acreditada valía como estoqueador falló en esta ocasión.

El cuarto metía la cara por obligación y nunca remataba los viajes. El Fundi fue un espada tenaz, incluso alargó su trasteo más de la cuenta. Se perfiló para matarlo fuera de la segunda raya del tercio. Echó la muleta abajo y se tiró sobre el morrillo para enterrar todo el estoque en el mismo hoyo de las agujas. Al salir del encuentro, el toro de Palha hizo hilo con el torero y llegó a prenderlo, pero estaba herido de muerte y se derrumbó sobre el albero. ¡Ole, los toros muertos como mandan los cánones! Así se matan los toros. Cuando se realiza la suerte suprema con tanta verdad, la Fiesta alcanza su máxima grandeza. Sevilla respondió y consiguió la oreja para el madrileño. 

Del resto de la corrida, cuenta el quinto, que fue el toro del festejo. Cumplió en dos varas y se desplazó con clase. Mil capotazos le perjudicaron, pero aún así llegó noble al final. Jesuli de Torrecera le plantó cara y sólo pudo enjaretar algunos pases sueltos al principio. Pecó de ahogar a un toro que pedía sitio y distancia. Se le fue una oportunidad de oro. No es cuestión de cargar las tintas con quien el pasado año sólo se vistió tres tardes de luces. 

En el primero de su lote, animal sin clase, Jesuli capeó el temporal. Este Palha blandeó mucho y la faena fue de toques violentos sin poder encauzar las embestidas.
 
El joven colombiano Luis Bolívar dejó una grata impresión con el sexto. Antes, frente al descastado tercero anduvo muy parsimonioso –a veces, muy ceremonioso– , para perderse en pases sin relieve. Había dejado su tarjeta de presentación en unas tafalleras en un quite al segundo. Toreó con buen aire a la verónica al tercero y quitó por chicuelinas en el quinto. 

El sexto fue un toro insípido. Bolívar lo intentó, se dejó acariciar los muslos por los pitones del animal, pero le faltó temple para llevar las embestidas sin ritmo ni clase de este oponente. A Bolívar no se le ve como el sucesor de César Rincón. 


El País. ANTONIO LORCA.  El Fundi, un torerazo

Si llega a nacer en la época de los toreros valientes y los toros fieros, hubiera sido una figura de época. Hoy, en el reinado de la rampante ñoñería, El Fundi es un rescoldo vivo de la fiesta más auténtica. Un torerazo.

La estampa emocionantísima del desplante gallardo del torero instantes después de que su segundo toro cayera patas arriba sin puntilla de un estoconazo hasta la bola era una lámina de aquellos tiempos en los que un puñado de héroes se jugaba la vida de verdad. Era la imagen del vencedor en una dura batalla, tan infrecuente en el toreo moderno. Después, paseó una oreja de verdad; tan de verdad como toda su actuación de ayer. Fue la suya una lección magistral ante dos toros correosos, como toda la corrida, broncos, ásperos, listos, que embestían sin fijeza, con la cara por las nubes y atentos al menor descuido del torero. Pero El Fundi es un catedrático de la técnica y un torero valiente. Bien plantado ante la cara de los toros, firme siempre, la muleta tersa, en una entrega cabal, desplegó todo el repertorio de un torero hecho y derecho. Domeñó a sus oponentes, los banderilleó con decoro, les robó pases meritorios y demostró que él es un torero con mayúsculas. Nada más y nada menos.

Pocas opciones tuvieron Jesuli y Bolívar, diestros más modernos, aunque no volvieron la cara en ningún momento. Ambos se lucieron con el capote. Los dos, a la verónica, y el segundo, además, con unas ceñidas gaoneras. Valientes en todo momento, aprobaron un difícil examen para cualquiera.

Hubo otro torerazo: Domingo Navarro, de la cuadrilla de Bolívar. A su extraordinaria profesionalidad de siempre unió ayer un milagroso quite providencial a un compañero, lo que le obligó a saludar al respetable.


Diario de Sevilla. LUIS NIETO. El Fundi lidia con autoridad

José Pedro Prados El Fundi pasó ayer en su primera comparecencia en Sevilla con una autoridad portentosa. Cuajó una faena excelsa al imponente toro que abrió plaza y cuyo premio, tras un pinchazo hondo y un descabello, quedó en una vuelta al ruedo, aunque merecía más y, sorprendentemente, no hubo petición de oreja debido a que el madrileño precisó de un descabello tras un pinchazo. Y, cosas de la vida y del público (cada día hay menos aficionados), en el cuarto toro, con menos problemas, tras un trasteo largo y sin frutos, los pañuelos volaron como blancas palomas para reclamar un trofeo que fue concedido por un estoconazo tremendo, tras el que el torero fue cogido feamente.

Si El Fundi fuera uno de esos toreros artistas que cuentan con una legión de escribidores palmeros hoy quedaría su nombre grabado en crónicas imperecederas, en las que bien nos pudieran decir que un torero de raza fundió la fiereza de un encastado palha en el crisol del arte. Sí, que nadie se eche las manos a la cabeza. Lo que hizo ayer El Fundi en ese primer toro fue arte en letras de oro, como el color del chaleco que llevaba bajo un terno verde y azabache. Un chaleco que nos podría contar cómo es el corazón de un torero, cómo late ese corazón sin estallarle en el pecho cuando su dueño no pestañea ante la inquietante mirada de un galafate o cuando se pasa las guadañas del toro junto a sus femorales de manera más próxima y cercana a como lo hacen muchas figuras con el borrego de turno.

El Fundi puso banderillas en ese primer toro a petición del público. Se resistía. Sabía lo que le esperaba. Un tren de aquellos con carbón se arrancó de largo y le apretó tanto que casi se mete en el callejón para arrollarle, entre tanto el torero tomaba el olivo. Dos pares más de infarto. Sin embargo, El Fundi, con tranquilidad pasmosa cogió la pañosa. Dos, tres muletazos y el toro, por arte de birlibirloque, en los medios. Primera ovación al oficio de un veterano con garra preparado para la guerra. Con calma y sosiego se pasó al toro, que medía y era mirón. Tras varias tandas en las que conjugó valor y técnica, dibujó una serie con la izquierda en la que se impuso rotundamente al toro, que se rajó. La música estalló. Luego, otra tanda. Y ya, sintiéndose vencedor, El Fundi llegó a arrojar muleta y estoque simulado y ofrecer su pecho al palha, que dudó en acudir a ese desplante osado. Un pulso entre un torero con casta y un toro encastado. Se tiró arriba. Pinchazo hondo en lo alto, que precisó un descabello. 

Quizás se enfrió el personal por ello. Luego, los espectadores le pidieron una vuelta al ruedo, que fue clamorosa.

Con el cuarto, un toro bien hecho, menos aparatoso, por el que el ganadero había apostado a priori, y que no llegó a romper, El Fundi brilló en el tercio de banderillas. Tres pares sin alardes, pero con autoridad. El trasteo fue largo y sin frutos. Pero el personal se estremeció cuando tras un estoconazo, el toro le propinó un varetazo en la pierna izquierda, al tiempo que el animal rodaba como una pelota. Los tendidos de la Maestranza se tornaron blancos.

Jesuli de Torrecera dejó una pobre impresión. Con el segundo, que reponía de inmediato, pasó un mal trago. Con el quinto, el mejor del encierro, se mostró acelerado y no llegó a mandar en el toro, ovacionado en el arrastre, entre tanto su labor era silenciada.

Luis Bolívar, entregado y porfión, hizo lo mejor de la tarde en el capote, tanto en verónicas a sus dos toros, como en un escalofriante quite por gaoneras en el quinto o alguna preciosa tejadilla. En su primero, violento y que finalizaba sus embestidas con tornillazos, no tuvo opción y cumplió sin arrebatar. Con el sexto, noble y sin recorrido, apostó fuerte en un inicio con pases alternativos por la espalda. Con el toro apagadito, trasteo encimista que no pasó de voluntarioso.

El Fundi, con un lote con el que se hubiera ahogado casi todo el escalafón, no sólo salió a flote. Nadó con firmeza y autoridad.


La Razón. JUAN POSADA. Una oreja de ley para El Fundi

José Pedro Prados «El Fundi» dictó ayer en La Maestranza una lección de toreo profundo y verdadero. No dio pases especialmente bellos, pero el conjunto de su actuación fue una belleza para el aficionado. Esa es la otra cara del arte de torear: dominar a los toros, hacerles pasar por donde apenas quieren y matarlos por arriba. Además de banderillear a sus dos toros, los lidió con sabiduría y sentido de la más elevada técnica. Los sevillanos, que aunque se pirrian, con razón, por el arte de filigrana, también aprecian el toreo recio y dominador, base de la tauromaquia. Por eso le concedieron una oreja del cuarto, tras soberana estocada. Y aplaudieron al banderillero Domingo Navarro en un gran quite salvador... 

El madrileño sacó de tablas a su primer manso y lo consintió fuera del tercio. Aguantó tarrascadas y, muy sabiamente, perdió un par de pasos tras cada muletazo para poder consumarlos. Así, le dio terreno al animal, lo desahogó y pudo sacarle pases donde parecía que no los había. El animal se revolvía pronto y con brusquedad. La distancia que le propició El Fundi logró meterlo en la canasta.

Al cuarto lo hizo entrar en la muleta a base de cruzarse, no quitarle el engaño de los ojos y aguantar. El toro parecía, a ratos, que no veía bien de largo, pero al obligarlo desde la media distancia tragaba, a regañadientes. Le adivinó las intenciones en cada incierta embestida, ninguna semejante a las otras, hasta finalizar toreándolo por naturales con cierta regularidad. Al final, un estoconazo, muy entregado. Aún así, el toro tuvo fuerzas y mala leche para perseguirlo y derribarlo. A continuación, rodó sin puntilla. Una belleza.

Jesuli de Torrecera realizó una faena al segundo sin orden ni concierto. Todo fue un barullo de querer y no poder. Cuando se pretende que el toro lo haga casi todo, malo. El torero debe incitarlo a embestir con la muleta, cruzado al pitón contrario. Pero, fuera de cacho, a esperar, no. 

Con el excelente quinto, intentos por ambos pitones sin quietud, templanza ni mando. Le tropezaron el engaño en demasía. Se dejó escapar un toro de cortijo...

Luis Bolívar ha mejorado mucho en los últimos tiempos. Le falta cruzarse un poco más y adelantar el trapo. Con su primero no estuvo fino, pero sí valiente y responsable. Se le notaron los nervios y las excesivas ganas de triunfar. Expuso mucho al no cruzarse, ya que el animal lo veía. Menos mal que le dio el toque muletero a tiempo...

Con el sexto se mostró muy técnico y seguro. Un poco frío, pero eficiente. El toro no transmitía y el público estaba cansado de mansos aburridos. Labor valiente y solvente, de las que hacen pensar en un prometedor futuro. 


ABC. ZABALA DE LA SERNA.  Reverencia al magisterio de El Fundi con la bronca corrida de Palha

José Pedro Prados «El Fundi» encarna el perfil más remoto, el concepto antiguo, del torero como lidiador, la idea de hombría. El Fundi infunde un profundo respeto después de veinte años de alternativa: para hacerse maestro por la cara más dura de la Fiesta hay que ser dueño de una afición incombustible y tener no uno, sino dos pares como el caballo del Espartero. Y El Fundi ya ha adquirido, desde hace tiempo, el rango de maestría a través de una profesionalidad inquebrantable y una capacidad dominadora tenaz. Preparación y mentalización. Un noventa por ciento de los toreros que copan la zona alta del escalafón es incapaz de estar, ni de lejos, a la altura de El Fundi con la bronca corrida de Palha que saltó ayer al albero de la Maestranza.

Hondo, negro de inciertas oscuridades, armado seriamente. Y un tío El Fundi. Desde que salió apretó por dentro y, como toda la corrida, arreó hacia los adentros en banderillas con terribles formas de hacer hilo. Y eso que este «Gadico» aparentó en varas falta de fuerza y fondo. O se hizo el longui. ¡Jodó! Qué manera de apretar. Sólo el potencial físico de El Fundi le llevó a alcanzar la barrera una milésima de segundo antes de que el pitonazo sacase virutas y chispas de las tablas. Oficio y facultades de chaval con los palos a sus 42. Y cabeza macerada para sacárselo a los medios sobre las piernas. «Tú quieres los tercios, pues yo te voy a vencer en los medios», decía el instinto de El Fundi. Sobre la derecha, el de Palha embestía con todo, arrollaba, reponía, áspero como una lija en el culo de un bebé. En el pase que cambió la batalla a la mano izquierda, sorprendió el asentamiento del torero y el trazo; en los tres siguientes, despertó la admiración hacia lo meritísimo; pero es que los siguientes naturales, vaciados por debajo de la pala del pitón, fueron buenísimos. Y ahí ya el toro se rindió, y cuando El Fundi regresó a la mano de la cuchara también le dio fiesta, que se antojaba imposible ocho minutos antes. A eso se le llama poder. Se perfiló El Fundi en corto y agarró un pinchazo hondo en todo lo alto de los que levantaban loas de los viejos revisteros. Había muerte en el acero. Un ridículo aviso presidencial (de mal aficionado) interrumpió el momento en que se disponía a descabellar; el golpe de verduguillo atronó al toro. Y la plaza no respondió como debía. La vuelta al ruedo supo a poco.

Fue en el siguiente cuando El Fundi conquistó la oreja con un volapié fabuloso. El toro, herrado con el número 152, era la apuesta de Joao Folque. Qué guapos están calladitos los ganaderos antes de hora: fue el peor. O casi. Cuando sintió la espada, pegó el último arreón y hasta que no prendió a Fundi no paró. Cayó sin puntilla. De ley el premio, coronación de una faena valiente, de aguante antes los parones y los pitones sin fijeza que buscaban las axilas, la faja, la carne.

El quinto, que humillaba mucho, pudo ser el toro de la corrida. Jesuli estuvo enfibrado con el capote y acertado con la muleta en una primera serie de derechazos. Después o le perdió la distancia o cambió el ejemplar de Palha; según las manos se ve un toro u otro. Se aplaudió el arrastre. Su enemigo anterior se defendió constantemente. Imagen turbia del de Torrecera.

El bruto tercero tampoco atacó. Luis Bolívar, sin opciones, anda con sitio. Pero con la espada... El sexto, el único definido en Ibán, apretó en banderillas, y Domingo Navarro estuvo providencial al quite. Se vino abajo en la muleta, sin entrega ni verdad, como sus hermanos, aunque con otro estilo.

 


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