Presidente: Gabriel
Fernández Rey.
Tiempo: soleado y agradable.
Entrada: hasta la bandera.
Crónicas de la prensa: El Mundo,
ABC, El
Desmarque.

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LO
MEJOR Y LO PEOR
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Por Carlos
Javier Trejo
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o más bonito de esta mañana de rejones fue ver la plaza llena de niños, pequeños que acuden al reclamo de la vistosidad del espectáculo de rejones y que viven sus primeras experiencias taurinas, y que ojalá algún día prenda en ellos la llama de la Fiesta. De nuevo tenemos que hablar hoy de Diego Ventura como triunfador absoluto. Quebró en tres ocasiones a escasos metros del toro, con la jaca parada, formando un auténtico alboroto. Cuando echo mano a las banderillas cortas, a lomos de "Morante", tanto se entregó el jinete que incluso fue prendido por el pecho, saliendo milagrosamente ileso del encuentro. Dos orejas con fuerza que lo aúpan a la cima del rejoneo actual. Domecq realizó una labor sobria a la vez que exquisita pero que emborronó con la espada. Cartagena realizó también una actuación destacada que le valió cortar una oreja.
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Lo peor esta mañana fue la cantidad de pinchazos que se produjeron. Si los caballeros rejoneadores hubieran estado más acertados con el rejón de muerte estaríamos hablando de una corrida triunfal. Aunque resultó manejable el encierro de Benítez Cubero, hubo algún toro que se paró en exceso, y algún otro que desarrolló peligro. De los rejoneadores sólo criticar la cantidad de veces que pasaron en falso, sobretodo Martín Burgos, hay que asegurar el embroque para no pasar en falso, afea mucho que se sucedan los encuentros sin que se clave rejón o banderilla.
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Crónicas
de la prensa
El
Mundo. CARLOS
CRIVELL. Diego Ventura corta las orejas
a mordiscos
Diego Ventura goza del favor incondicional del público porque se entrega y llega con facilidad a los tendidos. Se llevó dos orejas en la matinal de rejones sin que fuera una de sus mejoras actuaciones en Sevilla. El toro de Cubero esperó mucho a las cabalgaduras y el de La Puebla le echó encima los caballos para clavar las banderillas.
Fue muy brillante la labor de Distinto, camino de convertirse en la estrella de los equinos toreros. El toro esperó siempre y el caballo llegó casi a su terreno para provocar las arrancadas. Distinto, muy valiente, quebró a la perfección y salió de forma airosa, mientras Ventura clavaba en lo alto.
Todo llegó a lo increíble con Morante, el caballo que muerde los pitones, que en su afán por coger el cuerno del toro estuvo a punto de sufrir un serio percance. La cabalgadura fue atropellada, aunque por fortuna salió indemne del topetazo. Todo ello creó un clima emotivo en la plaza y no importó que necesitara dos agresiones para acabar con el toro, porque el enfervorizado público pidió las orejas para el nuevo ídolo del toreo a caballo.
La mañana de los rejones tuvo más, incluso mejores, argumentos. El toreo más clásico llevó la firma de Antonio
Domecq, que no sólo se lució por la doma de su cuadra, que está en muy buen momento, sino que intentó realizar la lidia en el centro y con pureza. Fue una faena de premio emborronada por unos cuantos rejones fallidos. Fue maravilloso comprobar el buen estado de Óleo, el caballo que sobrevivió a las llamas.
En otra línea, muy campero y templado anduvo Álvaro Montes, que se equivocó al poner dos rejones de castigo a su enemigo. Abusó de los violines, pero su nivel fue más que notable. No se entiende bien por qué no cortó la oreja. Ni el público la pidió con fuerza ni el palco anduvo presto.
Excelente el toreo a caballo de Leonardo Hernández, presidido por la verdad y el temple. El peso de la labor de joven caballero recayó en Amatista, que acertó con las distancias en las carreras a dos pistas y se dejó llegar al de Cubero muy cerca. Magnífica impresión que se quedó deslucida a la hora de acabar con el
astado.
Andy Cartagena cortó la oreja del tercero gracias al bamboleo que ejecuta su caballo
Pericalvo. Es como si un matador se contorsionara en gestos estrambóticos antes de torear al natural. La gente se encandila con las gracias del caballo. Andy es rejoneador experto, puso banderillas al natural y al violín y se encontró con una oreja generosa.
Por su parte, Martín Burgos estuvo vibrante en los violines. Parece mentira que aquí todo el mundo hace lo mismo. La inflación de banderillas al estilo musical es ya excesiva. Su labor se frenó a la hora de matar.
En definitiva, una plaza maravillosa llena hasta la bandera, caballos muy hermosos, poca imaginación en los rejoneadores –todos hacen lo mismo-, y un diego Ventura que tiene el santo de cara y tiene al público en el bolsillo. Como aficionados, que de constancia que el rejoneo bueno lo hicieron Antonio Domecq y Leonardo Hernández.
ABC.
FERNANDO
CARRASCO. Diego Ventura, ídolo de la Maestranza
Diego Ventura se ha hecho con el cetro de la Maestranza, que lo considera ya su ídolo. Salió por la Puerta del Príncipe el 30 de marzo y ayer le cortó las dos orejas a su único enemigo, en la matinal de la Feria de Abril. Con un toro parado y que esperaba mucho, tuvo problemas a la hora del embroque, pero puso todo y más para triunfar. Y esas ganas y esa magnífica cuadra que tiene hicieron que el Baratillo, que colgó el «no hay billetes», sucumbiese a su ímpetu. La corrida de Benítez Cubero, con muchos kilos, resultó manejable, aunque se paró.
Antonio Domecq dio una lección de toreo clásico. Tuvo tendencia a rajarse su animal pero lo mantuvo muy bien en los medios. Llegó siempre al toro y clavó arriba. Y todo en el centro del ruedo. Lo bordó con las cortas, pero no con el rejón de muerte, y fue ovacionado.
A Martín Burgos le costó fijar a su oponente pero cuando lo consiguió, hizo vibrar. Tuvieron mucho mérito las banderillas al violín. Fue ovacionado.
Andy Cartagena cortó la oreja de su toro, parado, por todo lo que puso de su parte. Mejor en las banderillas a una mano, haciendo bailar al caballo para clavar arriba. Los giros enardecieron al respetable.
Alvaro Montes recibió a su toro con la garrocha en la puerta de chiquero. Fácil y resolutivo, se le pidió la oreja con fuerza tras el certero rejón, pero la cosa quedó en una vuelta al ruedo.
Ventura puso al quiebro el rejón de castigo. Se dio cuenta de que el astado no iba a colaborar en demasía. Sin embargo, con «Guaraná» levantó al público de sus asientos en los cites -el caballo de rodillas y tendido- y los embroques. Con «Distinto» se desató la pasión. ¡Qué manera de esperar a escasos dos metros del toro, de frente, para clavar en quiebros imposibles! Y con «Morante», rizando el rizo con las cortas, de tal manera que el de Cubero le echó mano por los pechos y se lo llevó por delante aunque sin conseguir derribarlo. Mordisco del caballo a los pitones del astado y público en pie. Pinchó antes de dejar un rejón de muerte fulminante y la plaza se vino abajo. Dos orejas, que suman cinco esta Feria de Abril. ¿Es o no es ídolo de la Maestranza?
Cerró la matinal el joven Leonardo Hernández, que también derrochó ganas y facultades. Muy bien clavando de frente en el rejón de castigo y en las banderillas a una mano, donde la preparación y la ejecución fueron impecables. El pinchazo antes del rejón difuminaron un premio mayor que la ovación.
El
Desmarque. ÁLVARO ACEVEDO.
Jugando con la muerte
Nada ni nadie pueden con él. A Diego Ventura le salió un toro peligroso, listo y siempre a la defensiva. Un toro que recomendaba prudencia y oficio para sortear el trance sin éxito pero con dignidad, que ya era todo un triunfo. Pero este hombre de ambición sin límites decidió poner en juego su vida para reivindicar de nuevo su absoluto e incontestable liderazgo en el rejoneo de nuestros días.
Su lección de valor y vergüenza torera fue deslumbrante. Desde el principio se vio que el toro de Benítez Cubero se negaba al toreo a caballo, pero Diego arriesgó mucho con “Guaraná” como antesala de lo que sucedería después. Porque Diego, con ese coloso tordo de cuatro patas llamado “Distinto”, hizo realidad lo imposible. A tres metros del toro se colocó de frente y el mostrenco de Benítez Cubero, traicionero y de aviesas intenciones, aguardó a su presa para atacar cuando el centauro no pudiera ya escaparse. Se hizo un silencio tenso en la plaza, esperaron caballo y jinete con valor de hielo, y cuando el enemigo inició el ataque, Ventura y su fenomenal caballo ejecutaron un asfixiante quiebro ante el que se rindió la Maestranza entera. Repetiría el milagroso trance hasta dos veces más, y con el público entregado sacó a “Morante”. Y “Morante”, después de un par con las banderillas cortas, se tiró encima del toro para comérselo, y el toro lo cogió por los pechos en momentos que olieron la tragedia. No pasó nada, Ventura y “Morante” volvieron a la carga y el indomable caballo tiró sus últimos bocados entre el clamor de la Maestranza, y tras pinchazo y rejón de muerte fulminante, al rey del rejoneo le dieron las dos orejas.
Además, podemos destacar la limpia y brillante actuación de Andy Cartagena, que cortó una oreja muy meritoria; las buenísimas maneras de Leonardo Hernández, que sin embargo deberá apretar más; el oficio y torería de Antonio
Domecq, que perdió un trofeo al pinchar; y el buen hacer de un Álvaro Montes que debió ahorrarse el segundo rejón de castigo frente a un toro noble pero flojo. También actuó Martín Burgos, que estuvo desigual primero y espectacular en el último tramo de faena. Todos presenciaron la lección de un líder intratable. Se llama Diego, mal que le pese a algunos.
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