Incidencias: Juan José Padilla tuvo que dar muerte al 2º toro de la tarde, devuelto a los corrales, ante la inoperancia de la parada de cabestros.
Presidente: Juan
Murillo.
Tiempo: soleado.
Entrada: Lleno de "No hay billetes".
Crónicas de la prensa: El Mundo,
El
Desmarque, El País, La Razón,
Diario
de Sevilla.

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PUERTA
DE ARRASTRE
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Por Santiago
Sánchez Traver
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Tres horas de corrida de toros, pero nadie se aburrió. Ahora, que fue una corrida de toros y no otra cosa. Sobraron las devoluciones, porque los miuras se recuperan y debieron llegar hasta el final. Pero el público es impaciente y la autoridad no se complica. Hubo miuras difíciles, otros potables, como el tercero, otros impresionantes como el sobrero, "Escogido", y alguno imposible, por culpa de un mal quite, como el último. Pero todos cumplieron con creces en el caballo. El Fundi, todo voluntad, entiende este ganado como nadie. Padilla no tuvo suerte, a pesar de que venía con ganas. Y no se puede estar más dispuesto que Javier Valverde, que cortó una oreja de ley. Y así se cerró el ciclo ferial, que recordaremos más por las tres suspensiones seguidas que por otra cosa.
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LO
MEJOR Y LO PEOR
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Por Carlos
Javier Trejo
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Esperábamos con ilusión la de Miura, pero a medida que avanzaba la tarde se iban diluyendo las esperanzas y caía sobre nosotros la desesperación. Decepcionante miurada. Los toreros poco pudieron hacer ante semejante moruchada. "El Fundi" dejó algunos lances buenos con el capote al que abrió plaza, pero el toro en la muleta cambió, echó la cara arriba y salía desentendido de los muletazos. Padilla se jugó el pellejo al tener que matar primer toro devuelto, el 2º de la tarde, ante la inoperancia de los cabestros. Estuvo digno el de Jerez, sin las estridencias de otros años. Javier Valverde le plantó cara a su primer enemigo, muy firme, llegó a cuajar algunos muleteros estimables y un natural muy bueno que le valió para que le pidiesen la oreja, no para que se la dieran, visto el bajonazo.
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Después de los platos de jamón, nos quedaba de postre una copa de Miura, pero no piensen que era aquel buen aguardiente de Cazalla de la Sierra, al igual que el jamón no era de cinco jotas. La corrida de Miura no tuvo ni fuerza, ni casta. El año pasado la salvó un toro, este año no tuvimos esa suerte. Aparte de los toros, lo peor de la tarde corrió a cargo de la parada de cabestros, ya lo veníamos avisando, y gracias a ello la corrida superó las tres horas de duración, menudo sopor. Y no olvidarnos del mitin que dio en banderillas la cuadrilla de Javier Valverde en el 6º de la tarde, ¿no les enseñaron a banderillear a la media vuelta? En definitiva, la Feria no acabó de despegar, ¿habrá algún responsable? |
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LOS
PROTAGONISTAS
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El Fundi
El madrileño se manifestaba de la siguiente forma tras finalizar el festejo del hierro de Miura. “Ha sido una pena no poder matar al primero de mi lote como yo quería. El toro me tiraba la carra arriba y era prácticamente imposible meter la mano en el sitio”. El veterano maestro analizaba sus toros.” Ese astado ha terminado la faena muy distinta a como la empezó, siempre defendiéndose mucho y no dejando hacer las cosas como en principio pensaba. Nos ha engañado a todos, incluido a mí, pero a pesar de eso le he sacado algunos muletazos limpios por el pitón derecho. Con el sobrero del Conde de la Maza he pasado mucha fatiga delante de él, este toro ha tenido mucha guasa porque ha sido muy agrio, áspero y es de los toros que la gente no los ve, pero que hace pasar un mal rato. Ha estado en todo momento a la defensiva y cazando para ver por donde podía echar mano y sin embargo, a este si lo he podido matar por arriba”. |
Juan José Padilla
“La corrida ha sido muy dura, sin clase y ayudando muy poco a todos los toreros”. Estas eran las primeras palabras del diestro jerezano sobre la corrida de Zahariche. “El año pasado al menos tuvo más transmisión para el público y la gente estaba muy expectante de lo que pasaba en el ruedo. Sin embargo este año, no ha dado opciones y así es prácticamente imposible, aunque todos hemos estado muy decididos y firmes con ella”. Padilla continuaba valorando el festejo. “Creo que en particular he hecho un esfuerzo grande en mis dos toros, porque merece la pena y recompensa mucho venir a la Feria de Abril de Sevilla. He venido con mucha ilusión y metalizado para este compromiso y lo cierto, es que, me voy muy defraudado por el comportamiento de los toros”.
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Javier Valverde
El diestro salmantino que cerraba cartel se expresa sobre la corrida con estas palabras. “He venido como siempre lo hago cada vez que piso la Maestranza y como se merece esta importante plaza, que es con la moral por la nubes y con ganas de formar un lío a un Miura”. Valverde lamentaba no poder redondear la tarde con el sexto tras haber cortado una oreja al tercero. “El último no me ha dejado nada, el toro ha tenido suavidad en los primeros tercios, pero después se agarrado mucho al suelo. Pensaba que iba a tener ritmo hasta la faena de muleta, pero por desgracia no ha sido así. Menos mal que con el otro he podido arrancar esa oreja que para mí tiene mucho valor y me da una gran inyección de moral. Pienso que he estado muy dispuesto, exponiendo en cada muletazo y con las ideas muy claras. Estoy satisfecho y muy agradecido a la afición de Sevilla, por el cariño que me han demostrado”. Finalizó el diestro.
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Crónicas
de la prensa
Diario
de Sevilla. LUIS
NIETO. Desastrosa miurada
La corrida de Miura se sumó al saldo ganadero de este año, en el que apenas se salva la honrosa excepción de Victorino Martín. Lo de ayer fue otra de esas historias un tanto surrealistas, con un par de miuras de mantequilla, a los que salvó el pañuelo verde, tras protestas del público, otro que arrastraba una patachicle, tres de distinta calaña y un sobrero peligroso de Conde de la Maza. Ninguno claro para lucirse. El espectáculo duró tres horas. Treinta minutos de ese tiempo se lo debemos a la inmejorable parada de cabestros de la Maestranza, una de las más inoperantes del planeta taurino, que volvió en su suma y sigue a proporcionar más gloria a una plaza que ha hecho aguas en la presente Feria por todas partes. En el balance final de ayer, único trofeo para Javier Valverde, por una faena en la que derrochó raza, pero que culminó con un feo bajonazo, con vómito incluido del astado. El Fundi y Juan José Padilla se justificaron con lotes imposibles para el lucimiento artístico y cumplieron también en banderillas.
Javier Valverde se entregó con casta. Con el tercero, que tras un par de muletazos en los que metía la cara, se orientaba, el salmantino se fue fajando y sacó un par de tandas muy meritorias por el pitón derecho, que fue de lo más ovacionado de la tarde. Por la izquierda le costaba más al toro y hubo menos lucimiento. Mató feamente y, pese a ello, le concedieron una oreja.
El que cerró plaza, más parado que el caballo de un retratista y que siempre buscaba ventajas era todo un pavo que aprendió latín de inmediato. En banderillas, a la caza, hizo sudar la gota gorda a la cuadrilla de Valverde y el presidente, saltándose el reglamento, cambió el tercio con dos palos prendidos. El diestro salmantino se peleó como buenamente pudo con tan desalmado oponente.
El Fundi, triunfador en la corrida de Palha, se quedó con la miel en los labios, como el resto del cónclave, cuando comprobó al estirarse en los lances de recibo que el primer miura metía bien la cara por el pitón izquierdo. El madrileño se lució a la verónica por ese pitón. El animal, en un tremebundo remate en un burladero se destrozó ese cuerno, por el que sangró durante la faena de muleta. Sería por el golpe o por lo rápido que desarrollan sentido los toros de Zahariche, pero el caso es que ya no fue el mismo. Comenzó a echar la cara arriba y por el derecho punteó y dio tornillazos. El Fundi cumplió en una lidia correcta y falló con los aceros.
A su otro oponente lo devolvieron tras flojear. En su lugar saltó un toro de Conde de la Maza, serio, al que le endilgaron dos puyazos traserísimos y horrorosos, más otro de propina. El astado esperó en banderillas y fue peligroso por el pitón derecho, esperando también los fallos que pudiera cometer El Fundi, que se justificó y lo despachó de una estocada impecable, tras la que rodó el animal de manera fulminante.
Cuando saltó el segundo de la tarde parecía un enano al lado del imponente primero, que pesaba 640 kilos. Era un toro negro, de 575 kilos. Perdió las manos y fue devuelto. Entonces vivimos media hora en la que el cabestrero, con su inoperante parada, fue incapaz de meter al toro en chiqueros. Uno de los banderilleros que lo intentó con el capote acabó arrojándose de cabeza al callejón. El intento de apuntillar al toro también se frustró. Padilla pidió permiso y lo despachó de una estocada y tres descabellos. Saltó el más voluminoso y pesado de la tarde, un cárdeno de 680 kilos, que empujó en varas y fue bien picado por Antonio Montoliú. Padilla, voluntarioso, no pudo lucirse con este miura que embistió con la cara alta y salía desentendiéndose de los muletazos. Mató con seguridad. El jerezano se lució con los palos con su segundo en un buen par de dentro afuera y otro al violín. Con la muleta apenas hubo nada, ante lo corto que se quedaba el animal.
Una miurada para olvidar, como la mayor parte de la feria.
El
Mundo. CARLOS
CRIVELL. Corrida comercial con el hierro de Miura
Tres horas dan para mucho. Una corrida de toros de esa duración es insoportable, incluso cuando el hierro que se lidia es de Miura. Hace cuarenta años se mataban seis de Miura en una hora y tres cuartos. El epílogo de la Feria ha sido demasiado largo. Y lo que es peor, sólo la fachada de algunos toros respondían a lo que se puede esperar de la divisa de Zahariche. El detalle de dos toros devueltos, que pudieron ser cuatro, es meridiano en cuanto a la flojedad de los astados. Si un toro de Miura se cae, pierde hasta parte de la leyenda.
Se puede esgrimir que las maniobras de la devolución del segundo fueron culpables de la extensa duración del festejo. A pesar de ese capítulo vivido en el coso sevillano, la corrida fue premiosa, los espadas alargaron sus trasteos de manera absurda y se fue acumulando el tiempo. Tres horas no se soportan ni en una tarde de intensas emociones. Y no hubo muchas emociones. Había en los tendidos un cierto respeto a los lidiadores, al fin y al cabo estaban frente a los temidos toros miureños.
La historia cuenta que los miuras tienen pocos pases; se entiende que pocos pases buenos. El Fundi prolongó su primera faena más de diez minutos. Es decir, trató al animal como si fuera de una divisa comercial. La plaza le respetó, aunque el toro se puso imposible a la hora de la muerte y pudo irse vivo a los corrales.
Se devolvió el cuarto por inválido. La devolución del segundo, al que remató con la espada Padilla, retrasó la corrida en treinta minutos. Cuando apareció el pañuelo verde, la plaza sintió un ligero escalofrío. Salió uno del Conde de la Maza que se comportó como un genuino Miura. Toro con genio, reservón, fiero en ocasiones, con fondo de casta, aunque no buena del todo. Sólo la experiencia de José Pedro Prados puso salvarlo del duro compromiso.
Mucho inválido y hasta mucha bondad en la corrida. Se dejaron dar pases el primero y el tercero. El quinto se llamaba Escobero, el mismo nombre que el que inmortalizó Diego Puerta hace 48 años. El de antaño fue un toro fiero; el descendiente de nuestros días no tenía fuerzas y ni clase. Padilla, toda la tarde en plan honesto y profesional, lo intentó por todas partes. Su labor fue la de un torero curtido en mil batallas.
Se pusieron banderillas por parte de El Fundi y Padilla. No pudieron ser tercios muy brillantes. Algún par del jerezano fue espléndido de ejecución y colocación.
Siempre se dice que a Javier Valverde no le van mucho estas corridas. Al verlo ante el tercero, un toro que se dejó por el lado izquierdo, casi se llega a la conclusión de que la función hace al órgano, lo que traducido al toreo quiere decir que matando corridas complicadas se acaba siendo un especialista.
Sorteó embestidas al principio y acabó mandando y templando con la izquierda. Echó mano de su técnica y el toro parecía de cualquier ganadería de todas las tardes. Lástima que la espada cayera baja; y lástima de oreja en la Maestranza, porque para cortar un trofeo la espada debe caer en lo alto. Pero con las orejas que se cortan ahora, no me rasgaré mis vestiduras por el premio.
El salmantino no remató la tarde con el imponente cárdeno que cerró la Feria. Fue flojo y malo. Tres horas de festejo dejan los cuerpos maltrechos. Los de Miura, sólo fachada, y no todos lo parecían.
El
Desmarque. ÁLVARO ACEVEDO.
Valverde y tres horas de fiasco
El remate de esta tristísima Feria de Abril que pasará a los anales de la Maestranza como el ciclo de los incompetentes fue un insoportable espectáculo de tres horas de duración en el que los toros de Miura fueron de una flojedad exasperante. De entre el fiasco emergió la honrada actuación de los matadores en general, y más en concreto la oreja que cortó el salmantino Javier Valverde, uno de los pocos que salieron felices de la plaza.
Su faena estuvo llena de firmeza y serenidad ante el cabeceo peligroso del tercer toro de Miura. Valverde no se desanimó y le plantó cara muy bien colocado y arrancando muletazos de mucho mérito e interesante trazo. Entró a matar con rectitud, y aunque la espada cayó muy baja, el público quiso premiar –creo que con justicia –un hecho incuestionable. Valverde toreó al de Miura mucho mejor de lo que éste merecía. El sexto, un mastodonte de 650 kilos, no tuvo un pase.
El Fundi destacó sobremanera en sus lances a la verónica con temple y poderío, ganado terreno hacia delante. Su primero, que embistió bien al capote, se descompuso como un demonio en la muleta, y como el valiente se pasó de faena, acabar con ese toro ya avisado fue un calvario. El sobrero del Conde de la Maza fue peligrosísimo y ágil, pero El Fundi es un torero de cuerpo entero que no pierde la compostura ante reses de este pelaje. Su faena fue inteligente, firme, meritoria y respetada por todos. Le ovacionaron tras matar al “regalito” de pinchazo y estocada corta fulminante.
En cuanto a Juan José Padilla, apuntar que se empleó como se esperaba en un hombre que ha echado los dientes ante este tipo de toros duros de pelar. Se las ingenió para robarle pases a sus dos enemigos y para matarlos con celeridad y decisión. Muy bien en banderillas, se ganó el respeto de un público que apoyó siempre a los toreros. Ellos no tenían culpa de la nefasta Feria de Abril que ha padecido la afición de Sevilla.
El
País. ANTONIO
LORCA. ¡Sombrerazo!
Sombrerazo, de entrada, para la terna. El Fundi, Padilla y Valverde son tres héroes de la tauromaquia y auténticas figuras, aunque no gocen del reconocimiento popular en una época en la que triunfan la ñoñería y los ridículos bailarines.
Honor y gloria para tres hombres que tienen el valor de enfrentarse a toros de verdad, impresionantes toracos, dificultosos, listísimos, aunque muy blandos y descastados, que exigen una fina atención y una preparación técnica encomiable para salir indemne. Toros difíciles que mantienen la atención del respetable, que asustan con la mirada y sorprenden por su cuajo y seriedad.
Así son los miuras; por eso, quizá por eso no los quieren ni en pintura las figuras de la modernidad, ésas que exigen infames novillotes para engañar a los muchos aplaudidores que abundan por las plazas.
El reloj marcaba las ocho y veinte de la tarde cuando salió el cuarto -el festejo había comenzado a las seis y media-, sólo se había cortado una oreja, inmerecida por otra parte, pero se masticaba la tensión. Es lo que suele ocurrir cuando se encuentran toros y toreros como los de ayer.
No triunfó la legendaria ganadería ni los toreros alcanzaron triunfos apoteósicos, pero los tres demostraron ser diestros de raza, hechos a la antigua, henchidos de pundonor y arrojo, que protagonizaron una actuación de total entrega y admirable vergüenza torera.
Ése fue el caso de El Fundi, quien recibió a su primero con unas vistosas verónicas y se las vio con un miura que echaba la cara por las nubes, recortaba el viaje y tiraba gañafones de miedo. Quizá se equivocó el torero al iniciar la faena por alto y enseñarle al toro el camino inadecuado. Pero aguantó lo inaguantable y dejó constancia de su torería a pesar de que pasó un quinario para matarlo. Dificilísimo era el sobrero del Conde de la Maza, al que trasteó con inteligencia en el centro del ruedo, en un derroche de sapiencia taurina para sortear los derrotes de su oponente. Extraordinario este Fundi, que conmovió con su valor.
No le anduvo a la zaga Padilla, con quien banderilleó al alimón los dos primeros toros con solvencia y seguridad. Le tocó al jerezano un lote muy descastado, escaso recorrido y nula entrega en los engaños. A su primero lo dominó con precisión y sobrada técnica, y cumplió ante el inválido quinto, que pasaba con andares cansinos. Pero era un miura, de los que no admiten el más mínimo error. Ahí radicó el mérito de Padilla.
Finalmente, no mereció la oreja Valverde en su primero porque acabó de un feo bajonazo y eso no está bien. Se mostró, sin embargo, muy serio y templado con ese toro. Asentó las zapatillas, le presentó una muleta tersa y arrancó muletazos vistos por ambas manos. Inválido total era el sexto, que se negó a embestir.
La Razón.
JUAN POSADA. Valverde arranca una oreja a un miura
Los toros de Miura sirvieron, como es costumbre, de colofón a una feria de Sevilla que más vale olvidar. Tres horas duró la corrida, en la que el público aguantó aunque se divirtió poco, a menos que sí lo hicieran los amantes de los toros difíciles y peligrosos. Dos de los miuras fueron devueltos y tardaron mucho tiempo en regresar a los corrales, pero el segundo no quiso coger ese camino y Juan José Padilla, a ruego del presidente, porque no tenía obligación, lo despachó como pudo para acabar con aquella pesadez. En general, los toros de la finca de Zahariche se comportaron como es habitual: los menos malos desde el principio sólo aguantaron ocho o diez muletazos, luego se volvieron reservones, de corta arrancada y peligrosos. Animales inadecuados para el toreo moderno. Por ello, un fuerte aplauso para El Fundi, Padilla y Javier Valverde, que cortó una merecida oreja al tercero.
El Fundi demostró en sus dos toros su maestría, en especial con reses dificultosas. Los buenos lances y la media verónica con los que recibió al primero hicieron pensar que el animal continuaría embistiendo bien. Pero en las banderillas comenzó a hacer cosas feas, aunque El Fundi y Padilla estuvieron muy bien. Los primeros muletazos con la derecha, buenos y largos. Poco a poco el animal fue a menos y el torero a más: se creció. Pero era imposible rematar los buenos deseos.
En el cuarto, del Conde de la Maza, que desarrolló peligro, efectuó una faena valiente y emotiva por las dificultades del animal. Pero tuvo mucho mérito.
Padilla recibió al segundo con buenos lances y banderilleó con Fundi de buena manera. Tras los primeros muletazos, aceptables, el toro cambió de carácter y, cuando Padilla lo dominó, se rajó. Lo mató bien.
Al quinto lo banderilleó con riesgo, el mismo que corrió en la faena de muleta. A pesar de que la res, incierta, no tenía dos arrancadas iguales, el torero expuso sin resultados. Buena estocada.
Javier Valverde se mostró valiente y técnico con el tercero, que se le quedaba por debajo. Se cruzó al pitón contrario en todas las ocasiones y gracias a eso y a aguantar lo indecible, pudo dar algún muletazo bueno, sobre todo uno con la izquierda, lento y largo. El animal se vengó por ese engaño y lo puso a prueba en las arrancadas siguientes. Faena muy meritoria, porque se jugó el pellejo a las bravas, lo que entendió el público. Valverde estuvo hecho un jabato.
Con el sexto, poco pudo hacer. El animal le cambiaba los terrenos y se lo puso imposible.
Otros festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas