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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del viernes, 11 de abril de 2008
Corrida de toros

Desastre ganadero de Juan Pedro Domecq el viernes de farolillos. Foto: Matito/TorosComunicación
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Juan Pedro Domecq (mal presentados, desiguales, mansos, inválidos para la lidia; 2º, 3º y 6º, devueltos; 2º-bis, de La Dehesilla, manso; 3º-bis, de José Luis Pereda y 6º-bis, de El Serrano, descastados, sin fuerzas).

Diestros:

  • Curro Díaz. De espuma de mar y oro. Dos pinchazos, pinchazo hondo, tres descabellos, aviso, cuatro descabellos (silencio); pinchazo, descabello (silencio).
  • El Cid. De tabaco y oro. Dos pinchazos, estocada (aplausos); pinchazo, media tendida y atravesada, tres descabellos (silencio).
  • Miguel Ángel Perera. De rosa y oro. Estocada (ovación); estocada caída (silencio).

PresidenteAnabel Moreno.

Tiempo: soleado con rachas de viento y nubes. Fresco.

Entrada: Lleno de "No hay billetes".

Crónicas de la prensa: ABC, El País, El Mundo, Diario de Sevilla, PeriodistaDigital, El Desmarque.

Curro Díaz. APF

 

PUERTA DE ARRASTRE


Por Santiago Sánchez Traver


Pasadas las suspensiones y las polémicas, volvimos a la normalidad. O sea, al tedio. O al juanpedrismo, que es lo mismo. No quieres caldo, pues dos tazas. Ha habido dos corridas de Juan Pedro y seis o siete más de distintos hierros pero de juanpedros puros. Lo de ayer fue lo peor, tres sobreros, la gente haciendo el madrileño en los tendidos, el cabestrero ovacionado a los gritos de torero, porque dio treinta pases de pecho con la chaquetilla, los cabestros saludados con palmas por bulerías. Curro Díaz lo tuvo imposible y dio capotazos de lujo en su primero. El Cid hasta pudo cortar una orejita a un sobrero de Pereda, pero va a tener que matar con la izquierda. Y Perera no pudo con las dificultades de sus enemigos. El año que viene, tres de Juan Pedro.

 

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo


Por fin tuvimos corrida, aunque no toros. Volvió de nuevo el espectáculo a la Real Maestranza, pero un triste espectáculo, las ovaciones más fuertes fueron para el cabestrero y un clarinero, lamentable. Con el capote lo mejor lo hizo Curro Díaz que dejó alguna verónica con gusto y realizo un buen quite por delantales al que abrió plaza. Lástima que sus toros duraran tan poco, el de Linares anduvo muy dispuesto y dejando algún detalle de su toreo artista. Los mejores muletazos de la tarde los cuajó "El Cid", soberbios naturales hasta que el toro se rajó completamente impidiéndole redondear la faena. De nuevo falló a espadas y perdió el posible premio. Con el 5º, después de brindar al público, comenzó la faena a tomar vuelo, esta vez por la derecha, pero la falta de raza del astado dieron al traste con los esfuerzos del torero.


Hablábamos el otro día de los platos de jamón que el empresario nos tenía preparados en el abono; nos quedaba por degustar el tercero, así que ya hoy podemos concluir que el jamón estaba picado, y de qué manera. Inhabilitar al ganadero, después de lo visto, incluso se nos antojaría desproporcionado, aunque muchos coincidirán conmigo que un descansito en el abono no le vendría mal. Corrida descastada, mansa, inválida, en definitiva, podrida, o picada, si continuamos con el símil del jamón. El que más toreó esta tarde fue el cabestrero, dando pases de pecho chaquetilla en mano metiendo los toros al corral. Deprimente. Miguel Ángel Perera se jugaba el puesto de triunfador de la Feria, y visto el resultado, sólo podrá optar a la mejor faena. No fue la de hoy una de sus mejores tardes. Se sucedieron los enganchones, y se le vio un tanto espeso y sin falta de resolución.

 

LOS PROTAGONISTAS

Curro Díaz

El diestro linarense resumía la corrida de la siguiente forma. “Lo peor de todo es que la gente ni se ha divertido, ha sido un auténtico aburrimiento.” Contundentes estas primeras declaraciones al término del festejo, y continuaba diciendo “Delante de mis dos toros lo he pasado muy mal porque además de hacer un gran esfuerzo no han transmitido al público el tremendo peligro sordo que han desarrollado. El primero de la tarde me ha cogido de forma muy fea cuando él sabía que me tenía seguro. Y el otro también me ha echado mano tirándome un pitonazo a la mandíbula. Con estas dos palizas tan grandes que me he llevado tengo las piernas y la boca reventadas. En definitiva los toros de Juan Pedro han desarrollado mucho sentido, han sido probones, buscando siempre y orientados, todo derivado de una falta de raza tremenda.” El matador lamentaba la mala suerte de anunciarse en una corrida de supuesta garantía y que después embista el ganado con estas malas intenciones. “Nadie sabe cómo te puede salir el toro pero con estas hechuras es muy difícil que te metan la cara. Con lo poquito que me he sentido a gusto ha sido al lancear con el capote pero también ahí ha durado poco.”
El Cid

Manuel Jesús analizaba la negativa tarde los toros de la dehesa de Lo Álvaro con estas palabras. “Imposible levantar la tarde tal y como se estaba desarrollando con tantos toros devueltos al corral. Hasta el público hoy estaba algo enrarecido algo inusual en La Real Maestranza. Lo cierto es que la corrida de toros no nos ha ayudado en nada a ninguno de los tres espadas para poder triunfar.” El de salteras profundizaba un poco más en el comportamiento del ganado. “La mayoría no han sacado fuerzas pero sí que han estado siempre mirando y buscando al torero, cuando menos te lo esperabas y te descuidabas lo más mínimo te tiraban la mascá para dentro, cuando se le acababa la poca fuerza se dedicaban a rebañar los tobillos, se venían derechos sin obedecer a los toques. En su conjunto muy deslucida y así es imposible, por eso tiene aún mayor valor triunfar en una plaza como la de Sevilla porque es muy difícil y siempre no se puede. Para ello hace falta lo más primordial… que el toro embista.”
Miguel Ángel Perera

“Los toros de hoy han sacado mucha guasa, sobretodo el primero de los dos sobreros que he tenido que lidiar. Al final no he podido estoquear ninguno de la corrida anunciada, pero tanto los de Juan Pedro como los sobreros han sacado muy malas intenciones.” Esas eran las primeras declaraciones de Perea que se mostraba contrariado por no poder repetir el importante triunfo del pasado sábado. “El tercero de la tarde ha sido un toro muy duro, violento y complicado al que no le he dudado nunca, a pesar de que no ha habido limpieza en la faena porque era imposible ya que jamás humillaba. Era muy difícil levantar la tarde con estos astados, con tan malas hechuras y es normal que la gente termine cansándose porque realmente ha sido un festejo muy accidentado con nueve toros que han salido al ruedo.”


Realiza: 
Emilio Trigo

Crónicas de la prensa


Diario de Sevilla
. LUIS NIETO
El jamón de los taurinos 

Estimables responsables del negocio taurino, el humilde cronista que les escribe les agradece infinitamente el envío de jamones -calificación con la que el empresario Eduardo Canorea denominó a los toros de Juan Pedro Domecq en rueda de prensa en la presentación de los carteles de la Feria de Abril-. Un envío de jamones por partida doble y hasta triple, si se tiene en cuenta que la corrida de Parladé también es del mismo encaste y familia y que iban a ser un premio para la afición de Sevilla y muy del agrado de los toreros. En el menú de ayer, con bastante falta de imaginación, también se sumaron otros tres productos, con distinto hierro, dos de ellos con sangre Núñez, que maquillaron algo el petardo ganadero. De la afición de Sevilla ha quedado patente, por las protestas a los toros y las increpaciones al empresario -que no reproducimos por educación-, que éste no es el tipo de jamón que quiere, y de los toreros habría que preguntarles.

En cualquier caso, en la última remesa enviada, quedó constancia de que los miles de comensales que abarrotaban la Maestranza no quedaron satisfechos. Parece ser que prefieren una buena paletilla de pata negra, veteada, con su correspondiente tocino, más o menos como la del otro día, con marchamo Victorino, paleta de paleto de Galapagar, que dicen que es más nutritiva y que levanta a un muerto. Porque el personal amenazaba ayer a la salida con no volver a darse un atracón de jamón, etiqueta Domecq. Más o menos como ha pasado con las preciosas almohadillas diseñadas por Victorio y Luchino, que destiñeron cientos de pantalones y la Cruz Roja las ha tenido que enviar a Barcelona, de donde procedían. Y es que, respetables taurinos, la fachada y las renombradas firmas no lo son todo, de verdad... 

El festejo, que más que festejo resultó un tostón de casi tres horas, estuvo marcado por la invalidez y las devoluciones, hasta el punto de que el público, con reiteradas protestas y hasta palmas de tango, dio como triunfador -¡cómo sería la cosa!- al cabestrero. ¡Manda... bemoles!, que diría el otro. Se supone que una corrida que se lidia en la Feria de Abril ha pasado varios filtros: veedores de toreros, de la empresa, presidente (o presidenta en este caso) y veterinarios. Lamentable.

Curro Díaz, con el que abrió plaza, estuvo algo envarado con la capa, en lances a la verónica en los que voló bien, aunque con algo de ligereza, el percal. Luego, cuajó lo mejor con el capote en un quite por delantales ceñido y con fibra, que remató con una bonita media. Con la muleta estuvo algo rápido y no llegó a acoplarse. Con el violento cuarto sufrió un serio revolcón. El toro estuvo a punto de empitonarle. Afortunadamente todo quedó en susto. El linarense, con un toro sin clase, no tuvo opción al lucimiento.

El Cid, cuyos apoderados -Manuel Tornay y Santiago Ellauri son veedores de la empresa- consiguió lo más destacable de la tarde en una tanda con la izquierda, con temple y sentida. Luego, con la música sonando por primera y única vez en una faena, todo se desinfló cuando el astado se rajó. No acertó con la espada y todo quedó en una ovación. Con el quinto comenzó bien con la diestra hasta que el animal dijo que nones.

Miguel Ángel Perera lo pasó mal con un toro mirón, violento, al que no se impuso, y que acabó siendo peligroso. Con el muy deslucido sexto, intentó justificarse cuando parte del público increpaba al empresario.

El espectáculo tuvo tan escaso contenido artístico, que el minuto de oro, los momentos de gloria, fueron increíblemente para el cabestrero de la plaza, que tuvo trabajo a destajo y se infló de dar capotazos, chaquetilla en mano y desde el callejón, a los toros devueltos, intentando hacer el trabajo que no realizaba con eficacia la parada de cabestros...

Por todo lo relatado en la carta abierta que les dirijo, señores taurinos, les ruego que en sucesivas ediciones no nos den tanto jamón, para evitar deserciones. Que está comprobado que con simples paletillas de pata negra, tipo paleto de Galapagar o similares nos daremos por satisfechos.

Agradeciéndoles de antemano su atención, se despide cordialmente quien suscribe la crónica.


El País. ANTONIO LORCA.  ¡Escampó!

"Siempre que llueve, escampa". Se cumplió el aserto popular. Y escampó. Pero ha llovido, vaya que si ha llovido... Cómo habrá sido para que se suspendieran tres corridas consecutivas, con el río de dinero que debe entrar en taquilla. Pero el agua perjudica a la empresa y beneficia a la agricultura; y, por añadidura, a la ganadería. Los campos están desbordados, crecerá hierba nueva, la comerán los toros, y quién sabe si ganarán en pujanza y codicia. Quien no se consuela...

Los de ayer, sin duda alguna, eran hijos de la sequía. Sedientos, enfermos..., vaya usted a saber, pero inútiles para la lidia. Descastados, amuermados e inválidos. Así fueron los toros de Juan Pedro Domecq, que ha lidiado tres corridas en esta feria y ha cosechado tres rotundos fracasos. Pero que nadie se alarme: volverá porque es amigo de la empresa -culpable, también, del desastre- y de las figuritas de la modernidad.

Pero en el pecado llevan la penitencia estos toreros. Se dice que Curro Díaz consideró un privilegio venir a esta corrida. Pues como adivino no tiene precio. No tuvo toros; ni se entendió con el primero, que embestía con la cara alta, y que le propinó una fea voltereta, ni pudo torear al moribundo cuarto.

Visto lo visto, también se equivocó El Cid. El toreo de verdad, el más puro, necesita toros auténticos. Este torero, que posee una mano izquierda que roza la perfección, requiere un oponente codicioso y largo, y no el tullido quinto. Aprovechó la corta vida del otro para dibujar una tanda de naturales excelsos, larguísimos, antológicos, pero se esperaba más de este gran torero. Y tampoco tuvo su tarde Perera. Hizo un inservible esfuerzo ante el inválido sexto y no estuvo fino con el otro, violento y reservón.

Cambiando de tercio, el delegado de Gobernación de la Junta de Andalucía en Sevilla ha cesado al presidente que suspendió la corrida el pasado jueves y que motivó un plante de los toreros. El usía aplicó el Reglamento -extrema peligrosidad del piso de la plaza- y, quizás, erró al ordenar que la policía irrumpiera en el ruedo para retirar a los matadores. El delegado se ha asustado ante algunas críticas que han buscado responsabilidades políticas, se ha lavado las manos y ha servido en bandeja la cabeza de un buen presidente. Lo menos que cabe esperar es que abra expediente sancionador a los toreros por alteración de orden público. ¿Y la empresa? Ay, la empresa de Sevilla... "Estoy al cien por cien con los profesionales", decía el empresario, mientras se negaba a trasladar la corrida a otra fecha. ¡Pues vaya con la solidaridad! El tiempo dirá si le ofrece a la modesta terna la oportunidad perdida.


ABC. ZABALA DE LA SERNA.  Tercera juampedrada, último plato de jamón

Vaya atracón, o atraco, de platos de jamón. Tercera juampedrada, tercera decepción. Enhorabuena al señor empresario y al ilustre ganadero. Para la historia quedan dieciocho, diecinueve si contamos un sobrero, insultos al toro bravo. Paciente afición la sevillana, demasiado buena y educada. Después de tres días sin toros, hubo corrida, pero tampoco hubo toros. Como noticia queda que la Junta de Andalucía ha «dimitido» al presidente Pulido. Rompo una lanza en su honor. Al usía le fallaron los modos, las formas, la pizarra traicionera, pero no el fondo de la cuestión. España y nos somos así. Si arranca la corrida y en el segundo cae un chaparrón o en el cuarto surge un cornadón, por un desgraciado resbalón, ya me sé el epitafio del nicho: «Presidente al paredón». Los mismos demagogos que hoy lo apedrean lo hubieran crucificado: «No estaba el ruedo para sacar el pañuelo blanco, pobres chavales, un engaño a la afición». Va por usted, Pulido, aunque le fallasen los modos y la izquierda (la mano), que la otra siempre falla incluso entre los suyos.

Se anunciaba la tercera tarde de juampedros, pero ni a la tercera fue la vencida. Sólo ha quedado vencida la paciencia. Palmas de tango y pañuelos verdes en la Maestranza, ¡qué horror! Mecheros y lanzallamas, reclamaría yo. Núñez del Cuvillo era muy caro, ¿no? Caro el abono, la entrada, la almohadilla, el timo al espectador. Al menos los juampedros tuvieron otra presencia a la de su tarde anterior, sin fuerza, sin casta, pero con porte mayor. Se caían en el albero, volatines de dos en dos, y ni uno rompió hacia delante como manda el predicador: el toro bravo en la arena ha de ser humillador, tras ser rey de la dehesa, en la plaza, el Cid Campeador, ganador de mil batallas, aun muerto, vencedor.

Pero se arrastraban los juampedros con las orejas y el jamón, con el orgullo en el suelo, y eso no es de toro, sino de cerdo buscador, de trufas y hortalizas, comedor de cortezas de melón. Curro Díaz, bocetos de buen pintor, pues es la pinturería su faceta de creador. El juampedro obedecía, mas no humillaba el santo varón. Y la gasolina se acababa, dejando atrás lances y cositas, que en eso Díaz es gran expendedor. Salió el segundo y hubo devolución. Un sobrero de La Dehesilla se abría de mansito, manso, mansón, y El Cid con la zurda se los daba sin convicción: no había celo en la muleta para que hubiera conexión. Salió el tercero y otra devolución. Sobrero de José Luis Pereda en la arena, bruto de cabezón. A Perera se le contaron los pases de enganchón en enganchón. Fue el único eficaz con la espada, que con Díaz y El Cid aún están los moros haciendo frente en Torrejón. El jabonero quinto enseguida se orientó, sin poder pero un cabrón; el cuarto se frenaba con similar condición. Y el sexto en volatines se partió. Un sobrero de El Serrano ni siquiera fue jamón.


El Mundo. CARLOS CRIVELLCuarta tarde sin toros en la Maestranza

Después de tres días sin corridas en la Maestranza, ayer viernes tampoco hubo festejo digno del tal nombre. Se cumplieron todas las previsiones; los antecedentes de Juan Pedro en esta Feria condenaban al fracaso el espectáculo de un viernes de farolillos. Mala suerte; después de tres suspensiones, la Maestranza se quedó sin corrida de toros, porque lo de ayer, sinceramente, no puede ser llamado de esa forma. 

Tres toros a los corrales entre la santa paciencia de un público que merece un homenaje. No cabe más resignación al comprobar que ni los titulares ni los sobreros propiciaban la posibilidad de una faena de mérito. Las únicas palmas de la tarde fueron para el cabestrero, algo que da una idea de la hecatombe vivida durante este festejo.

Los toros de Juan Pedro que saltaron al ruedo estaban mal presentados. La palma negativa se la llevaron el tercero –devuelto–, el cinqueño quinto, jabonero de capa, y el sexto, especie mínima que dio dos costaladas, se le abrieron los pitones y ya no pudo corretear por la plaza y también dignode pañuelo verde. Tres toros que no daban la talla mínima y se aprobaron. 

La tarde estaba gafada. Los dos primeros sobreros eran de Pereda, algo más vivaces, pero sin calidad suficiente para el toreo bueno. El tercero sobrero, de El Serrano, tenía alguna clase por el lado derecho, pero tampoco tenía fuerzas.
Todo fue penoso y cansino entre el bostezo generalizado, sólo mantenido por la esperanza de un cambio de ritmo que nunca llegó.

Si se quiere hacer un análisis de la terna, se llega a la conclusión que deben estar profundamente enfadados. Curro Díaz ha toreado una de Juan Pedro sin que la Maestranza se haya deleitado con su arte. Ahí es nada, una de Juan Pedro. Debe estar jurando en hebrero por haber tenido que matar estos toros. Sólo intentos sin eco final, no mucha templanza en su muleta, pero pocas posibilidades de lucimiento.

Lo mejor de la tarde llevó la firma de El Cid. Este torero tan bueno, el que mejor entiende al toro encastado, pechó con uno de La Dehesilla que medio se dejó por la izquierda y otro del hierro titular descastado e inservible.

A la esperanza extremeña llamada Miguel Ángel Perera le tocaron dos miserias y tampoco se encontró con el temple, aunque se entiende que no era nada fácil con embestidas tan descompuestas como el de Pereda y el de El Serrano. Se anunció con una de Juan Pedro y no mató ninguno, pero al final le dio lo mismo porque tampoco los sobreros eran el mencionado jamón de pata negra prometido.

En la paciencia popular por no presenciar nada plausible, con toros y más toros inválidos, sin raza ni pujanza, llama mucho la atención que la desaparición de la lidia normal no provoca ningún sobresalto. Ante tanto inválido, alguno de los toros de Juan Pedro –caso del jabonero cuarto– se lidiaron en plan minimalista, es decir, sin bajar los capotes, sin picarlos, ahorrando lances, escatimando todo lo que debe aportar un toro bravo en la plaza. ¿Qué tipo de fiesta es la que tenemos con estos toros? ¿No ha llegado el momento de dar un golpe de mano y exigir otras reses? ¿Existen mejores ganaderías en el campo bravo español? 

Existen mejores ganaderías. En la búsqueda de excusas banales, se hablará de los corrales inadecuados de la Maestranza, de que el toro aún no está puesto a estas alturas del año, de muchas cosas absurdas. La única realidad es que ayer se ha vuelto a dar un palo seco a la fiesta con una corrida lamentable. 

 

El Mundo. JAVIER VILLÁN. Las mentiras de Juan Pedro y sus palmeros

La corrida, un desastre; la Feria, un desastre total y no sólo por las inclemencias meteorológicas y los diluvios, sino por otras cosas mucho más graves: los toros. Salvo la victorinada, el resto pura ruina. Y don Juan Pedro Domecq, dicho sea con todos los respetos, tres desastres. A desastre por corrida. Sólo el novillejo que mató Manzanares bajo el diluvio y al que le cortó dos orejas, merece, y eso con muchísimos matices y reticencias, el nombre de toro de lidia.

Un error lo puede cometer cualquiera, tres errores -aunque marquen el camino de la catástrofe- también. O sea que don Juan Pedro Domecq es humano y puede seguir cometiendo todos los errores que sus humanísimas flaquezas le permitan. Y los que la empresa de La Maestranza y el público le toleren. Lo que no puede ser, ni resulta tolerable, es que don Juan Pedro Domecq y sus periodistas palmeros -que los tiene a montones- pretendan marcar los destinos de la Fiesta.

A don Juan Pedro Domecq se le considera un ideólogo redentor de todo esto y eso resulta inaceptable. Como ganadero, don Juan Pedro Domecq es un fraude y como ideólogo es un profeta falso de toda falsedad. Que tomen nota sus palmeros. Si esta condición fraudulenta no estuviera suficientemente acreditada, la Feria de Abril de 2008 ha sido su tumba ganadera. O debiera serlo.

Cesaron las lluvias, volvió a salir el sol, se recompuso el albero de La Maestranza y los toros de Juan Pedro Domecq volvieron a chafar la tarde. Don Juan Pedro Domecq tiene gafada a La Maestranza. Y acabará gafando a Manuel Jesús El Cid, que volvió a pegar el petardo con la espada, después de una magnífica faena sobre la mano izquierda con naturales que superaron incluso los del otro día a los victorinos.

El toro de La Dehesilla, sin tener raza dura inabordable, presentaba dificultades que había que resolver. Y Manuel Jesús El Cid las resolvió. Pero sigue sin resolver con la espada. Propongo que a Manuel Jesús El Cid se le encierre en un cortijo a pan y agua, rodeado de toros andarines y juampedros, hasta que aprenda a matar; o hasta que se convenza de que, en su mano izquierda de oro, están todos los tesoros del universo taurino. Tesoros que, por desgracia, dilapida con una forma miserable de manejar la espada.

No es cuestión de suerte; así, atacando de esa manera, no se puede matar un toro. Excepcionalmente, en ese periodo de aprendizaje y abstinencia, se le mostrarán a El Cid grabaciones de los grandes estoqueadores, su forma de perfilarse, de montar la espada, de colocar el brazo, de apuntar al morrillo... El Cid está en sazón. Su izquierda es profunda, suave, relajada y magistral. O sea, la genuina izquierda torera, la de verdad; domina y templa sin crispaciones. El toque, oportuno; y el natural, un vuelo majestuoso; la muleta, muerta y, a la vez, palpitante: como una prolongación de la palma de la mano.

Miguel Angel Perera también empieza a estar en sazón pero le falta más; o sea, que está verde, el genio temperamental del segundo pereda lo descolocó, le quitó el sitio. No supo el extremeño por dónde meterle mano ni a éste ni al sobrero de El Serrano y unas veces parecía en sazón y otras un novillero embarullado sin recursos.

Curro Díaz, en cambio, no está en sazón ni deja de estarlo, y la mayor parte de la tarde anduvo desorientado y a merced de los llamados toros. Igual en el noble primero que en el complicado y difícil segundo, que no le dio cuartel. Curro Díaz sufrió enganchones sin cuento y anduvo por los aires y revolcado en más de una ocasión. Andar por los aires y revolcado en el albero, en una Feria de tormentas y torrenteras, es mala cosa. Así que Curro Díaz tiene que espabilar.

Por lo demás, la Junta de Andalucía se ha pulido a don Antonio Pulido, el presidente que se cargó, manu militari, la corrida de anteayer: por excederse en su celo dictatorial y torear a los matadores. Doña Anabel Moreno lo hubiera hecho mejor, por lo menos con más mano izquierda. Ayer la señora Moreno estuvo muy bien: autoridad sin autoritarismos.


El Desmarque. ÁLVARO ACEVEDO.  De vergüenza

En corto y por derecho: de vergüenza. La calamitosa y abusiva presencia de la ganadería de Juan Pedro Domecq en Sevilla se ha cerrado hoy con un saldo de inválidos, peligrosos y descastados toros que han agotado la paciencia de un público cansado de tanta tomadura de pelo. El triplete de Juan Pedro anunciado por la empresa como “más jamón de jabugo” fue a la postre la ración más desagradable de mortadela caducada que uno haya visto en la plaza de Sevilla.

A la impresentable corrida del domingo de preferia y a la escandalosa gatada del lunes, se unió esta vez un rosario de toros desiguales de presencia, algunos peligrosos, tres inválidos que tuvieron que ser devueltos, la mayoría con los pitones como escobas, y encima con un par de viejos cinqueños de esos que no se venden un año y que el ganadero cuela como puede al siguiente. Así las cosas, sólo podían salvar la tarde los dos sobreros de José Luis Pereda, mansos en el caballo pero de triunfo en la muleta. Uno le tocó a El Cid y fue muy noble, así que el de Salteras lo aprovechó para torearlo bien con la mano izquierda en tres series notables que no acabaron de tener continuidad porque Manuel se pasó de faena y el toro acabó en su refugio de las tablas. Como además mató mal, perdió incluso la posibilidad de cortar una oreja.

El otro toro de éxito fue el segundo sobrero, y le tocó en desgracia a Miguel Ángel Perera. Decimos en desgracia porque el extremeño no entendió a un animal de agresividad extrema, pero con una emoción tremenda que debió ser explotada por este torero en estado de gracia. Perera, sobrado de valor, no vio en cambio que el toro necesitaba más distancia para que la inercia de la carrera le permitiera desplazarse con mayor recorrido. Como se puso demasiado encima la fiera protestó enganchando continuamente la muleta del torero. Las series empezaban mal y acababan peor, el toro se imponía con su actitud defensiva, y el torero no encontraba la solución. Un toro difícil, sin duda, pero nadie dijo que esto fuera fácil. Un toro, siento decirlo, ideal para que Miguel Ángel hubiera ratificado a lo grande su enorme faena del pasado sábado. Una lástima.

Por lo demás, El Cid vio como el buey cinqueño lidiado en quinto turno se apagaba carente de casta, mientras que Curro Díaz estuvo voluntarioso con dos toros que desarrollaron sentido y mal estilo, siendo incluso volteado por su primero. La gente acabó aplaudiendo al cabestrero y tirando almohadillas al final de una tarde vergonzosa con la empresa y el ganadero como grandes responsables.

Post scriptum: El presidente de la corrida suspendida ayer, Antonio Pulido, ha sido cesado por el Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía. Que cunda el ejemplo. 


PeriodistaDigital. JOSÉ ANTONIO DEL MORAL. Al fin cesó la lluvia, pero diluviaron desgracias sobre los empresarios, el ganadero y los toreros

A la satisfacción que sentimos cuando ocupamos nuestras localidades, por fin desprovistos de gabardinas y paraguas, siguió el mar sabor de boca que nos dejó la cautelosísima faena de Curro Díaz con el muy noble toro de Juan Pedro que abrió plaza al que dejó escapar por torearle – es un decir – tan llevando pensado lo que pretendió hacerle como mal colocado y enganchado, además de cogido por su propia culpa, después de haberle cuajado un precioso quite por delantales; siguió el intermitentemente brillante quehacer del El Cid con el primer sobrero de La Dehesilla que se quedó sin el castigo que hubiera necesitado en varas y, pese a su incómoda movilidad, acabó rajado; desencantó Miguel Ángel Perera con el muy enrevesado segundo sobrero de José Luís Pereda con el que no logró templarse nunca en una sucesión interminable de enganchones que le desacreditaron; naufragó totalmente con el muy geniudo cuarto el de Linares; ilusionó por momentos el de Salteras con el jabonero quinto aunque pronto cesó la alegría porque el toro se paró enseguida; y volvió a defraudar el extremeño con el inválido sexto por empeñarse en torearlo demasiado fiel a su quietista concepto del toreo.

De tal modo, del fracaso de la empresa por empeñarse en anunciar para esta feria tantísimas – demasiadas – reses de Juan Pedro Domecq y de su hijo que, por lo visto, no andan en su mejor momento ganadero, como de lo poco o nada que lograron los toreros, debemos sacar algunas conclusiones conforme a la situación con que todos ellos empezaron sus respectivas y particulares ferias y, según unos y otros fueron apareciendo en el ruedo maestrante, fueron quedando en evidencia. 

La primera ya está dicha: Que repetir corridas de los mismos encastes y familias, no es conveniente ni, por supuesto, de recibo. Y ello tanto por lo que respecta a los que las compraron como a los que las vendieron y a los que las aprobaron en los reconocimientos. Y la segunda y quizá más dolorosa, corresponde a cada uno de los tres matadores en sus respectivos y particulares casos.

Palpablemente quedó demostrado ayer que a Curro Díaz le vino grande encabezar un cartel de tanto fuste por la sencilla razón de que su escasísimo valor no le permite llevar a cabo ni resolver profesionalmente el buen concepto artístico que tiene del toreo. 

Que cuatro corridas cuatro para El Cid en una misma feria eran demasiadas pese a merecerlas y que, tanto es así, que no creo que tan abultada comparecencia se vuelva a repetir en esta misma plaza. 

Y que Miguel Ángel Perera, que venía en plan arrasador e imagino que tan otra vez dispuesto como ilusionado en ganar todos los premios al triunfador máximo de la feria de 2008, ayer nos echó un jarro de agua fría cuando le vimos tan irresoluto con dos toros que no admitieron el toreo que, equivocadamente, se empeñó en hacerles. Y es que la quietud al ultranza y el encimismo como norma no son una formula infalible por muy atractivo y emocionante que parezca cuando esas cosas salen bien. 

Pudo ayer comprobar Perera como tales modos no funcionan, sino todo lo contrario, con reses tan poco propicias como las que tuvo entre manos. Porque, si difícil era templar a su primero – única solución posible para que sus malas condiciones mejoraran en vez de empeorar como ocurrió -, más lo fue hallar los lugares donde medio aprovechar las pocas embestidas que ofreció el sexto, para lo cual, en vez de quedarse quieto como una estaca tras cada pase, tendría que haberle perdido un par de pasos cada vez. Perera, por tanto, debería flexibilizar su inflexible concepto del toreo si quiere llegar a ser lo que pretende: Buenísimo con los buenos toros, bueno con los regulares y acertado además de aceptable con los malos. 

Ayer, Miguel Ángel, suspendiste el examen con dos de estos últimos toros – los del peor lote - y por eso dejaste el cetro del triunfador absoluto de la feria a José María Manzanares. Pero no te preocupes, porque no hay mal que por bien no venga. ¿Verdad querido y admirado Fernando Cepeda? Todo se andará. 

 

 


Otros festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas

 

 

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