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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del miércoles, 18 de abril de 2007
Corrida de toros

Desplante de López Chavez. Reuters
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Palha (bien presentados, encastados, con recorrido, difíciles y complicados. Algunos mansearon).

Diestros:

  • Luis Miguel Encabo. De berenjena y oro. Media estocada tendida (saludos desde el tercio); pinchazo, pinchazo que escupe, media estocada trasera y tendida, descabello (silencio).
  • López Chaves. De sangre de pichón y oro. Estocada entera tras aviso (vuelta al ruedo); dos pinchazos que escupe, estocada (saludos desde el tercio).
  • Iván García. De barquillo y oro. Pinchazo hondo atravesado que escupe, estocada, aviso (silencio); pinchazo, aviso, estocada tendida y caída (silencio).

Incidencias: López Cháves sufrió un revolcón al entrar a matar a su primero.

PresidenteGabriel Fernández Rey.

Tiempo: sol y nubes.

Entrada: menos de tres cuartos.

Crónicas de la prensa:  Metro, El Mundo, ABC, Diario de Sevilla, La Razón.

 

PUERTA DE ARRASTRE


Por Santiago Sánchez Traver


E
ste año los Palha no se llevarán ningún trofeo, como en los dos ciclos anteriores. Los palha son toros portugueses, pero ellos no lo saben. Saben portugués, español y portugol. Saben hasta latín, sólo con ver cómo miraban a su oponente desparramando la vista de un lado a otro. Por cierto, qué será de los toreros portugueses de ahora, a quién cantan los toreros portugueses de ahora, desaparecidos Pedrito y Mendes, e incluso Rui Bento. López Chaves es un valiente, con valor seco y sereno. Sevilla se lo agradeció en tarde difícil. Se lo juega todo a quedarse quieto, plantar las zapatillas y decir de aquí no me muevo. Y así embisten casi todos. Encabo y el rubio Iván pasaron con más pena que gloria. Es que los Palha le van a contraestilo, dirán algunos críticos. Y digo yo: por qué ponen banderillas. Para hacerlo así, que dejen a los banderilleros, que para eso cobran.

 


Las imágenes del festejo

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo

La firmeza y disposición de Domingo López Chaves ha sido lo más importante de la tarde. Siempre queriendo, intentando siempre poner suavidad entre las arrancadas bruscas de los toros, dejando la muleta puesta, siempre planchada, en torero toda la tarde. Dejándose coger en su primero para dejar una estocada en todo lo alto, creo que hubiese merecido la oreja. Merece otro trato este torero salmantino por parte de las empresas, ya lo demostró el año pasado. Ha cuajado muletazos extraordinarios con ambas manos. Dentro de lo mejor, hay que destacar la alegría con la que se arrancaron algunos toros al caballo. Bien Javier Gil, de la cuadrilla de López Chaves, en banderillas y con la brega del 5º.  En el lado negativo, la decepción de la corrida de Palha, máxima triunfadora el paso año, pero que este año no ha sido tan franca. Algunos toros se emplearon en el caballo, e incluso regalaron algunas buenas arrancadas. Encastados, aunque algunos mansearon en exceso. Bien es verdad que ni Encabo, ni Iván García estuvieron a la altura de sus oponentes. Cuántas veces le va a pasar el tren a Encabo…García anduvo embarullado toda la tarde, desconfiado, sin sitio, echamos de menos el Iván García del pasado año con este mismo hierro. Sólo en banderillas pudieron lucirse algo más estos matadores. Mala tarde de los del castoreño, feo detalle de Fernández Lozano pegando al toro con la vara: un respeto.

 

LOS PROTAGONISTAS

Luis Miguel Encabo

El diestro madrileño que abría cartel no estaba satisfecho con los toros que le habían correspondido en suerte: “Concretamente el primero ha sido algo más doblón pero sin terminar de humillar nunca, incluso a la hora de entrar a matar también tiró la cara arriba. El otro pegaba derrotes en todo momento y así es muy difícil poder hacer faena”. Encabo finalizó declarando que “es una pena no haber podido triunfar porque la ilusión era muy grande y habrá que esperar una mejor ocasión”.

López Chaves

El salmantino estaba contento por su paso por Sevilla a pesar de no haberle concedido el presidente la oreja que pedía el público:”No importa la oreja, porque esta gran afición es muy sabia y ha reconocido mi labor con el segundo. Las orejas cuentan, pero toda España ha visto por la televisión lo dispuesto que estaba y con las ideas tan claras que he venido a la Maestranza. En Sevilla sólo cabe estar dispuesto, con ganas, decidido y a jugártela de verdad para triunfar, por eso me he pegado ese arrimón. En general estoy contento por mi actuación, pero si la espada es más efectiva estaría más contento aún”.  
Iván García

Comenzó sus declaraciones narrando la actitud de sus dos oponentes: “Mis toros han sido a contra estilo con mi toreo. El primero lo he visto un manso con peligro, pegando oleadas y la prueba ha sido que al montar la espada ha dado dos o tres vueltas al ruedo huyendo”. Con el que cerró plaza declaró García que”se tragaba bien el primer muletazo de cada tanda por el izquierdo, pero después amagaba, se reponía y en definitiva, resultó muy complicado para estar con el”. 

Realiza: Emilio Trigo

 


Crónicas de la Prensa. López Chaves, revolcón.
Crónicas de la Prensa


Diario de Sevilla
. LUIS NIETOLópez Chaves, con valor, ilumina una tarde negra en lo ganadero 

El salmantino Domingo López Chaves, que el año pasado ya se consolidó como un torero aguerrido de ferias grandes, se erigió en triunfador en un festejo larguísimo y que por momentos resultó pesado. Porque nuevamente -desgraciadamente esto no está siendo noticia en esta Feria- los toros defraudaron. En esta ocasión nada menos que venían con el hierro portugués de Palha, divisa triunfadora del año pasado. 

López Chaves dio una vuelta al ruedo con toda justicia. Una vuelta al ruedo tras una faena en la que puso toda la carne en el asador, incluido en la suerte suprema, donde se tiró a matar y salió prendido muy feamente, de una manera angustiosa, a cambio de una estocada casi entera. Con anterioridad, sacó una buena serie con la diestra, de muletazos largos, a un toro muy distraído y tardo, que no llegó a entregarse totalmente. El torero acabó su faena en un serio arrimón. La cornada rondó una y otra vez. Y el salmantino puso el corazón en un puño a los espectadores. Una faena muy, muy meritoria, de un gran profesional.

Al quinto, al que le costaba humillar, Chaves le plantó batalla en los tercios para arrancar buenos muletazos sueltos con la diestra y algunos naturales aislados de gran calidad, con los que tenía rendido nuevamente al público, que se enfrió por el fallo a espadas.

En el resto de la corrida, Encabo resolvió la situación con oficio e Iván García, en algunos momentos, se vio desbordado. Ambos compitieron en el segundo tercio, cumpliendo, pero sin conseguir un brillo sobresaliente en una corrida que en su conjunto fue difícil de banderillear. Encabo realizó una labor voluntariosa al noble primero, al que le faltó recorrido. En este toro prendió un par arriesgadísimo por los adentros. En el cuarto, aprovechó la inercia de un astado sin clase, para ligar en dos series que no calaron en el público. Todo supo a poco y se diluyó pronto. De nuevo, par soberbio entrando junto a tablas.

Iván García, airoso en el recibo a la verónica, no pudo sacar partido del tercero, un manso de embestidas descompuestas, en una labor con excesivos enganchones. Ante el sexto, manejable, aunque con escaso recorrido, el madrileño no consiguió acoplarse; perdiendo la muleta en el último tramo de su labor. En un tropiezo al comienzo de faena, en el que quedó delante del toro, el propio diestro, con unos reflejos felinos, se hizo el quite.

Como está sucediendo en este tramo torista, la casta, la auténtica y ansiada casta, no aparece por ningún sitio. Y eso se paga en el conjunto del espectáculo, que no levanta vuelo. La tarde acaba plúmbea, fundamentalmente si se alcanzan las dos horas y media sentados en la piedra. Alguno de mis vecinos de localidad bromeó con el hecho: "Que nos devuelvan el dinero, como en el AVE, cuando llega tarde". Y uno que lo escuchó se bajó del tren en marcha, cuando todavía no habíamos llegado a la estación, cuando todavía no habían lidiado al último. 

Lo mejor, sin duda, lo más auténtico, corrió a cargo de un hombre con un corazón de oro, Domingo López Chaves, quien por su valentía y buen toreo consiguió abrir un rayo de luz en una tarde de cielo nuboso y oscura en lo ganadero.


El Mundo. CARLOS CRIVELLEntrega de López Chaves con toros exigentes de Palha en Sevilla

Segundas partes no fueron mejores. La de Palha fue la corrida triunfadora del año pasado y no ha podido repetir triunfo. Su corrida no superó el listón exigible para un nuevo éxito. Sin embargo, la corrida de Palha ha sido interesante para los aficionados, un lote exigente para los espadas y sus cuadrillas, que ofreció un juego variado y cambiante. En su contra, que hubo mansos que desmerecieron del conjunto; en su descargo, que fue una corrida muy mal lidiada.

Los de Palha fueron tratados como bravos aunque eran mansos. Es parte de la psicosis torista que provocan estas reses. El colmo fue que al primero de la tarde quería el público que lo dejara en el platillo para el primer puyazo, algo que no es procedente hasta comprobar el comportamiento de un astado. Incluso con toros que ya habían declarado su mansedumbre, seguían algunos pidiendo distancia en el tercio de varas.

Los toros fueron al caballo con fijación y fuerza, lo que no era obligatoriamente signo de bravura; durante la lidia dejaron clara su tendencia a apretar hacia las tablas y, finalmente, acababan rajados. Estos problemas no pueden quitarle importancia a una corrida que se movió bastante, salvo aquellas reses que fueron masacradas en el caballo, lo que pasó con frecuencia en la corrida. El ambiente en el ruedo era que había que castigar al toro y se prodigaron los puyazos mortíferos y los malos capotazos. Por su lado, los de Palha desparramaron la vista y no acabaron de humillar en ninguna de sus acometidas. Fue una corrida para verla desde el tendido. Los de luces lo pasaron mal.

El que salió dispuesto al triunfo fue López Chaves. Es la historia de siempre. Cuando un diestro se pone de verdad, el toro acaba embistiendo. El de Salamanca tiene valor para hacer varios toreros. El primero de su lote pasó por bravo en el caballo, al menos se arrancó de largos dos veces y allí probó el palo tremendo del picador Herrero. El toro escarbó, buscó las tablas, pero López Chaves se enfrascó en una pelea encomiable. Robó algunos pases y se arrimó como un león para asustar al miedo. Se tiró a morir en la suerte suprema, resultó cogido y salió indemne de milagro. La vuelta al ruedo fue de verdad.

El quinto le permitió demostrar sus intenciones en esta visita a Sevilla. El toro tardeó mucho, metió la cara de forma intermitente sin humillar y pudo dar algunas tandas con la izquierda de buen corte, lo mismo que con la derecha. Faena musicada contra un toro cada vez más apagado. El de Palha era una mole enorme que sobrepasaba la estatura de Chaves. No acertó a matarlo, aunque tampoco se tiró a liquidarlo como hizo en el anterior. Se le reconoció su actitud con una nueva ovación. El diminuto torero salmantino ha dejado alto su pabellón en la Maestranza. 
El resto de la corrida tiene pocas cosas brillantes que contar. El primero fue de los toros más nobles del encierro portugués en la muleta. Encabo, que banderilleó siempre de forma vulgar, muleteó aseado. ¿Qué es esto de aseado? Pues que dio pases sin relieve, seguro y fácil ante el toro, pero sin decir absolutamente nada. El cuarto fue manso, escarbó y se dolió en palos y se dejó dar pases con la cara alta y un pequeño gañafón al final de su recorrido. El de Madrid se aburrió y lo transmitió al tendido.

Para Iván García tampoco fue una tarde brillante. El tercero fue un manso clásico. Colocó banderillas con buen estilo, sobre todo dos pares en el sexto. Anduvo bullidor en los quites -fue una tarde de muchas chicuelinas malas-, y tropezó con un manso en primer lugar que no le permitió ni muletazo lucido. El sexto murió a manos de su picador. Dos puyazos que dejaron un reguero de sangre por la plaza y que fueron innecesarios. El toro se fue muriendo poco a poco y el rubio García se empeño en dar pases deslucidos sin poder remontar su tarde. Así finalizó todo. Festejo largo aunque soportable por la variedad y el interés de unos toros que pedían el carnet. No encontraron buenos lidiadores, casi todo se les hizo en su contra y sólo la disposición y la fe en el triunfo de López Chaves puede salvarse entre la terna lidiadora. Había psicosis de toro duro, se quería ver a los toros como si fueran bravos, la gente estaba a favor del ganado, pero no recibieron el tratamiento que exigían. Palha cumplió; sin embargo, la casta del lote de 2006 no pudo ser superada. Cosas de la Fiesta. 


Metro. IGNACIO DE COSSÍO. Palha, no gracias

Corrida complicada la de Palha de ayer tarde en la Maestranza. Brusca, áspera y sobre todas las cosas siempre midiéndote, regateando al torero para cazarle en un descuido. Encabo, un torero con mucho oficio estuvo conservador en su primero al que no pudo ni ligar con la derecha más allá del muletazo de recibo. Oficio si pero calidad poca ya lo decía Belmonte. Con la espada mal hasta el apuntador. En el cuarto en el aire de los Baltasar pega una media achicuelinada antes de regalarnos un tercio de banderillas muy despegado. El toro exige, pide el carnet y Encabo saca el de torero con oficio, pues no tiene otro. El manso de Palha le mira, comprueba su carnet y nada de nada. Adios Encabo hasta otra. López Chávez vino más dispuesto que la mar, bailando con las más feas. Faena en redondo de uno a uno nacen los derechazos más profundos de la tarde y como siga así de la feria. Domingo, aguanta, viene dispuesto y esta por encima de las miraditas y las probaturas. El toro se viene abajo y el torero coge la espada. El toro con medio acero dentro le campanea hasta lo alto de la Giralda. Cuidad con estos toros que hoy no conocen a nadie. En el quinto, un toro que embiste con las patas de atrás y muy aquerenciado, López Chávez lo torea también en redondo, siendo el pitón izquierdo el mejor del toro. Más tarde se da cuenta el salmantino y comienza al natural uno, dos tres, mejor a favor de querencia. Le faltó rematar al toro y al torero, pero repito el maestro estuvo dispuesto que es lo que hace falta. Iván García empapa bien con el capote a su primero. Por chicuelinas andadas lleva al toro al caballo. Este torero nunca miente y en banderillas brilla su exposición. El toro aprieta por los adentros otra perita en dulce…El torero se empeña en media altura y el toro quiere todo por bajo. Un manso complicado con el que no pudo el torero. En el sexto, un toro pegado a tablas, nada que hacer. Menudo material lusitano. Lo mejor el autoquite desde el suelo de un Iván que se fue entre silencios en una corrida imposible.


La Razón. JUAN POSADAChaves cautiva en Sevilla con su valor

Los toros de Palha, sin ser brillantes, respondieron al menos primero, cuarto y sexto. Los restantes engañaron al personal al arrancarse a los caballos buscando la querencia a tablas, como demostraron durante las faenas de muleta. El salmantino López Chaves derrochó buena voluntad y valor desde el comienzo. El público se quedó con él y le premió las cosas buenas y las otras, como el defecto de mantenerse fuera de cacho en los segundos y terceros pases. Si se hubiera cruzado más, sus dos valerosas faenas hubiesen sido de auténtico «taco». Su firmeza de ánimo da pies para pensar que si corrige esos leves defectos en la técnica, puede cuajar en un torero de primera fila.

Encabo no mostró la presencia de voluntad y buena técnica habituales en él. Un tanto desganado dejó pasar la tarde sin pena ni gloria. Iván García sí estuvo animoso sobre todo en el primero. Lo peor, que se dejó dominar por el sexto.

Encabo no quiso torear al primero con el capote, al que López Chaves le hizo un buen quite por chicuelinas. Banderilleó en unión de García, ambos discretos, excepto el último par de Encabo, muy peligroso en las tablas. No se encontró en la faena de muleta a pesar de tener un toro con templanza y que, cuando se colocaba en el sitio, la media distancia, y dejaba el engaño adelantado, respondía con mucha clase. Los naturales resultaron buenos pero sin crujir, al igual que los derechazos, separados y rematando hacia fuera.

Con el cuarto, bueno aunque había que llevarlo, banderilleó vulgar y con fallos. Principió la faena con muletazos por bajo un tanto rápidos, como lo fueron los derechazos. Volvió con la derecha sin demasiada confianza y mal situado: fuera de cacho, en la pala del pitón y con la muleta retrasada. Insistió con la diestra pero alejado de la reunión y todo resultó anodino.

López Chaves, al segundo, que se apagó en la muleta, le realizó una faena tragona, en la que de vez en cuando pudo llevar al toro largo y toreado, pero no lo consiguió en todas las ocasiones ya que el animal tardeaba mucho y el torero optó por la tremenda, es decir, arrimarse, y muy cerca de los pitones logró varias tandas diestras y asustar al personal. Faena arrojada, tranquila y segura. Fue prendido al matar porque atacó muy derecho y despacio.

Con el quinto, que embestía largo pero sin humillar, consumó una labor firme y valiente. El único defecto, quedarse en la pala del pitón tras el segundo muletazo; el toro lo veía y se cernía, impidiéndole acabar bien los muletazos. Cuando rectificó ligó los pases, sobre todo naturales buenos en dos series. Una pena que no hubiera experimentado esa técnica durante toda su labor.

Iván García lanceó al manso tercero con voluntad pero echando la pierna atrás. El tercio de banderillas con Encabo, vulgar y un tanto embarullado. Los principios de faena fueron buenos por el derecho hasta que el toro comenzó a fijarse en los tendidos añorando los tableros. Lo intentó dos veces por el izquierdo, demasiado rápido, por lo que el toro, que no quería colaborar, acabó aburrido y dando vueltas por el ruedo: un manso.

Banderilleó con decoro al sexto, con el que no se acopló, ya que el animal se arrancaba bien las dos primeras embestidas y a la tercera reponía muy rápido. Cierto que el torero no fue capaz de aguantarle con la muleta adelantada y permitió que el animal tomara el mando. Hizo de tripas corazón siempre a la espera de que la res pusiera todo de su parte; no atacó. No lo dominó y terminó pasando un mal rato.


ABC. ZABALA DE LA SERNA.  Repaso de valor de López Chaves

La literatura ha sido siempre un bello remedio para aplazar la verdad, tiene escrito Umbral. Pero cuando la verdad es tan rotunda e importante como la de Domingo López Chaves conviene no aplazarla y agarrarla por los cuernos para ensalzarla. Chaves dio un repaso de valor a sus compañeros con la corrida de Palha. De valor, disposición y responsabilidad. Y la seria corrida de Palha, lejos de las excelencias del año pasado, ofreció posibilidades, pese a su tendencia a apretar hacia los adentros, a pesar de que tres toros se rajaron en banderillas...

La ofrenda de Chaves al dios tauro casi se convierte en un sacrificio de sangre cuando se tiró, literalmente, a matar a cara de perro al segundo, que al sentir la espada se revolvió como bestia herida de muerte y lo prendió por la chaquetilla, por la espalda. El pequeño torero charro pasó de pitón a pitón como un muñeco de trapo a merced de las astas del destino. Una vez más se produjo el milagro y se levantó ileso, con la taleguilla rota por donde la espalda pierde su casto nombre. Impresionó el trance y se desató una pañolada que no cuajó. La vuelta al ruedo fue de ley, de ésas que valen más, como dice Emilio Moreno júnior, que una oreja tal vez ahora discutida. López Chaves se había arrimado como un león para extraer las embestidas parcas del palha, que acusó mucho unas dobladas de tremendo poder quebrantador en el principio de faena. Salvo una serie redonda, el resto consistió en una batalla en la corta distancia. Chaves, por cierto, que había lidiado un tanto al revés, dejando al toro muy largo en el primer puyazo y más en corto en el siguiente. Pero bien que se resarció de una cuestión en la que la mayoría no se fija.

Todavía más sólido, más recio y más torero estuvo con el imponente quinto, el bisonte de Altamira reencarnado en una negrura sorda y tenebrosa. López Chaves lo entendió perfecto, con la muleta en espera, un poco retrasada, para darle un tiempo al toro hasta que metiera la cara. Corrió la mano derecha con largura en series que arrancaron ovaciones y el pasodoble, que parece que la banda del maestro Tejera los vende caros en esta feria. Buscó constantemente el pitón contrario, el sitio geométrico, exacto, para que el toro, que se había acordado del campo en el segundo tercio, rompiese hacia delante. También al natural le cuajó, casi de uno en uno, pases de hombría y temple. El toro de Palha a estas alturas ya estaba orientado, y varios puñetazos afilados le tiró con el cuerno derecho. El premio era seguro, pero la espada que tantas cosas le ha negado volvió a traicionarle.

Si Chaves no paró de dar el paso adelante, precisamente en eso falló Encabo con el buen primero, al que lidió de diez, al que vio, que no crean que no lo vio, pero con el que no fue capaz de quitarse un halo frío y aseado, casi siempre colocado a la pala del pitón. El mismo defecto de colocación repitió con un cuarto que se dejó, simplemente. Y la gente ya se mosqueó con tanto toque hacia las afueras y tan escaso compromiso. Con los palos brilló especialmente en un par por los adentros de enorme exposición.
Lo mejor que ejecutó Iván García en su desinflada actuación fue un magnífico quite por chicuelinas. Al rajadito tercero no lo entendió ni en la distancia ni en los terrenos y en el sexto las luces del alma ya se habían apagado por completo.


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