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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 13 de mayo de 2007
Corrida de novillos

Emilio de Justo. TorosComunicación/Matito
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos de Bucaré (bin presentados, desrazados, flojos y sosos, parados y mansos; pitados en el arrastre).

Diestros:

  • Emilio de Justo. Pinchazo, estocada (saludos desde el tercio); pinchazo hondo, pinchazo que escupe, aviso, dos descabellos, aviso (silencio).
  • Sergio Serrano. Debutaba en plaza. Media estocada trasera y tendida (saludos); estocada, dos descabellos (palmas).
  • Eugenio Pérez. Debutaba en plaza. Estocada (silencio); estocada (palmas).
Incidencias: se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero José Luis Buendía.

PresidenteAntonio Pulido.

Tiempo: soleado, con algo de viento.

Entrada: más de media plaza.

Crónicas de la prensa:  Diario de Sevilla, La Razón, ABC, El País.

Sergio Serrano.  TorosComunicación/Matito

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo


B
uena temperatura, y buena entrada para una novillada en la Real Maestranza. Buena disposición la de los novilleros, Sergio Serrano y Eugenio Pérez se presentaban hoy, Emilio de Justo está a las puertas de la alternativa. Pero ante tal materia sólo han podido dejar la impronta de ganas y disposición. Sergio Serrano dibujó unos lances y algunas medias al saludar a su primero que causaron eco en el tendido, echándole el capote, embarcando la embestida, con las manos bajas y, sobretodo, despacio, como es el toreo. Habrá que verle con mejores oponentes. Eugenio Pérez ha demostrado ser un excelente estoqueador. En sus dos novillos se tiró con mucha verdad y marcando muy bien los tiempos. Fue muy vistoso el quite por “crinolinas” que realizó al 2º de la tarde. De los novillos…sólo se salva la presentación.

F
alta de raza y de casta alarmante la demostrada por los novillos de Bucaré. Una verdadera lástima ver a los santacolomeños de Buendía en estos niveles de sosería y de falta de pujanza, más aun cuando en años anteriores despertaron, cuanto menos, interés. Novillada para el matadero. Parados, medias arrancadas, con la carita a media altura, sin clase, una auténtica pena. Ante tales novillos, ¿qué podía hacer la terna? Únicamente matarlos con decoro. Así lo hicieron algunos, no fue el caso de Emilio de Justo en el 4º, al que le llegaron a sonar dos avisos. Ayudado, eso sí, por la falta de acierto de su puntillero, que llegó a levantar hasta en dos ocasiones al burel. Nada afortunado estuvo Manolo Girado, 3º de Eugenio Pérez. Las banderillas, aunque se hagan de una en una, se colocan de dos en dos, o al menos, se intenta.


Eugenio Pérez. TorosComunicación/Matito
Crónicas de la Prensa

El País. ANTONIO LORCA.  La importancia de los tiempos

Qué difícil resulta medir los tiempos en el toreo; pocos son los que se visten de luces y manejan con acierto el reloj de los engaños para dilatar un momento de lucimiento o cortar por lo sano el aburriento.

Salió ayer el segundo de la tarde y Sergio Serrano lo paró con dos capotazos en los que el novillo metió la cara con claridad; se engalló el torero, embarcó suavemente la embestida, bajó los brazos y dibujó un excelente verónica. Cuando se esperaba que siguiera deleitando al respetable, el novillero dio una media y acabó de un plumazo con el sueño iniciado. Incomprensible. No se entiende que un chaval tenga tanta prisa por debutar en la Maestranza y manifieste tanta premura por huir del toro. Pues este mismo torero se fue a brindar la faena de muleta a un espectador de sol, sin prisa, parsimoniosamente, y, entre la ida y la venida, tardó un mundo, y cuando por fin citó al novillo ya estaba la gente hasta el gorro de tanto esperar. ¿Alguien se lo habrá dicho? Seguro que no.

El animal se vino abajo, como toda la novillada, y Serrano apuntó un par de naturales, se ganó otro par de volteretas por su mala colocación, y pronto consiguió que nadie se acordara de la única y solitaria buena verónica con la que recibió a su oponente.

Lo de la mala colocación es otro de los vicios de la joven y veterana torería actual. Ninguno de los tres espadas demostró saber nada de nada de citar al pitón contrario, cargar la suerte y torear con ceñimiento y ligazón. Es más: los tres parecen serios aspirantes a ocupar un lugar entre el pegapasismo moderno. Los tres utilizaron todas las ventajas de los malos toreros, citando al hilo del pitón, con la suerte siempre descargada, la muleta retrasada y muy despegados. El resultado de tal tropelía es el medio pase desesperante que no augura nada bueno para la terna.

Bien es verdad, no obstante, que la novillada de Bucaré fue mala de solemnidad. No tuvo el picante que caracteriza a esta divisa y lo cambió por la falta de fuerzas y de casta y un exceso de sosería y mala clase. Los seis salieron de chiqueros queriéndose comer los burladeros y todos se desinflaron en cuanto tomaron tierra. Sin codicia, sin nobleza y parados en la muleta, ninguno colaboró al triunfo.

Quede constancia, a pesar de ello, de que Emilio de Justo manejó con soltura y buen gusto el capote en su primero y se lució a la verónica; pero ahí acabó todo. No dejó muy claro que esté maduro para su próxima alternativa.

Se presentaba Sergio Serrano, el novillero veloz, quien volvió a hacer lo mismo en el quinto. Salió el torero muy decidido, el novillo le enganchó el capote al primer envite y consideró que había llegado el momento de quitarse de en medio. ¿?

También debutó Eugenio Pérez, muy poco experimentado. No dijo nada. Aún tiene tiempo de pulir sus muchas carencias y errores si quiere ser alguien vestido de luces. 


Diario de Sevilla. LUIS NIETOInsulsa novillada de Bucaré 

Los novillos de Bucaré -de procedencia santacolomeña-, que en conjunto cumplieron en varas, adolecieron de falta de entrega en la muleta y su comportamiento, a menos, fue determinante para que el festejo no despertara pasiones. Y eso que la terna novilleril se esforzó por agradar. Únicamente un run-rún recorrió los tendidos. Fue en el quinto. Un banderillero sacaba pecho y levantaba los brazos, citando al novillo. Y se escuchó "Sí" y algunas tímidas palmas. El banderillero se estiró. No sabía que aquella aprobación no iba con él.

-¿De verdad, es cierto?

-Oiga, que sí. Gol del Betis. Golazo. Hemos empatado al Barça. Se lo digo yo; movía la cabeza el espectador contiguo.

El banderillero prendió el par. Fue aplaudido. Pero la ovación anterior había sido más grande.

El festejo, con algunos sustos cuando se confiaron en exceso los novilleros, apenas si tuvo sobresaltos ni para lo bueno ni para lo malo.

Emilio de Justo, a punto de tomar la alternativa, recibió con buen aire al que abrió plaza, un novillo noble, pero que tardeaba y acudía andando. El cacereño destacó en las rayas en una tanda con la diestra, con fibra y un epílogo en el que hilvanó una trincherilla, un cambio de mano y un pase de pecho. Con el cuarto, un animal sin entrega y que a mitad de viaje echaba la cara arriba, se mostró porfión tras un buen comienzo por el pitón derecho, dando distancia y templando los muletazos. Todo fue a menos, como el novillo. Anduvo muy mal con los aceros y escuchó dos avisos.

Sergio Serrano también se distinguió en el toreo a la verónica ante su primer oponente. El albaceteño se esforzó con un animal parado, que le enganchó en un par de ocasiones, la segunda rompiéndole la taleguilla, pero sin herirle. Con el quinto, otro ejemplar de Bucaré que no se entregó, estuvo más centrado y se desenvolvió bien.

Eugenio Pérez también toreó con buen aire a la verónica al tercero y se marcó, en un quite en el segundo, una crinolina. Parte del público quedó deslumbrado con ese lance que desempolvó José Miguel Arroyo Joselito y que el madrileño bordaba. Un lance que se inicia como una verónica, continúa con una larga y un cambio de mano a mitad de viaje para finalizarlo por la espalda. Al novillero no le salió perfecto, pero tampoco era para protestarle, como hicieron otros. Pérez, con la muleta, se mostró voluntarioso con otro novillo de Bucaré, al que le costaba seguir los engaños. Mató de estocada certera y entera. Con el que cerró plaza volvió a estar seguro con el fleje, en otra estocada entera y se justificó de sobra con un ejemplar sin entrega.

Y eso fue todo. Pobre historia, paupérrima, por la escasa bravura de un encierro de procedencia santacolomeña, que en esta ocasión no convenció.


ABC. LORENA MUÑOZ. Una deslucida y descastada novillada de Bucaré lleva el silencio a la Maestranza

El novillero Daniel Luque toreará el próximo domingo en la Maestranza la novillada de Yerbabuena. El de Gerena es el elegido por la empresa para ese puesto “por designar” y abrirá plaza por delante de Alejandro Parralo y Salvador Fuentes. No se trata de quitar protagonismo a los novilleros actuantes en la tarde de ayer sino que esa fue la noticia más destacada del insulso y aburrido encierro de Bucaré. Van tres novilladas de abono y vamos de más a cada vez menos. El ganado que Javier Buendía trajo a Sevilla resultó un fiasco porque todos tuvieron idéntico comportamiento: parados, sin casta y bajos de raza aunque nobles.

El caso es que salieron de chiqueros con mucha alegría y rematando en los burladeros. Pero todas las energías las agotaron en el peto pues, unos más y otros menos, todos esperaron en banderillas y se pararon en la muleta. Llevaron la cara a media altura y se quedaron a mitad del viaje. Esta fue la tónica general de un festejo soporífero, tanto, que el público, cuando se lidiaba el quinto aplaudía el gol del Betis al Barcelona. Lo dicho, que en el tendido se buscaba la diversión en otra parte porque en el ruedo no estaba pasando nada.

Con este material, la terna, con los debutantes Sergio Serrano y Eugenio Pérez, poco más pudo hacer que estar digna y voluntariosa. Los tres demostraron ganas de agradar sabiendo que estaban en una plaza de la categoría de la Maestranza. Emilio de Justo manejó el capote con solvencia en el recibo de sus dos novillos y mostró que tiene buena concepción del toreo en los pocos momentos que lo dejaron hacer. El primero de Bucaré se comportó como todos, con la cara a media altura y quedándose cada vez más corto. Estuvo a punto de ver cómo le devolvían el cuarto a los chiqueros que se echó con un pinchazo hondo y fue levantado en tres ocasiones por el puntillero.

Sergio Serrano, que se presentaba en el coso del Baratillo, se llevó dos revolcones del segundo cuando intentaba colocarse y cruzarse al pitón contrario para ver si así era capaz de mover al astado que lo empaló sin consecuencias más allá de la rotura de la taleguilla. Lo único destacable de su labor al quinto fue el comienzo por doblones de buena factura pero tampoco tuvo material pues se quedó muy pronto parado y sin recorrido.

Eugenio Pérez, que entró en el cartel por la vía de la designación, destacó por su animosidad con el capote, mejor en los quites, que en el toreo a la verónica. Intentó uno por crinolinas al segundo, que fue más vistoso que lucido. Puso muchas ganas, como sus compañeros, en su lote pero hoy no era la tarde del triunfo. El silencio volvió a ser el protagonista, sólo interrumpido por los novilleros para provocar las embestidas de los novillos. “Vente” y “vamos” fueron las palabras de la tarde. Pero ninguno iba, ni aunque se lo dijeran en Inglés.


La Razón. ÁNGEL CERVANTES. Novillada sin raza de Bucaré en La Maestranza 

La novillada de Sevilla quedó marcada por el juego de los novillos de Bucaré, muy bien presentados pero desrazados y flojos hasta la desesperación. Ante ese material, poco pudieron hacer los tres novilleros.

Emilio de Justo, en su primero, se vio desbordado por una embestida encastada que a la postre resultó engañosa. El novillo se quedó parado después del segundo puyazo y la faena resultó breve e intrascendente. Escuchó una ovación. En el cuarto se repitió la historia. El novillo, rajado hizo inútil la porfía del cacereño. Silencio tras dos avisos.

Sergio Serrano estuvo variado con el capote toda la tarde. En su primero sufrió dos revolcones y anduvo entregado, por lo que le dieron ovación. El quinto parecía tener mejor son pero fue un espejismo. Silencio.

El tercer toro de la tarde se paró después del caballo y desarrolló una embestida mortecina ante la que Eugenio Pérez dejó muestras de su buen corte. Silencio. En el sexto, otro que se paró ante los caballos, no pudo hacer nada, aunque estuvo voluntarioso. Silencio.


 


Otros festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas