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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del viernes, 13 de abril de 2007
Corrida de Novillos

Daniel Luque. TorosComunicación. Matito
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos de Torrehandilla (de diferente presentación y distinto juego. Flojos sosos en general. Recibieron pitos el 2º y el 5º; el 3º, enrazado, con peligro; los mejores, 1º y 6º).

Diestros:

  • Daniel Luque. De turquesa y oro. Estocada un poco trasera y caída (vuelta al ruedo tras fuerte petición de oreja); media estocada que escupe, media estocada, aviso, dos descabellos (saludos desde el tercio).
  • Agustín de Espartinas. De azul y oro. Pinchazo sin soltar, estocada baja (silencio); tres pinchazos, estocada (silencio).
  • Oliva Soto. De rosa y oro. Media estocada atravesada, tres descabellos, aviso, dos descabellos (silencio); pinchazo que escupe, media estocada caída, dos descabellos (saludos).

Incidencias: .

Banderilleros que saludaron:  Juan Sierra e Isaac Galvín, de la cuadrilla de Daniel Luque, en el 1º..
 
PresidenteJuan Murillo

Tiempo: fresco, con algunas nubes y alguna racha de viento.

Entrada: tres cuartos.

Crónicas de la prensa: La Razón, El Mundo, Diario de Sevilla, ABC, El País, Marc Lavie.

 

PUERTA DE ARRASTRE


Por Santiago Sánchez Traver

Empieza el ciclo ferial continuado con la presencia de las cámaras, muchas cámaras, hasta en el cielo las cámaras. Y empieza con una competencia novilleril de los tres aspirantes a figuras de Sevilla. Una competencia desigual: uno de los tres, el más jovencito, está cuajado y por el Rocío tomará la alternativa en la Galia. Los otros dos están más verdes y el de Camas, el que vino a ver Curro que salió brindado, dejó esencias por la plaza. Hubo voluntad a raudales que es lo que se pide a estos chicos. Y novillos muy dispares, buenos y malos, con suavidad y con aspereza, pero bien presentados. Tal vez en eso se notó que estaban las cámaras y no como el domingo de Pascua. Ya nos está viendo toda España. Se notó en eso y en el rigor presidencial a la hora de dar una oreja, que le hubieran dado en cualquier sitio. Hasta en Madrid. 



Las imágenes del festejo

 

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo

Lo mejor de la tarde, aparte de la buena entrada, fue el saludo de Daniel Luque al 4º novillo de la tarde, llevándolo con el capote hasta casi el centro del ruedo, ganándole un pase verónica a verónica, manos bajas y excelente remates con dos medias. Enorme Luque con sus dos novillos, torero cuajado al que se le adivina un futuro prometedor. Pero el pellizco y el duende lo trajo Oliva Soto desde Camas, valentísimo hasta salir prendido en su primero, y arrebatador, toreando tremendamente despacio, en su segundo. Toreo de arte y sentimiento. Lo peor de la tarde sin duda, fue la lidia del sexto por Agustín Marín, dando uno y otro capotazo, correr para atrás está para algo. Tampoco anduvo fino “El Patilla” picando al tercero, dándole de lo lindo. Peligroso el tercer novillo, muy justos de fuerza algunos. Poco pudo hacer con su lote Agustín de Espartinas, al que le tropezaron el capote en numerosas ocasiones. Manso y rajado el quinto. Y para finalizar, y esto sí que es lo peor, molestarse los antitaurinos en manifestarse en la ciudad más taurina del mundo… venían con bus y bocadillo y no superaban la centena, en la plaza éramos más de 8.000. ¿Saldrá eso en las noticias?

 

LOS PROTAGONISTAS

Daniel Luque

El novillero sevillano se mostraba satisfecho de su paso por la Real Maestranza a la finalización del festejo. “Venir a Sevilla ya es para estar contento, además era mi presentación ante mis paisanos y creo que he estado a la altura. La pena ha sido la espada que me ha privado de cortar alguna oreja, pero la gente ha comprobado que me he entregado desde el principio. Torear en esta plaza es un gusto y un gran placer”. El de Gerena afirmaba también “que cuando he escuchado la ovación al torear con el capote, he sentido algo que no se puede explicar. Aunque la mente a veces piensa en la alternativa, hoy sólo tenía pensamientos para la novillada. He venido muy mentalizado para triunfar y con mis dos novillos me he sentido muy a gusto, a pesar de sus complicaciones. 
Agustín de Espartinas

Agustín de Espartinas manifestó no estar satisfecho del lote que le había correspondido en suerte “a esta Feria de Abril vienes con toda la ilusión del mundo para hacer algo importante y después de un lote así, la moral se te aflige. En mi primero tenía claro que me iba a chiqueros a jugármela y después de recibirlo con el capote, el novillo se vino a menos. Uno sin fuerzas y rajao, y el otro sin clase, contra esto no puedes hacer nada. Pienso que mi disposición se ha podido ver en la plaza, pero yo quería triunfar con fuerza y más en la Maestranza que ya lo hice el año pasado” Agustín fue contundente en sus declaraciones al decir que “tengo que cortar las orejas todas las tardes, pero a mis novillos hoy, era imposible”
Oliva Soto

“A pesar de haberme sentido en el último de la tarde, mi obligación era haberlo matado bien” Con estas palabras iniciaba Alfonso Oliva Soto su valoración de la tarde. “El tercero me buscaba siempre por uno u otro pitón, hasta echarme mano dos veces. Me he puesto en el sitio donde los toros cogen, porque quiero ser torero y Sevilla se merece esto. Tengo claro que cuando hay que hacer un esfuerzo se hace y la afición ha visto que me la jugaba en cada muletazo. Con el sexto ha sido otra cosa, la verdad que he disfrutado mucho con ese novillo y al público se lo debo todo. Me lo ha reconocido y yo, se lo quiero agradecer con la mi toreo. Ha sido una pena no acertar con la espada, porque creo que si lo mato bien la oreja la tenía cortada”. Oliva Soto se mostró muy  contrariado por ello “todo el invierno preparándome en el carretón y con los toros a puerta cerrada y hoy es cuando la espada no entra”

Realiza: Emilio Trigo


Crónicas de la prensa


El País
. ANTONIO LORCA.  
La flor y nata

La flor y nata de la novillería sevillana encerrada en un cartel. Tres chavales del Aljarafe -Gerena, Espartinas y Camas-, con la vitola de toreros de pellizco y el sueño de tomar la antorcha de un mito viviente que huele a romero. Bien vestidos los tres, elegantes y parsimoniosos andares, aprendidos los ademanes, desplantes toreros... Pero los tres se fueron de vacío. Ohhh... Qué desilusión, qué pena y qué dolor para quienes tanto esperaban.

¿Qué fue lo que falló? Los toros, por supuesto, que son los primeros en tener la culpa de todo y, además, no se pueden defender. Es verdad que los novillos fueron, en general, una birria: muy flojos, muy sosos, mansurrones y de escasa codicia. Pero manejables, también, la mayoría de ellos. Y para la flor y nata de la novillería sevillana ése no debe ser un problema insalvable.

¿Qué falló entonces? Pues fallaron los novilleros, tan elegantes y parsimoniosos ellos, pero tan frágiles al mismo tiempo.

No hay que ser duro con los que empiezan. Claro que no, pero tampoco mentiroso. Los tres novilleros atisban clase y desprenden olor a torero. Pero una cosa es el olor y otra el sabor. Los tres se dejaron paladear poco.

Les faltó, quizá, temperamento, espíritu, corazón, decisión... Faltaron ganas de demostrar que quieren ser figuras por encima de todo. Y para eso, en una feria como la de Sevilla, hay que dejarse matar.

Pero la flor y nata de la novillería sevillana no dio ese paso adelante que separa a los aspirantes a figuras de los conformistas.

Lo intentó, es verdad, Daniel Luque, quizá el más hecho de los tres, en el cuarto de la tarde, con el que llegó a entenderse a mitad de faena con algunos derechazos y naturales de calidad, trazados con soltura y facilidad, aunque también fuera de cacho y escaso ceñimiento. Quedó la impresión de que el novillo daba para más, que era una oportunidad para poner la plaza boca abajo y se quedó donde estaba. Con esas intenciones avisó de que venía cuando recibió a su oponente con siete u ocho verónicas emocionantes ganando terreno hasta los medios. Pero eso fue lo mejor. Le pidieron la oreja del primero después de una gran estocada y una buena tanda con la derecha tirando bien de la embestida. Pero, una vez más, faltó consistencia y una labor conjuntada.

Poco pudo decir Agustín de Espartinas, al que tocó en suerte el lote más amorfo. Voluntarioso, como no podía ser menos, no tuvo opción de demostrar sus condiciones artísticas, que las tendrá. Tampoco se enfadó mucho, o, al menos, no lo pareció. Prefirió esperar a una mejor ocasión, de esas que a lo peor nunca llegan. Pero eso es lo que les enseñan, al parecer, a los novilleros de hoy.

Y cerró el cartel Oliva Soto, que llegó precedido de buena fama de torero de arte. Se hizo un lío con su primero, que brindó a su paisano Curro Romero, y se mostró nervioso, embarullado, precavido y con escasos recursos. Se rehizo en el último con la muleta -a la verónica pierde pasos que se las pela-, y toreó con gusto y sin arrebato, a pesar del entusiasmo de los paisanos, en varias tandas por ambas manos que dejaron un buen ambiente en la plaza. No fue una faena maciza y todo supo a poco. Además, mató mal, feamente, y el aburrido novillo se echó en la arena. Todo se desinfló.

La flor y la nata decepcionó porque se esperaba un triunfo grande y los tres salieron en silencio camino del hotel.


ABC. FERNANDO CARRASCO.  ¡Maldita espada, Oliva Soto!

Le tenía cortada, seguro, una oreja. Había toreado el camero Oliva Soto, al sexto de la tarde, con una lentitud extraordinaria. Muletazos arrebujados, sentidos, acompasados. La plaza rugía cuando culminaba las series. Y el torero se gustaba una y otra vez. Cambió el estoque, se perfiló, pero el de Torrehandilla se movió, miró para la barrera y se arrancó. Y así, al paso, pinchó Oliva Soto. Lo que pudo ser un triunfo importante quedó difuminado.

La novillada de Torrehandilla -procedencia de Domecq Solís- no facilitó las cosas a los tres sevillanos. Novillos muy dispares en cuanto a presentación y que por regla general mansearon. Sin embargo, el que abrió plaza tuvo mejor fondo, aunque también pocas fuerzas. Daniel Luque, que demostró estar más que curtido para tomar la alternativa, planteó bien el inicio de faena pero pecó de atacar demasiado en corto. Anduvo muy bien en los redondos sobre la mano derecha pero demasiado encima. También al natural, aunque ya ahí el astado se le quedaba corto. Se tiró a matar y se le pidió con fuerza la oreja. Pero el presidente no la concedió. Se llevó una sonada bronca.

Sí estuvo bien de verdad con el cuarto, un novillo de escurridas carnes y feo de hechuras, al que le dejó tres medias verónicas extraordinarias. Cortito de recorrido el burel, el de Gerena lo entendió desde el comienzo, dándole su distancia y llevándolo muy templado. A más con la zurda y no dejando que su oponente se fuese a tablas. Lo llevó muy toreado siempre, una virtud que se le agradeció. Falló con la espada y todo quedó en una ovación.

No tuvo suerte con su lote Agustín de Espartinas, que se fue a portagayola en su primero, un novillo que no transmitía nada y que se quedaba corto. Voluntarioso Agustín. No había más que hacer. Mal picado estuvo el quinto, un astado rajado casi desde el principio, con el que el torero de Espartinas pudo dejar algunos muletazos templados al inicio de faena, pero poco más porque no quería saber nada de lo que pasaba en el ruedo el animalito. Se esforzó el chaval e intentó, sin éxito, que aquello trascendiese a los tendidos, pero el de Torrehandilla sólo quería tablas. Luego anduvo mal con la espada.

Animoso estuvo Oliva Soto con el capote ante su primero, tercero de la tarde. Le dieron fuerte al novillo en el primer puyazo. Brindó a Curro Romero y vimos un Oliva Soto demasiado acelerado en los primeros compases. Apretaba para los adentros el animal y le sacó muletazos de enjundia aunque se quitaba enseguida. Esos apretones le costaron dos volteretas, aunque por fortuna sin consecuencias.

Y salió el sexto. Largo y feo, lo descubrió en un magnífico quite Daniel Luque. Oliva Soto se fue al centro del ruedo para brindar y comenzó a torear de largo. Ahora sí que se le vio relajado, con sentido, con temple, con ligazón. Un toreo de pellizco, con muletazos muy lentos, el mentón hundido, un poco codillero en los pases -estéticamente preciosos-. El toreo al natural también alcanzó un elevado tono. Cuando se encuentra inspirado, la cosa funciona. La forma de salir de la cara del novillo evidenció, igualmente, la personalidad que atesora este chaval, que debe tener más continuidad, porque hacen falta toreros de este corte en un escalafón demasiado adocenado. Lástima, como escribíamos al principio, de la prisa a la hora de entrar a matar. Porque a buen seguro que hubiese cortado oreja.


Diario de Sevilla. LUIS NIETO Luque, con soltura, y Oliva Soto, con chispazos, acarician el éxito

La verdad es que no se puede comenzar con mejor pie una feria. Me refiero a la expectación. Si el Domingo de Resurrección la reventa pedía cuatro veces más el precio real de las entradas por taquilla, ayer los tendidos presentaban tres cuartas partes del aforo llenas. Y según fuentes de la empresa, en los días grandes, será casi un milagro conseguir una entrada buena. Vamos, que el tendido de sombra se va a cotizar de lo lindo.

En la novillada, la empresa Pagés había reunido a tres jovencísimos toreros sevillanos que habían triunfado la temporada pasada: Daniel Luque, Agustín de Espartinas y Oliva Soto, que se las vieron con un encierro, debutante, del hierro de Torrehandilla, de procedencia Jandilla, bien presentado, pero que no dio buen juego, excepto el sexto, el mejor, con movilidad y repetición. Luque, con soltura, y Oliva Soto, con destellos artísticos, se aproximaron al triunfo, dando una vuelta al ruedo el primero, tras petición de oreja, en el mejor balance de una tarde en blanco en cuanto a trofeos.

Daniel Luque realizó una faena desigual al primero, que acudió con violencia en las primeras arrancadas, pero que tuvo un buen pitón derecho. El torero de Gerena brilló especialmente en una tanda con la diestra, con fibra, en la que enganchó muy bien al novillo y tiró perfectamente en muletazos largos y limpios. Hubo otra serie con enjundia. Sin embargo, el animal no se entregó por el pitón izquierdo y Luque no consiguió nada relevante por ese pitón. Lo mejor llegó en su decisión y entrega en una estocada en la que salió muy comprometido. El presidente no valoró como mayoritaria la petición de oreja y se ganó una bronca del público. Lo cierto es que, aunque sólo fuera por las agallas que derrochó en la suerte suprema, había merecido el trofeo. Muy bien Juan Sierra con las banderillas. 

Con el manejable cuarto, Luque ganó terreno con buen aire en el toreo de capote, con apasionadas verónicas. La faena, en la que destacaron dos tandas con la diestra, estuvo salpicada de bellos cambios de mano y buenos pases de pecho. Aquí no acertó con la tizona.

Agustín de Espartinas, decidido, se enfrentó a un mal lote. Se jugó la vida ante el segundo en una larga cambiada de rodillas a portagayola, para luego perder el capote cuando toreaba de pie. El torero no se encontró a gusto en los primeros compases de una labor que acabó en los tercios con el novillo defendiéndose. Su banderillero José Antonio Muñoz vivió una situación de gran peligro, al perder pie y quedarse delante de la cara del novillo, que le arrolló. Se lesionó la muñeca izquierda.

Con el quinto, sin entrega y manso, el novillero de Espartinas no tuvo opción al lucimiento.

Oliva Soto le hizo pasar un mal trago a Curro Romero, a quien brindó su primera faena. Y se lo hizo pasar porque el chaval de Camas, desatendiendo los avisos que su primer novillo le había hecho ya en el capote a su cuadrilla y a él por el pitón derecho, apostó fuerte en una lidia en la que el astado, ágil de cuello, acabó lanzándole por los aires, tras dos serias coladas. Un poco más alto y ve pasar las embarcaciones por el Guadalquivir. Remató la faena con unas bernadinas en las que continuó jugándose el pellejo. Mal con los aceros.

Oliva Soto, catalogado como torero de arte, tuvo en sus manos el novillo más boyante del encierro, un animal apagado de salida y en varas, que se movió y repitió. La faena, fría en su comienzo, fue a más y terminó con una tanda magnífica con la diestra, en la que afloraron muletazos intensos en una serie que cerró con un remate torerísimo. Todo hacía pensar en que habría premio. Pero el novillero se precipitó y entró a matar al encuentro cuando comprobó que el novillo, sin fijeza, se le echaba encima. El reiterado fallo en el momento de la verdad evaporó el triunfo.

En resumen, tarde con muchos matices, en la que Daniel Luque, que destacó con soltura y oficio y Oliva Soto, que brilló con la muleta, con chispazos artísticos, acariciaron el éxito.


El Mundo. CARLOS CRIVELLDaniel Luque dejó su huella

Tres novilleros de Sevilla en el cartel y una entrada excelente para la ocasión. El tiempo no acompañó y los novillos tampoco. La terna buscó el triunfo y no se cortó ninguna oreja, aunque entre el presidente y la espada se llevaron alguna. La sensación es que Daniel Luque tiene fibra de torero, mucho oficio y ganas de triunfo. Para Agustín de Espartinas la tarde fue de silencios. No tuvo ninguna suerte en el sorteo, pero mostró algunas carencias. Oliva Soto buscó el toreo de arte y lo encontró al final, pero no acertó a rematar con la espada.

La novillada de Torrehandilla, procedencia Jandilla, no hizo honor a su encaste. El segundo y el tercero fueron peligrosos. El primero y el sexto se dejó torear. Daniel Luque tapó los defectos de sus astados, que al final parecían mejores en sus manos. El quinto fue un manso sin casta que no embistió nunca por derecho. No fue una buena novillada, la que se podía esperar en un festejo de lujo para abrir la Feria de Sevilla.

Daniel Luque tomará en pocas fechas la alternativa. Se lució más con el capote en el cuarto en los lances de recibo; las verónicas del primero resultaron siempre enganchadas. El quite por chicuelinas al sexto fue primoroso. 

La faena al que abrió plaza la cimentó en la mano derecha. Los muletazos fueron desiguales, aunque dejó bien colocada la franela para intentar ligarlos. Luque tiene el oficio bien aprendido. Los remates de pecho fueron soberbios. En esta faena faltó toreo con la izquierda y algo de rotundidad. Se entregó en la estocada y la petición pareció suficiente, pero el palco se negó. El listón se coloca alto, algo que no es ningún problema si el resto de la Feria sigue en el mismo tono.

Lo más meritorio de su tarde llegó en el cuarto. Dominó con su poderosa muleta a un toro remiso. Siempre bien colocado, Luque tiró del novillo y dejó la muleta en la cara. El de Torrehandilla acabó como si fuera bueno. Esta vez no acertó con la espada y perdió un trofeo seguro. Daniel Luque es un torero consistente.
El término mala suerte se utiliza mucho en los toros. Lo que ayer le pasó a Agustín de Espartinas es verdadera mala suerte. Se fue a portagayola en el segundo en una evidente demostración de ganas de triunfo. 

El segundo novillo era una alimaña por el lado izquierdo. Por el derecho se rebrincó siempre. Su faena fue simplemente voluntariosa. El astado, para colmo, no tenía fuerzas. Embistió con la cara alta sin clase y el de Espartinas no pudo dejar patente más que su ilusión.

Menos suerte aún tuvo con el quinto. Fue manso y se fue a la solanera. Admitió algunos muletazos sobre la diestra y acabó rajado en tablas. Un regalito para un novillero aún con el oficio en sus comienzos. 

Oliva Soto tiene un concepto del toreo muy claro y poco frecuente en estos tiempos. Es un artista que busca siempre la estética. Apenas se pudo apreciar este toreo con el capote. Siempre dio un paso atrás y la verónica perdió calidad. El tercero lo cogió hasta cuatro veces. El novillo se orientó y siempre fue al bulto. Novillo imposible.
Con el que cerró plaza vimos a este joven torero camero en su verdadera dimensión. Se dejó el novillo y Oliva Soto demostró que es artista y que tiene ganas. Ha mejorado su técnica, ahora toca bien las embestidas y las embarca con largura, pero además le pone a cada pase su acento calé. De esta forma logró tandas muy hermosas con la derecha que remató de forma brillante con los de pecho. Ya al final, una tanda de naturales sentidos fue el colofón perfecto de su faena. También podía haber logrado el trofeo si no se precipita de forma absurda al matar. Al final, todo quedó en una ovación. 

Todo esto ocurrió en una tarde con un tiempo muy poco taurino, casi tanto como los manifestantes que quisieron estropear, sin conseguirlo, el pasodoble de la novillada. 


La Razón. JUAN POSADA. Demasiado generosos con los novilleros

La primera de la Feria de Sevilla, una novillada, se vivió con mucha expectación ya que se cubrió tres cuartos de plaza. Es una excelente señal y denota la atención que los sevillanos prestan a los novilleros que apuntan cualidades.

Se mostró condescendiente con los defectos, como debe ser en cuanto a principiantes se refiere, y dadivosos con las buenas intenciones y los logros. Daniel Luque, el más cuajado de los tres, se le ve preparado para la alternativa. Le faltan cosas que aprender, pero eso es natural ya que esta profesión no se logra en un momento. Resuelve bien las situaciones porque se sitúa en el lugar apropiado, siempre hacia el pitón contrario, y pocas veces comete el error de dejar la muleta retrasada.

Oliva Soto es un torero con mucha intuición y detalles que, en algunos momentos, saben a gloria. No obstante, emplea una técnica en la que espera demasiado del animal sin poner mucho de su parte. Debe cruzarse más, dejar la muleta adelantada y calcular y medir la velocidad de las embestidas, para acoplarse a ellas. No tiene que abusar de componer la figura porque, a la larga, se le ve un tanto afectado y con las acciones artísticas preconcebidas.

Agustín de Espartinas puso mucha voluntad y, en ocasiones, sacó aceptables muletazos, pero, en conjunto, su actuación resultó anodina. Su principal carencia es la de hacer caso omiso a una de las leyes primordiales del arte de torear: ganarle la acción al animal cruzándose al pitón contrario, y así descompensar su estabilidad forzándolo a la embestida.

Daniel Luque entendió bien al primer novillo con el que, en especial por el pitón derecho, el bueno, logró tres tandas muy ligadas y acopladas a las embestidas. Los naturales tuvieron menos templanza porque el novillo no era tan boyante. Volvió a la diestra con muletazos cortos pero muy ligados. Ejecutó con arrojo la suerte de matar. Sólo por eso mereció la oreja que le negó el presidente.

Recibió al cuarto con cinco lances, media verónica y una rebolera de muy buena factura. El novillo embestía, pero con velocidad. Por ello, tardó un tanto en acoplarse con él; se empeñó en acortar distancias y la precipitación del animal le pudo en muchas ocasiones. Recapacitó y en los naturales que siguieron, en la distancia y cruzado, practicó la templanza con buenos resultados. Insistió con la zurda con más ánimo que lucimiento. Mejoró mucho con la derecha al cruzarse,dejar la muleta muerta ante el hocico y acompasarse a la embestida. La última tanda diestra, muy buena y con enjundia. Todo lo estropeó al entrar a matar a capón y sin concierto. A pesar de ello, mostró sus buenas maneras y las muchas posibilidades que tiene.

Agustín de Espartinas saludó al segundo con una larga de rodillas a porta gallola seguido de lances valerosos y violentos, como las embestidas del novillo. La faena de muleta, decidida pero sin demasiada templanza ya que el animal topaba más que acometía. Lo intentó con la izquierda, por donde iba peor el novillo. Prosiguió con la zurda sin lucimiento aunque valiente. Ya al final hizo lo que no había intentado durante la faena: dejarle la muleta ante el hocico y obligarlo a pasar; así lo hizo y el público respondió, pero ya la res no daba más de sí.

Con el manso quinto tampoco le encontró la distancia ni el compás. No se cruzó y el novillo, a causa de su mansedumbre, se iba de la suerte, por lo que ésta no salía con corrección. Toda la labor la intentó en los medios, donde el novillo no quería colaborar hasta que se rajó y aculó en las tablas. Faena mediocre.

Oliva Soto, con el tercero, de corta embestida se mostró valeroso pero sin utilizar la técnica adecuada. El novillo precisaba que se cruzara con él y le dejara la muleta adelantada. Por lo contrario, situado siempre en línea, lo veía y lo achuchaba cuando no lo volteaba. Al final de su labor lo hizo correctamente y logró los mejores muletazos. Faena valerosa pero desordenada.

Ante el sexto, realizó una faena intermitente con compuestos muletazos, en especial por el pitón derecho, aunque en algunas ocasiones se dejara tropezar el engaño. Con la izquierda, en la única tanda, no se acopló para redondear los pases. Los mejores, los tres derechazos finales rematados con un excelente pase de pecho. Faena con detalles bellos, aunque sin redondear.


Marc Lavie. Brevets d´intentions

On devine chez Daniel Luque, qui va prendre l'alternative lors de la prochaine feria de Nîmes, de grandes possibilités et une nette marge de progression. Ses deux faenas furent diamétralement opposées. La première commença bien à droite, avec notamment une profonde passe de poitrine qui fit sonner la musique ("Tercio de quites"), puis qui pécha sur la gauche par un rythme trop effréné. Nonobstant, une magnifique entière, le torero montant littéralement sur le corps du toro, libéra une forte pétition d'oreille qui n'aurait pas été usurpée. Face au quatrième, que Luque toréa très bien avec la cape, la faena gagna peu à peu en qualité et en repos, même si les terminaisons - trincherillas - furent davantage soignées que le toreo fondamental. Luque passa à nouveau tout près de l'oreille mais rata la mise à mort : deux épées défectueuses et deux descabellos. Le jeune Sévillan se signala également au dernier par un très beau quite par chicuelinas.

Oliva Soto eut en partage le pire - un troisième trop peu piqué, violent et difficile qui le prit spectaculairement à deux reprises - et le meilleur que fut le sixième, novillo de triomphe qu'il toréa sans préliminaires et avec bon goût, liant des séquences inspirées sur la main droite. Mais l'épée, qu'il ne semble pas savoir manier, le priva de trophée.

Entre les deux passa Agustín de Espartinas, qui fut digne face à un deuxième novillo sans classe auquel il avait servi une larga gonflée face au toril, mais qui ne s'accorda pas avec le maniable cinquième.

La novillada était annoncée de Torrehandilla, un nouvel élevage formé il y a six mois par Joaquín Morales et dont le représentant est Ignacio de la Puerta (fils du ganadero Julio de la Puerta), mais tous les novillos portaient le fer de leur origine, l'étoile de Jandilla. (M.L.)

 



Otros festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas