|
|
|
Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del domingo, 10 de junio de 2007
Corrida de novillos
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Giménez Indarte
(desiguales de presentación, flojos, parados y descastados. El 6º fue devuelto por flojedad manifiesta y sustituido por un sobrero del “El Serrano” encastado y
complicado).
Diestros:
- El Sombrerero. De rosa y plata. Dos pinchazos, bajonazo y casi entera
tras aviso (silencio); estocada (saludos desde el tercio).
-
José Ramón García “Chechu”.
De catafalco y oro. Media estocada baja y dos pinchazos (silencio). Media lagartijera y tres descabellos,
aviso (silencio).
- Curro
Chicuelo. De nazareno y oro. Dos pinchazos y pinchazo hondo trasero (saludos desde el
tercio); cuatro pinchazos y algo más de media (silencio).
Incidencias: .
Banderilleros que saludaron: David Muñoz “Lebrija” y Álvaro López “Azuca” de la cuadrilla de Curro Chicuelo, tras banderillear al 6º.
Presidente: Antonio
Pulido. Tiempo: soleado, con temperatura agradable.
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
ABC,
El País.
|
LO
MEJOR Y LO PEOR
|
|

Por Carlos
Javier Trejo
|
Lo mejor de la tarde ha estado en encontrarnos a ese torero de apellido ilustre que después de cuajar una excelente tarde en una novillada del pasado abono maestrante y que con tan sólo tres novilladas toreadas haya solventado la tarde de manera airosa, sólo eso mereció la pena en la novillada de ayer. Buenos lances los que recetó Curro Chicuelo al 3º de la tarde, ganándole pasos hasta llegar a la boca de riego. Buenos detalles con la muleta, pero ante tales enemigos..qué más se puede hacer. Una pena no poder ver lo que da de sí este chaval con mejor material. Del resto, me quedo con la estocada de “El Sombrero” al 4º de la tarde, buena de verdad.
|
De nuevo nos encontramos ante una novillada de pésimo juego, flojedad manifiesta y descastamiento general el demostrado por los astados de Giménez Indarte. Parados, hasta en punto de no tener un pase (como el 5º). El único que tuvo algo de recorrido fue el 4º, aunque no duro mucho, y con el que “El Sombrerero” debió haberse ajustado más con sus embestidas. Toreó muy por fuera, dejando demasiado espacio entre novillo y torero. Otra cosa a tener en cuenta por los novillero es el sentido de la medida en las faenas, qué manera tan absurda de prolongarlas cuándo el lucimiento es nulo, estamos de acuerdo que hay que demostrar ganas..pero no de esa forma, por favor.
|
Crónicas de la Prensa
El
País. ANTONIO
LORCA. Llevan la derrota grabada en la frente
A la vista de lo ocurrido ayer en la Maestranza, habría que pensar que algo grave padecían novillos y novilleros. Unos y otros llevaban la derrota grabada en la frente. Y lo difícil es saber por qué, habida cuenta de que para el ganadero y los jóvenes espadas se trataba de una tarde trascendental.
Los novillos salieron amuermados, blandos, mansos, descastados, sin calidad, sin codicia, rajados y muertos en vida. ¿Quién elige estas ganaderías? ¿Qué meritos adornan a ésta para venir a Sevilla? Vaya usted a saber, porque éste es uno de los misterios de esta fiesta, decadente y soporífera a causa, fundamentalmente, de la degeneración del toro bravo, y del escaso interés de los taurinos por afrontar los problemas de la ganadería española. Una tarde más, otra jornada de sopor protagonizada por animales prestos para el matadero, sin vida ni sangre brava en las venas, pero que, inexplicablemente, se anuncian en la plaza de la Maestranza, que tan prestigiosa fue.
¿Y la situación de los novilleros? Más preocupante, si cabe. Para empezar, los apodos de El Sombrerero y Chechu no parecen los más adecuados, pero ésa es sólo la anécdota. La realidad es mucho más dura. Ambos dos ofrecieron una imagen muy alejada de la que cabe esperar de un novillero que pretende comerse el mundo y alcanzar la vitola de figura. Ambos dos llevaban la imagen de la derrota en la frente, y así se la mostraron al respetable, que se aburrió sobremanera con el conformismo de la chavalería. Dieron la impresión de que no se jugaban nada, y transmitieron frialdad, conformismo y desánimo.
El Sombrerero, torero de Jaén, cumple su séptima temporada como novillero con caballos. Un mal dato, sin duda. Y hasta ayer no se presentó en esta plaza. Peor dato, aún. Y pasó sin pena ni gloria... Lo cierto es que ejecuta un toreo muy despegado, no se ciñe ni se embragueta, y a toda su actuación le faltó interés. Tanto es así que sólo cuando dobló el cuarto, al que trazó algún muletazo estimable y mató con rapidez, se hicieron notar sus partidarios en el tendido, que, hasta entonces, habían guardado un respetuoso silencio. Negro futuro se le avecina a quien no es capaz de emocionar ni a los que le quieren...
La labor de Chechu transcurrió en silencio, que es cosa grave en esta plaza. Ciertamente, no hizo nada destacable que aventure unas maneras toreras de las que dan pie a la esperanza. No está claro si está verde o es que su forma de interpretar el toreo peca de vulgaridad. De lo que pecó, de verdad, fue de falta de ganas, que se convirtió en tristeza. Y eso es lo peor que le puede ocurrir a un novillero. Ojalá que ésta no sea más que una falsa impresión y le adornen condiciones ocultas que ayer no florecieron.
Y cerraba el cartel un nombre sevillanísimo, Curro Chicuelo, perteneciente a una saga del más puro toreo artístico. Tiene detalles de torero diferente, con rasgos de pinturería sevillana. Así, destacó en las personalísimas verónicas con las que recibió a su primero, muy rajado, con el que porfía vanamente.
Le devolvieron el sexto y salió en su lugar un encastado novillo de El Serrano, muy codicioso, que exigía una muleta más poderosa que la del poco experimentado Chicuelo. No le perdió la cara, pero los muletazos no salieron limpios y a la faena le faltó temple, sitio y quietud. Pudieron más las ganas del novillero que su capacidad para ahormar la incansable y algo violenta embestida del animal, y todo quedó en un frustrado quiero y no puedo.
ABC. LORENA
MUÑOZ. Tarde sin historia con una deslucida novillada de Giménez Indarte
La crónica de esta novillada sin historia empieza al revés de todas las historias: por el final. Hay que ir al sexto de la tarde, cuando ya nadie apostaba nada por ver algo interesante. Fue un sobrero de El Serrano el que aportó algo de contenido a un infumable encierro de Giménez Indarte que caminó por la vereda del aburrimiento total. Otra historia es que tuviera un final feliz como el de los cuentos.
Hasta que asomó el pañuelo verde en el palco, algo tarde por parte del presidente, no había pasado nada más en el ruedo que cinco novillos que se pararon en la muleta, algunos rajados, otros por falta de casta y de fuerza. Lo más destacado de la tarde había llegado de la mano de Curro Chicuelo, que se gustó y se lució a la verónica en el tercero. Pero como hicieron todos, su novillo se rajó después de la primera serie, lucida al natural, templadita y con sevillanía. Fue lo único pues el novillo se fue a las tablas y allí tuvo que ir Chicuelo, con disposición pero frustrado por el deslucido animal. Falló con la espada en éste y en el sexto, con seguridad el único astado que pudo tener faena.
La historia no tuvo final feliz. El sevillano, con sólo tres novilladas a sus espaldas en la pasada temporada, mostró disposición pero se vio superado en muchos momentos por la embestida. No acertó con la distancia que pedía el de El Serrano, que se movió y tomó la muleta, y que comparado con lo que había salido antes, era un novillo para cortarle las orejas. Curro Chicuelo hizo un esfuerzo pero le faltó esa experiencia que te dan las novilladas y el estar placeado como lo está José Ramón García, en los carteles Chechu. No tuvo muchas opciones con su lote, en la tónica del festejo, pero a pesar de todo, no se mostró todo lo solvente que se le debe suponer a un novillero con más bagaje que sus dos compañeros de cartel. No hubo demasiada distania entre uno y otros. En su primero estuvo voluntarioso pero falló en exceso con la espada. En el quinto, poco o nada que destacar ya que el de Giménez Indarte también se paró.
El Sombrerero abría cartel con las mismas novilladas que Curro Chicuelo: tres. Y tres fueron los muletazos que pudo dar aseados en toda la tarde. Alargó demasiado sus faenas, con muchas ganas de agradar, pero era como sacar agua de un pozo seco. Su primero acabó rajándose y el cuarto, se dejó un poco más. Éste al menos tuvo nobleza y el novillero lo intentó todo. Circulares con el novillo a su aire, intento de manoletinas frustradas... Mató de una buena estocada por la que le pidieron la oreja con fuerza que el presidente no concedió. Aunque no quiso dar la vuelta al ruedo, la decisión fue correcta,La tarde no estaba para nada. La novillada fue para el olvido
Otros
festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas
|
|