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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 6 de mayo de 2007
Corrida de novillos

José María Lázaro. Matito/TorosComunicación
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos de Antonio Rubio Macandro y uno (6º-bis) de Conde de la Maza) (de diferente presentación y juego; flojos y descastados; el 5º fue devuelto por debilidad; el 6º fue devuelto por partirse un pitón al derrotar contra el burladero).

Diestros:

  • José María Lázaro. De rosa y oro. Pinchazo hondo que escupe, estocada caída (vuelta al ruedo por su cuenta); municipal, estocada delantera, aviso (silencio).
  • Oliva Soto. De celeste y oro. Estocada entera (vuelta al ruedo por su cuenta); pinchazo sin soltar, estocada caída (saludos desde el tercio).
  • Salvador García. De gris perla y oro. Estocada atravesada, aviso, descabello (saludos desde el tercio); estocada entera, rueda sin puntilla (vuelta al ruedo).
Banderillero que saludó: David Adalid, de la cuadrilla de José María Lázaro.
 
PresidenteJuan Murillo.

Tiempo: soleado con algo de viento.

Entrada: más de media plaza.

Crónicas de la prensa:  ABC, La Razón, Diario de Sevilla, El País.

 

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo


A
gradable sorpresa la de encontrarnos con la televisión en una novillada de abono, aunque causó estragos en los tendidos, será porque los toros interesan. La terna de hoy se ha estrellado con una deslucida novillada de Antonio Rubio “Macandro”. Han puesto voluntad, firmeza y muchas ganas toda la tarde. José Mª Lázaro ha demostrado que tiene oficio, que está cuajado. En sus dos novillos se fue a portagayola. Su trasteo con el 1º ha sido el más lucido de cuantos se han producido esta tarde, sino lo pincha hubiera cortado la oreja. Oliva Soto ha dejado sobre el albero maestrante los destellos de más calidad de la novillada, pero cuando ha habido que tragar no ha dudado en ningún momento, lástima que no hubiera encontrado algún oponente más colaborador para brindarnos ese toreo de pellizco que sabemos que atesora.

Lo peor de la tarde la gente huyendo de la plaza en los últimos toros, parecía una estampida, una auténtica vergüenza. Tarde de transistores pendiente del fútbol, pero señores, un poco de respeto hacia los profesionales que se están jugando la vida. La novillada de “Macandro” ofreció pocas posibilidades de lucimiento a la terna, la falta de clase ha sido el principal defecto. Pasaban sin emplearse en ningún momento en los engaños, algunos desarrollaron violencia y otros en el momento en que se les pudo se pararon. Con tales mimbres difícil hacer algún cesto.

 

Oliva Soto. Matito/TorosComunicación
Crónicas de la Prensa


El País
. ANTONIO LORCA.  
Dignidad torera

Los novilleros andantes en general tienen un bajo concepto de la dignidad torera. Buscan el aplauso fácil en la errónea creencia de que unas palmas robadas son un pasaporte para la gloria. Algo de todo esto parece que les han inculcado a José María Lázaro y Oliva Soto, dos novilleros con maneras toreras, que ayer no tuvieron reparo alguno en darse sendas vueltas al ruedo por su cuenta cuando nadie les había solicitado tal honor. Olvidan estos chavales que la torería está reñida con la mentira y que su actitud no es más que un demérito en su corta hoja de servicios. Las vueltas hay que ganarlas y no se es más torero por mendigar palmas que suenan demasiado huecas.

La pena es que ambos poseen manifiesta capacidad y no necesitan de estas pícaras maniobras para alcanzar el éxito. Lo que si necesitan los dos es apostar más, arriesgar más, cruzarse más y dar rienda suleta a sus buenas aptitudes y conocimientos.

Lázaro demostró voluntad, recibió a su lote de rodillas frente a la puerta de toriles, templó a la verónica, se ciñó en chicuelinas, exhibió experiencia y gusto al torear con ambas manos con prestancia y temple. El problema es que su primero era un borreguito inválido y muy noble, y el cuarto, un novillo rajado y descastado. A pesar de todo, dejó en su haber largos y hondos naturales ante el cuarto y una labor medida y fina ante el primero. Faltó toro y un paso más de un torero con posibilidades. Todo lo echó por tierra en su afán por arrancar palmas que no brotaron con espontaneidad.

Oliva Soto, que acudió en sustitución de Sandra Moscoso, convaleciente de una cornada, es torero elegante y traza los muletazos con empaque sevillano. Pero corre el peligro de quedarse en una promesa, como ha habido tantas en esta tierra, si no tiene una mayor capacidad de enfado consigo mismo, si no se coloca mejor y se olvida de la muleta retrasada y el pico. Recibió con buenas verónicas a su primero y remató con una larga muy vistosa. Ese novillo era soso y de corto recorrido y el novillero se conformó con su mala suerte; y poco más ocurrió en el quinto, que tampoco era novillo de triunfo, aunque a quien posee buenas condiciones debe exigírsele algo más, ese peldaño que separa a las promesas de los serios aspirantes a figuras.

El rondeño Salvador García tuvo mala suerte con su primero, deslucido, pegajoso y con la cara alta, y quiso jugársela en el sexto. Se fue a porta gayola, salió bien del envite, pero el animal se partió un pitón contra un burladero y lo devolvieron al corral. Volvió a chiqueros y recibió de rodillas a un ejemplar del Conde de la Maza, manso y noble, que acudió a la muleta cabeceando y escasa clase. Lo pasó con elegancia y enorme decisión, pero su labor no alcanzó el relieve deseado. Tiene buenas hechuras y tuvo poca suerte con su lote.


Diario de Sevilla. LUIS NIETOApuntes de la terna en una novillada que duró casi tres horas 

¿Se imaginan un espectáculo sin apenas brillo y casi tres horas de duración?... Sucedió ayer en la Maestranza. "Quizás -como me dijo un amigo mío- es la penitencia por la gran Feria de Abril que habéis vivido". Quizás... El caso es que fueron casi tres horas, ocho novillos y tres vueltas al ruedo, las dos primeras, a cargo de José María Lázaro y Oliva Soto, que las dieron por su cuenta; entre tanto Salvador García dio la vuelta al anillo en el sexto tras petición de oreja. A mitad de festejo uno parecía que entraba en una de las nocturnas de julio, debido al retraso horario -ayer el comienzo fue a las siete de la tarde-. Una nocturna bajo el brillo de las lentejuelas de los trajes de luces, refulgentes bajo la luz eléctrica y una bóveda azul-noche envolvente. Otra cosa fue el brillo, los brillos del espectáculo, que no pasaron de una luz tenue, con un encierro de Macandro, bien presentado y en su conjunto manso, con el añadido de dos sobreros, el quinto bis del mismo hierro y condiciones y el sexto, de Conde de la Maza, también manso, pero con buen fondo.

José María Lázaro dio imagen de tener el oficio aprendido. Además estuvo predispuesto, recibiendo a su lote con sendas largas cambiadas de rodillas, a portagayola. Con el manejable que abrió plaza, al que le dio una segunda larga de rodillas en los tercios y le endilgó unas feas chicuelinas de rodillas, realizó una faena expresiva, pero a la que le faltó chispa, en gran medida por la falta de transmisión del novillo, flojo. En las afueras, destacó con la diestra, en una buena tanda, que no pudo rematar porque el astado se le quedó debajo. En otra serie con la diestra dibujó muletazos con calidad y se enroscó al novillo en una pase de pecho interminable. Con el público y la música sonando se fue a los tercios. Allí sacó una tanda por cada pitón interesante. Y en el epílogo se gustó en algún natural suelto, una trincherilla y un par de doblones. No mató a la primera... pinchazo y una estocada para una vuelta al ruedo que nadie le había pedido.

Con el manso y noblón cuarto, el largo trasteo de Lázaro no consiguió altura alguna, salvo en un comienzo por bajo precioso. Mató mal. El diestro, cuando estaba preparado, muleta en mano, para comenzar la faena, hizo un oportunísimo quite con la franela a su banderillero David Adalid, quien por cierto prendió un gran par de banderillas por el que se desmonteró.

Oliva Soto, que sustituía a Sandra Moscoso, se las vio con dos mansos, el primero de ellos con nobleza. Oliva recibió con buen aire, a la verónica, a su primero y se volcó en un trasteo voluntarioso, que fue a menos, como el animal. Cerró con unas arriesgadas bernadinas. Y rubricó con una estocada desprendida para dar una vuelta por su cuenta. El quinto novillo titular se derrumbó tras el primer puyazo y fue sustituido por otro del mismo hierro, manso y sin fuerzas, que se defendió en la muleta. El camero robó muletazos por ambos pitones, con algunos destellos artísticos, como una trincherilla de cartel. Mató mal.

Salvador García, que debutaba, cumplió ante su lote. Ante el tercero, al que castigaron duramente en varas, y que fue muy mirón en la muleta, el rondeño realizó un trasteo de trámite. 

El sexto novillo fue devuelto tras partirse un cuerno al rematar en un burladero. El sobrero de Conde de la Maza, mansote, acudió rebrincado a la muleta de un Salvador García que supo entenderlo. El animal, muy mugidor, fue entrando poco a poco en lo que fue una faena porfiona y a más, en la que surgieron buenos muletazos, especialmente por el pitón derecho. El torero malagueño mató de certera estocada y el público solicitó una oreja, que no fue concedida por el presidente. Dio una merecida vuelta al ruedo.

El espectáculo pecó de un metraje excesivo, en una novillada en la que abundó la mansedumbre y hubo apuntes de la terna. 


LA RAZÓN. PACO MORENO. Lázaro, Salvador García y Oliva Soto dan una vuelta al ruedo en Sevilla

Una vuelta al ruedo por coleta dieron los chavales en la tercera novillada de la temporada en La Maestranza de Sevilla. Un festejo en el que no pudo torear Sandra Moscoso, cogida el día anterior. A pesar de la disposición de los novilleros, poco más pudieron alcanzar ante los utreros de Hermanos Rubio Martínez, unos animales a los que les faltó raza y fuerza.

José María Lázaro se fue a portagayola para recibir al primer astado de la tarde. Dos largas cambiadas, chicuelinas de rodillas y buenas verónicas como primer contacto con el animal. Estuvo lucido con el capote y dejó una faena de buen trazo, sobre todo, en las primeras tandas sobre la derecha, a través de muletazos templados y bajando la mano. Bajó el tono al tomar la izquierda y cambiar el novillo de sitio, pues en los medios lucía más. A portagayola se fue con el segundo de su lote, al que instrumentó una faena meritoria que no pudo lucir al ir parándose el animal.

Oliva Soto recibió con buenas verónicas al segundo. Firme y seguro en la faena de muleta, con un novillo molesto y al que supo entender en una labor llevada a cabo con ambas manos. Estuvo valiente a pesar de las dificultades, y como remató de certera estocada, de ahí la vuelta al ruedo. Dispuesto también ante el sobrero que hizo quinto, pero este animal se fue parando, por lo que no pudo sacar más a su trasteo.

Salvador García se mostró más decidido que lucido con un novillo que sacó complicaciones. El novillero supo someterlo y a punto estuvo de sacarle más partido del que, en principio, tenía, por lo que su labor puede considerarse como aceptable. Quiso amarrar el triunfo ante el que cerraba la tarde y se fue a portagayola para darle una larga cambiada. Devuelto este animal al partírsele un pitón, volvió a portagayola para recibir al sobrero con el que estuvo muy decidido hasta sacarle una faena meritoria sobre la diestra.

Sevilla. Se lidiaron novillos de Rubio Martínez y un sobrero de Conde de la Maza. José María Lázaro, vuelta y silencio; Salvador García, saludos y vuelta tras petición; y Oliva Soto, vuelta al ruedo y ovación. Dos tercios.


ABC. LORENA MUÑOZ. Una vuelta al ruedo para cada uno de los novilleros en casi tres horas de festejo

Dicen que la vuelta al ruedo es uno de los premios que se están perdiendo en los tiempos que corren. O hay oreja o la cosa se queda en ovación con saludos. Pues ayer en la Maestranza hubo tres vueltas, una para cada uno de los novilleros, y cada una en su estilo. Hubo un poco de todo en este festejo que comenzó accidentado y de la misma manera se desarrolló y quiso terminar. Lo primero fue la sustitución de Sandra Moscoso, herida en San Fernando el día anterior, por Oliva Soto que entraba en un cartel que tenía como aliciente el debú ganadero de Macandro en Sevilla. Sin ser bueno, no fue del todo malo.

Si bien casi todos los novillos mansearon, salieron distraídos y tuvieron complicaciones, se dejaron hacer algunas cosas. Exigieron a los novilleros que, ya que vamos de generalidades, también solventaron, en general, la papeleta. Pero fue una de esas tardes en las que pesa el silencio de los tendidos y más cuando la tarde se alarga en el tiempo.

El novillo más interesante del encierro fue a parar al novillero más solvente si nos fijamos en el número de paseíllos. Fue el primero de la tarde con el único que sonó la música y al que Lázaro templó tanto al natural como con la diestra. Hubo algunos de mano baja, rematando con buenos pases de pecho pero la faena tuvo demasiados altibajos. En el segundo también se fue a chiqueros pero como todo los de Macandro, el novillo salió al ruedo suelto y distraído por lo que no pudo ligar el toreo a la verónica en el recibo. El madrileño está placeado y se le nota que tiene el oficio aprendido.

El sustituto Oliva Soto dejó los destellos más artísticos de la tarde a la par que mostró otra dimensión de su toreo. En el segundo se estiró en dos verónicas que tuvieron un sabor distinto, sin llegar al nivel que el de Camas puede alcanzar. Más torero fue el remate con una larga a una mano. La lectura importante de su actuación es que Oliva estuvo muy firme y le aguantó las miradas a un novillo que no se entregó nunca. La estocada tuvo rápido efecto y paseó una rama de olivo que le tiraron desde el tendido en su vuelta al ruedo. El quinto fue un sobrero de la misma ganadería que estuvo en la línea de todo el festejo con el que Oliva volvió a mostrarse solvente, presentando la muleta por delante aunque fue una pena que no hilvanara un par de series que hubieran remontado en faena.

Salvador García por su parte, apechugó con un complicado tercero con el que demostró sus ganas y sus maneras. Cuando el reloj marcaba ya más de dos horas y media de festejo y parecía una nocturna de julio, salió al ruedo un sobrero del conde de la Maza tras partirse el titular un pitón al rematar en un burladero. Se fue las dos veces a portagayola e hizo todo lo posible por hacer faena. El volapié fue de buena ejecución pero cayó bajo, así que aunque hubo petición de oreja, tuvo que conformase con su vuelta al ruedo, para igualar a sus compañeros.

 


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