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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 3 de junio de 2007
Corrida de novillos

Pepe Moral. TorosComunicación/Matito
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos de Villamarta (de distinta presentación, descastados).

Diestros:

  • José Manuel Sandín. Municipal, pinchazo y más de media estocada (silencio); más de media estocada (saludos desde el tercio).
  • Pepe Moral. Estocada entera (vuelta al ruedo); estocada entera (vuelta al ruedo).
  • Ismael Cuevas. Estocada entera (vuelta al ruedo); estocada baja (saludos desde el tercio).
Banderillero que saludó: Raúl Cervantes, de la cuadrilla de José ;Manuel Sandín, en el 4º. El novillero Ismael Cuevas fue ovacionado al colocar los rehiletes a sus dos oponentes).
 
PresidenteJuan Murillo.

Tiempo: caluroso.

Entrada: media plaza.

Crónicas de la prensa:  El País, ABC, Diario de Sevilla.

José Manuel Sandín. TorosComunicación/Matito

 

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo


Pepe Moral había hecho méritos para estar anunciado en los carteles desde el principio, no lo entendió así la empresa, pero su triunfo en San Isidro hacía indiscutible su inclusión. Jugó muy bien las manos a la verónica, ganándole pasos hasta rematar en la boca de riego en su 1º, y pudiéndole con el capote en el 5º. Tuvo un vibrante inicio la faena del 2º de la tarde, pasándoselo muy cerca por detrás, y perfecto por el pitón derecho, perdiéndole los pasos que el novillo necesitaba. Sonó la música, pero un desarme y el apagón del novillo dieron al traste con la faena. Importante arrimón el que se pegó con el 5º, y todo un cañón con la espada. Pepe Moral quiere ser alguien en esto, y si sigue por ese camino, le auguramos un buen futuro. Inédito quedó José Manuel Sandín, que mostró buenas maneras con el capote, pero sus novillos no dieron opción alguna. Ismael Cuevas aprovechó bien las embestidas hacia querencia de su lote, muy rajados y aculados en tablas ambos. 

Mansa y descastada la novillada de Villamarta, que en los últimos años nos depara idéntico resultado, ¿nos la tendremos que tragar el año que viene? Confiemos en que no. Bien es verdad que a algunos novillos le pegaron en exceso, como es el caso del 2º, 3º y 6º, pero pocas virtudes dejaban entrever para atrevernos a salvarlos con esta excusa. Imposible fue el lote de Sandín, deslucido, defendiéndose en todo momento, sin raza, sin fondo. Mansos fueron los novillos de Ismael Cuevas, ambos de similar comportamiento. Encerrados en las tablas del 11, cantaron la gallina a las primeras de cambio. Sólo se dejó el 2º, y por el pitón derecho. En fin, que con este calor que empieza a caer en Sevilla tiene mérito aguantar en la plaza tal moruchada. Una cosita para el público: tenía entendido que cuando existe una fuerte petición de oreja, es lógico que se dé la vuelta al ruedo, al igual también que, cuando se censura el inicio de vuelta (y esto es para los toreros) quizás sea mejor desistir, y huir así de la polémica, ¿no creen?


Ismael Cuevas. TorosComunicación/Matito

Diario de Sevilla. LUIS NIETOUn tal Pepe, de Los Palacios 

La señora había oído campanas. En el triunfal y recién terminado San Isidro, un novillero sevillano de Los Palacios había abierto la Puerta Grande de Las Ventas, que no es peccata minuta.

-¿Y cómo has dicho que se llama?; preguntaba a su marido.

-Pepe.

-Pepe mío, eso no puede ser ¿Cómo va a Pepe a secas?

-Niña, pues como yo. Me han dicho que se llama Pepe y que es de Los Palacios ¿No soy yo Pepe y tu madre es de Los Palacios…? Pues hazte a la idea de que éste es Pepe el de Los Palacios.

El marido, que a veces ponía cara de ajedrecista y otras de espectador de tenis, le fue contando a su mujer que este Pepe tiene madera de torero. Un novillero con ambición y temple. 

Pero, ¿quién es este Pepe?... Pepe Moral es un novillero de 20 años, con más moral que el Alcoyano. Porque el chaval, antes de entrenar duramente durante todo el invierno se ha dado una pechada tremenda de servir cervezas, vinos y tapas en la taberna La Liebre. Y está claro que tras su gran éxito en Madrid y la gratísima impresión en su debut en Sevilla, no pisará la taberna salvo para que le sirvan.

Aunque la novillada de Villamarta, desigualmente presentada, falló en su juego, Pepe Moral, principalmente, e Ismael Cuevas brillaron en sus presentaciones con picadores en la Maestranza. 

Pepe Moral dio dos vueltas al ruedo como dos soles. A su disposición como novillero hay que unir su sentido del temple y el que le gusta bajar la mano, es decir, le gusta mandar en las embestidas. A su primero lo toreó bien a la verónica. En la muleta apostó fuerte. En los medios, de largo, pase por la espalda. El novillo rehusó. El novillero, acortando la distancia, dibujó buenos muletazos en dos series con la diestra, con la segunda muy vibrante en la que le ganaba terreno al animal. El novillo se rajó de inmediato y se quedaba corto. La suerte suprema fue un auténtico volapié, con el novillo esperando, muy parado, y el torero metiendo lentamente la espada en lo alto. Una estocada de premio. Hubo petición de oreja, aunque posiblemente no fuera mayoritaria y el presidente no la concedió. Vuelta más que merecida.

Con el quinto, manejable, aunque sin recorrido, Moral se metió entre los pitones para robarle los pases. En algunos momentos se le vio su frialdad a la hora de pensar delante de la cara del novillo, como un cambio por la espalda que empleó como recurso para conseguir que le embistiera. Una importante actuación que había comenzado con una larga cambiada a portagayola de rodillas. De nuevo, estocada arriba. Y de nuevo, vuelta al ruedo tras petición.

Ismael Cuevas fue el otro protagonista de la tarde por su entrega en todos los tercios, incluido el de banderillas, donde encontró siempre toro y clavó con seguridad, y por su quietud. Con un lote infumable dio la imagen de un novillero que ha progresado mucho. Su primero fue un manso de libro, que huyó en el caballo, esperó en banderillas y, mugidor, protestó en la muleta. Afortundamente, no tenía malas intenciones. El novillero de Fuengirola lo recibió con una larga de rodillas. Y en la muleta, en las rayas, aprovechó las querencias del manso y le sacó cuanto tenía en muletazos por los adentros. Mató de estocada desprendida y dio una vuelta al ruedo tras petición.

Al manso quinto, huidizo, Cuevas le fue robando con sacacorchos los muletazos, mezclando algunos de ellos limpios y templados y otros que fueron enganchones.

Por su parte, José Manuel Sandín, que ya se presentó con picadores el año pasado en Sevilla, apuntó un buen corte torero, aunque con escasas apetencias ante el lote menos complicado. Tanto en el noble primero, que fue a menos, como el cuarto, que topaba y acudía con la cara alta, le sobraron enganchones.

Al final, un tal Pepe de los Palacios y un tal Ismael, de Fuengirola, abandonaban la Maestranza entre ovaciones. Dos novilleros que iluminaron una tarde que en lo ganadero fue más bien sombría.


El País. ANTONIO LORCA.  La motivación de Moral

Pepe Moral se presentó en la Maestranza avalado por su reciente salida por la puerta grande de Madrid y arropado por muchos paisanos de Los Palacios que lo animaron y pidieron los trofeos para su torero. Moral llegó muy motivado y se le notó en la plaza, aunque la escasa calidad de sus toros y su todavía poca experiencia no le permitieron el triunfo.

Quede, no obstante, constancia de sus ganas de ser torero, de su corazón valiente, de su entrega y de su capacidad para estar en la cara de los novillos. Se esperaba más de él, pero dio, quizá, lo que le permitió la enorme responsabilidad de esta plaza, que no es poca a pesar de los partidarios y el público de ocasión.

Manejó el capote con soltura en distintos quites, y demostró gusto y torería al recibir a su primero con unas verónicas templadas y hondas, trazadas con elegancia. Recibió al segundo de rodillas en la puerta de toriles y la embestida desabrida del animal le impidió el lucimiento. Fue su primero el único novillo, quizá, que embistió con cierta largura y nobleza; y Moral lo aprovechó a medias en una labor de más a menos que supo a poco. Lo recibió en los medios con un pase cambiado por la espalda y las dos tandas siguientes con la mano derecho tuvieron entrega, recorrido y ligazón. Cuando se esperaba lo mejor, tomó la zurda, no le cogió el aire a la embestida y los dos, toreros y toro, se desinflaron. Llegó un desarme, un enganchón y toda esperanza se diluyó.

Poca clase demostró el quinto, y Pepe Moral se limitó a expresar que se puede quedar quieto, muy quieto cuando la ocasión lo exige. Se dio un arrimón de los de verdad, se dejó rozar los pitones en la taleguilla y dejó claro que tiene madera para ser alguien en esa difícil profesión. Mató de verdad y volvieron a pedirle la oreja, aunque de forma minoritaria en sus dos novillos.

Volvía el madrileño Sandín a la plaza sevillana y se ha marchado sin poder decir nada. Es torero de porte agitanado, y amigo de componer en demasía la figura. Ciertamente, tuvo poca suerte con su lote, muy descastado , reservón y sin clase alguna, por lo que sólo se le pudo ver voluntarioso y suelto con el capote, con el que llegó a lucirse a la verónica en un par de ocasiones.

Y también se presentaba el malagueño Ismael Cuevas, muy decidido en todos los tercios. Animoso con el capote, puso banderillas con acierto y movió la muleta con gusto y elegancia. Muy manso y parado fue su primero, a pesar de lo cual le robó tres naturales templadísimos, abrochados con un lado pase de pecho. Se la jugó en el sexto, otro novillo de poca clase, al que le hizo frente con enorme gallardía y entrega. Utilizó la izquierda con decisión y superó las dificultades de su oponente con quietud y cercanía. No fue posible faena de lucimiento, pero quedó patente que es un torero a tener muy en cuenta.


ABC. LORENA MUÑOZ. Pepe Moral da dos vueltas al ruedo en su presentación en Sevilla 

Presentarse en Sevilla es como una primera cita. Uno quiere causar siempre buena impresión. Quizás es lo que estaba pensando Pepe Moral en el momento del paseíllo en lo que sería su debú en la Maestranza. Hasta hace unas semanas, este novillero de Los Palacios, al que las crónicas llamaban “Pepe”, era un desconocido para el gran público. La puerta grande de San Isidro le ha servido no sólo para entrar en este cartel sino para firmar una treintena de novilladas. El triunfador venteño causó una buena impresión en ésta su primera cita maestrante por lo que debe confiar en que lo sigan llamando las empresas. 

Y todo a pesar del deslucido encierro de Villamarta, que no tuvo nada que ver con el que se lidió el año pasado. El juego fue un poco decepcionante y no permitió demasiadas licencias a la terna. Para Moral fue el mejor ejemplar, el segundo, al que templó con gusto a la verónica, ganando terreno hasta los medios. El comienzo fue vibrante con un pase por la espalda gracias a la pronta y alegre embestida del Villamarta. Tuvo transmisión el astado aunque al final del muletazo echaba la cara arriba. Estuvo firme el torero que llegó a escuchar la música pero un desarme en un momento inoportuno fue el punto de inflexión de la faena. Se vino a menos Moral, al igual que el toro, que se quedó parado y ya no quiso saber nada más. Ante esta circunstancia optó por el toreo de cercanías antes de cobrar una habilidosa estocada. Su actuación, de más a menos, y esta buena rúbrica animaron a los tendidos a pedir la oreja pero el presidente consideró insuficiente la petición.

Idéntica situación fue la del quinto. Se repitió la historia de la petición de oreja y la vuelta al ruedo amén de otra buena estocada. Sin embargo esta faena fue bastante distinta. Con un novillo parado que no iba ni para delante ni para detrás, Pepe estuvo valentísimo. Se fue a chiqueros de donde el novillo salió con mucho fuelle, aunque todo lo perdiera al final. Aguantó un mundo en un palmo de terreno, miradas y parones incluidos, sin repucharse. Habrá que seguirle la pista. 

Voluntad de Cuevas

Muy voluntarioso y con muchas ganas se mostró el otro debutante de la tarde. Ismael Cuevas fue uno de los triunfadores de las novilladas de promoción del pasado año y demostró una buena evolución desde el verano hasta ahora. Como su compañero, dio una vuelta al ruedo después de una buena estocada y una faena porfiona al manso tercero, un cárdeno que no quiso saber nada de pelea. El de Fuengirola se fue a portagayola y lo intentó todo. Llegó incluso a torear despacito. Es lo poco que le permitió el novillo ya que no pudo pasear la oreja que de nuevo el presidente no concedió. En el que cerró plaza, también estuvo con ganas aunque sin llegar a acoplarse. Al final lo estropeó con la espada que cayó demasiado baja. 

Sin fortuna estuvo José Manuel Sandín. No puedo lucirse en el que abrió plaza con el que no supo acoplarse y no tuvo muchas opciones con el complicado cuarto. Apuntó buenas cosas pero habrá que verlo en otras circunstancias.

 


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