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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del 1º de mayo de 2007
Corrida de novillos

FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos
de Guadaíra
(bien presentados, encastados y nobles. Con juego. Aplaudidos en el
arrastre, excepto el 6º. El 2º fue devuelto a corrales por partirse un
pitón al derrotar contra el burladero).
Diestros:
- Antonio Nazaré. Dos pinchazos sin soltar,
estocada (silencio); pinchazo hondo, descabello, aviso, dos
descabellos (saludos desde el tercio).
- Pérez Mota.
Pinchazo sin soltar, pinchazo hondo (saludos desde el tercio);
estocada baja, aviso (saludos desde el tercio).
- Miguel Raya.
Tres pinchazos, aviso, estocada entera, aviso (silencio); tres
pinchazos (saludos tras la ovación recibida al anunciar su retirada).
Banderilleros que saludaron: Francisco J. Andana, de
la cuadrilla de Pérez Mota, en el 2º. Francisco J. Crespo, de la
cuadrilla de Miguel Raya, en el 6º.
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LO
MEJOR Y LO PEOR
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Por Carlos
Javier Trejo
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Excelente entrada la que ha registrado la Maestranza en la primera de las novilladas tras el ciclo continuado de la Feria de Abril. Excelente novillada la de “Guadaira” que ha ofrecido posibilidades de triunfo a los tres novilleros de hoy. El menos afortunado ha sido Antonio Nazaré que ha recetado lo mejores muletazos de la tarde con el lote menos manejable del encierro. El 1º de ellos quizás hubiera necesitado otro puyazo, se desplazada con cierta violencia y a mitad del muletazo derrotaba y era algo pegajoso. El 4º de la tarde, salió suelto en banderillas, parecía meter bien la cara en la muleta, lo pulseó bien Nazaré pero sólo algunas embestidas fueron de calidad. |
Cuando en una novillada se anuncia el líder del escalafón novilleril de la pasada temporada y con alternativa de lujo anunciada uno espera encontrarse con un novillero cuajado e intenta buscar factores y elementos para ilusionarse. No ha sido el caso de Pérez Mota, novillero con oficio que ha sorteado el mejor lote de la tarde, con un primero novillo de calidad aunque algo flojo, y con un 5º encastado, con algo de genio, pero que repetía con calidad, como él mismo ha mostrado en algunos pasajes de la faena. Se sucedían los pases, muchos de ellos enganchados, y el trasteo no trascendía e incluso llegaron a sonar algunos pitos cuando intentaba prolongar la faena. Miguel Raya ha tenido su oportunidad en la Maestranza, pero no estaba preparado para tal responsabilidad, una pena presentarse en esta plaza habiendo toreado tampoco.
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Crónicas de la Prensa
Diario de Sevilla. LUIS
NIETO. Novillada encastada y una
retirada
La noticia saltó tras la muerte del sexto novillo. El novillero ecijano Miguel Raya, cuando el público abandonaba la plaza de la Maestranza, se quitaba el añadido, en señal de retirada y era ovacionado. Una noticia que sucedía en una tarde en la que se lidió una novillada encastada y muy exigente de Guadaira que desbordó a la terna.
El escalafón de novilleros anda inestable, como las condiciones atmosféricas de ayer. Es difícil darte de bruces con un novillero que apasione. Y todavía más difícil que vengan preparados suficientemente a pruebas duras y definitivas en plazas de primera categoría, como Sevilla. Quizás sea el sistema, la organización. O que esto es una prueba de fondo. Vaya usted a saber. El caso es que es muy difícil encontrar en nuestros días a un mesías en el escalafón novilleril. El último ha sido Talavante. Una actuación en Madrid y salió catapultado. La terna de ayer está muy lejos de eso. Eso sí, tuvo ante sí un encierro encastado y muy exigente de Guadaira. Una auténtica prueba de fuego, que lo hubiera sido hasta para más de un matador de toros. Seis novillos encastados que no querían nada ni de cerca ni por arriba y que en conjunto fueron a más; salvo el sexto, al que masacraron en varas. Novillos bien presentados en su conjunto, siendo dos de ellos, quinto y sexto, auténticos toros. Primero, segundo y tercero recibieron algunas palmas en sus respectivos arrastres y cuarto y quinto fueron ovacionados. De la terna fue ovacionado en su lote Pérez Mota, entre tanto Antonio Nazaré y Miguel Raya fueron silenciados.
Manuel Jesús Pérez Mota planteó ante su primer novillo, un sobrero del mismo hierro, una faena muy ambiciosa y desigual. El titular fue devuelto tras destrozarse un pitón. Pérez Mota, en los medios y dando distancia, destacó por el pitón derecho, el mejor del animal, en un par de tandas. Con la izquierda, por donde se quedaba corto el novillo, logró algunos naturales sueltos de calidad. Fue ovacionado.
El quinto, un animal muy alto y montado, sin entrega en la salida, realizó una pelea desigual en varas: se empleó en un puyazo, huyó al sentir el hierro en el segundo encuentro y cumplió en un tercero. En banderillas esperó. Pero en la muleta, encastado, se vino arriba. Pérez Mota volvió a una apuesta muy fuerte y comenzó su faena en los medios. Una faena en la que cambió de terrenos en varias ocasiones. Tras varias tandas, por fin en las rayas redondeó una serie con la diestra, en la que los muletazos surgieron largos y templados. Sin duda, lo mejor de la tarde. Luego, otra entonada. Con la izquierda también cosechó palmas en la última serie. En el epílogo, entre enganches, recibió protestas. Mató de una estocada caída para recibir una ovación.
Antonio Nazaré tuvo como primer oponente a un novillo que cumplió en el caballo y fue noble y repetidor en la muleta, con un buen pitón derecho, cabeceando por el izquierdo. El novillero estuvo entonado en una tanda con la diestra en la labor con varios enganchones; rajándole el toro la muleta cuando toreaba con la izquierda.
Con el codicioso cuarto, volvió a estar entonado en algunos momentos con la diestra, perdiendo en alguna ocasión el engaño cuando manejaba la zurda.
Miguel Raya derrochó voluntad. Fue quien peor lo pasó de la terna. Al segundo, muy codicioso, le recibió con un afalorado en los tercios. Comenzó su labor de rodillas, en los medios. El novillo reponía a velocidad de rayo y sorprendió en varias ocasiones al ecijano. Desacertado con los aceros, escuchó dos avisos.
Al sexto novillo lo masacraron en varas. Recibió más que los seis toros de algunas corridas de las figuras. Además, lo picaron muy mal, con puyazos bajos. El animal acusó en la muleta el tremendo castigo. De Raya poco se puede anotar.
Por su casta, los novillos calaron más en el público que los novilleros en un festejo marcado por la noticia del abandono del toreo de Miguel Raya.
ABC, LORENA MUÑOZ.
Miguel Raya se arranca la coleta en Sevilla en una novillada variada de Guadaira
Habían sucedido pocas cosas destacables en la novillada de Sevilla y lo noticiable llegó en el sexto cuando el novillero Miguel Raya se arrancó la coleta. Visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos saludó agradeciendo la ovación que le tributaba el público a modo de despedida de un festejo marcado por lo extraño. La tarde, soleada al principio, se puso fea y fría a mitad de la novillada. En los tendidos, llenos hasta los tres cuartos, ya no había público de feria por lo que los aficionados de la primera novillada pudieron ver un encierro de Guadaira que en una primera lectura resultó interesante y variado. Así fue porque la mayoría de los novillos fueron aplaudidos en el arrastre aunque las circunstancias de cada uno de los componentes de la terna fueran muy distintas y los acontecimientos se desarrollaran de distinta manera. A saber.
Miguel Raya, que encabeza esta crónica, apenas toreó diez festejos el año pasado por lo que evidenció en su actuación en la Maestranza la falta de experiencia. El tercero se lo brindó a su maestro Pepe Luis Vargas y aquí puso de manifiesto tanto su voluntad por hacer cosas como su falta de oficio. Por desgracia, pudo más lo segundo. Lo intentó todo, eso no se le puede negar, pero estuvo siempre pendiente de hacer lo que le indicaban desde el callejón, y sin llegar a concretar nada.
En el sexto, repitió la historia de querer plantear faena y no saber cómo hacerlo. Sus muletazos quedaron diluidos de ahí el gesto de rabia del novillero al quitarse la coleta impotente y arrojarla al albero de la Maestranza cuando dobló el novillo de Guadaira. Para colmo tampoco le ayudó la actuación de su cuadrilla, con apuros para un Juan Contreras incapaz de clavar una banderilla. El único que destacó fue Francisco Crespo, providencial en un quite, que saludó montera en mano.
Poca experiencia también la de Antonio Nazaré que fue silenciado en sus dos actuaciones aunque estuvo voluntarioso en ambas. El novillero se vistió de luces la temporada pasada sólo en seis ocasiones por lo que llegaba a Sevilla con poco bagaje. Con el primero de su lote, que tenía sus complicaciones, no acertó en las distancias. La embestida violenta del novillo topo demasiadas veces en el engaño del novillero nazareno que, algo encimista, sí demostró firmeza y ganas.
En el cuarto anduvo porfión y queriendo hacer las cosas bien. Comenzó con buen son por bajo pero sólo destacaron algunos muletazos sueltos de buen trazo del comienzo de una faena que fue a menos. Tampoco estuvo muy fino con la espada.
El gaditano Pérez Mota era el más placeado de la terna y también el que tuvo el mejor lote sin llegar a redondear ninguna actuación. El segundo de la tarde fue un ejemplar muy noble que sólo veía muleta, que repitió y fue al engaño y que por tanto fue ovacionado en el arrastre. Podador fue un sobrero que sustituyó al titular que se había partido un pitón al rematar en un burladero. La faena de Pérez Mota fue de más a menos. Sonó la música desde el principio pero la labor del torero se fue diluyendo poco a poco. Como encima falló con la espada, la posibilidad de trofeo quedó en saludos. Con el quinto sólo logró acoplarse al final, en una serie con la diestra cuando le dejó la muleta en la cara pero el caso es que no hilvanó faena nunca. Algo desconcertante resultó el final pues hubo petición de oreja con una estocada caída, protestas de otro sector del público de parte del novillo, que también fue aplaudido cuando se lo llevaban las mulillas. Pérez Mota va a tomar la alternativa en breve y aunque tiene el oficio aprendido, en Sevilla no acabó de centrarse.
LA RAZÓN, PACO MORENO. Miguel
Raya se corta la coleta tras torear en la plaza de toros de Sevilla
Tras las corridas
de toros de la Feria de Abril volvieron las novilladas a La
Maestranza. En esta ocasión fallaron más los novilleros que los
utreros de Guadaira, por lo que pocas cosas de interés quedaron para
el recuerdo.
Antonio Nazaré (silencio y silencio tras aviso) obtuvo poca
brillantez ante el novillo que abrió plaza, un animal que sacó
nobleza, que tuvo recorrido, aunque al final fue cabeceando. Con él
estuvo más decidido que lucido el novillero, en una faena en la que sólo
destacó la primera tanda sobre la diestra, de temple y dominio. Estos
conceptos se fueron difuminando a medida que avanzaba su labor, pues
el utrero le tropezó la muleta y acabó por quedarse corto.
El cuarto fue un novillo que tuvo mayor claridad en la embestida y
que se dejó hacer. Con este utrero el novillero volvió a intentar el
lucimiento en una faena que llevó sobre ambas manos pero que tuvo
poca trasmisión.
Pérez Mota (saludos y saludos tras aviso) se mostró decidido y
con buen oficio ante el segundo, un animal que sacó nobleza y que
tuvo buen son en su juego. El novillero montó una faena que gustó
sobre todo en las tandas diestras, con que inició su labor y que hizo
sonar la música. Mantuvo el nivel en las tandas de naturales,
llevando con temple y dominio las acometidas.
Faena con altibajos al quinto, un novillo que se desplazó bien y
que trasmitió en sus embestidas. Con él alcanzó los mejores
momentos el novillero en una tanda diestra y otra zurda, corriendo
bien la mano y sometiendo por bajo al utrero. Fueron los pasajes más
destacados de su labor y que calaron en los tendidos.
Miguel Raya (silencio tras dos avisos y palmas), que se presentaba
en Sevilla, no tuvo suerte en su balance final, pues escuchó dos
avisos tras tardar en doblar el tercero. Con ese utrero estuvo muy
voluntarioso tanto con el capote como después en una larga cambiada
de rodillas junto al tercio o la faena de muleta, que comenzó citando
de rodillas en el centro del ruedo. Pero le faltó en conjunto
serenidad y mayor técnica. Dispuesto ante el sexto, pero tampoco
encontró el lucimiento deseado. Se cortó la coleta una vez dada
muerte a su oponente.
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