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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 28 de mayo de 2006
Novillada con caballos

Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de "Albarreal", el 2º como sobrero (bien presentados y de juego variado).

  Diestros: 

Tiempo: tarde calurosa.

Entrada: tres cuartos de plaza.

PresidenteJuan Murillo.

 

Crónicas de la prensa: PortalTaurino, Diario de Sevilla.


Crónicas del Festejo

PortalTaurinoMANUEL VIERANo arriesgan

Faltaría por indagar cuales son las razones que inducen a que estos novillereros, con enorme bagaje y placeados, pongan tan excesivas precauciones para conseguir lo que sueñan. Una explicación rudimentaria consistiría en achacarles el instinto de responsabilidad que esta plaza provoca. El peso de Sevilla. O el peso del calor asfixiante que esta tarde abrasaba La Maestranza. Pero cuando se torea de forma banal y se está falto de recursos sobran a veces estas razones. No se arriesga. Y esta tarde en Sevilla no arriesgaron, ni los que llevan más de cuarenta festejos sumados, ni el que sólo lleva dos. 

Así las cosas, pesó la tarde como una losa para el sufrido espectador.

Con un toreo de trazo lento en incluso hilvanado en ocasiones, muy en línea y carente de emoción, se comportó David Mora con el soso primer novillo, al que mató de un espadazo en lo alto. Lo mejor. Con el cuarto, el utrero más rematado de la desigual, descastada y sosa novillada de Albarreal -aunque este fue manso y aquerenciado en tablas de chiqueros- el madrileño no supo, o no pudo, robarle ni un solo pase en condiciones. Volvió a ganar con la espada aunque la estocada resultó caída. 

Parecidas características tuvo la actuación del debutante José María Lázaro con el segundo novillo. Un sobrero del mismo hierro ganadero que salió a la plaza tras ser devuelto el titular por su total falta de fuerzas. Este otro madrileño tampoco se enfadó, ni tan siquiera para darle algo más de emoción al pase despacioso que supo dibujar sin ajuste. Ni a derechas ni a izquierdas logró la más mínima atención de un público que sufría más de cuarenta grados de temperatura en los tendidos. Muy mal con la espada. Con el quinto, noble y con algo más de calidad en sus embestidas, volvió a atisbar un toreo de buenas maneras que, sin embargo, no llegó a tomar altura. Adelantó la muleta en el cite, intentó bajar la mano, y dibujó algún que otro buen natural. Fue ovacionado tras matar de pinchazo y estocada. 

Y el debutante de menos bagaje pareció el más entonado. Salvador Barberán fue triunfador de las novilladas de promoción en esta plaza el pasado mes de julio. Con no más de tres festejos toreados se presentó hoy en Sevilla. Dejó detalles, sólo detalles de unas notables formas de buen toreo. Pero ni apostó por ganar con el chico y noble tercero, ni puntuó alto con el sexto, un novillo de escasa fuerza al que toreó bien de capa y le templó con la diestra sueltos muletazos con estilo. Y poco más. De una estocada puso fin a la pesada y calurosa tarde de toros sevillana. 


Diario de Sevilla. LUIS NIETO.  Novillada con escasa historia en tarde de sofocante calor 

No creo que la legión de mosquitos que se hizo dueña de la Maestranza fuera un destacamento perdido del magnífico desfile matinal de las Fuerzas Armadas. Porque el pasado domingo otra legión de insectos ya nos atacó sin tregua. Lo de de ayer fue tremendo. El personal –¡más de media entrada del aforo cubierto!–, en un espectáculo de tono muy menor, sufrió además los exabruptos de la piedra, que eran como auténticas brasas. Y entre este paisaje bucólico, dulce y placentero, se sucedían los novillos y moría cada acto sin que los oles surgieran. Ese descenso a los infiernos se hacía cada vez más infernal en la sofocante tarde, que además la remató un exceso en la duración del festejo, que alcanzó las dos horas y media. 

–De acuerdo, pero ¿nos quiere contar de una vez lo que sucedió en el ruedo?...

Pues sucedieron pocas cosas de relieve. La novillada de Albarreal no es que fuera la panacea de bravura; pero, con sus defectos y todo, no fue aprovechada al máximo. El novillero que abría cartel, David Mora, fue el único que salvó el tipo ante el peor lote, al que despachó además de manera eficaz. Por su parte, José María Lázaro y Salvador Barberán, debutantes, se perdieron en exceso.

Comenzó mal la tarde. Se abrió el toril y saltó un novillo mugidor, que hizo una mala pelea en varas y cortó en banderillas. El madrileño David Mora, fácil y seguro, se justificó sobradamente con un animal que se revolvía y colaba con facilidad.

Al manso cuarto, un auténtico toro, le picaron mal, trasero. El astado, siempre con tendencia a tablas, acabó en chiqueros. Mora, de nuevo con oficio, no las pasó moradas. Todo lo contrario. Con suficiencia, aguantó coladas y tarascadas por ambos pitones. El torero acabó en un arrimón, con el animal totalmente rajado.

José María Lázaro se las vio con un sobrero del mismo hierro, al derrumbarse el titular de Albarreal que hacía segundo. El novillero madrileño, en los tercios, realizó un trasteo insulso, con algún desarme, ante un novillo manejable y de escaso recorrido por falta de fuerzas. Con la espada estuvo de pena.

Lázaro tampoco estuvo fino manejando las telas con el quinto, un toro en hechuras, muy noble, al que le faltó algo de motor. En los medios, comenzó con un par de buenas y suaves tandas con la diestra. Otra más, despacio con la izquierda, tuvo cierta altura. La nobleza del animal daba para haber emocionado más a los tendidos. A partir de ahí todo fue a menos. Volvió a matar mal, de pinchazo y una estocada baja.

A Salvador Barberán, como a su compañero Lázaro, le faltaron resortes y un mayor oficio para aprovechar mejor su lote. A su primer oponente le dieron un puyazo descomunal y otro en toda regla, sin que el animal se vienese abajo. En la primera vara empujó una barbaridad metiendo el pitón izquierdo en el peto. Sufrió una voltereta tras el tercio de varas. En la muleta, manejable, fue bastante tardo. El algecireño, en las afueras, no llegó a acoplarse.

Con el sexto, también manejable y con el motor justo, Barberán cerró la tarde con un trasteo en el que sacó algunos muletazos largos, pero con el que tampoco caló.

Espectáculo, sin duda, que no quedará en la retina de los aficionados. Una tarde en la que con buena entrada, el calor hizo sus estragos. Y poca, escasa historia en lo artístico. Únicamente David Mora, ante el peor lote, dio la talla

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