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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 21 de mayo de 2006
Novillada con caballos

Crónicas del festejo

 

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de Bucaré (de escaso juego; el 1º ovacionado en el arrastre).

  Diestros: 

Tiempo: soleado.

Entrada: menos de tres cuartos.

PresidenteJuan Murillo.

 

Crónicas de la prensa: PortalTaurino, Diario de Sevilla.


Crónicas del Festejo

PortalTaurinoMANUEL VIERATodo un descubrimiento

Los futuribles fueron esta tarde -lamento desilusionar- tan imprevisibles como lo desconocido. Es probable que para Marcos Antonio Gómez y Alejandro Morilla, conocidos y triunfadores en esta plaza y en muchas otras, su extenso número de festejos toreados durante la pasada temporada les haya quitado ganas e ilusión por ganarse un próximo contrato. Desilusionado, gélido, apático y con una casi nula capacidad de transmisión se ha comportado en ruedo el novillero alcalareño M. A. Gómez. Y casi de igual manera actuó Alejandro Morilla. El gaditano, a una semana de su doctorado, no supo o no pudo resolver las obvias complicaciones de unas embestidas poco boyantes.

Ya digo, novilleros de vuelta, con los deberes hechos, y la mente puesta no sé en qué horizonte. Cómodos como ellos solos. Negados para la rivalidad y la pelea. Ni en quites ni… en nada. 

Así las cosas, no me cabe duda de que para muchos espectadores sería todo un descubrimiento quien se comportó esta tarde en La Maestranza como se supone deben de comportarse quienes quieren llegar lejos en este difícil oficio. Medhi Savalli era un desconocido por aquí abajo. Desconocidas su formas y sus ansias de triunfo. Su valor y su firmeza. Es lo mínimo exigible al que quiere ser torero.

En el toreo de Savalli hay algo muy cercano al propósito emocional. Algo que de inmediato se transforma en admiración hacia quien lo ejecuta. El francés se fue, por dos veces, a portagayola, banderilleó con arrojo, se quedó quieto y toreó despacio. Lo auténtico interesa, y el francés fue un auténtico novillero en el ruedo de La Maestranza.

De rodillas se plantó delante de chiqueros para recibir con un farol al tercero. Lances con buen pulso. Banderillas con más ganas que acierto. Y un toreo de muleta de mano baja, muy templado y auténtico. Otro intento de farol a portagayola para recibir a sexto. Dos faroles más de hinojos en el tercio y tres lances y una media digna de ser firmada por cualquier maestro. Más entonado estuvo en este otro tercio de banderillas. Un par al quiebro y al violín provocó una de las pocas ovaciones de la tarde Y volvió a quedarse quieto para citar al santacoloma con pases cambiados por la espalda. Después la faena quedó inconclusa por la nula calidad del novillo y no la del novillero. Le pidieron la oreja del primero que no le fue concedida. Quizá faltaron pañuelos al viento, pero los premios también deben “parecer” honrados, y este lo era.

A los santacolomas de Bucaré les faltó la casta. Apretaron en los primeros tercios y se apagaron en los segundos. Nobles y sosos unos y complicados y sin humillar otros. El mejor, el primero.

Y… ya quedó dicho. Marco Antonio Gómez toreó y toreó con sus interesantes y despaciosas formas, pero sin despeinarse, sin enfadarse. Sin transmitir una pizca de emoción a los tendidos. Con el más noble primero y con el soso cuarto. Además, su altura física le roba estética plástica al trasteo, sobre todo con utreros de hechuras bajas propias del encaste lidiado esta tarde. Destacó en lentos y sueltos muletazos a sus primero, y cansó por el excesivo número de pases al soso cuarto. 

Alejandro Morilla, será matador de toros dentro de siete días. Que lo sea con triunfo y por mucho tiempo. Sus novillos, hoy, no le dieron facilidades. Tampoco él le puso ganas por conseguir un mínimo de agrado. Sólo al rajado quinto le pudo trazar con la diestra algún que otro buen muletazo. Demasiado poco. 


Foto de Juan Carlos Muñoz. Diario de Sevilla. savalli. El torero francés torea a la verónica a su primer novillo, con el que consiguió el mejor resultado de la tarde, una vuelta al ruedoDiario de Sevilla. LUIS NIETO.  Savalli, gran entrega en su presentación 

La novillada de Bucaré, de encaste santacoloma, puso a prueba a la terna de novilleros, de la que salvó el tipo el francés Medhi Savalli, gracias a una entrega ejemplar.

–¡Está en novillero!; fue la expresión que se propagó por los tendidos como indicación de una disposición fuera de toda duda.

Los novillos de Bucaré, santacolomeños, haciendo honor a su encaste, fueron más bien pequeños y matones, como la legión de mosquitos que se adueño ayer de la Maestranza sevillana. Y como los mosquitos, molestos, consiguieron imponerse en muchos pasajes del festejo.

El triunfador moral del espectáculo, Medhi Savalli, es un torero nacido en Arles, que se formó en la escuela taurina de esa tierra, y que el año pasado ganó el Zapato de Oro de Arnedo. En su presentación en Sevilla dejó la impronta de un chaval ambicioso, que arriesga mucho –dos largas cambiadas a portagayola y dos afarolados en los tercios, todo ello de rodillas–, variado con el capote, busca el espectáculo en banderillas y maneja correctamente la muleta. De momento, un chaval de veinte años, que cosechó las ovaciones más grandes de la tarde por su apetito.

Savalli recibió a su manejable primero, el tercero, con una larga cambiada a portagayola de rodillas. En banderillas, prevaleció su capacidad atlética sobre la manera de clavar en la cara. Con la muleta estuvo entonado con la diestra y menos afortunado por el pitón izquierdo. Cerró su labor con un circular invertido y unas manoletinas, sin estoque, deslavazadas. Mató de una estocada casi entera para una vuelta al ruedo tras una petición de oreja, no mayoritaria y exagerada para una plaza de primera categoría.

Con el novillo más hecho, el sexto, que derribó en dos ocasiones, pero que fue a menos, Savalli volvió a exponer mucho, con una arriesgadísima larga cambiada de rodillas frente a toriles y dos afarolados en los tercios. En banderillas llegó a los embroques de manera más ortodoxa; con un tercer par, al quiebro y al violín, más de cara la galería. El personal le tributó una ovación de órdago. El diestro francés comenzó de largo, jugándosela en dos pases cambiados por la espalda. Tras una serie entonada con la diestra y otra tanda con la zurda, el animal, que había embestido a media altura y sin entregarse, se rajó definitivamente. Savalli insistió infructuosamente en una labor que remató mal con los aceros.

Marco Antonio Gómez, que abría cartel, no pasó de una labor entonada con el novillo más franco del encierro, que tuvo movilidad y repitió en la muleta. En algunos momentos le faltó cruzarse y en otros ceñirse. El caso es que la faena no levantó vuelo hasta el punto de que el público le reprochó el intento de vuelta al ruedo que quería dar tras la ovación que se le había tributado al novillo. Con el mansote y manejable cuarto, que no llegó a descolgar, todo quedó en un trasteo sin trascendencia.

Alejandro Morilla tampoco salió muy bien parado. Plantó batalla en los medios a un novillo complicado al que no pudo imponerse y le trajo por la calle de la amargura. Porfió voluntariosamente con el quinto, un animal sin fondo y sin entrega alguna.

Lo más reseñable del espectáculo fue sin duda esa disposición de un novillero que se presentó en Sevilla sin reservas. Un francés llamado Medhi Savalli. 




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