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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del martes, 18 de abril de 2006
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Palha
(bien presentados, con extraordinario juego; 1º y 6º justos de fuerza).
Diestros:
-
Uceda Leal. Estocada
desprendida (palmas); resultó herido.
- Sergio Martínez. Pinchazo
que escupe, media atravesada (silencio); pinchazo que escupe, estocada
tendida, dos descabellos (silencio); en el 4º (de Uceda Leal),
pinchazo atravesado, dos descabellos (silencio).
-
Iván García. Pinchazo
sin soltar, estocada tendida (oreja); estocada entera (aplausos).
Incidencias: Uceda Leal resultó herido en el 4º al clavarse el
arpón de una banderilla en el medio muslo derecho. Tuvo que abandonar la
lidia y ser atendido en la enfermería. Pronóstico leve.
Tiempo: nubes y sol. Agradable.
Entrada: tres cuartos.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC, Diario
de Sevilla, La Razón, Marc
Lavie (en francés), PortalTaurino,
El Mundo.
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LOS
PROTAGONISTAS
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Uceda Leal
El diestro madrileño, en la misma puerta de la enfermería después de ser atendido por el equipo médico de su accidente con la banderilla y antes de abandonar la plaza en un taxi camino del hotel, lamentaba su mala suerte. “Ha sido una pena lo de la banderilla, porque estaba cuajando al toro y todo estaba a favor. Fíjate en los últimos compases de la faena, en la creo que he estado importante y pienso que era bonita. Me estaba sintiendo como torero y tenía al público metido en lo que hacía. Los naturales han sido profundos y dando el pecho de frente y al final…mala suerte”. Uceda casi no se dio cuenta del percance “pero cuando me he dado cuenta tenía el arpón dentro. Me duele más no haber podido redondear y cortar la oreja, que lo de la banderilla”. Sobre el alcance de la lesión, el diestro aseguraba que el doctor Vila le ha confirmado que “por fortuna no ha afectado a ninguna zona importante de la pierna”.El diestro madrileño, en la misma puerta de la enfermería después de ser atendido por el equipo médico de su accidente con la banderilla y antes de abandonar la plaza en un taxi camino del hotel, lamentaba su mala suerte. “Ha sido una pena lo de la banderilla, porque estaba cuajando al toro y todo estaba a favor. Fíjate en los últimos compases de la faena, en la creo que he estado importante y pienso que era bonita. Me estaba sintiendo como torero y tenía al público metido en lo que hacía. Los naturales han sido profundos y dando el pecho de frente y al final…mala suerte”. Uceda casi no se dio cuenta del percance “pero cuando me he dado cuenta tenía el arpón dentro. Me duele más no haber podido redondear y cortar la oreja, que lo de la banderilla”. Sobre el alcance de la lesión, el diestro aseguraba que el doctor Vila le ha confirmado que “por fortuna no ha afectado a ninguna zona importante de la pierna”. |
Sergio Martínez
El albaceteño, con rostro contrariado, se lamentaba de la mala fortuna en su debut maestrante. “Se han torcido las cosas y es una pena porque venía muy ilusionado”. El diestro achacó el resultado a que “el toro se acabó muy pronto” dado que “pensaba que iba a romper y estaba muy dispuesto y caliente con él, pero se ha venido abajo. Es una lástima porque tenía muy buena condición”. Además, Martínez incluso consideraba que el público había visto más en el toro de lo que en realidad había sucedido. “Creo que la gente ha estado un poco fría conmigo, lo he hecho todo, lo he dado todo, he hecho quites y me he justificado con los dos toros por lo que considero que el público ha estado algo frío”, sentenció.
El albaceteño, con rostro contrariado, se lamentaba de la mala fortuna en su debut maestrante. “Se han torcido las cosas y es una pena porque venía muy ilusionado”. El diestro achacó el resultado a que “el toro se acabó muy pronto” dado que “pensaba que iba a romper y estaba muy dispuesto y caliente con él, pero se ha venido abajo. Es una lástima porque tenía muy buena condición”. Además, Martínez incluso consideraba que el público había visto más en el toro de lo que en realidad había sucedido. “Creo que la gente ha estado un poco fría conmigo, lo he hecho todo, lo he dado todo, he hecho quites y me he justificado con los dos toros por lo que considero que el público ha estado algo frío”, sentenció. |
Iván García.
El triunfador de la tarde valoraba no sólo la faena sino la condición del astado de Palha. “Ha sido una gran faena y por supuesto un gran toro, se ha parado un poco pero me ha dejado estar bastante a gusto”, señalaba. Para García, “ la única pega ha sido el pinchazo del primero aunque arriba”; nada que ver con la estocada al sexto al que “he cazado bien porque había que quitárselo de en medio y muerto está ya”. Al segundo de su lote lo calificaba “con mucha guasa, midiendo mucho de salida, ha manseado y ha salido suelto del caballo”. Las palabras de alabanza iban para el tercero de la tarde que volvía a calificar como “un gran toro” que le ha permitido “dar tres o cuatro tandas magníficas, dada su gran nobleza”. El público se ha entregado con Iván García que ha visto como “se ha entregado conmigo porque han visto a un torero que venía a por todas y espero poder venir muchas más tardes como está y triunfar así”.El triunfador de la tarde valoraba no sólo la faena sino la condición del astado de Palha. “Ha sido una gran faena y por supuesto un gran toro, se ha parado un poco pero me ha dejado estar bastante a gusto”, señalaba. Para García, “ la única pega ha sido el pinchazo del primero aunque arriba”; nada que ver con la estocada al sexto al que “he cazado bien porque había que quitárselo de en medio y muerto está ya”. Al segundo de su lote lo calificaba “con mucha guasa, midiendo mucho de salida, ha manseado y ha salido suelto del caballo”. Las palabras de alabanza iban para el tercero de la tarde que volvía a calificar como “un gran toro” que le ha permitido “dar tres o cuatro tandas magníficas, dada su gran nobleza”. El público se ha entregado con Iván García que ha visto como “se ha entregado conmigo porque han visto a un torero que venía a por todas y espero poder venir muchas más tardes como está y triunfar así”.
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Crónicas del Festejo
PortalTaurino. MANUEL
VIERA. Notables
toros de Palha
Seis toros y casi igual comportamiento en el ruedo. Sólo el sexto manseó
nada más acudir al caballo, los demás de nota , aunque el corrido en
primer lugar era un inválido total. Notables toros de Palha en cuanto a
presentación y buen juego. Toros bravos en el caballo y nobles y con
clase en la muleta. Una auténtica corrida que se fue casi integra para el
desolladero con sólo la falta de un apéndice.
Sin embargo, un punto más de claridad en la faena de Uceda Leal al
cuarto, y sin la desdicha de la mala suerte al clavársele una banderilla
en el muslo de la pierna izquierda que le impidió continuar la lidia,
habría acabado por
hacer justicia, con una oreja, a una actuación de gran
dignidad. Y aunque parezca una idiotez o insignificancia, el toreo lento,
de mano baja, ligado y rematado del madrileño hizo insensible a más de
uno, pues no apreciaron lo
que pasaba en el ruedo. Aquí, en esta plaza, a veces todo parece
intencionadamente frío. Son sensaciones totalmente contrarias
a la que produce este espectáculo, hecho para disfrutar y emocionar.
Ya digo, no es que Uceda Leal cuajara al buen toro del ganadero portugués
de forma magistral. Pero fue faena para degustar, ligada , honda y de
detalles muy toreros.
Al noble, aunque inválido primero, su toreo se asemejó al del ensayo en
el salón por la despaciosidad del trazo, pero de nula emotividad por la
carencia de embestidas. Mató de estocada.
La faena de Iván García al tercero gustó, aunque aún cabía esperar un
punto más de emoción. Algo que no se le puede negar al madrileño es su
afán de triunfo. Demostró ganas en este toro y quizá le faltó algo más
de convicción
con el complicado, por manso, sexto. Iván García banderilleó con
facilidad y soltura al corrido en tercer lugar, con un par, el tercero, de
auténtica categoría. Después hizo un toreo de derecha hilvanado, más
despacio en la segunda tanda que en la primera, y bien rematado. El
resultado no fue el mismo en el toreo al natural. Dos de trazo lento y no
más. Se le apagaron las encasas fuerzas al noble bruto y este dijo no
andar más. Una buena estocada tras pinchar fue suficiente para la petición
de la oreja que le fue concedida.
Trivial, insustancial, de poca importancia fue lo hecho por Sergio
Martínez a sus dos bravos toros. Tras un esperanzador comienzo de
faena en los medios al segundo, todo después resulto demasiado banal. Con
el quinto,
otro bravo y noble toro, cansó a la plaza con un toreo anodino y cansino.
No lo vio el albaceteño esta tarde en la Maestranza. Una lástima, toros
como estos no se prodigan demasiado.
El País. ANTONIO
LORCA. Toros bravos y encastados
Ayer, por unos instantes, parecía resucitada, viva y refulgente la fiesta de los toros bravos, encastados y nobles, por obra y gracia del hierro portugués de
Palha. Y no es que fuera una corrida excepcional, pues falló el primero por su manifiesta invalidez, el segundo y el tercero se agotaron pronto en la muleta, y el sexto fue el manso de la tarde. Pero fue una delicia verlos galopar de salida, acudir veloces al caballo y apretar el peto con fijeza, venirse arriba en banderillas y embestir con alegre codicia a la muleta.
Pero, qué difícil debe ser torear a un toro bravo. Y más en Sevilla, donde al altivo poderío del animal se une la ciencia de una afición que vibra y exige.
Triunfó, no obstante, el joven Iván García por su decisión y torería. Se mostró como un capotero garboso, variado en banderillas y seguro y dominador con la muleta. Destacó especialmente en el tercero, al que toreó con la derecha con temple y ligazón, y no se descompuso ante el incierto primero.
Uceda se clavó una banderilla en el muslo izquierdo cuando mejor toreaba por naturales al cuarto, aunque no fue capaz de arrebatar como el toro pedía. Y Sergio Martínez se encontró con el mejor lote e hizo bueno el aserto de Belmonte: "Pídele a Dios que no te toque un toro bravo". La vida...
Diario
de Sevilla. LUIS
NIETO. Por entrega, 'Iván el rubio'
El triunfo y el dolor se dieron cita a partes iguales. Un triunfo que ganó Iván García, Iván el rubio del toreo –hay otro Iván también conocido, de apellido Martínez, que es moreno–. García es un muchacho de 22 años que se parece físicamente a Espartaco y que, como el de Espartinas, presenta como arma fundamental la entrega. A su risa dentífrica y resplandeciente por el éxito se unió la tristeza y la amargura por Uceda, que cuando entraba en la última fase de una buena faena que iba para premio recibió una cornada insólita de una banderilla.
Triunfo y dolor en una corrida de Palha muy esperada –el año pasado un toro suyo, Espada, fue premiado por su juego–, que en modo alguno defraudó. Hasta cuatro toros dieron mucho de sí, con distintas matizaciones.
Si le parece, nos vamos a asomar primeramente a la cara amable del festejo. Le cuento. El risueño y simpático Iván García se metió en el bolsillo al personal por su entrega a lo largo de toda la tarde. Claro, que a la disposición –entró a quites en todas las oportunidades que tuvo– también sumó toreo y excelente colocación.
Con su primer toro, con movilidad en el capote, cumplidor en varas y que tuvo un gran pitón derecho, Iván García lanceó con buen trazo. Clavó dos pares a cabeza pasada, para lucirse en un tercero, de dentro afuera, en el que corrió hacia atrás después de clavar, llegando a parar al toro de manera torera. Apostó fuerte en la muleta. Citando desde muy lejos, su cuerpo se convirtió en eje en los medios, sobre el que hizo girar al animal en dos tandas diestras preñadas de ligazón. Dos tandas largas, de cinco y seis muletazos. Los oles se mezclaron con el inicio del pasadoble. Otra vez, una tanda de altura por ese pitón. Cuando se echó la muleta a la izquierda, el toro no tragó y se vino abajo. Con cabeza, el diestro resolvió en un bello final con ayudados a media altura. Le concedieron una oreja. Un premio holgado, ya que anterior a la estocada pinchó en una ocasión.
Iván García no pudo redondear su éxito. El sexto toro, agalgado, aleonado, con numerosas transformaciones durante la lidia, llegó a la muleta reservón. El espada se justificó en un trasteo valeroso con un astado topón, después del herradero en el que se convirtió el segundo tercio, donde el toro arrolló a Fernando Galindo, al que estuvo a punto de herir seriamente.
Uceda Leal, que abría cartel, no llegó a dar con la tecla adecuada con el flojísimo y sosote toro que abrió plaza. Su labor –no hubo faena– resultó deslavazada.
Con el cuarto, muy montado y largo, y noble en su juego, con un gran pitón izquierdo, Uceda sí dio la talla. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Tiró muy bien del animal, alargando los muletazos en templados naturales, subiendo en intensidad las tres series que cuajó. Por el derecho, el astado se le paró de inmediato. Cuando entraba en el epílogo de una buena y bella faena el infortunio se cebó en el torero. Un hecho insólito, estúpido, torció todo aquello. El torero se estiraba en un natural y durante el viaje una de las banderillas se le clavó en el muslo izquierdo. El torero paró en seco al sentir la dentellada horrible del arpón. Se retiró unos metros. Quiso retirarse el rehilete. Pero aquello era como un anzuelo que había atrapado perfectamente a su presa. Esperó pacientemente a que las asistencias le llevaran en volandas camino de la enfermería. Allí le operó el equipo del doctor Ramón Vila. Tras estoquear al toro Sergio Martínez, una ovación estalló en la plaza dedicada al torero herido, una ovación que recogió su cuadrilla.
Entre la cara y la cruz, un Sergio Martínez que perdió una gran oportunidad con un buen lote. Con su primero, bravo en el caballo y noble en la muleta, no llegó a conseguir la ligazón, ni tan siquiera acoplarse. Con el manejable quinto, al albaceteño le faltó asentarse y únicamente sacó dos buenas tandas con la mano derecha.
El público, que está acudiendo masivamente a este tramo de la preferia, de carácter torista, disfrutó de lo lindo con una corrida bien presentada, con cuatro buenos toros, de la ganadería de Palha, que con estos mimbres está en vías de hacerse fija en Sevilla. Un público que disfrutó con la rabiosa entrega del jovencísimo Iván García y que se marchó marcado por el mal trance que vivió en esa pirueta desgraciada del destino, la dentellada de un arpón en el muslo de Uceda Leal.
ABC.
ZABALA
DE LA SERNA. Cinco buenos palhas y uno de vieja lidia
Cinco buenos palhas y uno de vieja lidia. O cinco nuevos palhas y uno de línea antigua. Quizá sea más exacta la primera frase, el titular. Porque en las sangres de Palha hay de entonces y de ahora, y cualquiera se anima a hacer la analítica que distinga. Al fin y al cabo, hablamos de una buena corrida en conjunto de Joao Folque, que si no la firma él, igual la podría haber firmado Juan Pedro. Noble, fácil, de justa duración. O con los pases justos y contados. Tres toros por delante más terciados y tres toros toros por detrás, el último haciendo gala del eslogan de antaño de horror, terror y furor. Fue la excepción.
La corrida entera, como viene siendo norma en la feria, saltó al ruedo sin divisa, sin la suya azul y blanca. No se sabe a ciencia cierta quién no quiere asumir este vacío legal del nuevo Reglamento andaluz, pero sería triste que por un quítame aquí tres perras gordas, de la cartera de la empresa o del ganadero, se pierda una tradición tan enraizada, significativa e identificadora. Educativa y bella la divisa, de repente perdida. Si divisa hubiesen lucido los palhas, menos problemas hubiera habido para identificarlos como tales, que por el juego dices que pertenecen a una ganadería apetecida por las figuras y cuela.
Tranco de campanillas
A la gente le encantó la manera de arrancarse en largo de «Guerrilherio» al caballo, una vez al relance y otra por propia iniciativa desde la lejanía. Tranco de campanillas y dos puyazos de Montiel arriba pero muy traseros. Las varas despertaron enormes ovaciones, y las ovaciones, a la música. Lo de Tristán va a dar de sí de aquí a mayo. Sangró mucho el toro para durar lo suficiente, mejor hacia dentro que hacia fuera, mejor cien veces que Sergio Martínez, a la pala del palha siempre. Buen toro. De categoría, aun a menos por la hemorragia o lo que fuese. A Martínez le pesó en el ánimo como le pesó luego el serio quinto en la muleta. Apuntó por remontar en unos derechazos mandones. Sin dar el paso adelante se perdieron conforme todo decaía.
La dureza de rasgos y trazo del toreo de Sergio Martínez se transmutó en alegría y jovialidad en manos de Iván García. Alegres arrancadas y presencia juvenil también las del palha. García aprovechó con el capote la prontitud del toro, de salida y en un galleo por chicuelinas; aprovechó el galope en banderillas en tres pares chispeantes y pasados; y aprovechó con cabeza el buen pitón derecho. Distancia y velocidad usadas en propio beneficio. Todo muy ligado, de enorme repercusión. A izquierdas no obtuvo la misma respuesta, salvo en el pase de pecho de despedida de la única serie al natural por el pitón cabal. Por temple y torería destacó sobre el conjunto el final de faena. Estocada tras pinchazo y oreja para Iván García, que supo canalizar la oportunidad.
Otro cantar fue en el sexto, el de la vieja guardia, la vieja línea o la lidia antigua. Eso necesitaba. Antes, y perdonen el sempiterno sentido indefinido del antes, al lado de estos chavales había, con mayor regularidad que hoy, un banderillero de recursos y poder que se hacía presente y controlaba las situaciones a la deriva. Con un toro bronco, manso y difícil como éste tomaban los mandos y ordenaban la lidia. No fue el caso de Fernando Galindo, a quien le fallaron las piernas con el capote caminando hacia atrás y luego perdió el capote, y no digo el oremus porque nunca estuvo en su mano. Campó a sus anchas la bestia de enorme poder de caballo a caballo. Leña le dieron y poca fue. Iván García quiso plantear esquema de faena moderna, y al final no fue ni moderna ni antigua. El aliño sobre las piernas en plan principios del siglo XX, buscarle las vueltas al toro, la tabla del cuello, los costillares, siempre fueron recursos validísimos en circunstancias extremas, más que el a ver qué pasa de sí pero no. Acertó García al retirarse un paso para arrancar en largo la suerte suprema y cazar la estocada.
Uceda Leal reeditó la mejor versión de sí mismo sobre la izquierda. A los doblones macizos le siguieron cuatro o cinco tandas de naturales acinturados, de mano baja y concentrado contenido porque el toro no admitía más que tres y el de pecho. Pero cuando ya le tenía cortada la oreja, cuando se presentía el triunfo dada la seguridad de su espada, pisó una banderilla, que hizo palanca y se fue a clavar en mitad del muslo. Rabia contenida y dolor. Un médico del far west de urgencia, de los que sacaban la punta de las flechas de los pieles rojas a John Wayne, hubiera hecho falta. De la faena que abrió la tarde quedó la buena clase de Uceda sobre la manejabilidad sin emoción del toro.
La
Razón. JUAN POSADA.
Bravura, sangre y mal fario
No es normal que salgan cinco toros bravos y nobles como los de Palha de ayer. Animales encastados a la vez que suaves, aunque había que hacerles las cosas bien. Una excelente corrida de toros. Uceda Leal, que interpretó los mejores y más templados naturales de la tarde, tuvo mal fario porque cuando estaba en lo mejor de su segunda faena se le clavó una banderilla en un muslo; perdió la gran oportunidad. A Iván García se le vio en triunfador desde el paseíllo. Hizo todos los quites que le correspondían, banderilleó a la forma clásica, algo en desuso; se gustó con el buen tercero y lidió con sabor añejo al manso sexto. Excelente. Sergio Martínez no está preparado, desde el punto de vista técnico, para eventos como el de ayer.
Gran estocada. Uceda Leal inició la faena por bajo al flojo y noble primero, por lo que le quitó más fuerza. Los muletazos por la derecha, templados pero sin emoción a causa de la blandura del animal. Igual sucedió en los naturales que, bien ejecutados, no lograron calentar al personal, un tanto frío. Faena correcta pero sin espíritu. Faltaba el picante de la bravura. La estocada, de excelente ejecución. Sólo por ello debían haberle ovacionado con más fuerza.
Con el cuarto, también bueno, realizó una faena de menos a más en la que destacaron cuatro series por naturales, templadas, cadenciosas y con gusto. Además, se situó en el lugar exacto, la media distancia y dejó la muleta puesta al final de cada muletazo: eso es torear. Por eso ligó los pases, se lo pasó muy ajustado e imprimió, además de belleza estética, emoción. La mala suerte se cebó con él y al dar uno de los muletazos finales, también muy ceñido, una banderilla se desprendió del morrillo del animal y se clavó en el muslo izquierdo del torero, que tuvo que ser trasladado a la enfermería. Con su buen estilo de estoqueador, a buen seguro que hubiera logrado un merecidísimo trofeo. Personalmente, se lo otorgo.
Sergio Martínez, torpe con el capote ante el segundo, un bravo animal. Inició la faena en el tercio cuando las condiciones del toro pedían espacio en el centro del ruedo. Por fin se fue allí pero no le encontró ni la distancia ni el son, ni el buen gusto de la embestida. Faena muy vulgar, mal colocado, él y su muleta. Desaprovechó una ocasión de oro en La Maestranza. Claro que a un toro así hay que torearlo muy bien y con sentimiento. Y eso...
Tampoco le encontró el compás al buen quinto. Ni la distancia, ya que hubo ocasiones en que le ahogó las arrancadas. No se acopló, ni se sintió a gusto en ningún momento.
Iván García, que ya había llamado la atención en los dos quites en los toros precedentes, lanceó bien al también bravo y noble tercero. Galleó por chicuelinas con mucha calidad y banderilleó de la forma más pura, nada de saltos ni alardes caballísticos. El primero, al cuarteo; el segundo, de poder a poder; y el tercero, al sesgo, en un palmo de terreno. Inició desde largo por el pitón derecho, la muleta siempre puesta y en tandas de tres y cuatro muletazos.
Suavidad. Los naturales no fueron tan compuestos, sí decididos. Volvió por el pitón derecho, con más suavidad que en las tandas anteriores y remató con un pase por la espalda que calentó al personal, aunque los ayudados y kikirikís finales provocaron olés. Faena pausada, con muchas ganas, que transmitió al público.
Con el sexto, manso y de peor calidad, aunque sin exceso de peligro, se mostró lidiador, además de intentar torearlo por ambos pitones con quietud. Faena en la que el personal estuvo pendiente de él y que, aunque no hubo momentos de mucha brillantez, todo su conjunto tuvo torería y buen sabor.
El Mundo. JAVIER
VILLÁN. La amarga nobleza de los 'Palha'
Con un poco más de fuerza, los nobles toros portugueses de Palha hubieran sido los cómplices soñados para bordar el toreo. Incluso sin esa fuerza, deseable y necesaria, lo fueron, salvo el sexto, menos claro y bonancible. Pero lo que se dice bordar el toreo, no lo hizo ninguno. Ivan García demostró su firmeza y su arrojo, incluso con el difícil sexto; y Uceda Leal tuvo el infortunio de clavarse una banderilla cuando ya acariciaba la oreja. Sergio Martínez no acarició nada.
Pese a todo, no nos aburrimos en La Maestranza. El aburrimiento es lo que más preocupa, y con razón pues fue diestro de buen estilo, a Salvador Tábora. La Fiesta está mal y esto hay que decirlo en tardes como la de ayer cuando se agravia a toros propicios para un triunfo sonado. Y está mal no sólo por las asechanzas políticas y europeístas, sino por las insidias y carcomas interiores que la minan.
En líneas generales, y pese a la oreja de Iván García, tarde, en buena medida, frustrada. La nobleza sin complicaciones del cuarto permitió a Uceda recrear su imagen de torero estilista, sin pasarse ni forzarse. Extraño lance el puntazo de la banderilla clavada en el muslo, que lo mandó al hule. Desgraciado suceso que quebró el remate de una faena pulcra y limpia; hasta la enfermería debió de llegar la sostenida ovación que recogió su peón Roberto Bermejo.
Cuando menos se espera, salta el percance. Aquí, como dijo Rafael El Gallo en célebre brindis a un actor famoso, se sufre y se muere de verdad, no como en el teatro. La verdad del teatro es de otra índole que la verdad de los toros. Y los silencios, también; los silencios en una plaza de toros son peores que los pateos una noche de estreno. Por cierto que, en la defensa de la Fiesta, la gente de la farándula es de lo más activo y beligerante.
Los abanderados son dos cumbres antagónicas del teatro español; el sevillano Salvador Tábora, el de la Cuadra, y el catalán Boadella, el de Els Joglars. Este ha hecho de la Fiesta ariete contra el catalanismo abolicionista. Ahí podría coincidir con Tábora, vencedor en el juicio contra la Generalitat que no le dejaba sacrificar un toro en Carmen. Boadella y Tábora podrían ser complementarios, en la defensa de la Fiesta, aunque yo creo que les separa el cante jondo, que es la esencia de Tábora y la contraesencia de Boadella. Lo mismo que ayer Uceda Leal fue el ejemplo de un toreo de espejo Iván García lo fue de un toreo acelerado y vibrante.
A mí me gustaría reunir a estos dos teatreros en un mano a mano como se reúnen en un cartel dos escuelas distintas: el bufón sarcástico y el sacerdote ceremonial. A Boadella le preocupa lo político, además de la tradición, y a Tábora, un viejo rojo, le preocupa el aburrimiento. Por eso, Tábora ha ideado una polémica «Corrida Moderna», en cuya denominación hay algo equívoco: la llamada modernidad. Por culpa de la intensa división de opiniones que ha provocado, tendremos que hablar de ella en días sucesivos.
Sergio Martínez es mejor torero de lo que, para su desgracia, demostró ayer en La Maestranza. Toros como los que se le escaparon sin apenas torearlos, pasan factura; sobre todo, el llamado Guerrillero al que se le tocó la música cuando se arrancó desde los medios al caballo. Iván García, en cambio, ha recuperado la alegría, la chispa y el desparpajo que tuvo de novillero. Convendría que serenase un poco el latido de su muleta; mas bienvenido sea ese trofeo que debe estar sabiéndole en estos momentos a pura gloria.
Coda; desvelado el misterio de la ausencia de divisas sobre la piel de los toros en La Maestranza: grosera cuestión económica. Según me cuentan, al parecer, no hay quien pague al divisero, arponero, o como se llame el que clava las divisias. Ni Canorea, ni la Real Maestranza, quieren hacerse cargo de la cosa. Todos son nobles, justos y benéficos; mas, al parecer, impecunes.
Marc Lavie.
Palha au rendez-vouz
Pour la deuxième année consécutive, l'élevage de Palha, dans une ambiance de prestige et le cadre inimitable de la Real Maestranza, a offert un très bon spectacle. Voir le deuxième toro s'élancer au galop du centre de la piste vers le picador, la deuxième fois au son de la formidable harmonie du maestro Tejero, est une formidable sensation. Un grand toro, que ce deuxième Palha, même s'il accusa ensuite le rude châtiment au dernier tiers et Sergio Martínez, emprunté, toréant mal à droite et un peu mieux à gauche, ne sut trop qu'en faire. Le public se fâcha avec le torero, incapable d'exprimer à sa juste mesure la profondeur de la charge du Palha, et attribua une grande ovation à sa dépouille dont avait été retirée une entière tombée.
Les cinq premiers toros eurent du fond, de la caste et de réelles possibilités. Le premier renversa le cheval à la première rencontre mais accusa ensuite une certaine faiblesse, laissant Uceda désemparé. Une grande estocade, roulant le cornu, sauva la mise.
Après le brave deuxième, un autre toro d'excellente note fut le troisième, commode d'armures, qui poussa bas en deux rencontres. Iván García était le plus décidé du trio, intervenant avec décision à la cape, embarquant bien dans sa muleta le fauve pour des passes circulaires bien liées, des naturelles en étirant le bras, une faena de bonne structure qui lui valut une oreille malgré le pinchazo précédant l'estocade.
Le quatrième, volumineux et frisé, dans le type Ibán, maintint l'intérêt et s'améliora au cours du combat. Uceda exprima bien sa corne gauche, dans des séries de naturelles classiques et autoritaires. La faena baissa un peu de ton sur la droite mais Uceda le reprit de face à gauche, avec la malchance de se planter une banderille dans la cuisse à la quatrième passe. Dans l'affolement général - plus de peur que de mal, heureusement - Uceda fut transporté à l'infirmerie. Sergio Martínez acheva le toro et un banderillero de la cuadrilla répondit à la grande ovation primant la faena.
Le cinquième s'élança de loin, avec promptitude, vers le picador El Turuta qui mania bien son cheval en deux rencontres. Le toro fit une étonnante culbute à la sortie de la pique, le corps pratiquement à la verticale, ce qui ne fut pas sans conséquences. Sergio Martínez fit quelques tentatives appliquées et timides, mais se fit aussi déplacer dès qu'il laissa une trop grosse marge de confiance à son opposant, compliqué mais pas impossible, qui prit le dessus.
Le sixième, manso au premier tiers, agressif et attentif à tout, fut le plus difficile. Il fit passer un mauvais moment à Iván García qui parvint à tirer quelques passes méritoires et le tua avec adresse. Après López-Chaves, Iván García est la deuxième bonne surprise de cette feria d'avril.
PALHA AU RENDEZ-VOUS
Pour la deuxième année consécutive, l'élevage de Palha, dans une ambiance de prestige et le cadre inimitable de la Real Maestranza, a offert un très bon spectacle. Voir le deuxième toro s'élancer au galop du centre de la piste vers le picador, la deuxième fois au son de la formidable harmonie du maestro Tejero, est une formidable sensation. Un grand toro, que ce deuxième Palha, même s'il accusa ensuite le rude châtiment au dernier tiers et Sergio Martínez, emprunté, toréant mal à droite et un peu mieux à gauche, ne sut trop qu'en faire. Le public se fâcha avec le torero, incapable d'exprimer à sa juste mesure la profondeur de la charge du Palha, et attribua une grande ovation à sa dépouille dont avait été retirée une entière tombée.
Les cinq premiers toros eurent du fond, de la caste et de réelles possibilités. Le premier renversa le cheval à la première rencontre mais accusa ensuite une certaine faiblesse, laissant Uceda désemparé. Une grande estocade, roulant le cornu, sauva la mise.
Après le brave deuxième, un autre toro d'excellente note fut le troisième, commode d'armures, qui poussa bas en deux rencontres. Iván García était le plus décidé du trio, intervenant avec décision à la cape, embarquant bien dans sa muleta le fauve pour des passes circulaires bien liées, des naturelles en étirant le bras, une faena de bonne structure qui lui valut une oreille malgré le pinchazo précédant l'estocade.
Le quatrième, volumineux et frisé, dans le type Ibán, maintint l'intérêt et s'améliora au cours du combat. Uceda exprima bien sa corne gauche, dans des séries de naturelles classiques et autoritaires. La faena baissa un peu de ton sur la droite mais Uceda le reprit de face à gauche, avec la malchance de se planter une banderille dans la cuisse à la quatrième passe. Dans l'affolement général - plus de peur que de mal, heureusement - Uceda fut transporté à l'infirmerie. Sergio Martínez acheva le toro et un banderillero de la cuadrilla répondit à la grande ovation primant la faena.
Le cinquième s'élança de loin, avec promptitude, vers le picador El Turuta qui mania bien son cheval en deux rencontres. Le toro fit une étonnante culbute à la sortie de la pique, le corps pratiquement à la verticale, ce qui ne fut pas sans conséquences. Sergio Martínez fit quelques tentatives appliquées et timides, mais se fit aussi déplacer dès qu'il laissa une trop grosse marge de confiance à son opposant, compliqué mais pas impossible, qui prit le dessus.
Le sixième, manso au premier tiers, agressif et attentif à tout, fut le plus difficile. Il fit passer un mauvais moment à Iván García qui parvint à tirer quelques passes méritoires et le tua avec adresse. Après López-Chaves, Iván García est la deuxième bonne surprise de cette feria d'avril.
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