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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del domingo, 14 de mayo de 2006
Novillada picada

FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Guadaíra
(bien presentados, nobles aunque con complicado juego; 2º, 5º y 6º aplaudidos en el
arrastre). Diestros:
- Antonio López
El Moronta. Media trasera y caída (saludos desde el
tercio); municipal,
pinchazo que escupe, más de media estocada (saludos desde el tercio).
- José Carlos Venegas.
Dos pinchazos, más de media estocada (saludos desde el tercio); dos
pinchazos que escupe, estocada entera (saludos desde el tercio).
- Julián Gil., que debutó con caballos. Pinchazo que escupe, estocada
entera (saludos desde el tercio); dos pinchazos que escupe, estocada
tendida (saludos desde el tercio).
Incidencias: El Moronta sufrió un fuerte revolcón al
intentar colocar el tercer par de banderillas, en el 4º). No le impide
continuar la lidia.
Tiempo: caluroso.
Entrada: menos de tres cuartos de plaza.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino,
Diario
de Sevilla.
Crónicas del Festejo
PortalTaurino. MANUEL
VIERA. Apuestan, pero no ganan
Algo que no se le puede negar a El Moronta es su afán de triunfo. Su valor y ganas. O sea: el salir por una u otra puerta de la plaza. A hombros de costaleros o tendido sobre una camilla. Por ello no se arredró cuando estuvo a punto del grave percance tras parear al cuarto. Demasiado novillo para tan limitada técnica y escasas facultades. Conmocionado volvió a l intento de clavar un tercer par, cuando desde el palco presidencial, con buen criterio, se había dado orden de cambiar el tercio.
De ahí que no quepa negarle a El Moronta su intención de ser alguien importante en este difícil mundo del toro. Ni a él, ni a Venegas, ni a Gil. Tres debutantes en plaza con escaso bagaje y mínimo oficio. Ni siquiera el suficiente para poder solventar las obvias complicaciones de unos utreros designados para ser lidiados en plaza tan emblemática como la de Sevilla.
No eran los novillos de Guadaira para hacerle florituras. Ni para copiarles la faena soñada en la mente de estos tres futuribles. Complicadas embestidas derivadas de la casta de algunos, del genio de otros y de la mala lidia de todos.. Porque a la desigual y complicada novillada de Manuel Cañaveral se le lidió muy mal y se le picó peor. Muy mal estuvieron los del castoreño. Y no me importa meter a todo cristo en el baile. Todos marraron en una suerte en la que algunos consiguieron el prólogo y estuvieron desastrosos en el epílogo. Utreros que transmitieron emoción a la plaza, pero que fueron un calvario para los tres jóvenes novilleros.
El Moronta, ya quedó dicho, es muy valiente. Se quiere quedar quieto y torear despacio. Y esta tarde lo quiso hacer con el primero. Toreó de capa acompasado.. Banderilleó con dificultad e intentó faena de muleta adelantada y templado pulso. Lo consiguió escasas veces durante el deshilvanado trasteo, aunque alguna tanda de derechazos ligados y dos naturales bien trazados hacen concebir esperanzas en el rubio torero. Se clavó de hinojos en el tercio para recetarle al cuarto cuatro lances afarolados. Se la jugó en banderillas, como ya quedó escrito, y se embarulló demasiado en una faena en la que le costaba la propia vida mandar en la complicada embestida del novillo. Con la espada, ya se sabe, su buen manejo resulta demasiado difícil en estos que empiezan.
La muleta de José Carlos Venegas se compenetró mejor con el lado más amable del buen novillo, el izquierdo. Una tanda de lentos y ligados naturales fue lo más destacado de la faena a este segundo. Más vibrante quizás los trazos con la derecha, pero sin demasiada emoción. Sus formas clásicas, ya vistas durante su etapa de becerrista en esta plaza, suscitan aún muchos interrogantes, que esta tarde con buenos novillos han quedado sin responder. Con el quinto, bravo en el caballo aunque algo suelto en la muleta, anduvo con ganas de agradar sobresaliendo algún que otro derechazo y unos buenos naturales. Pinchó en ambos toros antes de cobrar la estocada.
Julián Gil fue el triunfador de las novilladas de promoción de hace dos años. Hoy debutaba con picadores en La Maestranza. Demasiado compromiso para tan poco oficio. Además, los difíciles novillos que le tocaron en suerte no le dieron la oportunidad de mostrar lo ya mostrado en esta plaza. Sólo atisbos de la autenticidad de sus formas. Con el complicado tercero no consiguió transmitir a la gente lo que de por sí transmitía el novillo. Con el sexto quiso pero no pudo. Es el sino de los que empiezan.. Apuestan, pero no ganan.
Diario
de Sevilla. LUIS
NIETO. Tres presentaciones en verde
Los tres novilleros que debutaron con picadores ayer en la Maestranza no estuvieron a la altura de los novillos de Guadaira, de dispares hechuras y juego. A los tres toreros, por nervios o por vaya usted a saber por qué, su debut maestrante les vino bastante grande. Ni una sola vuelta al ruedo en tarde en la que fueron alentados constantemente con el cariño de muchos partidarios.
Juan Carlos Venegas y Julián Gil, triunfadores en 2005 y 2004, respectivamente, en las novilladas de promoción en el coso del Baratillo, nos habían deslumbrado con erales. Pero ayer, con el utrero, las cosas fueron muy distintas. Antonio López El Moronta, muy decidido, tampoco sacó provecho de su lote.
El novillo que abrió plaza se defendió en varas, cabeceando y huyendo. En la muleta buscó tablas, pero fue noblote. El Moronta, sin manejar bien terrenos ni distancias, pasó muchos apuros en banderillas, siendo arrollado sin consecuencias, afortunadamente, en un par y pasando en falso en otras dos ocasiones. Con la franela, lo más destacado fue una tanda con la diestra y un par de pases de pecho largos. Ante el cuarto, que se dejó pegar en varas y fue manejable en la muleta, el torero granadino derrochó ganas. Lo recibió con cuatro afarolados de rodillas en los tercios. En banderillas fue nuevamente desbordado y sufrió un percance, un serio topetazo en el pecho y en la cara, del que se recuperó en el callejón. En la muleta, sin acertar con la colocación, nuevos sobresaltos. En sus ansias de gustar cerró con ceñidas manoletinas. Ante ambos novillos no estuvo fino con la espada.
El jiennense Juan Carlos Venegas tuvo como primer oponente a un animal que en el primer tercio propinó cabezazos y hasta huyó. Pero en la muleta tuvo mucha calidad en sus nobles embestidas. En los medios, de largo, comenzó bien con la diestra, con dos tandas en las que bajó mucho la mano. Al natural trazó bien los muletazos en otra serie. Pero luego vino otra en tono menor. Faltó mayor contundencia en la faena, que tampoco remató adecuadamente con el acero.
Con el encastado quinto, labor de altibajos, en la que Venegas no convenció al respetable. Comenzó en los medios con el cartucho de pescao. Luego, consiguió una tanda entonada con la zurda y poco más. En la suerte suprema tampoco estuvo acertado.
Julián Gil pechó con el peor lote. A su primero, manso, lo tuvieron que picar cerca de chiqueros. En la muleta se mostró reservón y algo mirón. El sevillano, voluntarioso, se descubrió en varias ocasiones y sufrió por ello algunos achuchones.
Al sexto novillo, muy manso, le dieron fuerte en varas y en banderillas buscó el abrigo de tablas. Con la muleta resultó violento y se rajó de inmediato. Gil destacó en un quite de suaves chicuelinas. La faena, con algún desarme y sin fibra, no tuvo trascendencia. En la suerte suprema anduvo mal con su lote.
La tarde no levantó vuelo. Por unas causas u otras no hubo trofeos. A los tres espadas les vino bastante grande su presentación en la plaza de Sevilla. Tres presentaciones en verde.
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