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REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 7 de mayo de 2006
Novillada

Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de Torrealta (bien presentados y manejables).

Novilleros:

Tiempo: buen tiempo, tarde calurosa.

Entrada: casi lleno.


Crónicas de la prensa: PortalTaurino, Diario de Sevilla, ABC,

Oliva Soto. Diario de Sevilla


Crónicas del Festejo

PortalTaurinoMANUEL VIERATodo un espectáculo. El de la bravura, claro


Haciendo balance, lo mejor con diferencia, de la expectante tarde han sido los utreros de Torrealta. Extraordinarios novillos los mandados a La Maestranza por Borja Prado. Bonitos, bravos. y nobles en perfecto equilibrio con la casta. Acudieron al caballo dos, y hasta tres veces, algunos con emocionante tranco. Y aguantaron más varas que las recetadas a la totalidad de corridas de toros lidiadas en la pasada feria de abril. Todo un espectáculo. El de la bravura, claro, porque el del toreo no llegó a coger altura.

Y espectacular, también, la entrada que registró la plaza. Mucho tiene que ver en esto último el tirón Cayetano y tal vez, por hoy, el del hijo de El Cordobés, aunque el que se llevó el beneplácito de la gente fue un sevillano de Camas, con raquítico bagaje -sólo cuatro novilladas picadas- que pese a su falta de oficio hizo gala de un toreo de gran sensibilidad.

Tiene personalidad este torero. Oliva Soto se ha convertido esta tarde en toda una sorpresa para muchos por su toreo de matices, con un notable sentido plástico y un uso muy personal del pellizco. Sabe como emocionar con unas formas que llegan de inmediato a los tendidos sin perder por ello unas formas fundamentalmente clásicas y profundas. Si el camero se presenta esta tarde en Sevilla con el oficio y la seguridad que da el número de festejos que sumaban cada uno de sus compañeros los quita de esto con un sólo natural.

Lástima que Oliva Soto se mostrara con tan escaso oficio y con tan excesivos nervios. De todas formas ahí quedó un variado e interesante toreo en el que dominó el talante emocionante de sus formas, además de plantear sus faenas con todas las posibilidades de triunfo que le permitieron las bravas embestidas de sus novillos.

Al tercero, noble y encastado pero algo rajado, le pudo con tandas de templados muletazos con la diestra e improvisado cambio de mano. Más acelerado con la izquierda y desigual, después, con la derecha. Con la 
espada lo perdió todo. Con el bravo sexto, de El Toñarejo, demostró ser un torero de gusto y un zurdo de notable muñeca. Dos largos y lentos naturales representaron en la tarde los más bellos momentos. Por profundidad y por sinceridad. Aunque supieron a poco, porque cuando emocionaba con la izquierda se echó el trapo a la derecha. No obstante, la templada e hilvanada faena a derechas reveló una gran capacidad de transmisión. Esta vez la estocada sumó puntos para alcanzar la ansiada oreja.

De Cayetano se esperaba más. Nadie duda de su toreo, ya demostrado en esta plaza el día de su presentación, pero tanto ayer como hoy no terminó de culminar. A veces hay que saber apreciar todas estas buenas formas en su verdadera dimensión, porque con estos toreros de tirón son muchas las tardes en las que se confunden la pureza estilística con la asepsia emocional, y hoy, Cayetano, toreó de forma admirable al bravo por encastado segundo, con la derecha y con la izquierda, pero le faltó continuidad a la faena, y sobre todo, ajuste. La faltó culminar. Con el quinto, el más parado de la tarde, fueron apenas detalles con un sólido y más que demostrado empaque en el remate. Demasiado poco para tan buenos utreros.

Este nuevo Cordobés no es, ni mucho menos, el viejo Cordobés. Su toreo es demasiado insustancial, tanto, que le dio más de cien pases al bravo cuarto y no dijo nada. Ni con este ni con el primero, otro noble y encastado novillo de Torrealta. Su toreo no tiene intensidad , está carente de fascinación y no tiene nada de emocionante. Aquí no cabe esperar, sino reflexionar sobre el más inmediato futuro de este otro Benítez.


Diario de Sevilla. LUIS NIETO.  Oliva Soto triunfa en su debut 

¡Qué bonita estaba la Maestranza!...pese a las recomendaciones de Manuel Vicent para que el público no acuda a los toros. Qué buena entrada en una novillada, ya fuera de feria. Dentro de los improperios que Vicent dedica un año más a la Fiesta añadía ayer que "estos días se ha hecho público el propósito de presentar ante el Parlament de la Generalitat de Catalunya dos proposiciones de ley para prohibir la fiesta de los toros en su territorio. Si esta iniciativa prospera no habrá que verla como un paso más en su lucha por la independencia, sino como una prueba de que Catalunya ya es un pueblo evolucionado, que tira del resto de España hacia la modernidad" ¡Y qué modernidad...!

Es una pena que algunos individuos tengan que hacerse notar cada año con aseveraciones mal intencionadas. Individuos incultos o mal informados que no se han enterado de que el espectáculo taurino es el segundo de España, tras el futbol, y congrega diariamente a millares de personas en distintos puntos de nuestra geografía, pese a desaprensivos y aprendices de dictadores que quieren imponer sus gustos personales a otros ciudadanos. Ciudadanos que, no lo olvidemos, van libremente a los toros y pagan por ello. Yo no quiero ser un mamarracho y les invito a que asistan a todo tipo de espectáculos, incluidos los taurinos. Por mi parte, les voy a contar uno que aconteció ayer en la Maestranza, con unas 12.000 almas en sus tendidos y que resultó muy grato, con ovaciones constantes para Cayetano y Oliva Soto, que gustaron.

Con una buena novillada de Torrealta en su juego, en la que únicamente falló el quinto, Oliva Soto, un joven novillero de Camas, de 20 años, se alzó como triunfador al cortar la única oreja del festejo, en el que pudo haber conseguido más trofeos de haber acertado con la espada al matar a su primer oponente; Cayetano ratificó sus buenas maneras, que evidenció el pasado lunes y a Julio Benítez, el hijo del mítico El Cordobés, le vino grande su presentación en Sevilla.

Julio Benítez, que abrió plaza y también debutaba en el coso del Baratillo, tiene una base técnica todavía deficiente. Con el manejable primero, en las afueras, intentó con quietud y ligazón una faena con excesivos enganchones que no caló en el público. Con el cuarto, que también embistió bien en la muleta, dio infinidad de muletazos, sin que la faena llegara a tomar altura.

Cayetano volvió a apuntar las buenas maneras de su presentación. Con el capote esbozó lances, que luego se quedaban en el aire. Con la muleta, su fuerte, demostró que es un torero con gusto. Con el noble segundo abrió con un buen toreo por bajo una faena de corte clásico. Por el derecho, las tandas, templadas, fueron cortas y en algunas ocasiones los muletazos salieron desceñidos. De nuevo, su fuerte fueron los pases de pecho, como uno de rodillas en el que quedó frente al toro en un espontáneo y sorprendente desplante. En la suerte suprema precisó de dos descabellos, además de una estocada, por lo que el premio quedó en una fuerte ovación.

Cayetano concretó su labor con el reservón quinto en las rayas. ¿Por qué no lo sacó a los medios...? En los tercios el animal fue a menos y acabó como un marmolillo. El torero, porfión, robó muletazos por ambos pitones.

La sorpresa, grata sorpresa, llegó de la mano de Oliva Soto. Con el capote, en un quite, marcó las dos únicas verónicas auténticas de la tarde. Brindó su primer toro al cielo –suponemos que a su tío Ramón Soto Vargas, banderillero al que un toro mató en esta plaza en 1992–. Con la muleta en la mano diestra, la faena fue creciendo en intensidad, con una tercera tanda en la que sometió a un animal con calidad. Un pase de pecho fue monumental. Con la izquierda destacó en una serie vibrante, sin rectificar, que deslució un enganchón. Terminó de manera torera. El público, que no paró de ovacionarle, estaba preparado para pedir, al menos, un trofeo. Pero en la suerte suprema, todo se vino abajo. Uno, dos, tres pinchazos...hasta ocho, una estocada y un aviso. Aún así el respetable, entregadísimo, le premió con una gran ovación.

Oliva Soto estuvo francamente bien con el sexto, un novillo reservón en sus primeros compases, pero de gran calidad. Desde los medios y de largo citó al animal con la derecha. Tanda vibrante. Luego, otra entonada por el mismo pitón. Pero lo mejor llegó cuando dibujó cuatro naturales de escándalo. Sin duda, el mejor toreo al natural de la tarde. Un cambio de mano, tras el que salió andando, supuso un impacto por su gracia. El epílogo, con ayudados de acusada personalidad, también fue de altura. En esta ocasión mató a la primera, de estocada casi entera desprendida y ganó la única oreja en un espectáculo en el que este jovencísimo camero, que iba de tapado, acabó merecidamente como triunfador.


ABC. ZABALA DE LA SERNA. Cayetano ratifica y Oliva Soto avisa

Un entradón para la novillada de ayer. Casi se llenó la plaza. El éxito de Cayetano el lunes anterior hizo que si ya el festejo de ayer tenía la suficiente expectación -compartía cartel con el hijo de Manuel Benítez «El Cordobés» y con la promesa local Oliva Soto-, la gente se animase aún más. Debían estar frotándose los ojos Eduardo Canorea y Ramón Valencia. Y es que uno no recuerda una entrada así para una novillada desde los tiempos de Finito de Córdoba y Jesulín.

La segunda de las nota agradables del festejo de ayer fue la ratificación de Cayetano como uno de los novilleros con mayor proyección. Anduvo no sólo con oficio y entrega, sino con cabeza a la hora de resolver los problemas que le plantó el segundo de su lote. Pudo haber cortado oreja en su primero de no marrar con el descabello.

Y la tercera sorpresa vino de la mano del camero Oliva Soto, que ayer dio un serio aviso a las empresas y dejó sobre el ruedo maestrante un toreo que debe tener cabida en todas las plazas, porque este chaval, a poco que le ayuden, va a dar que hablar. Ayer cortó la única oreja de la tarde. Pero lo importante es lo que lleva dentro para desarrollar.

La novillada de Torrealta, «cómoda» en cuanto a presentación, sirvió para hacer el toreo. Tan sólo el quinto planteó problemas al pararse y no pasar. Tuvo un cuarto, manso en los caballos, que luego llegó al tercio final con vibración y poder y que, desgraciadamente, no fue aprovechado.

Sí aprovechó Cayetano a su primero, un novillo con las fuerzas justitas pero que se desplazó con nobleza. La zurda funcionó a gran nivel y ahí debió ya rematar faena. Tiene el defecto de alargarlas en demasía, si bien queda compensado con la disposición. Se llevó al novillo a los medios y enterró el acero, que sin embargo asomó. Eso, y los dos descabellos, le privaron de la oreja, que no de ratificar su proyección. El quinto, dicho está, fue el que planteó mayores problemas.

El primero de Oliva Soto se fue sueltecito del capote y tras amagar varias veces con rajarse, dijo también que iba a embestir si se le hacían las cosas bien. Oliva le dejó siempre la muleta en la cara al astado y éste la tomó. Las series tuvieron empaque y son; ritmo y compás. Tras las dos primeras apareció el temple y la enjundia. Por el izquierdo el torrealta fue más bronco pero se atisbaron las maneras del chaval, como en un cambio de mano o un trincherazo muy torero. Luego llegó el auténtico calvario de la espada. Todo quedaría en un mal recuerdo después de «arrebujarse» con el quinto, al que le cortó la oreja tras una faena sentida, de mucha profundidad y con retazos de una pureza propia del toreo de una localidad, Camas, que ha dado a la Fiesta nombres inconmensurables.

Julio Benítez pasó desapercibido. No fue el suyo el debú soñado en una plaza como la Maestranza.

Por otra parte, Víctor Puerto resultó herido en Ibros (Jaén), después de cortar los máximos trofeos.

 

 

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