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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del domingo, 24 de abril de 2005
Novillada con caballos
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos
de Fuente Ymbro. Bien
presentados, encastados. 2º y 4º aplaudidos en el arrastre.
Diestros:
-
Morenito de Aranda. Estocada trasera y tendida, dos descabellos
(silencio); pinchazo trasero que escupe, estocada (palmas).
- Ismael López.
Pinchazo atravesado y trasero que escupe, media estocada (palmas); dos
pinchazos sin soltar, estocada trasera (silencio).
- Tomás Preciado. Media estocada contraria
(silencio); estocada tendida y trasera, dos descabellos, aviso,
descabello (silencio).
Banderillero que saludó: Pedro V. Roldán, de la cuadrilla
de Morenito de Aranda, en el 4º de la tarde.
Presidente: Antonio
Pulido.
Tiempo: soleado, agradable.
Entrada:
tres cuartos de plaza.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino,
ABC, Diario de Sevilla
Crónicas del Festejo
PortalTaurino. MANUEL
VIERA. Cincuenta y nueve
pases
Sí, cincuenta y nueve pases, hasta agotar la infinita paciencia de esta buena gente de La Maestranza, cuando sólo hacían falta diez muletazos para definir una notable faena a tan buenos novillos. Y así uno, y otro, y otro… Tres iguales para hoy.
Con cierta frecuencia, el espectador foráneo pregunta al del lado que si para comprender lo que abajo pasa hace falta manual que lo explique. La pregunta hecha también en la tarde de hoy, no por capciosa, deja de ser irónica. Pues nada pasó. Aunque hubo demasiadas razones para que sí pasara. Hubo toros, – hoy utreros- que ya es razón Pero el toreo tiene otras muchas exigencias que la interpretación del pase banal con la postura vaporosa y bien estudiada. Porque ¿qué dicen estos que empiezan que no sea creerse alguien importante en tan sugestiva plaza? Nada, no dicen nada. Porque nada de auténtico hubo en los intentos de toreo de Morenito de Aranda y los debutantes Ismael López y Tomás Preciado.
Si la sola posibilidad de sacar dos muletazos hilvanados a los encastados novillos de Fuente Ymbro resultó imposible, la pretensión, de uno y otros, de realizar faena se convirtió en obra de titanes. Y en el ruedo, por cierto, no había titanes, ni toreros para pensar, mandar, llevar y enlazar las embestidas enrazadas de los fuenteymbros.
Morenito de Aranda sólo dejó detalles de sus peculiares formas, como ya dejara el pasado año en esta misma plaza. En aquella ocasión careció del animal apropiado. Hoy lo tuvo, y de sobra para dejar demostrado su toreo. Con el noble primero esbozó el muletazo en los inicios de faena, para después perderse en infinidad de anodinos pases. A portagayola se fue en busca del noble y bravo cuarto. Quitó por chicuelinas, y en los medios citó de rodillas para prologar una faena que no alcanzó, ni mucho menos, el resultado esperado. Y aunque en cada pase, con la derecha y con la izquierda, tuvo voluntad para conseguir el trazo apasionante, ni lo hubo, ni lo pudo ejecutar.
Los muletazos con la diestra al bravo quinto en los inicios de faena, fue lo más destacado de Ismael López en esta tarde de su presentación en Sevilla. Después se perdió en un mar de dudas mientras el noble animal le desbordaba y le nublaba las ideas. Al igual que a sus compañeros de terna, la novillada le vino grande. Tampoco le pudo al encastado segundo, aunque quiso en el epílogo del trasteo demostrar un extraño valor en la sucesión de manoletinas.
Acertar con el camino adecuado es tarea difícil en esto del toro, y Tomás Preciado nunca lo acertó en la tarde de su debut en Sevilla. Buscó, eso sí, agradar a los tendidos, pero muy poco consiguió. La capa no es su fuerte, y la muleta estuvo durante toda la tarde a merced de sus dos toros. Al diestro de Hellín le falta aún el conocimiento básico de las distancias, y sobre todo mando, el necesario para doblegar y llevar la galopante embestida del bravo sexto. Preciado aburrió en una faena de cincuenta y nueve muletazos, cuando no más de diez eran suficientes para definirla.
ABC.
Fernando
Carrasco. Fuente Ymbro trajo las orejas
colgando...
...Y la terna no fue capaz de cortárselas. O no supo. Porque cuando
salen novillos encastados, pidiendo firmeza y aguante y, sobre todo,
mando, hay que estar muy puesto. Y ayer tres chavales que sueñan con
querer llegar a matadores de toros y vivir la gloria de las figuras,
estuvieron muy por debajo de las condiciones que traían los novillos de
Fuente Ymbro. Una pena que cuando sale el novillo encastado, pidiendo
sitio y oficio, se encuentre con toreros que dejen mucho que desear para
solventar la papeleta en una plaza de la importancia de la de la Real
Maestranza.
Porque la novillada tuvo mucho que torear. Bien es verdad que el toro con
casta no es fácil de llevar y templar. Pero también lo es que a los
novilleros lo primero que hay que pedirles son ganas. Y la terna pareció
adolecer de ellas. Novillos que embistieron con prontitud y fijeza a los
caballos; que empujaron sobremanera y que luego, en el tercio final,
acudieron a la muleta repitiendo en líneas generales. Pero poco, muy
poco, salió de las pañosas de los tres novilleros, que dieron multitud
de pases que no llegaron casi nunca a los tendidos. Tanto es así que los
aficionados, en algunos momentos, recriminaron la aptitud -y actitud- de
quienes aspiran a emular a las figuras del toreo.
Morenito de Aranda es un novillero que tiene oficio pero que transmite
frialdad en su quehacer. Apretó en el capote el que abrió plaza y empujó
con fijeza en los dos puyazos. Pedía sitio y distancia el de Fuente Ymbro
pero tras un inicio de trasteo prometedor, el de Aranda de Duero se empeñó
en torearlo muy en corto, rematando los muletazos arriba. Dio muchos pases
el chaval pero en los que no dijo casi nada mientras el astado tomaba la
muleta cada vez que se la presentaba.
Los mejores momentos llegaron al recibir a portagayola al cuarto -donde
pasó apuros- y dos largas cambiadas para recetar verónicas vibrantes.
Hasta tres veces entró el de Fuente Ymbro al caballo. Inició la faena en
los medios, de rodilla, pero pronto se vio desbordado Morenito de Aranda.
Otro novillo que pedía distancia. Y otra vez el torero en el terreno
corto. Faltó quietud en su labor y reposo. Una serie al natural tuvo
mayor largura pero pecó de vaciar hacia afuera las embestidas.
Ismael López dejó que le dieran tela a su primer novillo en el caballo.
El astado empujó y el picador se ensañó. A pesar de ello el de Fuente
Ymbro fue a más a medida que transcurría la faena, desbordando en todo
momento al novillero, que hizo un esfuerzo por sacar muletazos y más
muletazos que no conducían a ningún sitio. Bisoño en muchos momentos,
se le vio descolocado, algo que pudo costarle la voltereta en muchos
pasajes de esta faena.
También le dio estopa el picador al quinto de lidia ordinaria, otro
novillo que acudió pronto y empujó. Brindó López a su mozo de espadas
-por cierto, feísimo eso de sacarlo al ruedo, como si estuviésemos en
una plaza de talanqueras- y desde el comienzo de faena el madrileño atacó
en corto, ahogando las embestidas. Nuevamente fuera de cacho, se vio
desbordado en un quehacer largo y con escaso resultado artístico.
El albaceteño Tomás Preciado se mostró muy verde manejando el capote
toda la tarde. Su primero, con tendencia a rajarse, se dejó en el tercio
final pero el de Hellín construyó una faena deslavazada y con poco fondo
donde tan sólo dejó algún que otro natural de mejor factura. Poco más.
Blandeó algo más el sexto pero tuvo una embestida franca y noble.
Preciado brindó al respetable y de nuevo la cantidad de muletazos
superaron con creces a la calidad de estos, que surgían una y otra vez y
se diluían no más acababan. Terminó el torero aburriendo de tanto pase
y haciendo que la gente comenzase a marcharse cuando seguía toreando.
Es duro juzgar así a quienes sueñan con la gloria. Pero para venir a la
Maestranza hay que hacerlo con otra disposición. Sobre todo si los
novillos traen las orejas colgando...
Diario
de Sevilla. LUIS
NIETO. Más frío que en Siberia
La novillada de Fuente Ymbro, que decepcionó en cuanto a su caudal de
bravura, le vino ancha, por casta y complicaciones, a una terna de
novilleros tiernos. No es un juego de palabras. Es el resumen escueto de
un festejo sin apenas emociones artísticas y buena entrada. Los tres
toreros –Morenito de Aranda, Ismael López y Tomás Preciado– no se
distinguieron precisamente por torear bien con el capote, ni matando de
manera contundente y por lo alto. Tampoco brillaron muleta en mano. Salvo
algunos detalles sueltos o algunos chispazos de raza, como el de Morenito
al recibir al cuarto con tres largas cambiadas, el menú que ofrecieron
fue muy escaso.
Morenito de Aranda, único novillero que ya había pisado con
anterioridad el ruedo de la Maestranza, no dio la talla de un torero que
está a un paso de la alternativa. Con el novillo que abrió plaza se
limitó a una faena técnicamente correcta, pero sin mordiente. Su
trasteo, ante un animal noble, que resultó sosote al no descolgar en la
muleta, no emocionó lo más mínimo a los espectadores.
Morenito se mostró muy dispuesto ante el cuarto, manso y noblón, que
acabó en tablas. Lo recibió a portagayola con una arriesgada larga
cambiada de rodillas. Y volvió a jugarse el pellejo en otras dos largas
de esa guisa, junto a tablas. La faena se la brindó a Curro Sierra, el
novillero coriano herido muy grave el año pasado en festejo en el que
ambos toreros alternaron. El torero de Aranda de Duero comenzó rodillas
en tierra su labor, en la que únicamente brilló en una tanda con la
diestra.
El madrileño Ismael López derrochó pundonor con su lote. No siempre
acertó. Con su primero, con un molesto calamocheo en la muleta, hizo un
gran esfuerzo. Por el pitón izquierdo se libró por tablas de una cogida
y por el derecho también se llevó algún hachazo. En el epílogo, con
unas manoletinas ceñidísimas, casi de infarto, dio la impresión de
torero con valor.
El quinto novillo fue un auténtico toro en trapío. Escarbador durante
toda su lidia. Ismael López brindó la faena a su mozo de espadas. Un
trasteo, en las afueras, larguísimo e infructuoso, en el que lo más
destacado fue una tanda con la diestra.
El albacetense Tomás Preciado sufrió ante su desigual lote. Con el
manso tercero anduvo con constantes cambios de terreno, impuestos por el
animal.
Ante el sexto, que derribó aparatosamente en varas y fue el novillo
que derrochó más nobleza, Preciado se perdió en un mar de muletazos en
los medios, sin que la faena emocionara. Tan sólo ligó en una tanda y
corrió la mano con clase en un par de derechazos.
La novillada de Fuente Ymbro, muy esperada, destacó por su casta, más
que por su bravura. Fueron excesivas las ovaciones al segundo y al cuarto
novillo. La terna, ya sea por falta de oficio o de talento, no llegó jamás
a emocionar a los espectadores. Seis silencios, seis. Sucedió en una
tarde, primaveral, de dulce: soleada y de agradable temperatura. Aunque en
lo artístico... hizo más frío que en Siberia.
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