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Festejo de fuera de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del domingo, 21 de agosto de 2005
Novillada con caballos
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de El
Serrano (de diferente presentación, parados)
Diestros:
- Rafael
Ronquillo, (azul marino y oro). Estocada trasera, descabello (saludos desde el tercio); estocada (vuelta al ruedo).
- Gabriel Ruiz Canito. Dos pinchazos, estocada trasera,
aviso tres descabellos (silencio); estocada (palmas).
- Álvaro Justo. Pinchazo, estocada (silencio); goyetazo (saludos).
Presidente: Francisco Teja
Tiempo: caluroso.
Entrada:
Un cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino, Diario
de Sevilla
PortalTaurino.com.
EMILIO
TRIGO. Importante vuelta al ruedo de Roquillo
La semana pasada estábamos de luto en la Real Maestranza por la muerte de Manolo Vázquez y hoy curiosamente cumpliría el maestro 75 años. Nuestro recuerdo desde aquí, al Brujo de San Bernardo.
A Rafael Ronquillo le salió un novillo muy distraído tenía un aire en la vista. El jabonero primero, muy vasto, siguió acusando el defecto durante la lidia, además, muy descompuesto con la cara en las nubes. En el tercio final demostró su condición de desrazado sin clase alguna. Pegaba hachazos por ambos pitones y se los puso en la cara en un par de ocasiones al joven novillero. Ronquillo derrochó oficio y firmeza en toda su labor pero de resultado infructuoso. De forma aislada le robó algún que otro muletazo de mérito. Con la espada estuvo muy decidido.
Cuajado y con hechuras de toro, el cuarto, no en vano traía una romana de 529 kilos, al que Ronquillo recibió de hinojos en el tercio y con un vistoso saludo a la verónica. Rafael le sacó una tanda muy torera por el derecho de cuatro y el pecho en el inicio de faena. Eso fue lo único que tuvo ya que a partir de ahí se paró y se lo pensó mucho antes de la media arrancada. Se la jugó en varios parones escalofriantes con valor y el oficio aprendidos. Se pegó un arrimón gordo y estuvo importante con su segundo. Otra vez con la espada un cañón para dar una meritoria vuelta al ruedo tras negar el presidente la oreja.
Canito se fue a portagayola donde hubo mucha emoción con varias verónicas muy aplaudidas que fueron lo más artístico de su actuación. Estuvo muy animoso con su primer astado. Pero en la muleta, Canito no pudo hacer nada ante un parado y sin clase alguna de El Serrano. El novillo embestía al paso, si es que se puede llamar embestir, porque realmente no pasaba de la taleguilla. Muchas ganas y voluntad del sevillano pero sin material alguno.
Al quinto lo recibió con buen manejo del percal y de salida se le vio que el viaje iba a ser muy cortito. Brindó el sevillano al público en los medios donde recibió a su oponente para comenzar su labor. Mal lote y mala novillada en general, igual que su anterior sin clase y desrazado. Canito derrochó ilusión y ganas por sacar partido pero realmente ante semejante ejemplar era imposible. Se metió entre los pitones para pegarse un arrimón y estuvo muy digno y por encima de su segundo.
El madrileño Álvaro Justo tampoco pudo brillar con la capa ante un novillo de similar comportamiento al de sus hermanos 1º y 2º. Éste tenía un punto más de peligro, se orientó en un par de ocasiones y se fue de forma descarada al novillero. Justo abrevió tras intentarlo. Con el último Álvaro Justo dejó ver sus buenas formas de forma aislada. Un novillo sin clase, para no ser menos pero con un puntito de genio. Estuvo porfión con el, intentándolo siempre pero a estas alturas la cosa no iba a variar. El chaval se arrimó mucho ante el rajado que hizo sexto.
En definitiva, una novillada sin clase alguna que se cuidó siempre en el caballo y en la que la terna estuvo por encima del mal encierro de El Serrano.
Diario de Sevilla.
LUIS
NIETO. Más que Serrano, tocino rancio
–Mamá, que no quiero ser toro.
–Calla, hijo. Tú eres novillo. Además, esto lo han decidido unos señores, aquí, que entienden mucho de una cosa que llaman selección.
–Pero es que a mí me gusta estar en el campo, con los pajarillos, ver el cielo azul...
–Sí, hijito. Pero es que tú eres de sangre brava.
–¡Anda ya! Y eso, ¿cómo se mide, mamá?
–Eso lo tienes que demostrar en el ruedo, en un ruedo muy importante, en la Maestranza de Sevilla. Y eso son palabras mayores.
–Me das miedo, mamá.
–Allí tienes que luchar para demostrar tu sangre brava, para decirles a esos señores que han acertado al elegirte, que eres un gran luchador, un toro bravo.
–Bueno, mamá, lo que tú digas. Pero a mí lo que me gustan son esas vaquitas que llaman de leche.
Éstos y otros comentarios similares parece que hicieron en el campo los novillos de ayer a las vacas que los parieron, que parece que tampoco eran excesivamente bravas. Esto acaba en una anécdota literaria. Pero lo que les voy a contar, sin cuentos, a continuación es lo que sucedió ayer en la Maestranza con una novillada descastadísima y mansa de El Serrano.
El encierro fue todo un paradigma de bravura. El que abrió plaza cabeceó en un primer puyazo y se dejó pegar en el otro; se dolió en banderillas y llegó distraído y con medias arrancadas a la muleta. El segundo salió suelto en varas y se defendió en la muleta. El tercero, que se dejó pegar en el primer tercio, buscó el bulto. El cuarto, al que cuidaron en varas, se quedó muy corto y sin recorrido. El quinto fue el único que medio embistió; aunque sólo por un pitón, el derecho. Y el sexto se dejó pegar en el caballo y en la muleta fue tardo; refugiándose en tablas al final.
¿Qué hicieron los novilleros? De todo hubo. En líneas generales, cumplieron. Rafael Ronquillo –que renovó su crédito– y Álvaro Justo –a punto de tomar la alternativa– sacaron agua de un pozo vacío, vacío en bravura; dando sendas vueltas al ruedo. Y Gabriel Ruiz Canito derrochó voluntad.
Rafael Ronquillo, además de la disposición y entrega, se mostró desigual con el capote, luciéndose en algunos lances, como una larga tejadilla; manejó adecuadamente la muleta y tuvo seguridad con la espada. Al manso primero le arrancó como pudo algunos muletazos estimables, por ambos pitones y mató de estupenda estocada. Recibó al cuarto con una larga cambiada de rodillas en los tercios. De pie, tras algunos enganchones al lancear, apostó fuerte y midió el castigo de su oponente. Con la muleta, sacó de nuevo algunos muletazos estimables, con sacacorchos, a un animal que se quedaba corto y no tenía recorrido. Una gran estocada le dio como premio justo una vuelta al ruedo.
Canito se mostró porfión y entregado con su lote. A su primero lo recibió con una arriesgadísima larga cambiada de rodillas a portagayola. Con la pañosa, el lucimiento artístico fue imposible. El quinto novillo arrolló por el pitón izquierdo a Canito, cuando remataba un puñado de buenas verónicas. Afortunadamente no le llegó a herir. Pero lo dejó maltrecho. En la muleta, el animal fue manejable por el pitón derecho y paradísimo por el izquierdo, Canito inició bien su labor, de largo, con la diestra. Pero tras esa tanda hubo otra con desarme. No llegó a calar lo siguiente que hizo y acabó, encimista, en un arrimón.
Álvaro Justo se las vio en primer lugar con un astado que buscaba al torero. El madrileño lo despachó sin apreturas y sin convencimiento. Al tardo que cerró plaza le robó muletazos por ambos pitones, destacando en un par de pases de pecho profundos y largos.
La novillada de El Serrano, tan descastadísima y mansa en su juego, más que Serrano fue tocino rancio.
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