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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del domingo, 18 de septiembre de 2005
Novilladas con caballos
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Gabriel
Rojas (bien presentados y nobles).
Diestros:
Tiempo: tarde agradable.
Entrada: escasa entrada.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino.
PortalTaurino. MANUEL
VIERA. Tediosa
tarde con festival de descabellos
Se nos echa encima el final de la temporada sevillana con las
ilusiones perdidas. La no comparecencia de El Cid por San Miguel y la
posterior suspensión del festejo de abono han
desmoralizado a más de uno, tanto, que la decepción se palpaba
hoy en el ambiente y durante
el tedioso festejo. Lo confieso, con tan mala tarde no se hacer otra cosa
que intentar de mala manera completar esta página.
Raras veces se da una tarde tan anodina y
superficial como la de esta última novillada en La Maestranza. Otra vez
la casta. Otra vez el novillo que se para agotado sin ganas de acudir a
los engaños. Otra vez la aislada nobleza
que provoca el bostezo. Y así imposible. Imposible transmitir
emociones y posibilitar el triunfo. Y no sólo porque los de abajo no
expusieran, sino porque el toreo, ya se sabe, es cosa de dos.
Los novillos de Gabriel Rojas, desiguales de
presentación, se apagaron sin clase demasiado pronto. Se derrumbaron
unos, y otros buscaron agotados la salida por las tablas. Faltó casta y
sobró nobleza. Como siempre. Sólo el quinto acudió más presto a los
engaños, pero con este, Juan
José Domínguez, con su tira y afloja,
no acabó de dar continuidad a
una faena que se esperaba
interesante.
En cualquier caso la tarde no fue de nadie. Fueron
tantos pegapases que los tres en su toreo me parecieron menos distintos de
lo que cabía imaginar.
David Mora apuntó
notables maneras. Manejó la capa con
estilo y se ajustó con la muleta en derechazos templados. Trasteo de
buenos detalles aunque intranscendente con el noble y sosote primero, y
parecidas características en los intentos de faena al descastado cuarto.
Pases bien trazados pero sin fondo. Con el arrimón final y la estocada se
creyó ganar el paseo triunfal de la vuelta al ruedo que gozó con
parsimonia.
Si con los engaños todo discurrió dentro de la
normalidad, con la espada no tuvo la misma talla. Muy mal el sevillano
Juan José Domínguez en el manejo de los aceros. Con el parado segundo
demostró calidad en sus formas con el capote en unos lances sin
continuidad pero muy templados. Y una lástima que a la muleta del
sevillano le falte demasiada emotividad. Algún natural aislado y no más.
Con el quinto ya quedó escrito. Pudo
se más de lo que fue. Toreo demasiado lineal
y de escasa emoción. Toreo de momentos y con fea rúbrica. El
bajonazo fue infame.
Y Currito se encontró con dos novillos sin clase
a los que poco pudo hacer de extraordinario y emotivo. Aislados
muletazos diestros y algún que otro bien dibujado natural al tercero. Y más
voluntad que acierto con el sexto, un sosote novillo que se le paraba en
mitad del muletazo. El cordobés trazó sin quietud
y falto de confianza excesivos pases sin brillantez. La estocada caída
puso fin a la interminable y aburrida tarde, desafortunada también en la
suerte de matar y aderezada con un interesante festival de descabellos.
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