GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
Almería
Cádiz
Córdoba
Granada
Huelva
Jaén
Málaga
Sevilla

 

Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del miércoles, 13 de abril de 2005
Corrida de toros


FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Torrealta. Bien presentados, de distinto juego. Los mejores, 3º y 6º, muy nobles.

Diestros: 

  • Finito de Córdoba. Cuatro pinchazos (pitos); dos pinchazos (pitos).
  • El Juli. Estocada en su sitio (palmas); pinchazo sin soltar, estocada entera un poco trasera (oreja).
  • Jesuli de Torrecera. Pinchazo, estocada tendida, descabello (saludos desde el tercio); estocada trasera, aviso, dos descabellos (saludos desde el tercio).
Banderilleros que saludaron: Emilio Fernández y José Antonio Carretero, de la cuadrilla de El Juli, en el 2º.
 
PresidenteFrancisco Teja.

Tiempo: soleado, agradable.

Entrada: hasta la bandera.

Crónicas de la prensa:  PortalTaurino, El País, El Mundo, Diario de Sevilla, ABC.



Las imágenes del festejo

LOS PROTAGONISTAS

Finito de Córdoba
"El lote ha sido horroroso, no he tenido opción. Uno se queda muy vacío porque no he podido dar ni un lance, ni una media. Además el primero ha desarrollado peligro por lo que te rompe la mente porque vienes para disfrutar y te encuentras con un lote imposible. Mi otro toro igual pegando cabezazos, tornillazos además de que estaba muy mal hecho ya que con 600 kilos no puedo embestir."
El Juli
"Estoy muy contento porque ha sido el único toro de la Feria con el que he tenido opción y el único que ha tenido alguna embestida que me ha dejado sentirme. He estado muy a gusto por lo que para mi ha sido una faena muy importante. Los toros hay que ayudarlos a romper porque ha salido avanto pero poco a poco se ha ido centrando y la faena ha ido a más. Mi otro toro no tenía fuerzas por lo que ha sido imposible."
Jesuli de Torrecera
"El primer toro no ha sido tan fácil como se ha visto además me ha molestado mucho el viento en el centro del ruedo. En las primeras series he podido y además no me ha enganchado nunca pero ha ido a más. He venido con muchas ganas a Sevilla y me voy con la pena de no haber metido la espada para cortarle la oreja. Afortunadamente no me ha pasado nada en la voltereta porque la verdad es que me metía para la enfermería. Con el último he estado firme y si no llega a tardar tanto en caer creo que me hubieran pedido la oreja."
Realiza: Emilio Trigo


Crónicas de Festejo

PortalTaurinoMANUEL VIERAEl Juli suma meritos

No hay lugar para la relajación. El Juli es incansable en su toreo que sigue siendo inagotable, eficaz y nunca efectista. El realizado esta tarde al quinto torrealta fue un toreo lleno de ideas, a veces improvisado, y hasta embaucador. Y ahí está lo admirable: en que lo hecho, que fue auténtico, se convirtió en una bella forma de comunicación con los tendidos. La dignidad del madrileño se instaló en esa faena, que resultó un tanto excesiva, pero cumplió con creces su labor minuciosa hasta conseguir en los medios un toreo templado, de mano baja, largo y ligado. Y hasta la genialidad de algunos de los pases eclipsó al variopinto público de feria. Los cambios de manos lentísimos, y los naturales, y el circular prodigioso, siguieron el camino con un talante impetuoso y un pulso capaz de llevar la tela roja cosida a la punta del pitón. Julián López ha confirmado, en su última tarde en La Maestranza, no sólo su técnica y valor, sino la capacidad para hacer llegar su sincero toreo. La contundente estocada, precedida de pinchazo, sumó meritos para la concesión de la oreja.

El Juli, dio la talla con el segundo, manso y descastado, que topaba en el engaño sin humillar. Un toro que no resultó fácil, con algunas dificultades que se convirtieron en un reto a solucionar por el madrileño. Le citó con la muleta muy adelantada, con la derecha y con la izquierda, sin conseguir el limpio muletazo. Terminó con el flojo animal de una buena estocada.

Un año después de su triunfal alternativa en esta plaza volvía Jesuli de Torrecera al escenario del éxito. No han sido muchas las oportunidades que le brindaron a este torero durante la pasada campaña. Quizás por eso, hoy, se le agolparon las ideas y se le aceleró el ansia en busca del necesario triunfo. Al diestro de Jerez le faltó reposo con el encastado tercero, el mejor toro de Torrealta. Y no sólo eso, también el viento le desequilibró el buen trasteo. Toreo vibrante con la diestra, de cites muy de verdad, ligado, y firmado con buenos pases de pecho. Bajó el tono de la faena con la izquierda, y ya no pudo de nuevo remontarlo con la derecha. Aunque se entregó con la espada, un pinchazo, antes de la estocada, y un posterior descabello le esfumaron un posible trofeo.

De igual manera se comportó, Jesuli, en el saludo de capa al sexto, otro buen ejemplar, aunque con las complicaciones propias de la casta. La faena, tras ser empitonado entre las piernas -sin consecuencias aparentes- en los inicios con la diestra, resultó algo más reposada que la realizada al sexto, sobre todo con la izquierda, pero con intermitencia. Algunos naturales, trazados uno a uno, transmitieron sensaciones por la sinceridad de las formas. Un toreo pulcro que, sin embargo, no llegó a coger altura. 

Pueden que digan que los toros tocados en suerte a Finito de Córdoba eran contrarios a su estilo. Y quizá sea verdad, pero el cordobés demostró pasar de mucho. Y es una pena. Demasiada vulgaridad, con capa, muleta y espada. Esa fue la sensación que dejó tras los intentos banales con escasos chispazazos de un mal llamado toreo de arte. 

Los toros de Torrealta, aceptables de presentación, mansos unos y encastados otros -tres y tres- los arrastraron para el desolladero con los apéndices auditivos que debieron de ir a manos de los que le dieron muerte.


El País. ANTONIO LORCAUn toro fiero, bravo y encastado

Salió en tercer lugar un toro poderoso y con genio; un toro con trapío, fiero, poderoso y encastado. Le tocó a Jesuli de Torrecera, un torero joven, de alternativa reciente y escaso bagaje profesional, y no triunfó. Era mucho toro para un torero aún inexperto, pero torero de casta, valiente, animoso y entregado como pocos. No triunfó, pero estuvo hecho un jabato y se jugó el tipo sin cuento para dominar a un animal que requería un mando y una técnica que él aún no posee.

Mereció mejor suerte. Porque está hambriento de triunfos y su actitud fue de entrega total.

Lo recibió con capotazos garbosos con la pierna contraria flexionada, galleó por chicuelinas ajustadas, y lo citó, muleta en mano, desde el centro del anillo con extraordinaria decisión. Acudió el toro como un rayo y surgió una emocionante tanda de redondos largos y vibrantes; repitieron ambos la hazaña y la emoción hizo presa en los tendidos. Pero el toro tenía mucho que torear, fue a menos con un molesto cabeceo, y al toreo por la izquierda le faltó templanza. Quedó la impresión de que Jesuli no acabó de dominar a un toro bravo en el caballo, codicioso en banderillas y con motor y problemas en la muleta. Volvió a intentarlo en el sexto, más noble, consiguió larguísimos naturales, pero mató mal y se ganó una voltereta sin consecuencias.

Bien El Juli, que cortó a pulso una oreja ante el toro más tonto del festejo (ya es casualidad que le tocara el lote peor presentado). La faena fue de menos a más: despegada y al hilo del pitón, primero, y de más entrega, después, con un natural bellísimo, un bonito trincherazo, y un circular ligado con el de pecho. Nada pudo hacer ante su descastado primero.

Una vez más, Finito estuvo, pero se le vio poco. No tuvo lote propicio, pero lo peor fue su tristeza, su monotonía, su desconfianza y su cara de disgusto.

Sin duda, merece mejor suerte Jesuli de Torrecera.



El Mundo.
JAVIER VILLÁNEl Juli y la difícil transición

Quedó Jesuli de Torrecera cabalgando trágicamente sobre el asta; no ocurrió nada: nada grave. Pero aunque sólo sea por el tremendo palotazo y la carrera hacia las nubes, la entrepierna de Jesuli de Torrecera debe haber quedado magullada y en maceración.Fue un momento dramático que impresionó a los tendidos, todavía con el regusto apacible del éxito de El Juli. Julián López cortó ayer una oreja de más fondo para el torero que de entusiasmo para los espectadores, cuya petición fue promediada; es decir, mitad y mitad sin mayoría apreciable.

Pero esta oreja dulcifica un poco el purgatorio por el que está pasando El Juli y por el que pasan, más pronto o más tarde, todos los mandamases del toreo cuando dejan de mandar; o cuando empiezan a mandar menos. Julián López está en un proceso de transición con las lógicas incertidumbres de todo cambio y con el recelo, también lógico, del público que antes le aplaudía por lo que era, y no por lo que en el futuro pudiera ser. El Juli, tan joven, tiene ya un pasado y se está preparando un porvenir distinto; mas todo futuro es aleatorio. En esto de los toros, y en otras cosas de la vida, o eres presente o no eres nada; y Julián López quiere volver a ser presente cuanto antes.

En busca del cambio

A Julián López le juzgan por lo que fue y no por lo que es; por la imagen difuminada y rota, y por el paso de adolescente a hombre.Aunque en esto de los toros, yo creo que no hay adolescencia ni niñez. Los toreros nacen ya siendo hombres. Pero a El Juli, cuando se le alborotaba el flequillo y la sonrisa, las muchachas en flor le querían para ennoviarse con él; y las madres otoñales para cumplir una imposible maternidad vicaria. Ese Juli ya no existe, convénzanse. Igual que no existe El Juli de las banderillas con las que, siendo un banderillero mediocre, tenía cortada por lo menos media oreja. Tampoco existe El Juli de los arabescos con la capa, el de las lopecinas, zapopinas y otras filigranas.Ahora El Juli quiere torear a la verónica y, en ocasiones, lo consigue; y persigue con la muleta una ortodoxia que le va a resultar difícil asentar; por responsabilidad y afán de superación, que no quede. Ayer toreó reposado por la derecha y, a veces, muy largo por la izquierda. La faena tuvo consistencia y solidez: terrenos de la verdad, zapatillas quietas y ligazón en un palmo.

Finito de Córdoba sobrevivió al gancho a la mandíbula que le tiró un torrealta con espíritu de boxeador. Digo sobrevivió porque Finito de Córdoba no se afligió en exceso; la palidez de su rostro, cuando sintió tan cerca el latigazo, no era consecuencia del susto y las consiguientes tribulaciones; era resultado de una complicada interacción de los colores de su precioso vestido.

Finito capeó el temporal como pudo. Y en el cuarto también hizo lo que pudo, o sea, nada. No se puso. O se puso donde no debía.Y en los tendidos empezaron a soplar vientos de fronda. Aprovechando que Juan Serrano es de Sabadell, o sea producto de la diáspora andaluza, bien podría ir el próximo domingo a Barcelona a manifestarse con la Plataforma de Defensa de la Fiesta. Dicen que también va a ir José Tomás; lo que Tomás debiera hacer es volver a los ruedos; y volver, por supuesto, como en sus buenos tiempos y no como en sus dos últimas temporadas.

Toda la tarde de Jesuli de Torrecera fue un toma y daca. Con el capote y la muleta y en los dos toros. Parecía que el temperamental tercero iba a echarle mano, y eso acabó ocurriendo en el sexto.Revoloteaban por encima del tejadillo de La Maestranza las orejas de su alternativa del año pasado. Y allí se quedaron, en el recuerdo.Calaron en los tendidos, y con todo merecimiento, algunas tandas de derechazos; pero no decreció la tensión, ni la reyerta, ni la celeridad de Jesuli de Torrecera, con poco temple y menos reposo. Sin gobierno y sin mando verdaderos, sus toros acabaron poniendo los cuernos en la luna y cabeceando desgobernados.


Diario de Sevilla.  LUIS NIETO. El Juli, listo y en torero, puntúa

La corrida de Torrealta, con su variedad en el juego, deparó un espectáculo con muchos tintes, con muchos sabores, y muy interesante para los aficionados. En ningún momento decayó el festejo. Unas veces, porque el buen juego de los toros emocionó. Y otras porque las dificultades se hacían patentes y los toreros se tenían que emplear. El lote más completo se lo llevó Jesuli de Torrecera, especialmente por su primer oponente, un toro muy bravo, el mejor de la corrida y uno de los más completos de la feria. Y el otro de la corrida cayó en manos de El Juli, que no perdonó en su tercera y última comparecencia.

El cenit del espectáculo fue ese tercer toro, de nombre Curioso y de pelo castaño. Bien hecho, sin aparatosidad, armónico. Un toro que salió con pies, en varas metió los riñones en un puyazo fuerte y largo y repitió en otro, del que le sacaron de inmediato. En banderillas galopó. Y Curioso, crecido, se comió la muleta en la primera tanda. Y en las otras metió la cara tras el engaño con ansias enormes de cogerla. Siempre muy bravo, en un tono muy alto, en el que no dejaba respirar al torero por su pizquita de fiereza. Un toro de los que exige el máximo. Jesuli de Torrecera, tras lancear con ganas, aunque con falta de reposo, brindó la faena al público. Una faena que fue a menos, en la que Jesuli pagó el pato de su bisoñez, de su generosidad. Desbordado en la tanda de tanteo, el torero gaditano apostó por la distancia en los medios. Con serenidad, ligó dos series de escándalo, impregnadas de ligazón y mando, moviendo con soltura la diestra. La siguiente salió desigual. Cuando se echó la muleta a la izquierda, un ligero viento le molestó. Faltó intensidad por ese pitón. Al volver por el pitón derecho, la magia se diluyó. Cerró con unas trincheras, un cambio de mano por la espalda y un pase de pecho, en unidad y andándole al toro. El público aflojó en su entusiasmo. ¿Cómo le hubieran premiado...? Jesuli falló con los aceros. La ovación al toro fue de órdago. La ovación al torero tardó en llegar. Primero, unas palmas de sus partidarios. Luego, se unió el resto de la plaza, tras un silencio duro, durísimo. El público dictó su juicio.

Con el sexto toro, que únicamente tuvo un buen pitón izquierdo en la muleta, vivió un momento angustioso, cuando el animal lo empaló por la entrepierna y lo encampanó, tras lanzarle un hachazo por el pitón derecho. Al natural, Jesuli, menos arrebatado, consiguió algunos muletazos largos y meritorios. De nuevo flojeó con los aceros.

El Juli, con el otro toro bueno de la corrida, arrancó una oreja en el último toro de sus tres tardes. Faena de torero listo y en torero. No permitió ver al toro hasta que no lo tuvo metido en harina. El animal, mansote en los dos primeros tercios, embistió con nobleza en la muleta. El madrileño lo sobó por el pitón derecho. Se fue asentando y fue atemperando las embestidas del torrealta. Los mejores muletazos afloraron con la zurda, cuando atornilló las plantas y metió los riñones. Los naturales fueron de muchos quilates. También hubo derechazos con gusto. Antes, algún enchanchón que deslució. Y un lento circular invertido, que abrochó con un notable pase de pecho. Remató con unos ayudados muy ajustados; en uno de ellos salió casi enganchado. A la hora de la verdad, entró en la suerte natural y pinchó. En la natural agarró una estocada trasera y caída. Hubo petición de oreja, que fue concedida. Y volvió a evidenciarse que en esta edición la colocación de la espada le importa a la mayoría del personal un pito.

Finito de Córdoba, con el peor lote, dio una triste imagen. No dio la sensación de un matador de postín, cuyo nombre cuelga en los mejores carteles de las grandes ferias. No se anduvo con chiquitas con su primer plato, un toro peligroso en la muleta, y tampoco acertó con los resortes del manso cuarto, que topaba. Vamos, que Finito hizo el paseíllo y poco más.


ABC. ZABALA DE LA SERNA. El Juli hace su mejor faena en Sevilla

El Juli tenía la espina de Sevilla clavada muy adentro, lejanos ya los tiempos de ardor juvenil. Pero ayer tocaba, y El Juli en sazón mostró su cara madura y reposada y su cabeza preclara para elaborar a fuego lento su mejor faena en esta tierra. Toro noblote al que había que hacerle las cosas despacio, sin atacar, consintiéndolo a su aire para que se afianzara en su condición. Puso la sal Julián López de querer hacer todo con gusto, siempre con la muleta delante de los ojos, ligado pero sin forzar. Ya llegaría el momento. Un caro muletazo por el pitón izquierdo en el principio prologó dos tandas de derechazos que crecieron hasta romper en una tercera de pleno músculo torero, que se cerró con un cambio de mano por delante interminable. Ahí enganchó la gente, que comulgó hasta los naturales que elevaron la altura de la calidad y exprimieron al torrealta en viajes fecundos con la tela a rastras, rota la cintura. Dueño de la situación y del toro, un circular invertido, hilvanado con otros pases sin solución de continuidad, guiñó el ojo a la galería; el final emanó el afán de Juli por alcanzar la torería en un kikiriquí un poco enganchado y adornos para tocar la fibra sensible de la Maestranza, que se entregó en una nube blanca de pañuelos tras un pinchazo y una estocada muy trasera.

La corrida de Torrealta contuvo dos corridas en una, con tres toros que subieron y sumaron nota, el narrado y los que compusieron el lote de Jesuli de Torrecera. Porque el anterior de El Juli, un jabonero sin seriedad, careció de clase y bravura y sólo aportó deslucimiento a cabezazos.

Jesuli se vio desbordado por un tercero que se movió con muchísima casta, en la frontera del genio. Toro emotivo, toro importante. Lo picaron poco además, con lo que el diestro jerezano, de repente, se encontró con un vendaval de embestidas que se repetían con la cadencia de disparo de una M-60. En la primera ronda de redondos, logró ligar con la mano muy abajo; desde entonces el toro acentuó sus salidas de los muletazos con los pitones por encima del palillo, incansable, arrasando con el fuelle de un chaval con escaso rodaje que no esperaba que una locomotora de alta velocidad arrastrase uno de los trenes de su vida. Tampoco con el bravo sexto, más templado, con sus cosas, adquirió el diestro de Torrecera la benevolencia del destino con una faena arrítmica, con momentos entonados y con otros, los más, de excesivos de tirones, que precisamente era lo que no necesitaba el toro: ver torero. Como consecuencia, surgió una pavorosa voltereta que solamente empaló al hombre. Todavía si la estocada hubiese tenido efecto...

Finito mató el tiempo, que fue lo único que mató ayer, pues sus dos toros se echaron a pinchazos. Apechó con lo peor, un marrajo rajado que cazaba moscas con violencia y un mulo que se comportó como sus hechuras anunciaban.

Y hablando en plata: Carretero y Molina escriben sus nombres con mayúscula.

 

Otros festejos de la temporada. Carteles, resultados y crónicas